miércoles, 7 de octubre de 2020

China selecciona 18 nuevos astronautas
El nuevo grupo de astronautas, integrado por 1 una mujer y 17 hombres, incluye por primera vez a civiles y define dos nuevas categorías: ingeniero de vuelo y especialista de carga. Los nuevos astronautas serán los responsables de instalar y operar la nueva estación espacial de China a partir del año 2021.




La oficina de vuelo tripulado de China (China Manned Space Engineering Office – CMS) anunció el 2 de octubre la selección del tercer grupo de astronautas para el proyecto espacial tripulado de China. En esta oportunidad se seleccionaron un total de 18 astronautas, 1 mujer y 17 hombres, entre los cuales hay 7 pilotos, 7 ingenieros de vuelo y 4 especialistas de carga. La oficina CMS informó que estas 18 personas pasan a formar parte del equipo de astronautas de China y contribuirán en la construcción de su país como potencia espacial.

Para satisfacer las necesidades de las misiones de ingeniería de la futura estación espacial de China, el tercer grupo de astronautas incluyó dos nuevas categorías además de los pilotos: ingenieros de vuelo y especialistas de carga. Los pilotos y los ingenieros de vuelo son los principales responsables de controlar y gestionar directamente la nave espacial, así como de realizar las pruebas técnicas relacionadas. Los especialistas de carga son los principales responsables de la operación en órbita de las cargas experimentales.

Los pilotos se seleccionan entre el cuerpo de pilotos en servicio activo de la Fuerza Aérea, los ingenieros de vuelo se seleccionan entre el personal técnico y de ingeniería dedicado a la ingeniería aeroespacial y campos relacionados, y los especialistas de carga se seleccionan entre los investigadores e investigadoras científicas en el campo de la ingeniería aeroespacial tripulada y la investigación y aplicación de las ciencias espaciales.

La selección del tercer grupo de astronautas de reserva se lanzó en mayo de 2018 y pasó por tres etapas: selección primaria, selección intermedia y selección final. Los 18 astronautas se seleccionaron entre aproximadamente 2.500 candidatos, quienes luego de un entrenamiento sistemático, participarán en diversas misiones durante la fase de operación de la estación espacial.

Tanto el primer y segundo grupo de astronautas chinos, realizados en los años 1998 y 2010 respectivamente, estuvieron dirigidos a pilotos de la fuerza aérea exclusivamente. En esta nueva selección se abrió la posibilidad de que participen civiles para las dos nuevas categorías de astronautas.

China pretende tener completa la construcción de su estación espacial en el año 2022, con un total de 12 misiones necesarias para llevar a cabo esta tarea. Luego de la prueba exitosa del lanzador pesado CZ-5B realizada en mayo de 2020, los próximos pasos consisten en enviar el módulo principal de la estación, denominado Tianhe, y dos cápsulas experimentales llamadas Wentian y Mengtian. Durante la construcción de la estación espacial, China planea enviar 4 misiones Shenzhou tripuladas además de 4 misiones de carga Tianzhou para transporte de materiales y suministros.


martes, 6 de octubre de 2020

Los problemas del programa de exploración planetaria de la NASA
Por Daniel Marín



La NASA mantiene el mayor programa de exploración planetaria, a una distancia enorme del resto de agencias espaciales. De hecho, casi podríamos decir que si en algo ha destacado la NASA durante estas últimas décadas es precisamente en este campo, que ha conseguido que vivamos una auténtica era de oro en el estudio del sistema solar. ¿Y qué nos espera en los próximos años? Pues una palabra que resume bien la situación es continuidad. En los próximos cinco años la división de ciencia planetaria de la NASA tendrá un presupuesto anual medio de 2800 millones de dólares, lo que la convierte con diferencia en la división científica de mayor presupuesto de la NASA (recordemos que el resto de programas científicos, como las misiones de astrofísica o de observación de la Tierra tienen sus propias divisiones dentro de la agencia; además, el programa tripulado es, con diferencia, el que recibe la mayor parte del presupuesto cada año). Pese a todo, hay puntos a mejorar y otros que son preocupantes.


Selección de sondas planetarias de la NASA o en las que colabora la NASA (OIG/NASA).


El programa de exploración planetaria de la NASA basa su éxito en la división de misiones en tres tipos: las sondas de tipo Discovery, las más baratas (unos quinientos millones de dólares), las New Frontiers (mil millones) y las de tipo Flagship (del orden de tres mil millones de dólares). La clasificación de tres tipos de misiones ha permitido introducir una gran flexibilidad a la hora de planificar y aprobar misiones, no solo por el límite de coste de cada misión, sino también por la diferente filosofía de cada una. Efectivamente, mientras que las misiones Flagship se eligen directamente desde el cuartel general de la NASA o desde el Congreso sin ninguna fase de concurso previa, las de tipo Discovery son seleccionadas mediante convocatorias en la que cada equipo científico manda su propuesta sin que la NASA sugiera previamente qué destinos son los prioritarios. Las de tipo New Frontiers están entre las Discovery y las Flagship, no solo en cuanto al tema del dinero, sino también con respecto a la planificación. Y es que, en el caso de este tipo de sondas, existe una convocatoria en la que los equipos científicos mandan sus propuestas como en las misiones Discovery, pero la diferencia es que los objetivos han sido previamente seleccionados por la NASA.


Presupuesto planetario de la NASA (OIG/NASA).


Otra diferencia es que las misiones Discovery no tienen que incluir obligatoriamente destinos planetarios (como ejemplo tenemos al telescopio Kepler de la NASA, que era una misión de tipo Discovery). Y, a la inversa, pueden solaparse con otros programas. No en vano, la sonda InSight es una misión de tipo Discovery a pesar de ser una nave para el estudio de Marte, que, como veremos, cuenta con su propio programa separado. Efectivamente, no todas las misiones planetarias de la NASA entran dentro de estas tres categorías. El programa de exploración de Marte mantiene una actividad independiente, al igual que el programa lunar creado recientemente como complemento del programa Artemisa o Defensa Planetaria, destinado a descubrir y estudiar asteroides peligrosos para la Tierra. Entre las otras áreas tenemos la división de planetas exteriores y mundos océanos —que, por el momento, solo cuenta con la misión Europa Clipper—, el programa de ciencia e investigación planetaria y el programa para desarrollo de los sistemas de radioisótopos (que supervisa la fabricación de RTGs). Además, es importante señalar que, en teoría, las misiones de tipo Flagship pueden estar dedicadas a una o varias de estas áreas. Por ejemplo, el rover Perseverance es una misión de tipo Flagship y, al mismo tiempo, forma parte del programa de exploración de Marte, mientras que Europa Clipper también es una misión Flagship y está asignada a la división de planetas exteriores y mundos océanos.

Presupuesto de las distintas divisiones de exploración planetaria de la NASA (OIG/NASA).


Pero no es oro todo lo que reluce. La última auditoría del programa de exploración planetario se ha dedicado a señalar algunas derivas preocupantes. La más importante es el aumento del coste medio y tiempo de desarrollo de las misiones en todas sus categorías. Aunque las misiones de tipo Discovery y New Frontiers tienen un tope de gasto de quinientos millones y mil millones de dólares, respectivamente, esta cantidad no incluye el vehículo lanzador ni los costes de operaciones, que pueden ser del orden de cientos de millones adicionales (originalmente sí se incluían estas partidas). Esta «trampa» ha provocado que, por ejemplo, las misiones Lucy y Psyche, de tipo Discovery, vayan a costar 981 y 996 millones de dólares, respectivamente, si tenemos en cuenta los costes de operaciones hasta el fin de sus vidas útiles, unas cifras que las colocan casi en el límite de una misión New Frontiers. Otro ejemplo es la sonda InSight, también de tipo Discovery, que saldrá por 829 millones, aunque en este caso el sobrecoste fue culpa de retrasar el lanzamiento dos años por la «chapuza» cometida por el CNES francés con el sismómetro SEIS, el instrumento principal. Del mismo modo, la misión Dragonfly a Titán se estima que saldrá por dos mil millones de dólares pese a ser de tipo New Frontiers. O sea, el doble de lo teóricamente permitido. Otro ejemplo es la misión Europa Clipper, que saldrá por 4300 millones de dólares, muy por encima de otras misiones Flagship. Estos bailes de cifras se traducen en unos costes finales arbitrarios que poco o nada tienen que ver con las previsiones iniciales y generan grandes agravios comparativos.


