viernes, 17 de noviembre de 2023

Tecnología satelital de primer nivel desde la Argentina
INVAP continúa avanzando a grandes pasos en el desarrollo del sector espacial, con grandes programas como las segundas generaciones del SAOCOM y el ARSAT, el programa SABIAMAR y nuevas ideas. Luis Genovese, gerente del área, habló con Pucará Defensa sobre cómo están trabajando.
Por Santiago Rivas



Dialogamos con Luis Genovese, nuevo gerente del área espacial de INVAP, para tener una visión sobre cómo están avanzando los programas en el que es uno de los principales sectores de la empresa. Actualmente, INVAP produce los satélites más grandes y complejos en América Latina y apunta a empezar a convertirse en un proveedor internacional.


Pucará Defensa: ¿Cómo vienen los programas de INVAP en la parte espacial?

Luis Genovese: Para comenzar con el SAOCOM, estamos trabajando en la segunda generación de los satélites. El SAOCOM 1A y 1B, que se lanzaron en 2018 y 2020, tienen una vida útil entre 5 y 7 años, entonces ya hay que empezar a trabajar en la segunda generación, en el reemplazo del primer satélite. Igualmente apostamos a que la vida útil de la primera generación se pueda extender. Pero ya estamos con el SAOCOM 2. La novedad es que estamos incorporando una actualización tecnológica de varios componentes a bordo. Algunos componentes ya habían caído en obsolescencia. Y esperamos también poder incorporar tecnología sobre la antena, que era un equipamiento que en parte se adquiría en el exterior. Estamos a nivel de ingeniería preliminar.




PD: ¿En qué cambiaría en cuanto a capacidades con respecto a la primera generación?

LG: En capacidades, incorporamos una electrónica del instrumento radar de apertura sintética que es de nueva generación. Eso podría también plasmarse en una mejora de alguna de las prestaciones. El requerimiento principal no es para cambiar la misión, que es sumamente performante de por sí, pero sí actualizar algunos componentes por obsolescencia tecnológica de la plataforma. En el radar, pasando a una nueva tecnología de procesamiento digital, una radio definida por software, tecnología más moderna que nos permite poder manejar otras prestaciones para el radar. Pero la misión de por sí cumple los mismos requerimientos que ya estaban previstos. Recordemos que sobre las capacidades del instrumento radar se han venido desarrollando muchas aplicaciones, basadas en el procesamiento de esa información. Por ejemplo, para la medición de humedad del suelo para distintos usos, para lo cual también hay mantener la misma calidad de las imágenes para dar continuidad en la provisión del servicio.

PD: ¿Va a incorporar más componentes de producción nacional?

LG: Exacto, eso es un nuevo desafío. Quisiéramos ver la posibilidad de incorporar unos elementos activos de la antena, que son parte de la definición que estamos teniendo con la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales). Ya toda la electrónica de a bordo del instrumento radar es un diseño nacional y provisión de INVAP y quisiéramos avanzar también en lo que faltaría de la antena, de manera de que todo el instrumento tenga el mayor contenido posible de producción nacional.

PD: ¿Cuándo está previsto tener listo el primer SAOCOM de segunda generación?

LG: El satélite estamos pensando tenerlo alrededor del 2029. El cronograma tiene que ver con, por un lado, tenerlo listo de manera que empalme con la misión de la primera generación, pero, por otro lado, también la necesidad de poder incorporar estas tecnologías que requieren de un desarrollo extra, no es una réplica idéntica del anterior.

PD: ¿También se harían dos satélites o se planea tener más?

LG: Por ahora es un satélite. Se está evaluando la posibilidad de, en vez de tener dos idénticos, que haya un segundo más sencillo que permita cumplir con algunos requerimientos de la misión, algunos modos de operación y de imágenes. Y eso es parte de lo que estamos analizando, porque el nivel de inversión y de trabajo necesario para poder generar nuevamente dos satélites es alto, así que es parte de una optimización de la misión que estamos trabajando con CONAE.

