martes, 9 de mayo de 2023

Firman esta semana el contrato para reactivar la Planta Industrial de Agua Pesada
El ministro de Economía, Sergio Massa, avaló el pedido del gobernador electo de Neuquén, Rolando Figueroa. La planta que abastece a las centrales nucleares del país podría diversificar su función al desarrollo de fertilizantes, urea e hidrógeno.




Rolando Figueroa, gobernador electo de Neuquén, le hizo notar al ministro de Economía, Sergio Massa, que era necesario que la Planta Industrial de Agua Pesada, que abastece a las centrales nucleares nacionales “comience a producir nuevamente”.

Está semana se firmará el contrato para la puesta en marcha de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) de Arroyito para que “comience a producir nuevamente”.

La comunicación llegó de la mano del ministro de Economía, Sergio Massa, ante un pedido del gobernador electo de Neuquén, Rolando Figueroa y del gobernador Omar Gutiérrez quienes previamente habían dialogado con los delegados gremiales.

En funcionamiento

El acuerdo llegó luego de que Massa se comunicará telefónicamente con Figuera donde le notificó que “pondrían nuevamente en funcionamiento la PIAP”. En este sentido, se espera que la próxima semana se realice un acto en el Palacio de Hacienda para que se firmen los respectivos convenios entre el gobierno de la provincia de Neuquén y los directivos de la Comisión Nacional de Energía Atómica.

El mismo se efectuará por dos años y se prevé una inversión cercana a los $10 mil millones y la incorporación de 150 nuevos empleados.

Por su parte, el delegado de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Daniel Sorasio, indicó en medios radiales que hace cinco años “vienen peleando por la reactivación de la planta” que produce agua pesada, un insumo clave que utilizan las centrales nucleares argentinas y que también “es requerido a nivel internacional en la industria electrónica y de insumos médicos”, lo cual convierte al producto en un bien exportable.

Con esta nueva firma de convenio se prevé la mejora en un 60% del presupuesto para el reacondicionamiento de la planta y la posterior puesta en marcha.



Energía nuclear para sanar
El país consolida una política pública derivada de su "know how" acumulado desde hace más de 70 años, en aplicaciones nucleares. Diez centros de Medicina Nuclear y el Centro Argentino de Protonterapia, los emergentes de una tradición cientifica y tecnológica que eligió el camino de mejorar la salud. 
Por Laura Wiñar




Los avances en la construcción y equipamiento del Centro Argentino de Protonterapia (CeArP), y de la Red de Centros del Plan Nacional de Medicina Nuclear, que en diciembre pasado incorporó el décimo Centro de diagnóstico y tratamiento de enfermedades crónicas no transmisibles, consolidan una política pública de salud de larga data.

Primer Centro de Protonterapia en Latinoamérica

Actualmente, se encuentra prácticamente finalizada la obra civil del Centro Argentino de Protonterapia, (CeArP), ubicado en el barrio porteño de Agronomía y desde mediados de año, la empresa belga IBA (Ion Beam Applications) comenzará a instalar el equipamiento destinado al tratamiento de radiación con protones.

La protonterapia es una de las modalidades de radiación de partículas que ya han probado su efectividad terapéutica y la concreción del centro, realizado a través de convenios entre la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) e INVAP, articulado con la UBA (Universidad de Buenos Aires), y en colaboración con la Fundación Centro de Diagnóstico Nuclear (FCDN) y con el Hospital de Pediatría Juan P. Garrahan, implica un gran avance para ciertos tratamientos oncológicos específicos.

Los beneficios terapéuticos de esta tecnología médica consisten en que permite administrar con precisión los haces de protones y liberar la energía máxima en un tumor, evitando irradiar estructuras críticas cercanas.

En base a estas características se calcula que el beneficio clínico “es de 120 pacientes por año por millón de personas. Eso está dado por la experiencia clínica de que hay determinadas patologías que tiene mayor beneficio con la protonterapia, como el cáncer del sistema nervioso central pediátrico, tumores de cabeza y cuello complejos, o localizaciones cercanas a estructuras sanas críticas” explica Gustavo Santa Cruz, gerente del área de Aplicaciones Nucleares para la Salud de la CNEA y responsable técnico del CeArP.

Para comprender la diferencia de este tratamiento con la radiación de fotones de la radioterapia convencional Gustavo Santa Cruz, explica: “los protones son partículas cargadas que impulsadas a bajas energías se frenan con un papel. Para que puedan penetrar hasta 30 o 32 cm (durante un tratamiento), se necesitan altas energías, generando velocidades comparables con la velocidad de la luz, y para eso se requieren máquinas suficientemente importantes en cuanto a porte y complejidad para poder generar esos haces de partículas”.

En conjunto, “el proceso de instalación del ciclotrón, líneas de haces y gantries tiene un proceso de verificación, validación y aceptación por parte del usuario (la futura Fundación que gestionará el Centro) y licenciamiento en ARN (Autoridad Regulatoria Nuclear) que va a llevar más de año y medio”, aclara Gustavo Santa Cruz.

Haz fijo de protones

Además de ser el primero de su tipo en Latinoamérica, el CeArP será uno de los pocos Centros que disponga un haz fijo de protones de igual característica que los de las salas de tratamiento dedicado exclusivamente para investigación, dentro del futuro Laboratorio de Investigación y Desarrollo en Protonterapia (LAIDEP). “Tenemos muchísimas líneas pensadas para hacer en investigación porque en CNEA venimos de esa tradición”, añade el físico.

Sobre las repercusiones del CeArP, Santa Cruz analiza “estamos haciendo la primera historia tanto en Argentina como en Latinoamérica y esto genera expectativas. Hace poco tuve una reunión con profesionales de la radioterapia de Brasil, Chile, El Salvador, Colombia y Perú donde ya nos hemos juntado a empezar a pensar la protonterapia a escala latinoamericana”, ejemplifica el funcionario.


 


Un largo recorrido en medicina nuclear

“Las aplicaciones nucleares para la salud acompañan a la CNEA y a la energía nuclear desde sus inicios” resume Carlos Rey, ex vicepresidente de la CNEA.

El diagnóstico en medicina nuclear se basa en la utilización de radioisótopos (isótopos radiactivos) que el organismo absorbe en forma de radiofármacos asociados a funciones metabólicas específicas, y que los equipos permiten detectar. “Este es el fundamento de la medicina nuclear”, aclara.

“El primer Centro de Medicina Nuclear en el país fue FUESMEN, (Fundación Escuela de Medicina Nuclear de Mendoza), una sociedad entre la Provincia de Mendoza, la universidad de Cuyo y la CNEA, que trajo al país el primer PET/CT (Tomógrafo por emisión de positrones) y el primer ciclotrón pequeño para la producción de radioisótopos. Eso fue en la década del 90”, destaca Rey.

Luego de esta experiencia, se sumó la Fundación Centro Diagnóstico Nuclear (FCDN) en CABA y finalmente desde 2015 comenzó a implementarse el Plan Nacional de Medicina Nuclear. “El Plan consiste en llevar a distintas localidades la medicina nuclear en su conjunto, a través de una técnica muy avanzada de diagnóstico como es el PET, pero también ofreciendo terapia porque entendieron que era muy crítico, antes que este plan empezara a funcionar, la falta de lugares de radioterapia en el interior de Argentina”, agrega.

Al respecto, Amalia Pérez directora del CEUNIM, (Centro Universitario de Imágenes Médicas, N° 11 del Plan Nuclear) de UNSAM a través de su Escuela de Ciencia y Tecnología, sostiene: “actualmente, mejoró mucho la situación, no es lo mismo el acceso al diagnóstico y tratamiento de diferentes patologías complejas antes que después del Plan Nacional de Medicina Nuclear a lo largo de nuestro país. La idea de instalar equipos PET/CT (Tomografía por Emisión de Positrones) y de terapia mediante radiaciones en zonas alejadas, fue muy acertada porque permitió acercar la solución a la población, no que la población que atraviesa estos problemas de salud se tenga que desplazar a las grandes ciudades”.