Divergencias del coste de algunas misiones con respecto a lo previsto (OIG/NASA).


Las misiones Lucy y Psyche saldrán por casi mil millones de dólares a pesar de ser de tipo Discovery (NASA).


Otra fuente de preocupación es el progreso del programa de radioisótopos, a cargo del centro Glenn de la NASA. El Departamento de Energía (DOE) le «guarda» a la NASA una reserva de 35 kg de plutonio 238 para los RTG de sus misiones espaciales (este isótopo no tiene ninguna otra aplicación, ni civil ni militar), de los cuales solo la mitad pueden generar la energía suficiente para ser usados en sondas. Al Departamento de Energía y a la NASA les ha costado mucho más tiempo y dinero del previsto el poder reanudar la producción de plutonio 238, pero, pese a todo, se espera que en 2026 sean capaces de sintetizar 1,5 kg al año. Un detalle muy curioso señalado por el informe es que los nuevos MMRTG (Multi-Mission Radioisotope Thermoelectric Generator) que usan las actuales sondas —como Curiosity o Perseverance— son menos eficientes y tienen una vida media inferior a los RTG clásicos de las primeras misiones de la NASA, como los empleados en las Voyager, debido a que ya no usan tecnología de silicio-germanio. Esto quiere decir que para futuras misiones de muy larga duración —por ejemplo, a los planetas exteriores— habrá que diseñar generadores de radioisótopos mejores que los MMRTG de hoy en día.


El nuevo telescopio infrarrojo NEOSM (NASA).


Entre otros problemas identificados por el informe nos encontramos con la búsqueda de reemplazos para una fuerza de trabajo que ya tiene una edad media bastante elevada, así como el estado de la red de espacio profundo (DSN) de la NASA, que se hace vieja al mismo tiempo que tiene que soportar un mayor número de misiones. También se pone bajo el foco la falta de criterios claros a la hora de seleccionar lanzadores y sondas de aterrizaje para las cargas útiles del programa lunar comercial CLPS. Por último, la auditoría critica la falta de presupuesto e interés con respecto a la búsqueda de asteroides. En 2005 el Congreso de EE UU ordenó a la NASA descubrir el 90 % de los asteroides cercanos de más de 140 metros de diámetro para 2020, pero con los niveles de financiación actuales este objetivo no se alcanzará hasta 2040. También recrimina que la NASA haya tenido que esperar al año pasado para dar luz verde a NEOSM un telescopio espacial infrarrojo destinado a detectar asteroides cercanos a la Tierra. A pesar de estos problemas, no debemos olvidar que el programa de exploración planetaria de la NASA es, con diferencia, el más ambicioso y complejo que existe. Esperemos que siga así durante muchas más décadas.


Europa Clipper (NASA).



Argentina suma otro rompehielos. Antes de fin de año llegará el “Aurora Australis”
En noviembre el buque será traído desde Australia por marinos de aquel país hasta Ushuaia, donde embarcará personal argentino. Luego ambas dotaciones lo conducirán a Buenos Aires, donde tendrá lugar la ceremonia de traspaso.
por Adrián Luciani


El buque realizó su último viaje en marzo pasado, antes de ser desafectado. (Foto Aurora Australis Foundation).


Antes de fin de año, muy posiblemente en noviembre próximo, Argentina sumará otro buque rompehielos para acompañar al "Almirante Irízar" en las campañas antárticas.

Se trata del “Aurora Australis” una unidad usada que fue desafectada por Australia y que será cedida sin costo a la Armada Argentina.

Según pudo saber Argenports.com, ambas partes están terminando de cerrar los aspectos formales de la operación y la idea es que a fin de año el rompehielos australiano esté en nuestro país.

El rompehielos australiano fue botado en 1989. el Irizar en 1977, aunque este último estuvo 10 años fuera de servicio (2007/2017).


Si bien inicialmente se apuntó a enviar en los próximos días una dotación de la Armada para ir a buscar la nave, finalmente se acordó, como consecuencia de las restricciones impuestas por la pandemia, que los australianos naveguen con el rompehielos hasta Ushuaia y desde allí, una vez embarcado el personal argentino, ambas dotaciones lo lleven hasta el puerto de Buenos Aires, donde se realizará la recepción formal del “Aurora Australis”.

Aunque se trata de una unidad usada, con una antigüedad de 30 años, y que generó no poca polémica sobre la conveniencia o no de incorporarla a la Armada, su presencia permitirá sumar de manera inmediata un buque de apoyo polar para el rompehielos “Almirante Irízar”.

Ahora la nave se encuentra en Port Hobbart, isla de Tasmania, Australia.

Trascendió que la cesión del buque por parte de la empresa propietaria, P&O Maritime, es sin costo alguno (Argentina se hará cargo del traslado) y si bien en nuestro país nada puede darse por hecho hasta último momento, las gestiones llegaron a buen término y ahora sólo restan aspectos menores.

Puede lograr una velocidad máxima de 16,8 nudos y romper hielo hasta un grosor de 1,23 metros a 2,5 nudos.


Ya a fines de agosto pasado, al informar al Congreso cuáles serán los programas de reequipamiento para la Armada, el ministerio de Defensa, encabezado por Agustín Rossi, dijo que hay un ofrecimiento de un buque rompehielos, en carácter de donación, el cual podría estar disponible en forma inmediata.

Si bien aún no existe confirmación oficial, las fuentes consultadas señalaron que Argentina ofreció devolver el buque una vez que ya no lo utilice y embarcar periódicamente científicos australianos.

Aunque se trata de una unidad usada, con una antigüedad de 30 años, y que generó no poca polémica sobre la conveniencia o no de incorporarla a la Armada, su presencia permitirá sumar de manera inmediata un buque de apoyo polar para el rompehielos “Almirante Irízar”.

Desde la pérdida del "Bahía Paraíso", en 1989, Argentina nunca pudo contar con un buque de apoyo de estas características.

Incluso debe tenerse en cuenta que el Irízar fue modificado y si bien ganó mucho espacio para tareas científicas y laboratorios, disminuyó su capacidad de carga.


Entre otras tareas, el "Irízar" reaprovisiona a las bases argentinas, recoge los residuos que producen y traslada al personal de recambio 

Esto hace que el abastecimiento de las bases antárticas requiera más viajes y aumente los costos, por lo que se requiere imperiosamente de otro buque.

Se pensó, y se sigue pensando, en la construcción de un buque polar en astilleros nacionales, pero los trabajos insumirán unos 5 años.

El “Aurora Australis” es un rompehielos de 30 años de antigüedad que hasta hace poco se encontraba al servicio del Programa Antártico Australiano y ahora será reemplazado por el “Nuyina”.

Tiene una eslora de 94,91m, y una manga de 20,3m, desplazando 8.158 toneladas.


El buque fue diseñado como un rompehielos multipropósito para la investigación y para reabastecimiento.

Es propulsado por dos motores diesel marca Wärtsilä, pudiendo lograr una velocidad máxima de 16,8 nudos y romper hielo hasta un grosor de 1,23 metros a 2,5nudos.​

Su tripulación es de 24 personas y puede llevar hasta 116 pasajeros y tres helicópteros.