PD: ¿Cómo es el trabajo en conjunto con CONAE? Tanto en la definición de los requerimientos como después, una es que se entrega el satélite. ¿Cómo se trabaja para sostener la operación? Entiendo que lo operan ellos y ustedes lo sostienen.

LG: La relación es siempre excelente, es un trabajo en equipo desde hace varias décadas. Desde el punto de vista de roles, CONAE es quien lleva adelante la definición de la misión, tiene una participación muy importante en algunos aspectos del diseño, sobre todo en la utilización de la información, los algoritmos o los modelos para procesar y extraer de esas imágenes el conocimiento. La operación de los SAOCOM también tiene un aspecto de operación conjunta con la Agencia Espacial Italiana, por el hecho de que están volando en constelación con los satélites Cosmo Skymed. Nosotros seguimos de cerca a través del soporte que proveemos anualmente, hay personas del equipo de ingeniería que están atentas a cualquier consulta durante la vida útil del satélite y proveemos lo que se llama un servicio de soporte en órbita.

PD: ¿Qué otros programas tienen en satélites?

LG: Hoy estamos con el SABIAMAR, que es la misión color oceánica. La etapa de ingeniería fue terminada y aprobada. Hemos fabricado también lo que llamamos modelos de ingeniería, son unidades nuevas, como un prototipo del satélite que no vuela, para probar todas las funcionalidades de estas unidades, la electrónica de abordo y su software. Y ya estamos iniciando la producción de las unidades del modelo de vuelo en el cuarto limpio, tanto de la plataforma y avanzando con la carga útil, que son las cámaras electroópticas diseñadas específicamente para la misión. También son desarrolladas en el país y construidas por INVAP. Es nuestro próximo satélite, que esperamos ver en órbita en el 2025.

PD: ¿Qué tipo de sensores va a llevar el SABIAMAR?

LG: El SABIAMAR tiene cámaras electrónicas cuyas bandas fueron elegidas en el rango del espectro visible, infrarrojo cercano e infrarrojo de onda corta, son varios canales. Están diseñadas para poder relevar información característica de los océanos, básicamente el estado de salud de los mismos, su productividad para el cuidado del ecosistema y de los recursos. Es la primera misión que está específicamente diseñada para poder relevar parámetros de los océanos. A diferencia de las cámaras que diseñamos para mirar, por ejemplo, las cosechas a través del índice verde, que requiere ciertas bandas espectrales, en este caso se utilizan otras bandas que permiten relevar estos parámetros de los océanos. Es una misión única a nivel mundial. Es totalmente dedicada a los océanos y grandes espejos de agua y ecosistemas costeros.




PD: ¿Y estas cámaras las está desarrollando INVAP localmente?

LG: Sí, estas cámaras y su desarrollo se inició hace bastante tiempo. Es más, aprovechamos también para dotarnos de un laboratorio de óptica con equipamiento de estado del arte, como en otros laboratorios del mundo para poder ensamblar las cámaras, poder probarlas, poder calibrarlas, poder hacer todos los trabajos iniciales de desarrollo y luego sobre el modelo de vuelo. Así que por primera vez estamos utilizando este nuevo laboratorio para la producción de estas cámaras.

PD: ¿Anteriormente habían desarrollado cámaras propias?

LG: Sí, habíamos desarrollado tres cámaras para la misión SAC-C, que se lanzó en el año 2000, también electroópticas, una cámara de muy ancho barrido, en el sentido de cuánto territorio podía escanear mientras el satélite avanzaba, multiespectral, con el objetivo de poder determinar el estado de salud de la vegetación para determinar el índice verde, monitoreo de productividad agrícola y procesos de desertificación. Fue la primera vez que logramos mapear a toda la Argentina con esas bandas y con esa información con un satélite propio, pero también llevó a bordo otras dos cámaras, una de alta sensibilidad, que permite tomar imágenes nocturnas con usos muy interesantes para determinar fenómenos urbanos nocturnos. Y una tercera cámara, con 30 metros de resolución. Hoy las altas resoluciones son por debajo del metro, pero en el año 2000 era una cámara de alta resolución que permitía, dentro de toda la imagen de la cámara multiespectral, poder tomar una parte de esa imagen en mayor resolución. Así que desde el año 2000, luego también en SAC-D volaron otras cámaras provistas por INVAP y ahora, después de alguna pausa donde nos enfocamos mucho en los instrumentos radar de apertura sintética, con la misión SABIAMAR estamos retomando e invirtiendo en nueva tecnología de sensores electro-ópticos para las próximas misiones.