Como uno de los grupos que actualmente realizan investigación, principalmente en neurología, la directora del CEUNIM sostiene: “estimo que hay un proceso de consolidación del Plan Nacional de Medicina Nuclear y a la vez, creo necesario que un Centro al inaugurarse, tenga un seguimiento, un sostén de al menos cinco años”, propone, en función de consolidar y fortalecer los avances alcanzados por esta iniciativa nacional.




El Plan Nacional de Medicina Nuclear

Actualmente se encuentran funcionando diez Centros de Medicina Nuclear y/o radioterapia, impulsados por la CNEA, unidad de planeamiento y ejecución del Plan Nacional de Medicina Nuclear “Nucleovida”, e implementados, en su gran mayoría, por la empresa INVAP.

Además de los tres pioneros, la Fundación Escuela de Medicina Nuclear de Mendoza (FUESMEN), el centro del Instituto de Oncología Dr. Ángel Roffo y el centro del Hospital de Clínicas José de San Martín reciben actualmente pacientes el Centro de Medicina Nuclear de Entre Ríos (CEMENER) en la ciudad de Oro Verde cercana a Paraná, el Centro Oncológico de Pergamino (COP) en Provincia de Buenos Aires, INTECNUS (Instituto de Tecnologías Nucleares para la Salud) en la ciudad de Bariloche y CEMNPA (Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia Patagonia Austral) en Rio Gallegos.

También CABIN (Centro de Aplicaciones Bionucleares) en Comodoro Rivadavia, el CEUNIM (Centro Universitario de Imágenes Médicas) en el Campus de la Universidad Nacional de San Martin (UNSAM) y el recientemente inaugurado en Formosa capital, CEMENURNK (Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia “Dr. Néstor Kirchner”).

Por otra parte, se encuentra en etapa de construcción y montaje de equipos, el Centro Radio Oncológico del Centro del País, en La Pampa, donde “hay que volver a poner al día la configuración que corresponde para los búnker de radioterapia porque el edificio del centro fue utilizado durante la pandemia para pacientes COVID. Son equipos que ya están en La Pampa y muy probablemente este año podamos tener el centro con la radioterapia funcionando”, explica Santa Cruz.

Finalmente, en cuanto a la instalación de equipos “mientras que tanto en Bariloche como en Rio Gallegos INVAP está instalando un ciclotrón (para la producción de radioisótopos asociados), en Formosa lo está realizando la provincia y también se le requieren estudios a INVAP. Estas nuevas prestaciones estarán disponibles previsiblemente en 2023 o 2024, todo esto depende de los tiempos técnicos”, puntualiza.

Además “en 2023 se suman dos proyectos, uno en el Hospital Garrahan y otro en el Centro Oncológico de Excelencia de Gonnet, que vamos a ir desarrollando también con INVAP”, en ambos casos las refuncionalizaciones son iniciativas que cumplen con los criterios de factibilidad al estar integrados al Sistema de Salud, explica.


  


Una mirada estratégica

Acompañando este crecimiento progresivo en la infraestructura del Plan, y a partir de entender la CNEA como una institución de investigación, desarrollo, formación, transferencia y producción, Gustavo Santa Cruz reflexiona sobre cómo trasladar de la mejor forma las aplicaciones nucleares a la salud.

“Hay un círculo virtuoso que se llama “from bench to bedside”, o del laboratorio al paciente, que es el objetivo de la nueva mirada del sector. Es tratar de unir la investigación básica con las aplicaciones clínicas en pacientes y ahí aparecen los Centros donde todo lo que hacemos en los laboratorios de CNEA puede terminar dando un beneficio”, analiza.

La idea es que “si hay un nuevo radiofármaco, radioisótopo o molécula nueva que hizo todo un recorrido de investigación preclínica y clínica, que se extienda a los pacientes. Lo mismo radioterapia con las formas convencionales, las formas avanzadas o las que exploran modalidades que no están en el día a día como radiaciones con neutrones, protones, etc.”, resume.

Al respecto, Santa Cruz destaca la terapia BNCT (Boron Neutron Capture Therapy) que se investiga hace algunos años en Argentina, o el Proyecto Alfa, para producir un radioisótopo que emite partículas Alfa, que constituyen otras estrategias de tratamiento vinculadas a un mayor poder destructivo de las células tumorales.

“El 2025 va a ser el año de la Hadronterapia (radioterapia que utiliza partículas nucleares) en Argentina porque seremos anfitriones simultáneamente de la Reunión Anual del Grupo Cooperativo en Terapia de Partículas (PTCOG) y el Congreso Internacional de la Sociedad de Terapia por Captura Neutrónica (ISNCT)”, anuncia Santa Cruz.

Por otro parte, a tono con el enfoque de la medicina traslacional, o la posibilidad de trasladar el conocimiento de la investigación al paciente, “el retorno que se espera es a través del trabajo integrado en los laboratorios de Investigación y Desarrollo, y la posibilidad de llegar al paciente con una investigación”, reflexiona.

Sobre la importancia de sostener en el tiempo la investigación en el área, Santa Cruz propone: “La CNEA es una institución de Investigación y Desarrollo. Eso es lo que tiene que promover en donde esté presente”.



domingo, 7 de mayo de 2023

Mendoza: El faraónico costo del Metrotranvía: podría superar los $40 mil millones


El Gobierno está por adjudicar la obra del Metrotranvía a la empresa CEOSA. El costo roza los $40 mil millones, pero se actualiza mes a mes antes del inicio de los trabajos. Planifican entregar adelantos para congelar precios. La tensión entre las carencias en infraestructura básica.


El Gobierno está en una encrucijada particular. Mendoza tiene una crisis de infraestructura básica enorme y la realidad económica es adversa para las inversiones de riesgo. En ese contexto, está a la firma la adjudicación de un proyecto con un costo que se actualiza como un taxímetro, donde no hubo competencia e implica una inversión enorme. La nueva traza del metrotranvía tenía una previsión de 26 mil millones de pesos. Antes de abril, el monto ya superaba los 37 mil millones de pesos y contando, pues gran parte de los insumos están atados al dólar y el costo real se actualiza todos los meses. Ese es el costo de extender el ramal por 16 kilómetros para llegar a Godoy Cruz, Luján de Cuyo y el aeropuerto.

La obra será adjudicada a la empresa CEOSA, único oferente y también responsable de la construcción de la traza actual. Allí también hay dudas porque esa firma está en una situación financiera crítica. Desde el Gobierno preparan una ingeniería financiera especial para sostener el proyecto. Una de las herramientas que usarán es entregarle a la empresa adelantos de fondos para «congelar precios» y comenzar la obra. Es el mismo mecanismo que se había pensado para otra obra de gran escala que involucraba a los mismos protagonistas y fracasó: Portezuelo del Viento. En esa licitación ocurrió el mismo proceso; una obra multimillonaria, un solo oferente en la licitación y cláusulas que promovían los anticipos financieros. La diferencia es que allí los fondos estaban disponibles. Para el Metrotranvía la provincia debería tomar crédito o usar recursos corrientes.




Justamente esa es otra de las claves. El «taxímetro» del costo parece infinito y las condiciones del mercado financiero no son las mejores. Por eso el Gobierno ejecutará de manera mixta: una parte con deuda y otra con fondos corrientes. «Se ha previsto una auditoría constante para evaluar el proceso, la inversión de los fondos y la obra», explican.

El presupuesto de este año preveía una inversión inicial de 8 mil millones de pesos. Los papeles se rompieron por la inflación. Por eso también se incluyó una cláusula de indexación que establece que los montos «serán actualizados por el Índice de Costo de Construcción de Gran Mendoza elaborado por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas del Ministerio de Economía y Energía de la Provincia, al momento en que se realicen las operaciones de uso del crédito».

El metrotranvía es un medio de transporte que comenzó a planificarse en la gestión de Julio Cobos, que dejó un fondo para ejecutarlo. En el primer tramo también hubo desfasajes presupuestarios. Se pensaban gastar 30 millones de pesos y costó más de 100 millones por las obras complementarias, las actualizaciones de precios y otros complementos. La obra la hizo CEOSA y la inauguró Cristina Fernández de Kirchner. El proyecto original tuvo modificaciones y, de hecho, el tramo hacia Luján se frenó por las ciclovías y el Parque que construyó Godoy Cruz. Ahora ambos convivirán.