También tiene capacidad para 29 contenedores, laboratorios para investigación biológica, meteorológica, y oceanográfica, y fue diseñado con un plataforma de arrastre para el desarrollo y la recuperación de instrumentos de investigación mientras navega.



lunes, 5 de octubre de 2020

La geopolítica del coronavirus: el auge de China y el declive de EE. UU.
La pandemia ha acelerado dos tendencias globales que afectarán al mundo en las próximas décadas: la rivalidad entre ambas potencias y la intensificación de la concentración de poder. En este escenario resulta vital analizar el papel de la tecnología como habilitador de las libertades y de la represión.
por Steven Feldstein | traducido por Ana Milutinovic




A finales de julio, la mayoría de los países desarrollados lograron reducir sus tasas de contagio por coronavirus (COVID-19) muy por debajo de sus picos iniciales. Sin embargo, en EE. UU. el número de nuevos casos diarios volvió a niveles récord y sigue aumentando. 

Esta crisis sanitaria ha dañado gravemente la opinión general sobre la competencia del país. Un informe de junio de la empresa de encuestas Dalia Research reveló un amplio consenso de que China había gestionado la COVID-19 mucho mejor que Estados Unidos. De los 53 países encuestados, desde Dinamarca hasta Irán, solo dos creen que Estados Unidos reaccionó mejor que China: Japón y el propio Estados Unidos. La encuesta también revela que la visión pública de la influencia global norteamericana en general se ha deteriorado notablemente. Casi la misma cantidad de personas cree que el impacto de Estados Unidos en la democracia ha sido tanto negativo como positivo. Los países con fuertes democracias como Canadá, Alemania y Reino Unido fueron especialmente críticos.

El lamentable fracaso de Estados Unidos a la hora de lidiar adecuadamente con la mayor emergencia sanitaria mundial en el último siglo ha llevado a algunos expertos a argumentar que la pandemia podría convertirse en un punto de inflexión geopolítico. Kurt Campbell y Rush Doshi escribieron en marzo en Foreign Affairs que, igual que la intervención fallida en la crisis de Suez precipitó el fin del imperio británico, "la pandemia del coronavirus podría marcar ese 'momento de Suez'" para EE.UU., ya que China "se posiciona como líder mundial en la respuesta a la pandemia".

Pero, aunque los efectos no resulten tan drásticos, sí serán profundos. El reducido prestigio estadounidense a raíz de la pandemia está acelerando dos tendencias políticas globales surgidas en los últimos cinco años. 

En primer lugar, las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China amenazan con iniciar una nueva carrera armamentista y el regreso de la rivalidad entre ambas potencias. En segundo lugar, desde Turquía hasta Brasil, pasando por Hungría y Polonia, un número cada vez mayor de países está experimentando una "autocratización", centralizando el poder y restringiendo las libertades políticas, poniendo fin a las oleadas de democratización posteriores a la Guerra Fría que marcaron el comienzo de las nuevas libertades y derechos para cientos de millones de personas. En conjunto, estas dos tendencias crearán un mundo más dividido e incierto.

La brecha digital global

Una manifestación palpable tanto del declive del poder estadounidense como del resurgimiento de la autocracia es la fragmentación del ecosistema digital global. Desde que Google se retiró de China en 2010 por la censura gubernamental de los resultados de búsqueda, el país asiático ha cultivado un jardín amurallado de aplicaciones principalmente para uso de sus ciudadanos. Aunque la disociación no es total (los sistemas operativos móviles Android e iOS prevalecen y los lenguajes de programación como Java y Python se utilizan ampliamente), la mayoría de la población china nunca accede a Twitter, Facebook, YouTube, Amazon, PayPal ni muchas otras plataformas, sino a sus alternativas locales.

Esta fragmentación es parte de una batalla normativa mayor. Rusia, Irán y otros regímenes autocráticos se han unido a China para promover la cibersoberanía, la idea de que los países deben establecer sus propias reglas sobre cómo sus ciudadanos utilizan internet. En Rusia, el Gobierno planea implementar el "internet soberano", un sistema autosuficiente controlado de forma centralizada que permitiría al país desconectarse por completo de internet global. En cambio, aunque EE. UU. y Europa difieren en su postura sobre la naturaleza y la importancia de la privacidad, sobre los límites de la libertad de expresión y la forma correcta de regular las grandes tecnologías, existe un amplio acuerdo en que internet debe ser abierto e interoperable. 

Estas tendencias significan que, mientras los países grandes antes dependían de su tamaño, su fuerza militar o su influencia económica, ahora cada vez más también ven la tecnología (y no solo la militar) como una de las claves para mantener y extender su poder. Este paradigma, conocido como "tecnonacionalismo", se basa en dos supuestos cruciales: primero, que un liderazgo tecnológico temprano ofrece a los países la ventaja competitiva, y segundo, que el dominio en ciertas tecnologías, como la inteligencia artificial (IA), les pondrá por delante en otros campos. Estas hipótesis no necesitan ser verdaderas para generar influencia. Según su lógica, ningún país puede permitirse que sus competidores se impongan. 

Un ejemplo fue la decisión del Departamento de Comercio de EE. UU. en octubre de 2019 de añadir 28 empresas chinas a su "lista de entidades", empresas sujetas a restricciones comerciales. En dicha lista figura la mayoría de las principales empresas de inteligencia artificial chinas, como iFlytek, SenseTime y Megvii. Aparentemente, se agregaron como castigo por facilitar terribles violaciones de derechos humanos contra los musulmanes uigures en Xinjiang (China). Pero un resultado secundario fue el de impedirles competir con las empresas estadounidenses.

Más recientemente, en mayo de 2020, la Casa Blanca publicó un documento de estrategia en el que acusaba a las autoridades chinas de explotar "el orden libre y abierto basado en normas" y de intentar "remodelar el sistema internacional a su favor". Pide nuevos procesamientos por robo de secretos comerciales y sistemas más contundentes para evitar que las empresas chinas adquieran tecnologías avanzadas, como la "hipersónica, la computación cuántica, la inteligencia artificial y la biotecnología". Posteriormente, las autoridades estadounidenses endurecieron las restricciones contra el gigante chino de la electrónica Huawei al impedir que la empresa utilizara la tecnología o maquinaria estadounidense para fabricar sus chips. A finales de julio, la administración Trump ordenó abruptamente a China que cerrara su consulado en Houston (EE. UU.) alegando que era un centro de espionaje industrial. Como represalia, China cerró el consulado de Estados Unidos en Chengdu (China).

Mientras tanto, China sigue bloqueando a las empresas internacionales que se niegan a cumplir sus reglas, como aceptar la censura en los resultados de los motores de búsqueda, proporcionar a las autoridades los datos de los usuarios o entregar el código fuente del software y otra información patentada. También ha intensificado los esfuerzos para la "innovación masiva" y aumentó los subsidios a algunos sectores estratégicos como la inteligencia artificial, los chips semiconductores y la industria aeroespacial a través de los programas como "Made in China 2025".

China también promueve sus empresas y tecnologías en muchos países para que compitan directamente con empresas estadounidenses, europeas y otras. A partir de 2015, los organismos chinos empezaron a promocionar la "Ruta de la seda digital", centrada en la conectividad a internet, la inteligencia artificial, la economía digital, las telecomunicaciones, las ciudades inteligentes y la computación en la nube. Así ha generado inversiones en, al menos, 20 países, por casi 34.000 millones de euros, según la estimación de 2019 de la consultora RWR Advisory Group. 

Países con inversiones de la Ruta de la Seda Digital de China


Los intentos de la administración Trump de separar de China las cadenas de suministro tecnológicas de Estados Unidos y su paralización de nuevos visados para los trabajadores extranjeros cualificados, anunciada en junio y extendida hasta diciembre, solo ayudan a China. El informe de Ishan Banerjee y Matt Sheehan publicado por el grupo de expertos Paulson Institute de Chicago (EE. UU.) encontró que la mayoría de los investigadores chinos estudian, viven y trabajan en Estados Unidos, a pesar de que los investigadores de IA con educación china produjeron casi un tercio de todos los artículos aceptados en la conferencia NeurIPS, la reunión de investigación de inteligencia artificial líder en el mundo. Si se ven obligados a irse, ese talento no se podrá reemplazar tan fácilmente.