PD: ¿El SABIAMAR se sigue trabajando con Brasil?

LG: Originalmente estaba previsto que fueran dos satélites, los cuales tenían una plataforma de servicios provista por Brasil y las cargas útiles electroópticas provistas por la Argentina, de manera que eran dos satélites que funcionaban en conjunto, mejorando la capacidad de revisita, es decir, de frecuencia de toma de imágenes. Lamentablemente, y ya hace varios años de esto, por razones presupuestarias, Brasil no pudo continuar. Entonces la decisión de Argentina, de CONAE, fue continuar y nosotros, además de hacer el desarrollo de la carga útil, las cámaras, hicimos el desarrollo de una plataforma de nueva generación, sobre todo la electrónica de abordo, que nos está sirviendo ahora para la nueva generación de los satélites SAOCOM. Esperamos ahora retomar la relación con Brasil, que sería muy bueno. Brasil está nuevamente interesado en sumarse y entiendo que en este momento están habiendo charlas a nivel de las agencias espaciales para ver de qué manera podría ocurrir eso. Desde nuestro punto de vista sería excelente. Nosotros además hemos trabajado con el equipo de Brasil del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais (INPE) en la provisión de un sistema de navegación, control y supervisión para sus satélites. E inclusive entrenando a brasileños aquí en Argentina, en Bariloche, con lo cual la relación históricamente siempre ha sido muy buena desde hace mucho tiempo. Recordemos que en los tiempos de los satélites de aplicaciones científicas íbamos a ensayarlos ambientalmente a Brasil, así que quisiéramos se pueda se pueda retomar el curso de la cooperación.

PD: ¿El SABIAMAR también sería operado por CONAE?

LG: Sí, es operado por CONAE, nosotros no nos hacemos cargo de la operación, sí tuvimos una parte inicial de la misma cuando se desplegó el segmento terreno en Falda del Carmen para la misión SAC-C, en todos los SAC teníamos una participación importante, pero luego también es lo más natural que la Agencia Espacial lleve adelante la operación. Ya tiene también una red de contratistas que se ocupan de este tema, con lo cual nosotros no estamos buscando incrementar nuestras actividades hacia la operación de los satélites.

PD: Además tiene otros proyectos que hacían con ARSAT.