El proyecto sale de rango respecto al presupuesto general de obras; más en un contexto de falta de infraestructura básica como agua, cloacas y vivienda. En el Gobierno lo defienden asegurando que también hay en ejecución un plan para Aguas Mendocinas y los municipios, donde también tienen autorización para endeudarse.




El adjudicatario

Hubo una sola empresa que se presentó a la licitación y el gobierno tuvo celo en comunicar los precios de la obra. Antes de abril, el costo era de 37 mil millones de pesos. CEOSA nuevamente es la empresa más repetida en concesiones y obras públicas. Está involucrada en la concesión de la Terminal de Mendoza, tiene a cargo el Hotel Potrerillos, el desarrollo del Perilago, donde aún no se ejecuta ninguna inversión. Era parte del consorcio Nalal Hue, que iba a hacer Portezuelo del Viento, proyecto que se cayó por diversos motivos. El fracaso de Portezuelo generó un fuerte impacto en esas empresas, pues era un contrato que superaba los 1000 millones de dólares. De hecho originalmente habían presupuestado la obra en más de 1200 millones, superando los fondos previstos.

Los cheques rechazados de CEOSA

Ahora CEOSA se acerca a concretar otro contrato millonario sin competencia. La empresa está en una situación financiera delicada. Tuvo que ceder gran parte de sus activos a un banco y tiene en rojo el vínculo con otras entidades financieras. Desde el Gobierno defienden la adjudicación asegurando que no afectará la obra porque CEOSA firmó convenios con los bancos para regularizar su estado y levantar los cientos de cheques rechazados sobre los que alerta el Banco Central. «Es de las pocas empresas que no está concursada», explican. Según la información del BCRA, en 5 bancos está en situación 3, en dos en 4 y en una en situación 5. El último cheque rechazado es el 2 de mayo, por más de 2 millones de pesos. En abril, hay una seguidilla de cheques sin fondo. En total figuran 1501 cheques rechazados por más de 360 millones, de los cuales solo ha abonado 146 millones de pesos.




El nuevo proyecto

La extensión del metrotranvía al Norte y al Sur del Gran Mendoza es una iniciativa que data de años y que siempre estuvo contemplada en el plan original, antes de que se inaugurara en 2012 la primera etapa entre las estaciones Mendoza y Gutiérrez. Se preveía que el recorrido del transporte ferroviario siguiera la lógica del trazado de las vías de la vieja Línea San Martín.

No obstante, para concretar la etapa siguiente -hacia Luján de Cuyo- en el medio hubo complicaciones y disputas en lo que refiere a los terrenos que comprenden el tramo hacia el Sur entre el barrio Bancario de Godoy Cruz y la antigua Estación Benegas. Esto fue debido a la construcción de una ciclovía sobre la zona durante la conducción de Alfredo Cornejo. Por lo que se procedió a saltar esta etapa y saltar -según lo estipulado inicialmente- a la etapa III hacia la estación Panquehua de Las Heras.

El tramo entre la Estación Mendoza y Panquehua (4 kilómetros) fue inaugurado en 2019 con Cornejo como gobernador. Desde ese momento no se colocó un solo kilómetro de vía más. Se realizaron numerosas campañas para que se utilizara el trecho por donde pasa la ciclovía, generando así una convivencia entre el transporte público y quienes utilizan el espacio para trasladarse en bicicleta o caminar. Mientras tanto, en Luján de Cuyo se realizaban trabajos de despeje de la vía, que no estaba siendo usada por el municipio, pero que tenía ocupaciones y asentamientos en el tendido. En tanto, se adquirieron más duplas provenientes de San Diego, Estados Unidos, para reforzar las frecuencias y, de esta forma, empezar a prever un futuro con más viajes y más destinos.

Desde la Secretaria de Servicios Públicos sostenían en aquel entonces que se encontraban realizando estudios junto al Ministerio de Infraestructura y Planificación y que no descartaban la idea de cumplir con el plan original para que el metrotranvía llegara al Sur del Gran Mendoza, pero no fue hasta 2021, en las semanas previas a las elecciones legislativas, cuando el gobernador Rodolfo Suarez anunció que finalmente se llevarían adelantes los trabajos para la extensión del Servicios al Aeropuerto y a Luján de Cuyo.

La extensión es de 16.000 metros de longitud, en vía doble con sectores de vía simple, y trocha de 1.435 milímetros. Incluye 14 nuevos paradores y 3 estaciones con playas de transferencias y servicios, que conviven en su extensión con las ciclovías existentes, con 6 kilómetros en vía simple, y una trocha también de 1.435 milímetros.

Recién en octubre de 2022 se empezaron a ultimar detalles para que la obra fuera incluida en el Presupuesto 2023 de la provincia. Tras una intensa negociación con la oposición en la Legislatura, se autorizó el endeudamiento para tener el financiamiento necesario. Al mes de marzo, el presupuesto era de $26.200.257.541. La ejecución de las etapas III y IV estarían financiadas con la emisión de deuda a través de los llamados «bonos verdes». Se trata de títulos en pesos que tienen como destino proyectos o actividades con fines sociales o sustentables.

En principio se habían previsto para este año $8.070.000.000, pero el monto es actualizable por el índice de costo de la construcción, por lo que es un cheque en blanco.



viernes, 5 de mayo de 2023

Cohetes y satélites: La industria espacial argentina
por Nicolás Sidicaro




Cuando decimos que la antena de radar en banda C de los satélites SAOCOM es enorme, no exageramos. Fuera de Japón y Argentina, no hay otros países que hayan podido hacer satélites-radar en esta banda. El SAOCOM es casi único en su tipo en el mundo: cuenta con una gran antena –de 35 metros cuadrados–, que posee un radar de apertura sintética (SAR, en inglés) en banda L, que permite tomar registros de la superficie terrestres de hasta dos metros de profundidad.

En los últimos seis años, la industria espacial a nivel global creció un 15% y llegó a los USD 373.000 millones. Argentina cuenta con la capacidad de hacer satélites de alta complejidad y con actores privados que impulsan el sector.

No se trata de un sector que traiga kilométricas inversiones, sino más bien de un nicho tecnológico que nos permite ir kilómetros hacia arriba: la industria espacial -más que nada satelital-.

Los datos del día

Hoy no van a ser muchos datos porque es un sector un tanto esquivo para brindar información clara: cada país informa lo que considera como espacial y las empresas que se dedican al rubro suelen dedicarse también a otras actividades, así que es complicado saber cuánto representa la parte espacial. Pero vamos a sintetizarlo en los siguientes puntos: En Argentina trabajaron 7.499 personas en el complejo satelital. 3.674 (49%) estaban vinculadas a empresas -tanto privadas como estatales- y el resto a los organismos públicos (Comisión Nacional de Actividades Espaciales -CONAE- y Comisión Nacional de Energía Atómica -CNEA-).

El empleo en empresas más que se triplicó desde 2007, cuando contaba con 993 personas empleadas.

En 2020 se realizaron 114 lanzamientos, el 70% lo llevaron a cabo empresas de Estados Unidos y de China. 34 de esos lanzamientos los hizo una empresa llamada China Great Wall Industry Corporation -obviamente de origen chino- y SpaceX -del malvado Elon Musk- hizo otros 25. Entre las dos firmas concentraron el 51% de los lanzamientos.

¿Cuánto dinero movió el lanzamiento en 2020? 5.300 millones de dólares ¿Cuánto movió en total la “economía del espacio”? USD 371.000 millones ¿Es mucho? Bastante, nuestro PBI de 2021 se estimó en 487.000 millones.

Argentina es uno de los pocos países del mundo que logró desarrollar satélites geoestacionarios de comunicaciones. Los otros son: China, Estados Unidos, India, Israel, Japón, Rusia y algunos países de la Unión Europea. ¿Qué es un satélite GEO? Uno que se queda sobre un mismo punto en relación a la Tierra.