Si Joe Biden es elegido presidente, no cabe duda de que su administración reconsiderará algunas de estas políticas. El asesor de campaña de Biden Jake Sullivan dijo recientemente en un evento del grupo Carnegie Endowment for International Peace (del cual soy miembro) que debería haber "menos intentos de frenar a China y más de correr más rápido nosotros mismos". Pero, haga lo que haga Biden, la rivalidad para determinar las normas y estándares internacionales para las tecnologías críticas continuará.

La geopolítica de la represión

Otros países también utilizan la tecnología para promover sus agendas políticas. Incluso antes de la crisis de la COVID-19, el mundo estaba en medio de un resurgimiento autocrático. Los investigadores del proyecto Varieties of Democracy estiman que 2.600 millones de personas, o el 35 % de la población mundial, tienen restringidas sus libertades políticas.

Los países autocráticos usan una serie de tecnologías digitales para hacer frente a la disidencia, mantener el control político y permanecer en el poder. En mi investigación anterior y en mi último libro, documenté cómo las ciudades de Kenia, México y Malasia emplean tecnología china impulsada por IA para vigilar a los ciudadanos. También hablé de cómo el software espía de empresas israelíes y estadounidenses ayuda a los agentes de inteligencia en Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Egipto a controlar la disidencia y rastrear a las personas destacadas de la oposición; y cómo las campañas de censura y desinformación permiten a las autoridades de Tailandia y Pakistán reprimir las críticas y ocupar los canales digitales con discursos a favor del gobierno.

Países con capacidades de vigilancia pública impulsadas por 'big data' e IA
Rojos: autocracias. Azules: democracias. Créditos: Carnegie Endowment


Es mucho más probable que los regímenes autocráticos utilicen estos instrumentos para la represión, pero las democracias a veces también los usan para limitar los derechos civiles. En Estados Unidos, por ejemplo, según el grupo Freedom House, la policía ha utilizado tecnologías como drones, reconocimiento facial y vigilancia de redes sociales en respuesta a las crecientes protestas del movimiento Black Lives Matter.

La pandemia ha acelerado este deterioro de las libertades individuales. Los datos recogidos por el especialista Samuel Woodhams del grupo de privacidad digital Top10VPN muestran que, desde julio de 2020, 50 países han introducido aplicaciones de rastreo de contactos, 35 han adoptado medidas alternativas de rastreo digital, 11 han implementado tecnologías avanzadas de vigilancia física y 18 han impuesto censura relacionada con la COVID-19. Muchos países que utilizan estas técnicas son democracias.

El gran problema consiste en que los gobiernos están implementando la tecnología de vigilancia sanitaria sin la debida investigación o supervisión. Bahréin, Kuwait y Noruega lanzaron aplicaciones de rastreo de la COVID-19 intrusivas que "llevan a cabo de manera activa el seguimiento en directo o casi en directo de las ubicaciones de los usuarios cargando frecuentemente las coordenadas de GPS en un servidor central", informó Amnistía Internacional en junio. Ese informe provocó que Noruega suspendiera el lanzamiento de su aplicación; pero Bahrein y Kuwait no lo han parado.

Por supuesto que la tecnología digital no es responsable del resurgimiento del autoritarismo, pero sí que ofrece ventajas cruciales a los regímenes indeseados. Este ataque antiliberal está ejerciendo una presión desmesurada sobre el orden internacional liberal y sobre las instituciones que lo sostienen, incluidas la ONU, la OTAN, la Organización Mundial de la Salud, la Organización Mundial del Comercio y otras.

China y Rusia son los países que más se beneficiarán de esto. De hecho, algunos expertos creen que están empleando una estrategia de "autoritarismo digital": proporcionar tecnología poderosa para ayudar a los líderes antiliberales a consolidar sus regímenes, creando así una alternativa autocrática al orden internacional liberal. 

Mi propia investigación sugiere que la mayoría de estos regímenes perseguiría estrategias digitales antidemocráticas incluso sin la ayuda de Rusia y China. De todos modos, hay motivos para preocuparse por la creciente difusión mundial de la tecnología china, como las redes 5G de Huawei, los teléfonos móviles Transsion y WeChat para el comercio electrónico y las comunicaciones.

Este aumento en su penetración no solo intensifica la dependencia global de la tecnología china, lo que incrementa su influencia, sino también de muchos productos, como de la app social WeChat o del Alipay Health Code (que clasifica el estado de salud de los usuarios y determina si se les permite viajar o ingresar a ciertos espacios públicos), que están diseñados para facilitar la vigilancia y la censura del Gobierno. Como Christopher Walker, Shanthi Kalathil y Jessica Ludwig escribieron este año en Journal of Democracy, "el PCCh [Partido Comunista Chino] ha estado forjando una síntesis cada vez más fluida que combina la conveniencia del consumidor, la vigilancia y la censura. Este modelo está ejemplificado por las plataformas tan integrales como WeChat... que incluye restricciones de contenido de base política y permite la vigilancia".

Está claro que todas las tecnologías suelen ser armas de doble filo. Las herramientas digitales ayudan a los movimientos cívicos, a los periodistas y a los adversarios políticos. La capacidad de las redes sociales para movilizar rápidamente a los ciudadanos y aumentar las protestas masivas es una fuerte amenaza que ningún régimen ha neutralizado por completo. 

También vale la pena recordar que, si bien la rivalidad entre Estados Unidos y China puede dominar los debates sobre el futuro de la tecnología, no es lo único que determina la dirección de las tendencias. La Unión Europea, por ejemplo, defiende cada vez más sus propias posiciones políticas independientes. Se centra en la ética, la privacidad, en la responsabilidad de las grandes empresas tecnológicas y en la transparencia para el big data y la inteligencia artificial. India, Brasil, Sudáfrica, Nigeria e Indonesia están decidiendo si intentar forjar sus propias agendas digitales o no tomar partido, enfrentando a China, Estados Unidos y la UE entre sí.

Aunque algunos analistas como Ian Bremmer del Grupo Eurasia advierten de un "gran desacoplamiento" entre EE. UU. y China, con graves consecuencias para la tecnología, hablar de una nueva Guerra Fría bipolar parece exagerado. Hay demasiados actores nuevos y demasiadas variables para creer que dos superpotencias monopolizarán las reglas de la tecnología en un futuro cercano. En cambio, es probable que seamos testigos de un aumento de la fragmentación a medida que surgen nuevas ideas, las nuevas plataformas obtienen más seguidores y una mayor cantidad de personas se conectan online por primera vez. Un mundo multipolar con nuevas y diversas fuentes de ideas, innovación, regulación e influencia geopolítica puede que no sea tan malo.



¿Es el suelo marciano apto para la agricultura?
Por Daniel Marín



Es una de las escenas más famosas de la película El Marciano y de la novela homónima en la que está basada: el astronauta Mark Watney usa su formación como botánico para plantar patatas y poder sobrevivir así en Marte mientras espera el rescate. Watney logra esquivar el hambre gracias a que las plantas logran crecer sin problemas en el regolito marciano. Pero, ¿es esto es plausible? Desde que las sondas Viking de la NASA analizaron el suelo marciano en los años 70, los investigadores han supuesto que el regolito marciano no debería ser especialmente nocivo para la agricultura dejando a un lado la falta de nutrientes. Sin embargo, a finales de la pasada década la sonda Phoenix hizo dos descubrimientos fundamentales relacionados con este tema que nos ocupa. El primero es que hay enormes extensiones de la superficie marciana donde solo hace falta excavar unos centímetros para encontrar hielo puro, lo que sin duda son muy buenas noticias para los futuros granjeros marcianos… y para cualquier ser humano que quiera vivir en Marte. El segundo descubrimiento no resultó ser tan agradable. Y es que Phoenix descubrió que el regolito marciano está repleto de sales de percloratos (en concentraciones de masa que van del 0,5 % al 2 %), unos compuestos tremendamente reactivos y nocivos para los seres vivos. Posteriormente, el rover Curiosity ha comprobado que el regolito del cráter Gale también contiene altas cantidades de percloratos, por lo que parece que estas sales son muy comunes en todo el planeta.