LG: Sí. A fines de 2020 y gracias a un desarrollo que habíamos comenzado a emprender antes, se pudo plasmar la tercera misión del ARSAT, Segunda Generación número 1 (SG1), que incorpora nuevas tecnologías tanto en la plataforma como en la carga útil, que en este caso la diseñamos completamente. A diferencia del ARSAT 1 y 2, en los cuales se había adquirido la carga útil a una empresa europea, en este caso avanzamos con la nacionalización de todo lo que es el diseño, integración y ensayos de la carga útil y es una carga útil de nueva generación, que se denominan cargas útiles de alto rendimiento. Tiene un conjunto de antenas que permiten iluminar el área de cobertura, particularmente en el SG 1 serán Argentina y países limítrofes, como si hubiera spots, zonas de iluminación, más de 40 en esa área de cobertura. El alto rendimiento tiene que ver con que utiliza una tecnología que hace más eficiente el uso del ancho de banda disponible, por ejemplo, en frecuencia. Y eso permite tener un sistema a bordo que complementándose con el sistema en tierra, brinda un servicio de Internet de banda ancha satelital. En los ARSAT 1 y 2 el servicio era distinto, desde tierra se enviaba información y esa información luego era distribuida en el área de cobertura. Con el satélite de carga útil de alto rendimiento de banda ancha satelital, junto con el segmento terreno y la red de fibra óptica, que también es de ARSAT, se arma todo un esquema de comunicación donde cualquier usuario en tierra tiene conectividad de banda ancha como si estuviera conectado a una red de Internet. Por supuesto que cuando hablamos de banda ancha satelital sabemos que toda la información son datos, quiere decir que cualquier tipo de servicio se puede montar sobre esa banda ancha satelital, en particular con la capacidad a bordo del satélite se podría dar un servicio a más de 200.000 usuarios que no tienen otra posibilidad de acceder a un servicio de Internet. Eso tiene que ver con el plan de poder conectar y dar servicios a escuelas rurales u hospitales o distintas oficinas de la administración pública y, por supuesto, también a privados, en lugares donde no hay otro medio para tener ese tipo de conectividad, y el alto rendimiento tiene que ver con el hecho de que al hacerlo utilizando la tecnología más moderna, el costo es similar al costo que se tiene en otros lugares del mundo. Entonces, además del desarrollo de la tecnología satelital en sí misma, está el aspecto de estar en línea con lo que ocurre en el mundo. A nivel de la plataforma de servicios hemos desarrollado e incrementado la participación nacional, a través de desarrollos de, por ejemplo, la computadora de abordo, del sistema de distribución de potencia, pero también incorporamos algo novedoso, nuestra primera experiencia en sistemas de propulsión eléctrica. Son propulsores que utilizan la aceleración de un haz de iones para generar el impulso. Esa electrónica capaz de comandar a esos propulsores iónicos también la estamos desarrollando en INVAP (los propulsores iónicos los adquirimos de un proveedor). ¿Y por qué estamos yendo a ese sistema? Tiene muchísima más eficiencia que los sistemas químicos. A nivel del satélite hay una reducción del peso del combustible, más de una tonelada respecto a los ARSAT 1. Tardan más tiempo en llegar a la posición geoestacionaria, porque los propulsores iónicos tienen un empuje menor que un sistema químico, pero la eficiencia global tiene que ver con el costo de lanzamiento por la reducción de masa, y el aprovechamiento de la energía generada por los paneles solares para propulsar al satélite hasta la llegada a la posición orbital. Así que hay varias tecnologías que estamos incorporando y en todos estos casos se está reemplazando la de terceros, que fueron adquiridas antes en el exterior, a través de nacionalización. Y el control de la tecnología también, y la posibilidad de que, a través de este tipo de satélites, nosotros también queremos incursionar en el mercado global, queremos poder tener un producto competitivo, atractivo, que nos permita dar un salto y poder ofrecerlo regionalmente o globalmente.




PD: Dentro de lo que es producción local, ¿lo hacen todo en INVAP o tienen también proveedores locales?

LG: Nosotros a lo largo de muchos años de trabajo hemos logrado armar un conjunto de subcontratistas. Por mencionarte, ya hace más de 20 años en SAC-D teníamos alrededor de 100 subcontratistas, en SAOCOM fueron alrededor de 80. Seguimos con esa línea y varios de esos subcontratistas también trabajan no solo para el área espacial, sino para otras áreas, de manera de poder generarles un volumen de trabajo que pueda darles mayor sostenibilidad a lo largo del tiempo, son pequeñas y medianas empresas en muchos casos. Nosotros lo que sí mantenemos dentro de INVAP es el conocimiento y las tecnologías muy críticas, muy especializadas. Otras tecnologías hemos tratado de que otras empresas puedan incorporarlas, para lo cual hemos establecido programas de entrenamiento y certificación. También con otros subcontratistas, por ejemplo, la empresa Veng, que es de CONAE, también buscamos la forma de poder subcontratarla y darle participación en los proyectos, claramente en el SAOCOM Veng ya tiene una participación importante. Y con el crecimiento del ecosistema nacional, cada vez hay más empresas que quieren ingresar al tema espacial.