Todos estos datos y más en la Misión 7 del Plan Argentina Productiva 2030.

De ratones y monos

Seguramente te acuerdes de los despegues del ARSAT-1 y 2, al menos para mí fueron muy emocionantes. Pero, ¿cómo llegamos a eso? Hacer una cronología de la industria espacial argentina sería un poco largo y se iría la entrega en eso, pero veamos algunos hitos.

Como muchas otras historias industriales, la nuestra arranca con las Fuerzas Armadas desarrollando o impulsando la fabricación de ciertos productos -muchas veces con alguna finalidad bélica, pero no siempre-, en este caso: cohetes. También, como muchas otras historias, con el golpe militar de 1955 la actividad entró en un impasse.

Recién bajo la presidencia de Arturo Frondizi se retoma la carrera espacial argentina con varios lanzamientos de cohetes. Pese a los varios cambios de gobierno y golpes de la época, se siguió avanzando y acá me quiero detener un minuto. Entre los lanzamientos realizados, se destacan dos. El 11 de abril de 1967 se lanzó un cohete “tripulado” -permítanme la licencia poética- por el ratón Belisario, pero solo llegó a una altura de dos kilómetros. Dos años después se lanzó otro cohete que tenía a bordo al mono Juan y llegó a los 90 km de altura. ¿Por qué te cuento esto? Porque fuimos el cuarto país del mundo, sí el CUARTO, en lograr exitosamente mandar un animal al espacio y que vuelva sano y salvo. Esto muestra un poco el grado de avance que se había logrado, ¿no?

Las inversiones en cohetes se mantuvieron, incluso durante la última dictadura, y en democracia con el gobierno de Raúl Alfonsín se lograron avances significativos en el marco del Programa Cóndor. Incluso se logró exportar partes de cohetes a Egipto, pero por la presión de Estados Unidos el proyecto se discontinuó.

Con la presidencia de Carlos Menem, la industria cambió y se enfocó más hacia el lado satelital, se pusieron en órbita varios satélites artificiales, a pesar de ser la época de las privatizaciones y el “desmantelamiento” del Estado. Algo a mencionar es que dentro de la reorganización del sector se crea la CONAE. Con la llegada del siglo XXI y nuevas políticas económicas, el sector espacial tomó una relevancia aún mayor y se lanzaron varios satélites más, todos de diseño nacional.

¿Por qué te cuento esto? No va a ser habitual que hable de la historia de los sectores, pero me parece un caso muy ilustrativo de que tenemos que acostumbrarnos a ver a los sectores productivos como una película y no una foto. Ningún sector nace de un repollo y suelen tener tiempos de maduración bastante largos, así que no hay que desesperarse.

Si te interesa saber más de nuestra historia espacial pero no andás con mucho tiempo, la página de Wikipedia está bastante bien, pero si tenés un rato te recomiendo Historia de la actividad espacial en Argentina de Pablo de León. Y si tenés ganas de saber más sobre el Mono Juan y el ratón Belisario, te dejo este episodio de Ciencia del Fin del Mundo -el mejor podcast de ciencia que hay- y este corto hermoso de Hernán Moyano.

Al infinito y más allá

Ahora que ya conocés la historia, podemos ver qué es lo que tenemos actualmente. Por un lado, el Estado argentino llevó adelante distintas misiones espaciales impulsadas por la CONAE y ARSAT -encargada de gestionar y proveer servicios de telecomunicaciones por parte del Estado-. En estos proyectos estuvieron involucradas tanto INVAP como VENG, dos empresas estatales, en diferentes etapas de los proyectos satelitales. Por otro lado, surgieron empresas privadas ligadas tanto a la fabricación de satélites como a la provisión de servicios, infraestructura y otros productos de alto valor tecnológico. Quizás conozcas algunas: Innova Space, Satellogic, Novo Space, pero hay otras tantas un poco menos conocidas.

¿Entonces compiten contra las estatales? No, se dedican a cosas distintas. Mientras que las firmas estatales se concentraron en satélites de mayor tamaño, con una vida útil más prolongada y costos de producción más altos, las empresas privadas apuntan a otros mercados. Algunas por ejemplo se dedicaron a la construcción de satélites chicos, que pueden ser fabricados “en serie” y con materiales menos costosos.

Llegado este punto quizás te preguntes para qué sirve la industria satelital. Si fuera por amor al arte no estaría nada mal, solo que en tiempos de crisis económica sería medio complicado justificarlo. Esta fue una de mis consultas a Valentín Álvarez, investigador que estudia el sector satelital -entre otras cuestiones-.

“Por un lado, tener la posibilidad de desarrollar satélites localmente te habilita a brindar servicios que se adapten a las necesidades de la población y del territorio. La ubicación de Argentina y su geografía hacen que haya zonas que difícilmente podrían acceder a telecomunicaciones satelitales si no fuera por los satélites ARSAT-1 y ARSAT-2. Lo mismo con satélites de observación como los SAOCOM, que pueden adaptarse a las necesidades locales”.

Por otro lado, Valentín me señala que la producción local de satélites te permite, como en tantas otras industrias, el desarrollo de la cadena de proveedores. No solo vinculados a la actividad espacial, sino que también eso habilita a que las firmas proveedoras vendan sus productos a otros sectores -e incluso podrían exportar- dado que al requerirse insumos de alta calidad, ser proveedor de una empresa satelital funciona como un certificado de calidad.

Ligado a esto último, me comentó que si bien estos derrames hacia otras industrias son un tanto impredecibles y no pueden considerarse ex-ante, también ocurrió que los propios desarrollos satelitales por parte de las firmas estatales brindaron al país capacidades para desarrollar sus propios radares -de los que vamos a hablar cuando abordemos la cuestión de la defensa-.

Por último, Valentín planteó que no hay que menospreciar la formación de recursos humanos altamente calificados que trabajan en la industria. Si bien no se trata de una masa crítica, gran parte de los 7.500 empleados del complejo satelital cuentan con una altísima formación y una expertise que nos distingue de otros países en desarrollo. Incluso, esta generación de capacidades ayudó en algunos casos a que surjan las empresas privadas que mencionaba más arriba. Ya sea formando parte del proceso de crecimiento de las empresas como por haber sido fundadas por ex trabajadores de las empresas estatales, algunas de estas firmas tienen un pasado común vinculado al impulso nacional del sector satelital.

El ballet cósmico ha empezado

Si la Guerra Fría significó un avance tremendo en la carrera espacial, hoy en día estamos atravesando otro momento de cambios abruptos. Cohetes que van y vuelven, lo que permite disminuir los costos de cada lanzamiento; la difusión de satélites de menor tamaño y costo; algunas iniciativas para realizar minería en asteroides y otros planetas y el turismo espacial -ya es caro viajar al exterior, así que no nos deprimamos mejor-.

¿Qué quiero decir con esto? El sector se está transformando bastante, lo que conlleva ciertos desafíos para nuestro país -sumado a otros tantos desafíos más allá de las transformaciones-. Para llevar esto que puede sonar muy volado a valores monetarios, entre 2014 y 2020 la economía del espacio en todo el mundo creció un 15%, pasó de 323.000 millones de dólares a los 371 que te comentaba en la parte de datos.

El desafío más claro que aparece en Argentina -tanto para la parte estatal como privada- es la volatilidad económica en la que vivimos. Gran parte de los insumos que se utilizan en el armado de los satélites son importados -ya sea por una cuestión de falta de provisión local como de costos-. Esto va más allá de la voluntad que se tenga de hacerlos acá. Por ejemplo, INVAP realiza una multiplicidad de tareas, entre ellas la ingeniería, producción de insumos, software y el ensamble, sin embargo otra parte de los insumos que se necesitan para fabricar los satélites son importados.

La incertidumbre y las dificultades en torno a la importación de estos bienes llevan a que algunas firmas del sector privado elijan hacer la fabricación de los satélites en otros países, mientras que en Argentina tienen una parte considerable de los equipos de ciencia y tecnología. Este es el caso de una de las empresas privadas más grandes que, pese a tener una parte importante del empleo en Argentina, hace la fabricación en Uruguay.