Que alguien salve a Matt Damon otra vez (20th Century Fox.).


Desde que la misión Phoenix descubrió los percloratos en Marte, muchos se han preguntado cómo afectarían estas sustancias al potencial uso agrícola del suelo marciano. Se han hecho varios estudios —no muchos, porque tampoco es que corra mucha prisa, desgraciadamente—, pero el último viene de la mano de investigadores del Florida Institute of Technology. Para el estudio, los investigadores simularon tres tipos diferentes de regolito marciano con mucho detalle, aunque la composición precisa del suelo del planeta rojo no se conoce con total exactitud (¿alguien dijo que por qué es necesaria una misión de retorno de muestras?). En estos tres tipos de regolito intentaron hacer crecer dos tipos de plantas: la Lactuca sativa —lechuga— o la Arabidopsis thaliana, dos vegetales que se ha usado en numerosos experimentos en el espacio y en tierra. Los resultados no son nada alentadores, pero empecemos por las buenas noticias.

Los tres tipos de regolito marciano simulados en el experimento (A. Eichler at al.).


Los investigadores han comprobado que el tamaño de las partículas no tiene un efecto drástico, aunque los investigadores advierten que si hay muchas partículas finas esto podría dificultar el crecimiento de raíces de algunas plantas, como las patatas. En cualquier caso, el tamaño medio de las partículas puede ser controlado con el uso de filtros y cedazos. Pero aquí terminan las buenas noticias. El estudio concluye que una de las barreras para plantar algo en Marte es, como se ha sospechado desde hace décadas, la falta de nutrientes, especialmente compuestos nitrogenados, pero también la falta de minerales como zinc, boro o cobre (aunque se desconoce hasta qué punto estos elementos están presentes en el suelo marciano y, de hecho, algunos investigadores han propuesto que no son nada raros en el regolito del planeta rojo). Por otro lado, los regolitos simulados tienen detrás una historia muy interesante por derecho propio. El primero, JSC-Mars-1A, fue desarrollado por el centro Johnson de la NASA en 1997 a partir de roca volcánica de Hawái usando datos espectrales de todo Marte. El segundo tipo de regolito es el MMS (Mars Mojave Simulant), creado con lava basáltica del desierto de Mojave usando los datos de las sondas Mars Pathfinder y Spirit. El último tipo, MGS-1 (Mars Global Simulant 1), es en principio el más fiel, ya que se ha sintetizado usando varios tipos de minerales y rocas usando los datos del experimento CheMin de Curiosity. Sea como sea, la falta de nitrógeno sí es un problema serio, porque en el caso de que los futuros granjeros marcianos quisieran abonar los campos marcianos no tendrían dónde encontrarlo. En Marte apenas hay nitrógeno y la tenue atmósfera solo tiene un 2 % de esta sustancia. O sea, habría que llevar abundante fertilizante desde la Tierra. De todas formas, aún con el uso de fertilizantes, los investigadores comprobaron que las plantas no crecían en uno de los tres tipos de regolito simulado (el que tenía un pH más alcalino).


Las plantas del experimento (A. Eichler et al.).


Pero el problema principal ha resultado ser —oh, sorpresa—, los percloratos. En ninguno de los tres regolitos simulados lograron que prosperase planta alguna cuando se les añadió perclorato de calcio (este punto es clave porque los últimos experimentos que se han hecho para simular el crecimiento de plantas en el regolito marciano no incorporaban estas sales). Por supuesto, hay técnicas experimentales que ya se están estudiando para quitar las sales de percloratos del regolito, pero, por ahora, todos estos procedimientos son bastante complejos. La otra opción es buscar plantas resistentes a estas sales (o bacterias que logren crecer en este ambiente), pero eso limitaría gravemente el menú al que tendrían acceso los futuros colonos marcianos (salvo que la ingeniería genética obre milagros). En definitiva, en el mundo real parece que Watney se hubiera muerto de hambre por culpa de los percloratos (bueno, se morirá, porque la novela está ambientada en 2035). Y digo parece porque si algo ha puesto de relieve este estudio es lo poco que sabemos sobre la composición precisa del regolito marciano. Esperemos que la misión MSR de NASA-ESA, o su equivalente china, nos den una respuesta a partir de 2031.


Recreación de una base marciana con un módulo agrícola (NASA).



domingo, 4 de octubre de 2020

La científica que hizo la mejor tesis en Física del país
Es becaria doctoral del Conicet y su trabajo final fue tan bueno que recibió el premio Luis Másperi. Iba a estudiar teatro pero un libro prestado por su hermano le cambió la vida. Su investigación y su fuerte reclamo feminista.
Por Pablo Esteban


Imagen: Sandra Cartasso


Carmina Pérez Bertolli es física de la UBA y recibió el premio Luis Másperi 2020 que entrega la Asociación Física Argentina --la AFA que no es presidida por “Chiqui” Tapia sino por científicos-- a la mejor tesis de licenciatura de todo el país en la materia. Dirigida por los investigadores Hernán Asorey y Christian Sarmiento-Cano, su trabajo se tituló “Estimación del flujo de muones en el laboratorio subterráneo Andes". La flamante ganadora es becaria del Conicet y está terminando sus estudios de posgrado en el Instituto de Tecnologías en Detección y Astropartículas (ITeDA), que depende de la Universidad Nacional de San Martín, la Comisión Nacional de Energía Atómica y el Conicet. Allí cursa el doctorado en Astrofísica bajo la dirección de Brian Wundheiler.

Pérez Bertolli es tucumana, tiene 27 años y aunque luego de la secundaria arrancó por las artes escénicas, más tarde decidió probar suerte con la física. Y se ve que la física estuvo de su lado. Destino dicen los humanos de fe; azar reclaman los escépticos. Según narra, de hecho, fue un libro de Stephen Hawking prestado por su hermano el que “le rompió la cabeza y le cambió la vida”. Una vida que en plena pandemia parece abrírsele de par en par hacia un futuro muy promisorio.


--Recibió el Premio “Luis Másperi”, que se otorga en el marco de la reunión de la Asociación Física Argentina (AFA).

--Sí, la verdad que para mí es una alegría enorme; además fue inesperado. La reunión de la AFA se realiza todos los años, habitualmente para septiembre. Siempre se desarrolla en una provincia distinta, en 2020 tocaba Córdoba pero por la pandemia, por supuesto, no se pudo viajar y se suspendió el evento presencial. El premio al que me postulé es a la mejor tesis de Licenciatura en Física de todo el país. Se presentaron personas que habían entregado su trabajo final durante el último año en el marco de esta carrera, así que tuve suerte porque gané.

--Con lo que cuesta hacer una tesis, usted hizo la mejor.

--Me sorprendió un montón y me puso muy contenta; el nivel de las otras tesis con las que competí era fantástico. Había concursantes de todos lados y con abordajes que realmente tenían mucha calidad en diversas áreas. En mi caso, investigué acerca del Laboratorio Subterráneo Andes, que se encuentra debajo de la Cordillera en la frontera entre Argentina y Chile. Tiene una profundidad de 1700 metros y está blindado por roca, roca y más roca.

--¿Por qué se encuentra a ese profundidad?

--Está bajo tierra para cumplir con un objetivo fundamental: aislarse lo máximo posible para el desarrollo exitoso de experimentos extremadamente sensibles. Precisamente, en mi tesis presenté algunos cálculos que son muy importantes para la calibración de esos experimentos de neutrinos, rayos cósmicos y materia oscura que allí se plasman. Poder estimar cuál será la señal de radiación cósmica y de ruido de muones que habrá en el lugar es clave para el crecimiento de un campo como la física de partículas. También se diseñan experimentos de geología, ambiente y biología pero no tienen tanto que ver con mi experticia.

--Su tesis fue sobre la estimación del flujo de muones en el Andes y recién los mencionó. ¿Qué son?