PD: ¿La segunda generación reemplazaría la primera generación del ARSAT o se sumaría a los que ya están?

LG: Los satélites geostacionarios el ARSAT 1 y ARSAT 2 están diseñados con una vida útil de diseño de 15 años y es probable que pueda incrementarse por disponibilidad de combustible a bordo. Sin embargo, lanzados en el 2014 el ARSAT 1 y en el 2015 el ARSAT 2, dentro de no mucho tiempo estarán llegando al fin de su vida útil, con lo cual, el SG 1 es un tercer satélite de la flota. El SG 2, el Segunda Generación número 2, que estamos trabajando con ARSAT para poder iniciar ya los trabajos, reemplazaría al ARSAT 1, y además incorporaría servicios de alto rendimiento, ya sea en banda Ku o en banda Ka.

El SG 1 incorpora nueva tecnología y aprovecha la misma posición orbital que el ARSAT 2. El SG 1 operará en banda Ka

PD: ¿El ARSAT 2 lo reemplazarían más adelante?

LG: Tendríamos que pensar en otro tipo de reemplazo o el mismo SG 2 con el SG 1 combinados podrían tomar los servicios, pero es una definición que tiene que hacer ARSAT.

PD: ¿El SG 1, para cuándo calculan que lo estarían lanzando?

LG: El SG 1 debería estar listo para el año 2026, para lanzarlo ese año. Como te comentaba antes, con la propulsión eléctrica, cuando se lanza el satélite queda en una órbita que no es la definitiva, es en una órbita de transferencia, y luego le lleva entre 5 y 6 meses, todo el tiempo propulsando, para llegar a la órbita definitiva. Quiere decir que la puesta en servicio ocurre después de llegar a la órbita definitiva, a la posición orbital, y a las pruebas que se hacen para hacer la puesta en marcha del satélite y de la carga útil del segmento terreno, así que probablemente a fines de 2026 debería estar operativo.

PD: ¿Cómo están trabajando en satélites con otros países? Está el acuerdo con Turquía.

LG: La asociación que hicimos con Turquía, con la empresa Turkish Aerospace, que además se canalizó en la formación de una empresa conjunta, GSATCOM, tuvo que ver con esta decisión que tomamos hace varios años de desarrollar e incorporar nuevas tecnologías que nos permitieran conformar un producto satélite de comunicaciones, en línea con lo que encontramos en el mercado. Prácticamente más de la mitad del trabajo que nos habíamos propuesto hacer se está completando a fin de año. Así que ese fue un esquema de asociación para poder financiar el desarrollo de esta tecnología que requirió de una inversión sustancial. A su vez tiene un beneficio para ARSAT desde el punto de vista que nosotros estamos vendiendo el satélite sin trasladarle a ARSAT costos de desarrollo. En los ARSAT 1 y 2, ARSAT se hizo cargo del desarrollo de la parte de la tecnología que llevamos adelante en INVAP. Este caso, decidimos buscar un esquema de asociación para poder financiar el desarrollo, que es lo que estamos haciendo con Turkish Aerospace.

PD: ¿Cuál sería el aporte de Turkish Aerospace en el desarrollo de este satélite de comunicaciones?

LG: El aporte fundamental es el instrumento financiero para poder llevar adelante el desarrollo y la designación de un equipo de trabajo de ingenieros turcos que se sumaron al equipo de INVAP para participar en el desarrollo del satélite.

PD: ¿El objetivo es ofrecerlo en terceros países o a Turquía?

LG: La idea es terminar el desarrollo de este producto, el primer satélite que va a utilizar esta tecnología va a ser el ARSAT-SG11. El mercado de los satélites de comunicaciones es conservador, por lo que un paso extremadamente importante es poder mostrar que un satélite similar al que queremos comercializar en el exterior está siendo diseñado y fabricado para el operador satelital nacional ARSAT. Estamos haciendo todo este esfuerzo para generarnos una oportunidad de poder ingresar en el mercado de los satélites de comunicaciones, con un interés muy grande en la región, pero también a nivel global. Lo mismo para Turquía, ellos tienen un interés muy grande de poder llevar este producto a su región o área de incumbencia.