Pero bueno, eso no se va a solucionar pronto, así que ¿cuáles son los otros desafíos? Valentín Álvarez me indicó dos cuestiones fundamentales: una mayor articulación público-privada y garantizar la estabilidad de los recursos destinados al sector espacial.

Respecto al primer punto, sumar espacios donde se articulen las políticas de ciencia y tecnología con las necesidades del entramado productivo local resulta clave para el crecimiento del sector y para que se generen derrames hacia otras industrias. A su vez, la facilitación para que empresas del sector puedan utilizar parte de las instalaciones públicas también permitiría una mayor vinculación entre estos dos mundos, así como la disminución de algunos costos. Más que nada, teniendo en cuenta que esa vinculación ya existe -lo que explica que parte de las firmas privadas surjan del entramado público o estén asociadas en algún punto al mismo-. Esta nota que le hicieron Paloma Varona y Gonzalo Brizuela, de Misión Productiva, a Marcos Actis -presidente de VENG, una de las firmas estatales- aborda esta cuestión y más.

Sobre el segundo punto, en algunas oportunidades el acceso al presupuesto estuvo atado a la voluntad política de los gobiernos, así como también a la capacidad del sistema científico de promover sus tareas. El gran problema con esto es que a medida que el sector avanza a nivel mundial acá se pierde tiempo en interrupciones que dilatan la duración de los proyectos. Esto lleva a que los plazos pensados para cada proyecto se demoren más y complica la articulación con el mundo privado, así como el avance de otras iniciativas que también son importantes.

¿Por qué la transformación a nivel mundial conlleva un riesgo para la industria nacional? Actualmente somos un jugador relevante en el mundo, quizás no tanto por tamaño, pero sí por desarrollos. Sin embargo, en la medida en que el sector se siga transformando y no logren políticas más estables de desarrollo local nos vamos a quedar atrás en la carrera. Argentina tiene capacidades para aportar, tanto en satélites de gran tamaño -como los que desarrolla INVAP-, así como también de menor escala -como los de Satellogic e Innova Space-. También estamos desarrollando el proyecto Tronador-II para hacer lanzamientos desde nuestro territorio. Pero, para que todo esto siga su curso, siga creciendo y se generen más sinergias locales, se requieren políticas de Estado.



Canal Magdalena: Una nueva salida al mar
El Gobierno lanzó la licitación del Canal Magdalena, una nueva salida de la hidrovía y todo el sistema fluvial del río Paraná. Será una alternativa al Canal Punta Indio, vía por la que circula el 80% del comercio exterior de la Argentina y que llega al Puerto de Montevideo. La obra generaría nuevas oportunidades para localidades y puertos locales.
Por Matías Alonso




En la Argentina, el 80% de las exportaciones e importaciones argentinas se realizan por vía fluvial a través del Canal Punta Indio, que une el Puerto de Buenos Aires con el de Montevideo. Este canal atraviesa por el medio al Río de la Plata y su ancho permite que solo pase un buque a la vez. Por su sentido perpendicular al río, es un canal que recibe gran cantidad de sedimentos y exige un dragado constante.

Existe un canal natural, bautizado Canal Magdalena, que corre paralelo a la costa bonaerense y cuyo recorrido es más corto para llegar a la zona de aguas profundas. Actualmente, tiene una profundidad de cinco metros, por lo que no es adecuado para los buques de gran porte, que necesitan unos 10 metros de calado, pero el Gobierno ha lanzado una licitación para aumentar su profundidad, realizar el balizado y las obras de mantenimiento.

Por su recorrido, el Canal Magdalena permitiría acortar en un 80% el tiempo de los buques que se dirigen hacia el sur del país y, debido a que será más corto que el Canal Punta Indio También permitirá que los buques que vienen del norte naveguen a mayor velocidad, por lo que ahorrará un 4% de tiempo. Por ejemplo, puede observarse el derrotero del buque rompehielos Almirante Irizar, de la Armada, que luego de pasar por Mar del Plata debió desviarse hasta Montevideo para poder volver a Buenos Aires.


El Canal Magdalena corre paralelo a la costa bonaerense y su recorrido es más corto para llegar a la zona de aguas profundas.


Hoy el 35% de los buques que entran y salen del Canal Punta Indio vienen o van hacia el sur (según un estudio del CEPA), por lo que se espera que en un futuro lo hagan por el Canal Magdalena, siendo este el piso mínimo de tráfico que debería tener y luego se verá cual será su máximo.

El subsecretario de Asuntos Portuarios de la provincia de Buenos Aires, Juan Cruz Lucero, remarcó la importancia del canal Magdalena y le dijo a TSS: “En primera instancia, hay que considerar el impacto geopolítico, que es muy importante para la Argentina porque se conecta a la Argentina fluvial con la marítima, que hoy se encuentra parcialmente desconectada. Para ir de un puerto bonaerense a otro, como San Nicolás a Bahía Blanca, hay que pasar por el Canal Punta Indio y pasar por la administración de Uruguay”.

Dependencia

Hace muchos años que el Canal Punta Indio es la principal salida de buques de nuestro país pero ya desde 2013 se está en tratativas para habilitar el Canal Magdalena. En el año 2012 se hicieron los trabajos de batimetría (medición de profundidades) y en el año 2014, con impulso del canciller Héctor Timermann, se logró la aprobación de la construcción del canal por la Comisión Administradora del Río de la Plata, integrada también por Uruguay. En 2015, no llegó a adjudicarse la licitación y el Gobierno de Mauricio Macri desistió de la obra y en su lugar prefirió habilitar la profundización del acceso al puerto de Montevideo.


El buque rompehielos Almirante Irizar, de la Armada, luego de pasar por Mar del Plata debió desviarse hasta Montevideo para poder volver a Buenos Aires.


El año pasado se creó la Unidad Ejecutora Temporaria Canal Magdalena, para hacer los estudios ambientales y la licitación para la puesta en marcha del proyecto, y en abril de este año se lanzó la licitación. El Canal Magdalena será una alternativa más, ya que la Argentina está comprometida a seguir con el mantenimiento del Canal Punta Indio.

“Hoy sufrimos la dependencia de otro país para administrar el 80% de nuestro comercio exterior. Tener este canal alternativo administrado por nuestro país nos dará mayor autonomía, del mismo modo que dará más seguridad a la navegación para que no pase lo que pasó, por ejemplo, con el Canal de Suez, que se frenó el comercio exterior y tuvo un impacto muy importante (el buque Ever Given encalló en canal de Suez y cortó el tránsito durante siete días). En el caso argentino, pasó en 2021, cuando un buque gasífero noruego se quedó sin motor y paró todo el comercio nacional durante un día”, contó Lucero.

Oportunidad económica

Los buques tienen que esperar durante varias horas para poder ingresar al Canal Punta Indio, por lo que muchas veces aprovechan esos tiempos para aprovisionarse. Esos servicios son importantes para la región ya que cada buque consume productos como combustibles, comida, servicios médicos y de tratamiento de residuos, además de reparaciones. Hoy muchos de esos servicios son contratados en la costa de Montevideo pero con la construcción del Canal de Magdalena se contratarían en los pueblos de la costa bonaerense. “Hay algunos estudios económicos, como el del Centro Economía Política Argentina, que plantea que hay en 350 y 250 millones de dólares posible de captar por nuestro país”, explicó Lucero. Este tipo de captación de divisas además se daría en localidades de la costa bonaerense que podrían ganar en desarrollo económico y captación de población. Todavía no queda claro adonde se ubicaría la oferta de estos nuevos servicios demandados por los barcos. Dependerá tanto de condiciones naturales como la presencia de un río adonde amarrar los barcos de suministros, así como de las condiciones que tenga cada pueblo de sumar servicios, generalmente en manos privadas.


“Tener este canal alternativo administrado por nuestro país nos dará mayor autonomía, del mismo modo que da más seguridad a la navegación”, dijo Lucero.