--La radiación cósmica se vincula con partículas altamente energéticas que se generan en el espacio. Si bien sabemos que existen, no conocemos en rigor de verdad cuáles son sus fuentes, es decir, de dónde vienen. Esas partículas, en su mayoría --protones, núcleos, fotones-- llegan a la atmósfera terrestre e interactúan con el resto que están presentes en el aire. Uno de los principales componentes de esta lluvia que se genera son los muones; algunos de los cuales son energéticos, se encuentran muy alto en la atmósfera y tienen bastante masa.

--¿Y qué implica que tengan bastante masa?

--Que fluyen sin interactuar y sin decaer. Son partículas que llegan al sitio en el que está la montaña y pueden atravesarla sin ningún problema, por lo que generan ruido cuando lo que se quiere en Andes es detectar otras cosas. Se cuelan, molestan cuando los científicos quieren investigar con neutrinos, que son partículas que interaccionan muy poco y son difíciles de observar. Es por este motivo que el laboratorio es subterráneo, para aislarse lo máximo posible sin interferencias.

--Ese es el sentido de que el laboratorio esté bajo tierra. Necesita estar alejado de todo lo demás, para que las investigaciones que allí se realizan en la detección de material sensible sean exitosas.

--Exacto, para detectar neutrinos o potenciales candidatos a materia oscura se necesita estar lo más aislado posible. Bueno, los muones, al ser tan energéticos, logran colarse e impiden identificar lo que realmente queremos detectar.

--Julio Navarro suena como candidato para obtener el Nobel de Física gracias a sus trabajos de modelado matemático en materia oscura. Javier Tiffenberg obtuvo un premio semanas atrás por sus aportes experimentales en el mismo campo. Se ve que el tema tiene mucha visibilidad en la astrofísica internacional.

--Lo que investigué en mi tesis contribuye, precisamente,a la realización de mejores experimentos para la detección de materia oscura. A mí me encanta el campo de la astrofísica, de hecho, como becaria doctoral del Conicet, mi doctorado en el Instituto de Tecnologías en Detección y Astropartículas (Iteda) se inscribe en ese campo de conocimiento.

--¿Qué le gusta de la astrofísica?

--Para empezar, me fascina y me estremece al mismo tiempo el hecho de que como humanos formemos parte de algo tan grande y tan poco descubierto como es el universo. Hay tanto por hallar que me parece alucinante; de la misma manera que ocurre con la matemática. Es impresionante que una sola herramienta nos ayude tanto y tan bien a modelar y a comprender la forma en la que se comporta la naturaleza. Siempre fui muy curiosa, aunque en realidad cuando era adolescente me gustaba un poco de todo, leía prácticamente lo que encontraba. De hecho, no arranqué por la física.

--¿Qué estudiaba?

--Cuando terminé la secundaria me metí en artes escénicas. Venía bien, pensaba que era lo mío, hasta que mi hermano me prestó el libro El gran diseño de Stephen Hawking y ahí todo cambió. Me rompió la cabeza en verdad, tanto que cada vez quise saber más y más. Luego, recuerdo, me leí todos los libros de matemática de Adrián Paenza. Hasta que en un momento tanta curiosidad se transformó en pasión. Dejé el teatro y empecé física, un cambio enorme.

--Bueno, algunas cosas de la ciencia se relacionan mucho con el arte.

--Es verdad, en parte son lo mismo. En la ciencia también hay muchísima creatividad y sensibilidad. El único motivo que explica el hecho de pasarte horas y horas haciendo experimentos es la fascinación, es algo más que la razón. Días enteros analizando datos para encontrar posibles respuestas; preguntas que te consumen la vida, ahí también hay emoción. Ahí también hay pasión, hay ciencia pero también hay arte.

--En un video compartido por el Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA que se viralizó, aprovecha para saludar a todas las mujeres que hacen ciencia, así como también a todas aquellas que luchan por sus derechos.

--Sí, porque me parece muy importante. Debo decir que durante la carrera no he sentido grandes obstáculos por el hecho de ser mujer, aunque sí hay compañeras que los tuvieron. Por ahí tuve suerte ya que no me topé con ninguna situación desagradable. El machismo es cotidiano para nosotras, estés en una carrera dominada por hombres o no. En Twitter he recibido muchos mensajes muy lindos y otros muy machistas, comentarios denigrantes.

--Hay mucho por hacer.

--Por supuesto. Todavía no hay igualdad, porque si yo hubiera sido un pibe que ganaba el premio no hubiera recibido todo este tipo de comentarios. Me parece que no alcanza con que tengamos los puestos, los cargos, los títulos, ni las distinciones. A ninguna mujer se le debe faltar el respeto bajo ninguna circunstancia y nuestra imagen no es algo que los hombres tengan que evaluar. Nosotras no somos el objeto de evaluación de nadie. Tenemos que pelear por eso, para sentirnos respetadas.



Fuente:  pagina12.com.ar
Marcos Actis: “Argentina debe ser líder en ciencia espacial y tener su lanzador
El director del Centro Tecnológico Aeroespacial de la Universidad de La Plata y miembro del directorio de la CONAE reflexiona sobre el desarrollo aeroespacial nacional, destaca el rol de las universidades en este proceso y repasa la experiencia del lanzamiento del SAOCOM.
Por Ezequiel Bergonzi



Imagen: gentileza Prensa UNLP


Marcos Actis siempre estuvo interesado en el espacio. Sin embargo, hace algunas décadas las alternativas universitarias para explorar este campo de la ciencia en el país eran muy pocas. A mediados de los años 80 descubrió que la carrera de Ingeniería Aeronáutica en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) era lo más cercano a estudiar lo aeroespacial que había en Argentina. Ahí empezó todo: con el título en mano, ya a principios de la década de los 90, comenzó a desarrollarse en su campo y se convirtió en uno de los fundadores del Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados (GEMA) en la UNLP.

Durante los 90, y con 30 años y monedas, se convirtió en el jefe más joven que había tenido el Departamento de Aeronáutica de esa universidad; y fue ahí cuando la Facultad de Ingeniería platense comenzó a trabajar con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). Desde ese entonces, se involucró en el desarrollo de varios de los satélites nacionales puestos en órbita, incluso el SAOCOM 1B, que despegó el 30 de agosto desde Cabo Cañaveral. Actualmente, Actis es vicepresidente del Área Institucional y director del Centro Tecnológico Aeroespacial de la UNLP, además de flamante miembro del directorio de la CONAE.

En diálogo con el Suplemento Universidad, el destacado ingeniero repasó aspectos que hay que pulir para llegar a un desarrollo aeroespacial nacional pleno, y destacó la inversión y la formación de los estudiantes universitarios como los ejes para el despegue de este campo de la ciencia.

- ¿Qué es lo que se viene después del SAOCOM 1B?

-Siempre que se lanza el satélite ya se piensa en otras cosas. Cuando se construía el SAOCOM, el desarrollo permitió a INVAP fabricar los radares, que originalmente se iban a comprar afuera. Es importante que estos desarrollos no sean el motivo final de lo que va a ser, sino que en el camino generen más conocimiento. Creo que hoy se está pensando en un nuevo satélite que es el SABIA-Mar. Esperemos que, en un futuro, cuando se diseñe el nuevo plan espacial de Argentina, poder tener participación. En nuestro centro, gracias a todo esto, abrimos la carrera de Ingeniero Aeroespacial para que a los chicos no les pase lo mismo que a nosotros. Y estamos haciendo un proyecto de un lanzador liviano y de un satélite que lo lanzamos hace poco, un satélite universitario. Son proyectos que estamos haciendo para que nuestra gente no se desmotive y pueda aplicar todos los conocimientos que logramos en todos estos años.

- ¿Cuál es la importancia de la universidad pública en este proceso?

-Es extraordinaria, porque el hecho de que alumnos participen en proyectos no pasa en CONAE o INVAP. La universidad da la posibilidad de que los alumnos que estén aprendiendo tengan contacto con cosas reales. Cuando nos visitó en su momento el director de la NASA Daniel Goldin se sorprendió porque los alumnos estaban participando en el proyecto de un lanzador. Y eso lo permite la universidad pública, en otro lugar del mundo esto no tiene lugar.