PD: Actualmente, ¿qué otros proyectos tiene INVAP en el área satelital?

LG: Estamos por iniciar lo que sería una nueva generación de otro tipo de satélites más pequeños, que son compatibles para ser lanzados con nuestro lanzador nacional, el Tronador. Satélites de 200 a 250 Kg. Con un esquema que queremos también sea de un ciclo de diseño, fabricación y lanzamiento mucho más corto. Que pueda también acompasarse con el desarrollo tecnológico que está siendo cada vez más dinámico, y también por una cuestión de costos, poder hacer una misión más pequeña, enfocada a alguna necesidad específica para proveer imágenes o luego montar servicios sobre esas imágenes. Mirando justamente a esas necesidades, pero tratando de resolverlas con un nivel de inversión menor comparado con lo que es el SAOCOM, por ejemplo, y con un ciclo de producción muchísimo más corto, idealmente de 2 años, estandarizando plataforma y componentes, siendo flexible con las cargas útiles que se puedan embarcar. Cargas útiles de distinto tipo: ópticas, radar, sistemas de identificación, sistemas de navegación, hay todo un conjunto de cargas útiles, casi todas desarrolladas con participación del sistema científico nacional: universidades, laboratorios.

Es un programa ambicioso, de largo plazo también, pensando en que vamos a poder completar el ciclo de acceso al espacio desde Argentina con un vehículo propio. Estamos esperando iniciarlo en breve, idealmente ya el año próximo, con una misión en poco tiempo para mostrar este esquema de trabajo más ágil, con una dinámica un poco distinta de las misiones insignia. También utilizar estas misiones de menor costo para probar tecnologías y no hacerlo en misiones costosas y que demandan mucho tiempo.




PD: ¿Estos satélites podrían llevar distintas cargas útiles?

LG: Sí, concretamente es el programa SARE, Satélites Argentinos de Alta Revisita, en algún momento se planteó el hecho de que tengan algún esquema de cooperación entre los satélites, que puedan volar coordinadamente para poder embarcar cargas útiles más complejas o cumplir requerimientos de misión, por ejemplo, de vuelos en formación, es decir, varios satélites volando coordinadamente y compartiéndose recursos.

PD: En el desarrollo del Tronador, ¿INVAP participa con VENG y CONAE?

LG: En el desarrollo del vehículo propiamente dicho no participamos, sí participamos en el segmento terreno. De hecho, estamos llevando adelante un proyecto para la CONAE, que es el desarrollo del banco de prueba de los motores del Tronador. Es una instalación que tiene por objetivo hacer la prueba de los motores, en eso sí estamos contribuyendo con el desarrollo de nuestro lanzador nacional.

PD: ¿Están trabajando con el resto de la región Latinoamericana?

LG: Sí, hay un proyecto muy interesante que venimos trabajando desde hace varios años, que es el satélite meteorológico regional. Nosotros en Latinoamérica obtenemos servicios de satélites meteorológicos brindados por Estados Unidos, por una agencia meteorológica estadounidense. Uno de los problemas que tenemos es que, en la época de huracanes en Estados Unidos, en la zona del Caribe, buena parte de la capacidad de toma de imágenes de ese satélite es redireccionada para poder tener una cantidad mayor de información, cuando aparecen este tipo de eventos climatológicos. Eso está reconocido por la Organización Meteorológica Mundial y hay una decisión de dotar a la región de un sistema para brindar ese servicio, un satélite en órbita geoestacionaria para Latinoamérica. Lo que estamos buscando, siempre conjuntamente con la CONAE, es transformar el proyecto en uno regional con la participación de varios países, aportando para hacerlo realidad.