El Canal Magdalena también podría abaratar los fletes de cabotaje para enviar productos desde puertos marítimos como Quequén o Mar del Plata a otros puertos fluviales de la Argentina, con lo cual se ganaría en competitividad frente al transporte por camiones.

La obra del canal está proyectada por un plazo de dos años y medio y demandaría 40.000 millones de pesos, y se iniciaría con la ingeniería de detalle y la planificación. La obra será relativamente sencilla ya que deberán seguir las líneas del canal natural que ya existe y tiene un suelo blando.

Frente a la pregunta sobre si los puertos bonaerenses están en condiciones de manejar una mayor capacidad de carga en caso de que la demanda aumente con la construcción de este canal, Lucero le dijo a TSS: “Los puertos bonaerenses están ampliando su capacidad de carga. Cuando uno analiza los impactos de la sequía y de la bajante del Paraná ve que esa carga la han absorbido los puertos de la provincia. En el año 2022 los puertos bonaerenses aumentaron un 8% la cantidad de toneladas transportadas, llegando a 54 millones de toneladas. Eso tiene que ver con la capacidad propia de la infraestructura portuaria. En algunos casos requiere inversiones y en otros ya tienen la capacidad para recibir mayor cantidad de carga”.

Desde Uruguay se han planteado dudas sobre qué tanto tráfico de barcos puede captar el Canal Magdalena, ya que tendría una profundidad de 11 metros, mientras que en Montevideo se llega a los 14 metros. También hubo opiniones de especialistas que consideran que la desembocadura del canal de Magdalena se verá afectada constantemente por sedimentos y que gran parte de su extensión puede tener roca dura a más de seis metros de profundidad, por lo que sería más costoso de lo previsto abrir el canal a este tipo de navegación”.



Fuente: unsam.edu.ar
Filmus: “Una de las áreas donde se define la soberanía es el área espacial”
El ministro de Ciencia y Tecnología encabezó la inauguración de la Especialización en Industria y Sistemas Aeroespaciales, un posgrado de la UBA para estudiantes de Argentina y la región.


El ministro de Ciencia, Daniel Filmus, encabezó el lanzamiento del Posgrado de la UBA en Sistemas Aeroespaciales.


El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Daniel Filmus, sostuvo que “una de las áreas donde se define la soberanía de los países, sin lugar a dudas, es el área espacial”, durante el acto de inauguración de la Especialización en Industria y Sistemas Aeroespaciales, un posgrado que se dictará en la Facultad de Ingeniería de la UBA y del que participan estudiantes de Argentina y otros países de Latinoamérica que permitirá “pensar el desarrollo aeroespacial de modo integrado en la región”.

El martes se realizó en la Biblioteca del Centro Cultural de la Ciencia el acto de inauguración de la primera cohorte de la especialización, que será dictada por profesionales de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), la empresa Invap y docentes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA), indicó la cartera de ciencia.

“Una de las áreas donde se define la soberanía de los países hoy, sin lugar a dudas, es en el área espacial. Además, tiene aplicación prácticamente en todas las industrias y en nuestra vida cotidiana permanentemente”, dijo Filmus en diálogo con Télam.

Luego de la presentación, advirtió que “si sumamos la inversión de todos los países latinoamericanos en ciencia, no iguala la inversión de Francia”, y recalcó que “es imprescindible que sumemos los esfuerzos de los países latinoamericanos para tener un desarrollo conjunto”.

En relación al lugar que ocupa Argentina en la región en materia aeroespacial, Filmus sostuvo que “se ha destacado porque es uno de los pocos países que puede colocar en órbita satélites comunicacionales y de imágenes satelitales, como Arsat y Saocom”.

A su vez, sostuvo que estos satélites “permitieron para Argentina un desarrollo tecnológico enorme, pero hoy estamos pensando fuertemente en el desarrollo aeroespacial de modo integrado en la región”.

Plan Nacional Espacial

Sobre la flamante especialización enmarcada en el Plan Nacional Espacial, Filmus aseguró que “es la primera vez que la Universidad de Buenos Aires tiene una carrera específica sobre el tema satelital”, por lo que “incorporamos al Invap y la Conae y sus profesionales para que, junto con los de la UBA, puedan desarrollar esta carrera”.

El ministro remarcó “la autonomía que nos da tener nuestras propias imágenes, porque tenemos nuestros propios satélites, lo que genera una ventaja enorme que está cimentada en años y años de inversión”.

Y añadió que “todo lo que vemos es el fruto de décadas de trabajo, por eso cuando no es una política de Estado, cuando se corta como se cortó entre el 2015 y el 2019 el Plan Satelital Argentino, es un retraso muy grande”.

En la primera camada de la especialización participan 26 alumnos de la industria espacial e instituciones promotoras y usuarias de tecnología espacial, y de éstos 10 son estudiantes extranjeros con representación de todas las agencias y entidades espaciales latinoamericanas como la Agencia Espacial Brasileña y la Agencia Espacial Mexicana, entre otras.

Formación de especialistas para la región

Guillermo Salvatierra, director de la carrera, explicó a Télam que “está orientada a resolver uno de los principales cuellos de botella que enfrenta hoy el desarrollo espacial: la necesidad de incrementar la cantidad de recursos humanos especializados”.

Este hecho se debe a la explosión de la actividad espacial y a la insuficiente cantidad de recursos humanos formados y calificados en la materia alrededor del mundo, lo que lleva a “una especie de guerra por esos recursos”, y cuya solución es “formar una mayor cantidad de gente, que es la dirección en la que va esta carrera”, explicó.

En este sentido, los egresados de la especialización tendrán la formación necesaria para gestionar proyectos espaciales complejos en instituciones tecnológicas, agencias espaciales y empresas de la industria aeroespacial.

En relación a la currícula del posgrado -cuya duración total es de un año- el director de la carrera definió que es “centralmente técnico”, ya que todos los participantes son ingenieros, químicos o físicos, y está orientado a dos vertientes: por un lado, la tecnología espacial, y por otro, la gestión de proyectos tecnológicos complejos espaciales.

También se refirió al público “muy joven” cursante de la especialización y destacó el rol creciente de las mujeres en las ciencias aeroespaciales, y en particular, a las inscriptas de la nueva especialización, de las que destacó que “el 35% son mujeres”.

Honduras va por su propio satélite

Entre las ingresantes se encuentran Ana Thompson (24) de Honduras y Luisa Santos (25) de Brasil, ambas ingenieras que aplicaron a la beca de estudio y fueron seleccionadas para formar parte de la primera cursada.

Thompson, ingeniera electrónica, contó que trabaja en la iniciativa Morazán, un proyecto destinado a fabricar el primer satélite hondureño, donde está a cargo del desarrollo junto con el control y manejo de datos del satélite.

La joven, que realizó distintas pasantías en todo el mundo, remarcó su expectativa con la especialización para “aprender muchísimo y poder echar a andar la agencia espacial”, al tiempo que destacó como algo “perfecto” que sus compañeros “compartan experiencias y conocimientos, lo que enriquece el campo de estudio y de trabajo”.

Por su parte, Santos, que es ingeniera mecánica y su objetivo a futuro es ser astronauta, destacó el plan de estudios de la especialización, ya que “tiene muchas cosas y es muy importante para el desarrollo de nuestras actividades aquí, en Latinoamérica”.

“Ahora estoy especializándome en la parte de satélites para, en el futuro, quién sabe, hacer una empresa en Brasil, porque si bien nuestra agencia es muy grande, la parte de empresas privadas no es muy buena”, manifestó la joven.

De la actividad participaron, también, el director ejecutivo y técnico de la Conae, Raúl Kulichevsky; el gerente de Servicios de Integración Tecnológica de Invap, Juan Carlos Rodríguez; el decano de la Facultad de Ingeniería de la UBA, Alejandro Martínez, junto con autoridades organizadoras del posgrado e integrantes de embajadas y consulados de los estudiantes.