- ¿Cómo se hace para que ese conocimiento se quede en Argentina y no haya fuga de cerebros?

-Que nuestro pueblo vote bien. Es una cuestión que no se entiende. Es muy difícil hacer entender que gobiernos como este apoyan a los desarrollos tecnológicos y no llaman gasto a la universidad. Nosotros no producimos dólares, cuando compramos algo afuera, hasta como un clavo, tenemos que usar dólares. En el mundo globalizado perdemos los nichos, por eso me puso mal la discontinuidad en el campo espacial de Argentina, porque es líder en Sudamérica. Me parece que Argentina debe ser líder en ciencia espacial y tener su lanzador, así va a tener sus propios satélites y va a poder poner en órbita otros de distintos países. Esas son inversiones que traerían dólares al país.

- ¿Qué piensa del convenio con SpaceX?

- Argentina es como todos, tenés que pedir una licitación internacional para poner un satélite en órbita. Es una cuestión de mercado. Al ARSAT lo colocó Ariane en Guayana Francesa. Ahora, los últimos dos satélites sí fueron por SpaceX.

- Pero SpaceX es la empresa de Elon Musk, ¿cree que eso atrae más atención los satélites argentinos lanzados por la compañía?

- SpaceX está lanzando permanentemente satélites. Es impresionante porque se han posicionado bien comercialmente. Pero SpaceX es SpaceX porque el gobierno invirtió millones y millones de dólares para llevar a los astronautas a la estación espacial, que antes tenían que hacerlo con Rusia. Es una empresa exitosa porque el Estado le inyecta millones. Nos quieren engañar con que el éxito fue sólo de Musk. En el mundo, los que desarrollan tecnología son los gobiernos. Es difícil que un privado tenga semejante inversión en el campo espacial.

Un lanzamiento histórico

- ¿Cómo fue el desarrollo del SAOCOM durante el gobierno de Mauricio Macri?

-Una lucha para cobrar los convenios. Fue darnos 20 mil vueltas para cobrar el trabajo que estábamos haciendo. Obviamente, las fases principales ya se habían hecho, quedaban muy pocas cosas. El satélite estaba construido en 2015, faltaba poco para lanzarse. Y luego se atrasó el proyecto. Por más recursos que le pongas, esto lleva su tiempo de desarrollo; no puede ir más rápido que lo que va el desarrollo científico. Hasta 2015 todos los recursos estaban, tanto para esto como el Lanzador Tronador, había una decisión muy firme por parte de Néstor Kirchner para realizar todo. Y en 2015 todo se convirtió en un aguante. El convenio continuo con la CONAE para trabajar el Tronador se nos cortó, dejando un montón de gente afuera.

- ¿Cómo se vivió el lanzamiento del satélite en este contexto?

-No es lo mismo estar en el lugar donde se lanza. Previamente podés ver el lanzador, ver todo lo que es el centro del lanzamiento y el control. Si bien contamos con una tecnología con la que podés ver todo online, no es la misma sensación que estar ahí y sentir el estruendo del vehículo cuando arranca.



sábado, 3 de octubre de 2020

Empresa de General Alvear abre una fábrica y hará una campaña con una marca mundial de ropa
Fénix, la marca de General Alvear que fabrica el puré de frutas Zummy, cerró una alianza con la marca de ropa infantil Carter’s y además abrirá una planta de 4.500 metros cuadrados.




Una buena idea: asociar una marca con la salud y buena alimentación, que en medio de la oscuridad de la pandemia está dando a luz a casi 300 kilómetros al sur de Ciudad: una empresa de General Alvear, Fénix, fabricante del puré de frutas Zummy, acordó con uno de los "gigantes" de la ropa para niños, Carter’s Inc (fundada en 1865 y con sede en la ciudad estadounidense de Atlanta) comercializar juntos sus productos en Argentina. El objetivo, concientizar sobre la necesidad de prestarle atención a la nutrición de los niños.

“Junto con Carter’s Argentina estamos desarrollando una campaña para acercar Zummy a todos los niños del país. A partir de septiembre 2020 todos los productos de Carter’s que se adquieran en sus tiendas físicas y virtuales van acompañados de un Zummy de regalo. Estamos muy orgullosos de ser parte de esta campaña junto a Carter´s Argentina", explicó Mariano Perón, director de la marca alvearense, al sitio informativo ecocuyo.com. “Nuestro propósito es poder llevar a todos los chicos del país un producto saludable, que fortalezca su nutrición, incorporando la fruta a la dieta diaria de los más pequeños. Zummy es un alimento saludable, 100% puré de rutas, sin conservantes, ni colorantes, ni saborizantes ni azúcar añadida, solo fruta”, agregó.




De este modo, a partir de este mes todas las ventas de ropa que realiza Carter’s en Argentina van acompañadas por un pouch de regalo de este producto fabricado en General Alvear. Desde hace 25 años, Fénix está presente en el mercado y exporta su producción a más de 35 países. En su web, la marca se presenta como la mayor fabricante de purés de frutas, procesados y elaborados con los más altos estándares de calidad y seguridad alimentaria de Argentina. Para ello, en sus cultivos utilizan sistema de riego por goteo y técnicas "que permiten reducir al mínimo la utilización de agroquímicos".

Para elaborar este alimento, Fénix ya tiene su nueva planta de producción en General Alvear, de 4.500 m2, y equipado con la mayor tecnología para la elaboración y almacenamiento del producto.

Por la pandemia aún esta fábrica aún no pudo inaugurarse.



Fuente: mdzol.com

viernes, 2 de octubre de 2020

La sonda china Tianwen 1 se hace un ‘selfie’ en el espacio profundo
Por Daniel Marín



A estas alturas estamos acostumbrados a que las sondas espaciales se hagan selfies de todo tipo en el espacio. Este tipo de imágenes son más útiles de lo que pudiera parecer. Además de servir de excelentes relaciones públicas, permite calibrar las cámaras y estudiar el estado de los vehículos en el espacio. En algunas misiones la toma de selfies ha alcanzado un nivel de mayor sofisticación gracias al empleo de cámaras desplegables. La agencia espacial japonesa JAXA domina esta técnica, que ha probado con éxito en varias misiones de espacio profundo como Ikaros o Hayabusa 2. Pero parece que China no quiere quedarse atrás y también la ha implementado en su primera —ejem, sin tener en cuenta a la malograda Yinghuo 1— misión a Marte. Precisamente, hoy la Agencia Espacial China ha publicado unas cuantas fotografías de la sonda Tianwen 1 rumbo a Marte tomadas por una cámara desplegable de este tipo.


La sonda Tianwen 1 en órbita solar camino a Marte vista por su cámara desplegable (CNSA).

El equipo de la misión decidió incluir en la nave un pequeño dispositivo equipado con dos lentes de gran angular situadas en extremos opuestos. Al expulsar este dispositivo de la sonda una vez que las condiciones de iluminación fueron las adecuadas, las cámaras comenzaron a tomar una fotografía por segundo para intentar pillar toda la sonda en el encuadre, ya que por, motivos de sencillez, la cámara carece de control de posición propio y básicamente se ha limitado a dar tumbos en el espacio una vez fue desplegada mediante muelles. Las imágenes fueron enviadas a la sonda vía wifi y luego retransmitidas a la Tierra. Los medios chinos han dado especial importancia a la bandera nacional que lleva la sonda y que se ve en la imagen, con unas dimensiones de 39 x 26 centímetros y 144 gramos de peso. La bandera ha recibido un tratamiento de impresión especial para evitar que la radiación solar la desgaste demasiado rápido.


Vista de la cámara desplegable desde la Tianwen 1 (CNSA).