La tecnología que se necesita para llevar adelante este tipo de proyectos a nivel de la plataforma ya la conocemos. A nivel de la carga útil, tal vez debamos incorporar tecnología de terceros, pero yo creo que es totalmente abordable y además tiene un aspecto simbólico muy importante, poder trabajar mancomunadamente, los países de la región, para dotarse de un sistema que es necesario para nosotros, a través de tecnología que en buena medida está disponible en la región. Así que ese proyecto esperamos que siga adelante, inclusive existen los mecanismos de financiamiento a través de créditos de organismos para el desarrollo, como el BID.

Además, seguimos trabajando con otros países de la región en el tema de los satélites de comunicaciones. Para poder ponerlos en conocimiento, aunque parezca mentira, en el resto de la región no se conocen del todo las capacidades que tiene la Argentina en tecnología satelital, así que también estamos haciendo, desde hace muchos años, un trabajo muy grande de participar en congresos y ferias, y en recibir a delegaciones de distintos países aquí en Bariloche, para que conozcan y sepan que en la región disponemos de tecnología comparable a otros lugares del mundo e invitarlos a que se sumen a estos proyectos con esquemas de entrenamiento y participación para darle mayor entidad al poder de decisión regional.

PD: ¿Hay alguna relación en la parte satelital con el área de defensa? Dado que las Fuerzas Armadas de Argentina han tenido interés en satélites.

LG: Sí, acabas de mencionar un punto muy importante, conocemos esas necesidades que tienen las fuerzas, y al tener nosotros una vinculación y proyectos muy exitosos con todas las fuerzas en el área de los radares, vemos una posibilidad de trabajar juntos para encontrar soluciones, en este caso, tanto de observación de la tierra como de detección radar y de comunicaciones. Así que nuestra aspiración es trabajar de la misma manera que se hizo con el área de radares, donde hubo un trabajo muy grande a nivel de INVAP y de las fuerzas, donde ellos tienen perfectamente claro cuáles son los requerimientos operativos. También desde el punto de vista de la operación de los sistemas, se da una sinergia muy grande.




PD: No sé si nos ha quedado algún otro proyecto.

LG: Solo algo que es también importante, que tiene que ver con lo que llamamos el downstream o aguas abajo de la tecnología satelital, que son las aplicaciones. Del uso, por ejemplo, de las imágenes satelitales a través de sistemas que llamamos de Machine Learning, sistemas que aprenden de la información contenida en las imágenes y pueden detectar patrones de comportamiento que, por ejemplo, hoy están siendo utilizados para detectar canteras en la provincia de Río Negro y a partir de esa detección, poder determinar si es una cantera que está activa, está adecuadamente fiscalizada, todo eso se hace a través de información satelital, pero sobre ella se montan varias capas de procesamiento de información que conforman un software, un sistema que es capaz de, sistemáticamente, barrer el territorio y generar este tipo de información.

Ese tipo de sistemas creemos que es muy importante, no solo para nuestra provincia, sino para otras provincias de Argentina y queremos avanzar también en llegar a la necesidad concreta y cómo eso se puede resolver, ya sea con imágenes nuestras o de terceros, pero utilizando esas imágenes y montando sobre ellas estos sistemas de analítica de datos o geoinformación.

PD: ¿Es un software que desarrolla INVAP?

LG: En este caso estamos desarrollando una parte nosotros y tercerizando otra, para darle participación al ecosistema de empresas de software que están en enorme crecimiento en Argentina.

Hace algunos años, nosotros conformamos la empresa Frontec, que tenía como propósito llegar al productor rural con información de valor agregado sobre los ambientes productivos. Imaginemos un productor rural que tiene uno o más lotes y quiere tener alguna información que combina conocimiento agronómico con tecnologías de la información y tecnología satelital para tener recurrentemente un mapa de información sobre cómo está progresando la productividad de su lote y, por ejemplo, la necesidad de aplicar fertilizantes o pesticidas de una manera inteligente. También para el cuidado del ecosistema a través de lo que se denomina agricultura de precisión.