El Gobierno tantea al sector aeroespacial en su plan de generación de divisas
La Agencia I+D+i, del Ministerio de Ciencia, sigue de cerca el avance del lanzador para pico y nanosatélites que desarrolla la empresa argentina Tlon en la Provincia de Buenos Aires. La clave en la miniaturización de la tecnología.


El espacio experimental de Tlon Space, en Don Torcuato.


Tras el pedido del ministro de Economía de la Nación, Sergio Massa, para impulsar sectores disruptivos económicamente, que permitan abrir nichos de generación de dólares por la vía de la exportación, las miradas recayeron, en gran parte, sobre el Ministerio de Ciencia y Tecnología, que encabeza Daniel Filmus.

En la semana se dio una reunión en esta clave, con los directivos de la empresa de desarrollos aeroespaciales argentina, Tlon, en las oficinas de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i).

Allí, fueron recibidos Pablo Orsei y José Luján, por el presidente de la Agencia, Fernando Peirano, y el Jefe de Gabinete, Guido Giorgi. “Conversamos con Pablo Orsei y José Luján de @TlonSpace, sobre los proyectos de lanzadores de satélites al espacio, una herramienta clave de construcción de soberanía científica”, remarcaron desde el ente descentralizado del Ministerio de Ciencia. “La economía se renueva con el desarrollo tecnológico y el surgimiento de nuevos actores y sectores”, sostuvieron y destacaron el lanzador espacial en el que Tlon trabaja, el más liviano de la historia espacial.

Aventura I

Se trata de un lanzador para psicosatélites y nanosatélites llamado “Aventura I” de menos de una tonelada de peso capaz de poner en órbitas bajas cargas de hasta 25 kilos, cuyo vehículo experimental tiene previstos cuatro vuelos de prueba a lo largo de 2022 desde su puerto espacial en la costa bonaerense.

Desde la Agencia explicaron que vienen siguiendo el proyecto de Tlon, que tiene su espacio de lanzamiento experimental en el helipuerto de Don Torcuato, en la provincia de Buenos Aires. A principios de febrero el propio Peirano visitó la sede experimental de Tlon para conocer el proyecto Aventura I, que ya consiguió aval de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales.

La visita de Peirano a Tlon, en Don Torcuato


La Agencia I+D+i no cuenta con programas de financiamiento en proyectos aeroespaciales específicos, pero evalúan alternativas para respaldar esta iniciativa, en principio por el peso que está teniendo el país a nivel internacional en ésta área. Pero, además, en la coyuntura interna, existe aval desde el Ministerio de Economía para apoyar emprendimientos de desarrollo aeroespacial que permitan, entre otras cosas, comercializar imágenes y datos a través de pico y nanosatélites.

Ingreso de dólares

Es que, es un modo de acarrear el ingreso de dólares por exportación de tecnología. El sector tecnológico, si bien en Argentina es pequeño, tiene gran potencial como dinamizador del ingreso de dólares, por los volúmenes de valor agregado que comportan sus desarrollos. El proyecto de Tlon es una iniciativa tecnológica de punta, y es por eso que atrae las miradas de la cartera científica.

Es que el “Aventura I” es el primer lanzador espacial concebido para colocar picosatélites y nanosatélites en órbitas de entre 200 y 850 kilómetros de altura, otorgándole a sus operadores la flexibilidad para elegir en donde desean ser colocados en lugar de ser cargas secundarias de lanzadores pesados que los colocan en las órbitas en las que su misión principal se los permite.

Menos de una tonelada

Es el primer vehículo espacial por debajo de la tonelada de peso dedicado para posicionar nanosatélites en órbita baja, es un servicio para llevarlos a la órbita en la que quieren estar y no en la que los pueden dejar que es lo que sucede ahora cuando van como cargas secundarias en lanzadores grandes que ponen en órbita satélites de mayores dimensiones”.

“Durante muchas décadas la actividad aeroespacial fue una industria de grandes volúmenes con lanzadores y satélites cada vez más enormes, pero en los últimos diez años se consolidó el auge de los nanosatélites como producto que puede brindar aplicaciones que antes eran imposibles para aparatos de esas dimensiones; de la misma manera que pasó con los teléfonos y las computadoras domésticas, la miniaturización abrió la puerta a nuevas capacidades y eso potenció este proyecto en el que veníamos trabajando desde 2005”, decía su fundador, en diálogo con la Agencia Télam, en 2022.




Miniaturización

La miniaturización de la tecnología es un gran incentivo en la actividad espacial, por el costo que tiene cada gramo puesto en órbita es carísimo, lo que fomentó la aparición de empresas que desarrollan satélites más chicos.

“En ese sentido nosotros ya estamos trabajando con firmas argentinas como Innova Space que trabaja picosatélites o la californiana Space AI fundada por argentinos que trabaja con nanosatélites”, detalló.


El lanzador Aventura I, desarrollado por Tlon.


El apoyo de la CONAE

Vic destacó que “una de las cosas que hicimos fue presentarle el proyecto a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) que después de analizarlo decidió acompañarnos porque reconocía la solidez de la idea y nos entiende como un complemento del lanzador Tronador que ellos están desarrollando; para ese proyecto ellos habían desarrollado una maquina especial que muy pocos países tienen y que sirve para hilar el carbono con el que se hacen las estructuras de los lanzadores, ellos pusieron ese recurso a disposición y gracias a eso pudimos liberar la última de las tecnologías que teníamos que desarrollar”.

Aventura I

El ‘Aventura I’ es un lanzador de unos nueve metros de altura, 40 centímetros de diámetro y poco menos de una tonelada de peso; además está diseñado en dos etapas de combustible líquido, la primera que genera la potencia para el despegue y alcanzar los 40 kilómetros de altura, y la segunda que desde ahí puede llevar la carga hasta 850 kilómetros de la Tierra.



UBA: Lanzan un posgrado en industrias aeroespaciales
El curso, que dependerá de la Facultad de Ingeniería de la UBA y será dictado por expertos de la industria en organismos como la CONAE, y empresas de alta tecnología, como INVAP. (2022)


La UBA y el Ministerio de Ciencia firmaron el convenio junto a la CONAE e INVAP.


El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y la Universidad de Buenos Aires (UBA) firmaron este jueves un convenio para la creación de un posgrado en Especialización en Industria y Sistemas Aeroespaciales que dependerá de la Facultad de Ingeniería de dicha casa de estudios.

La carrera contará también con el apoyo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la empresa INVAP, las cuales formaron parte del convenio.

12 meses

Según lo comunicado oficialmente, el curso de posgrado durará 12 meses consecutivos y será dictado por expertos de la industria. La modalidad será presencial, con un formato de enseñanza intensivo teórico-práctico y clases que se dictarán en diferentes instituciones científicas a lo largo del país.

El principal objetivo es que los estudiantes sean provistos de la formación científica y técnica que los profesionales de las distintas disciplinas afines requieren para potenciar sus capacidades actuales.


De Izquierda a derecha: Vicente Campenni (Presidente de INVAP), Alberto Barbieri (rector de la UBA), Daniel Filmus (Ministro de Ciencia) y Raúl Kulichevsky (Director de la CONAE).


De esta manera, el o la egresado/a tendrá la formación necesaria para gestionar proyectos espaciales complejos en instituciones tecnológicas, agencias espaciales, y empresas de la industria aeroespacial, con el fin de satisfacer las necesidades de los sectores productivos y del entorno institucional del ecosistema espacial.

Consolidar la industria aeroespacial

Tras la firma del convenio, el titular de la cartera de ciencia, Daniel Filmus, afirmó que se planteó junto al presidente Alberto Fernández “la necesidad de dejar instalada la idea y en tiempo récord tenemos un excelente plan de estudios” para fortalecer este sector. También destacó que la idea haya surgido en el marco de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), la cual el país preside.

“Si esta carrera funciona bien, en algunos años tendremos una masa crítica para hacer una carrera de grado y en un tema que tiene cada vez más demanda profesional. La demanda es global y nosotros necesitamos incidir en eso y abrir un camino que seguirá”, detalló.