La sonda Tianwen 1 (天问一号), de 4920 kg de masa, fue lanzada el pasado 23 de julio de 2020 mediante un cohete Larga Marcha CZ-5 que despegó desde Wenchang. Actualmente ya ha recorrido 188 millones de kilómetros y ahora se halla a 24,1 millones de kilómetros de distancia de la Tierra en línea recta. Cuando estaba a 1,2 millones de kilómetros, la sonda tomó una imagen de la Tierra y la Luna juntas (que, todo hay que decir, no es especialmente espectacular). El 1 de agosto a las 23:00 UTC la sonda efectuó su primera corrección de trayectoria —o TCM-1 (Trajectory Correction Maneuver en inglés, 进行中途修正 en mandarín)— usando su motor principal de 3 kilonewton de empuje. El 20 de septiembre a las 15:00 realizó la segunda maniobra, TCM-2, mediante un encendido de veinte segundos de duración, pero en esta ocasión se usaron cuatro de los impulsores de 120 newtons de empuje en vez del motor principal.


La Tierra y la Luna vistas por la Tianwen 1 (CNSA).


Primera maniobra de la sonda (Xinhua).


Antes de llegar a Marte, Tianwen 1 tiene que llevar a cabo una maniobra de espacio profundo para ajustar su órbita y entre dos y tres maniobras TCM adicionales. Tianwen 1 efectuará el encendido de inserción orbital alrededor de Marte el 11 de febrero de 2021 (la fecha precisa podría cambiar). La sonda permanecerá en una órbita altamente elíptica de 400 x 180 000 kilómetros con un periodo de diez días comprobando sus instrumentos. Luego, Tianwen 1 efectuará dos maniobras para reducir su apoastro hasta alcanzar una órbita con un periodo de dos días, desde donde cartografiará la zona de aterrizaje del rover, que todavía no ha sido bautizado oficialmente. En mayo se liberará la cápsula con el módulo de descenso. El proceso será complicado, porque el módulo de descenso carece de un sistema de propulsión propio. Eso quiere decir que el orbitador debe situarse en una trayectoria de colisión con Marte cinco horas antes de la entrada atmosférica y, dos horas más tarde, se liberará el módulo de descenso, que continuará hasta la superficie marciana. Después del despliegue, el orbitador volvería a su órbita anterior y frenará para reducir todavía más su apoastro hasta situarse en una nueva órbita con un periodo de ocho horas. Desde esta órbita, el orbitador actuará como retransmisor del módulo de descenso y el rover, enviando sus datos a la Tierra.


Maniobras de la Tianwen 1 (spaceflightfans.cn).


Maniobras detalladas alrededor de Marte (Weibo).


Fases del descenso (spaceflightfans.cn).


La cápsula con el módulo de aterrizaje, con una masa total de 1745 kg —de las cuales 1,3 toneladas corresponden al módulo de descenso con el rover propiamente dicho—, entrará a una velocidad de 4,8 km/s y tardará nueve minutos en descender y aterrizar sobre Marte («los nueve minutos de terror», versión China). Para ello usará un paracaídas supersónico, que se desplegará a 11 kilómetros de altura y reducirá la velocidad a 95 m/s, junto con motores hipergólicos, con un empuje de 7,5 kilonewton, que reducirán la velocidad a 1,5 m/s. A cien metros de altura sobre el suelo, el módulo de aterrizaje frenará su descenso y usará navegación autónoma mediante imágenes para elegir una zona de aterrizaje adecuada, una técnica empleada con éxito en las misiones lunares Chang’e 3 y Chang’e 4.


Zona de aterrizaje de la Tianwen 1 (Google Earth).


Datos del rover de Tianwen 1 (Weibo).


La zona de aterrizaje será la parte sur de Utopia Planitia (24,748º latitud norte, 110,318º longitud este), aunque es posible que las coordenadas precisas cambien en base a las observaciones que realice la propia sonda. China no tiene acceso a los datos de Marte recabados por sondas de la NASA y, aunque sí colabora con otras agencias, su estrategia en misiones de exploración del sistema solar pasa por apoyarse siempre que sea posible en sus propios datos. Esta estrategia es la que ha seguido en la Luna con el programa Chang’e. Las sondas Chang’e 1 y 2 se dedicaron a levantar un mapa detallado de nuestro satélite de cara a las siguientes misiones de aterrizaje. Tianwen 1 lleva trece instrumentos científicos, siete en el orbitador y seis en el rover. El rover, de 240 kg, tiene unas dimensiones de 2,6 x 3,0 x 1,85 metros y dispone de seis ruedas de 30 centímetros de diámetro. Está dotado de una antena de comunicaciones de 36 centímetros. La misión primaria del rover durará 92 días.


Otra vista de la Tianwen 1 en órbita solar (CNSA).


La Tianwen 1 ya ha demostrado que puede hacer fotos de sí misma en el espacio profundo. Ahora debe demostrar que es capaz de colocarse en órbita de Marte y aterrizar.



La Unión Europea toma medidas legales contra Reino Unido por incumplir el Brexit
La Unión Europea emprende acciones legales contra Reino Unido por intentar aprobar una ley que incumple parte del acuerdo del Brexit aprobado por ambas partes. A tres meses del fin del período de transición, Londres está buscando un acuerdo comercial similar al de la UE con Canadá, que permite el comercio de mercancías sin aranceles ni cuotas.


© Sputnik / Alexey Vitvitsky


"Este es el punto de partida de un procedimiento formal de infracción contra el Reino Unido, el cual dispone de un mes para responder a la carta de hoy", dice el comunicado oficial de la UE.

El pasado 9 de septiembre, el Gobierno del Reino Unido presentó un proyecto de ley del mercado interior que suscitó la preocupación de la UE. De ser adoptada en su versión actual, la normativa violaría algunas cláusulas del Acuerdo de Retirada, en vigor desde el 1 de febrero de 2020, particularmente el Protocolo sobre Irlanda e Irlanda del Norte.

El texto ya ha sido aprobado por la amplia mayoría del partido del primer ministro, Boris Johnson, en la Cámara de los Comunes, aunque no por consenso total. Ahora debe validarse en la Cámara de los Lores, donde encontrará una firme oposición porque incumple el derecho internacional.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, indicó que el plan británico ''por su propia naturaleza es una ruptura de la obligación de buena fe planteada en el Acuerdo de Salida''.

''Si se aprueba como está, quedará en plena contradicción con el protocolo de Irlanda-Irlanda del Norte'' contemplado en el acuerdo, afirmó von der Leyen.

Esta fricción pone de manifiesto la brecha en las relaciones comunitarias con Londres. Tras la firma del acuerdo del Brexit el 31 de enero de 2020, las dos partes trabajan para acordar las normas comerciales básicas antes de que venza el período de transición en lo relativo a cuestiones como los derechos de pesca o la supervisión legal en caso de disputas. No obstante, la lucha por la controvertida Ley británica de Mercado Interno ha tensado las relaciones en septiembre.

Si se refrenda la Ley británica de Mercado Interno, Londres tendrá el poder de ignorar parte del acuerdo de Brexit sobre Irlanda del Norte, que comparte una frontera terrestre de 500 kilómetros con Irlanda, miembro de la UE. Bruselas teme que eso pueda suponer la reimposición de una frontera dura y poner en jaque la paz obtenida en 1998 con el Acuerdo del Viernes Santo de Irlanda del Norte.

El Gobierno británico ha dicho respetar el acuerdo de paz y el acuerdo de salida, pero dice querer una ''red de seguridad'' en caso de que la UE haga exigencias poco razonables después del Brexit que puedan obstaculizar el comercio entre Irlanda del Norte y el resto de Reino Unido.

La UE, por su parte, señaló que si Reino Unido quiere acceso al mercado comunitario debe respetar los estándares impuestos a las firmas europeas, ya que Reino Unido está demasiado cerca de permitir que se salte normas, lo que podría derivar en el llamado dumping: en que los productos británicos se vendieran más baratos que los de la UE.

El Reino Unido tendrá de plazo hasta finales de octubre para presentar sus observaciones a la carta de emplazamiento; tras examinarlas, o en caso de que no se presente ninguna, la Comisión podrá emitir un dictamen motivado.