Y explicó: “Esto son políticas de estado. Estamos haciendo algo importante; son carreras muy vinculadas al sector productivo y obliga a ser más competitivos. La UBA es el lugar indicado, junto a INVAP y la CONAE en la formación”.

Disciplina estratégica

Por otro lado, el rector de la universidad, Alberto Barbieri, indicó: “Llevamos adelante la concreción de este primer paso en una disciplina estratégica que tiene que ver con la industria aeroespacial, con la satelital. Celebro poder conectarnos con INVAP, CONAE y el Ministerio de Ciencia para que la universidad pueda seguir formando profesionales en áreas estratégicas”.

“Ellos saben hacerlo, son los mejores en esto y se pusieron a trabajar con la gente del INVAP, la CONAE, relaciones internacionales y UBATEC en lo que implica la puesta en práctica. Demostraron que las cosas se pueden hacer bien, hoy estamos acá, con el posgrado aprobado por la facultad y por la universidad”, completó.

En representación estuvieron presentes en la firma el presidente de INVAP, Hugo Albani y el director Ejecutivo de la CONAE, Raúl Kulichevsky. Además, participaron el decano de la Facultad de Ingeniería de la UBA, Alejandro Martínez; el asesor espacial del MINCyT en temas aeroespaciales, Guillermo Salvatierra; el gerente General de INVAP, Vicente Campenni; el vicedecano de la Facultad de Ingeniería UBA, Raúl Bertero y la directora Nacional de Promoción de la Política Científica del MINCyT, Karina Pombo entre otras autoridades.



lunes, 1 de mayo de 2023

Experiencias extrañas al presenciar la muerte
Exploraciones en la frontera de la vida y la muerte.
por Steve Taylor Ph.D.


Credito: Andrew Jones/flickr


En mi último artículo, describí experiencias inusuales que ocurren cuando las personas están cerca de la muerte, incluida la lucidez terminal y las "visiones en el lecho de muerte" de familiares. En este artículo, me centraré en experiencias inusuales reportadas por personas que presenciaron la muerte de otras personas o que están conectadas con una persona moribunda.

Al igual que con el artículo anterior, no es mi propósito discutir la base probatoria de estas experiencias, o lo que podrían decirnos sobre la naturaleza de la conciencia humana o de la vida misma. Simplemente quiero resaltar lo comunes que son y lo significativos, e incluso transformadores, que pueden ser.

Experiencias espirituales al presenciar la muerte o sus secuelas

Ser testigo de la muerte de un ser querido suele ser una experiencia profundamente angustiosa, pero también hay muchos informes de experiencias positivas profundas. Describí mi propia experiencia al comienzo del artículo anterior. Sentada con mi madre poco después de que ella falleciera, la habitación brillaba con una luz blanca, que se hizo más intensa y parecía sumergir todos los objetos, incluido el cuerpo de mi madre, mientras sentía una profunda sensación de calma.

Un hombre llamado Nadim Ednan-Laperouse fue testigo de la muerte de su hija de quince años, Natasha, luego de una reacción alérgica a la comida. Los paramédicos intentaron reiniciar su corazón y Natasha recuperó el conocimiento durante unos segundos. Pero luego los latidos de su corazón se desvanecieron de nuevo. En ese momento, Nadim miró hacia arriba y vio cinco figuras luminosas, que inmediatamente pensó que eran ángeles, alrededor del cuerpo de su hija.

“Estos cinco ángeles simplemente aparecieron, y con ellos, esta luz amarilla, una luz amarilla fuerte y suave, como la luz de una vela pero muy intensa”, recordó. Intuyó que tenían que venir a llevarse a su hija, lo que significaba que estaba a punto de morir, y les hizo señas con la mano, gritando: "¡Este no es su momento!" Entonces los seres desaparecieron. Y precisamente en ese momento, Natasha murió.

Nadim era ateo, por lo que su visión fue especialmente sorprendente. Como él mismo dijo: “Soy la persona con menos probabilidades de tener una alucinación. No soy propenso a [ellos]. Siempre he sido tranquilo y firme en los momentos de adversidad”.

Las experiencias positivas poderosas también son comunes en los funerales. En mi libro Extraordinary Awakenings, cuento la historia de Suzy, cuyo esposo murió en un accidente automovilístico. Ella describió cómo, aunque inicialmente estaba angustiada en el funeral, “Para la segunda canción, todo había cambiado. Sentí como si una fuerza me hubiera atravesado para hacerme fuerte, y me sentí eufórica. Algo había cambiado y me sentí poderosa y en control.”1

Apariciones de crisis

Las experiencias inusuales, conocidas como "apariciones de crisis", también pueden ocurrir cuando una persona ni siquiera es consciente de que un amigo o familiar está cerca de la muerte.

Una noche durante sus vacaciones, una amiga mía estaba preocupada por un miembro de su grupo que no había regresado a su albergue juvenil. Era un compañero de carrera y había salido esa mañana para correr montaña arriba. De repente, apareció el hombre, aunque no en su forma física normal. Mi amigo lo vio subir las escaleras del albergue, luego “se movió hacia mí, como si estuviera flotando y con el brazo extendido, como si tratara de alcanzarme. Simplemente sentí que había muerto y estaba visitando a las personas y los lugares que conocía como si tratara de averiguar dónde estaba. Bajé las escaleras para decirle a mi novio que había visto a nuestro amigo y sentí que había fallecido”. Al día siguiente, el cadáver del hombre fue encontrado en la montaña.

Además de las visiones, las apariciones de crisis pueden tomar la forma de escuchar la voz de una persona en el momento de su muerte o sueños extrañamente vívidos. Por ejemplo, en un ejemplo recogido por el investigador Ken Vincent, una mujer describía cómo su “tía se le apareció en sueños y le dijo adiós y que había muerto. Se despertó gritando y su teléfono estaba sonando. Era su hermana diciéndole que su tía acababa de morir.”2

Comunicaciones después de la muerte

Un sentimiento de conexión con una persona fallecida puede continuar durante meses o incluso años después de la muerte de una persona.

En 1971, un médico galés llamado William Dewi Rees quedó intrigado cuando los pacientes ancianos comentaron que habían sentido la presencia de su difunto cónyuge. Hizo un estudio sistemático de 293 viudas y viudos en su grupo de práctica y encontró que casi la mitad reportaron una “alucinación” (en su término) de su cónyuge. La mayoría sintió que las visiones fueron agradables y útiles, y las vio como una parte normal del proceso de duelo.3

Rees también descubrió que solo alrededor de una cuarta parte de sus participantes habían discutido sus experiencias antes, lo que sugiere una reticencia que incluso podría haber afectado su propio estudio. De hecho, estudios más recientes han sugerido que hasta las tres cuartas partes de las personas en duelo han sentido la presencia de un ser querido fallecido. Al igual que con las apariciones de crisis, estas "comunicaciones posteriores a la muerte" tienen diferentes formas, no solo visiones, sino también escuchar u oler a la persona fallecida, ser tocado por ellos o una poderosa sensación de que están cerca, observando o ayudando.

Como se sugirió anteriormente, no tengo espacio aquí para debatir las implicaciones o la validez de las experiencias. Sin embargo, los veo como un recordatorio útil de que no debemos, en palabras de William James, “cerrar nuestras cuentas con la realidad”. No debemos cometer el error de creer que nuestra visión normal de la realidad es la realidad misma. Como la de cualquier otro animal, nuestra conciencia es selectiva y limitada, por lo que debe haber rangos de fenómenos y fuerzas más allá de los que normalmente percibimos. En las sabias palabras de Shakespeare, debemos recordar que “hay más cosas en el cielo y en la tierra de las que se sueñan en [nuestra] filosofía”.

Referencias

1, Taylor. S. (2021) Extraordinary Awakenings. https://www.stevenmtaylor.com/books/extraordinary-awakenings/

2. Ken Vincent, "Study of Evidential After-Death Communications", De Numine 70, 2021, 4-6, 5.

3. William Dewi Rees, “The Hallucinations of Widowhood”, British Medical Journal, 4(5778), 1971, 37–41. https://doi.org/10.1136/bmj.4.5778.37