La parte que hizo INVAP fue desarrollar la plataforma sobre la cual se montaron estos servicios y se agregaron estos sistemas de aprendizaje y de predicción de ambientes. Esa misma tecnología o muy similar la estamos aplicando ahora para el monitoreo de canteras, pero claramente se puede utilizar para clasificación de cultivos, predicción de rinde, deforestación o procesos iniciales de desertificación. Son tecnologías que se pueden aplicar a cualquier manejo del ambiente.

PD: Es increíble lo que están haciendo hoy en día con la parte satelital.

LG: La verdad que son muchos proyectos y queremos darles continuidad, que no se interrumpa y también poder proyectarnos para utilizar esto en otros lugares y continuar el esquema de crecimiento.

PD: Por una parte, esto de empezar a salir al mercado internacional con el trabajo con Turquía y el satélite meteorológico, donde de a poco va entrando INVAP en el mercado internacional con el área espacial, como ya están el área nuclear y de defensa.

LG: Queremos seguir esos pasos de nuestros hermanos nucleares. Necesitamos, además, por una cuestión de volumen de mercado en Argentina, poder tener una oferta atractiva y desarrollar nuestras habilidades para ganar esos mercados, es lo que nos permite poder darle sostenibilidad a la empresa.

PD: Además, es importante como exportación de tecnología, por el alto valor agregado que implica.

LG: Es el circuito más virtuoso que podemos tener, desarrollar el talento nacional, poder aplicarlo y exportar con el máximo valor agregado.



miércoles, 15 de noviembre de 2023

Investigadores argentinos exploran el submundo de la materia
En un instituto de la CNEA y el Conicet, desarrollan dispositivos de tamaño infinitesimal para la administración controlada de drogas, prótesis de superficies biocompatibles y "laboratorios en un chip" para diagnóstico de enfermedades infecciosas.
Por Nora Bar



En escalas infinitesimales, la materia se comporta de maneras rarísimas. Como cuenta Galo Soler Illia en ¿Qué es la nanotecnología? (Paidós, 2015), en nuestra vida diaria, el oro es un metal amarillo que conduce el calor y la corriente, y que funde a más de 1000°C. Pero en el mundo de los nanómetros (mil millonésimas partes de un metro), por ejemplo, si fabricamos piecitas de 5 nm, ya no conduce tan bien la corriente, funde a 900°C ¡y es rojo!; en partículas de 20 nm, ¡es violeta! y si éstas miden 100 nm ¡son verdes! Es más, en cada caso sus propiedades son diferentes de acuerdo con su tamaño y su forma. Para hacerse una idea de estas dimensiones, baste con mencionar que el diámetro de un cabello mide alrededor de 50.000 nanómetros.

Esta curiosidad de la naturaleza dio origen a una nueva línea de investigaciones que hoy exploran el submundo de las moléculas, tanto en sus aspectos teóricos como prácticos. Ambos son el objeto de estudio del Instituto de Nanociencias y Nanotecnología (INN) que depende del Conicet y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Nacido de la reunión de investigadores que alrededor del 2000 volvieron de hacer sus posdoctorados en distintos centros del mundo en física, química, biología y que necesitaban herramientas comunes. “Nos juntamos, empezamos a presentar proyectos, y se organizó un departamento que en 2017 desembocó en este instituto con dos sedes, un nodo en Bariloche y otro en Buenos Aires, con un centenar de investigadores, técnicos y becarios en cada uno –explica Laura Steren, vicedirectora del INN y directora del Laboratorio de Nanoestructuras Magnéticas y Dispositivos–. El de Bariloche está más orientado a la física fundamental, el de Buenos Aires tiene es más interdisciplinario”.

Chip diseñado en el INN

El INN tiene como objetivo promover la investigación y el desarrollo de materiales y dispositivos en escalas nanométricas, impulsar las colaboraciones interdisciplinarias en investigación básica y aplicada, formar estudiantes de grado y posgrado, entrenar profesionales e interactuar con la industria e instituciones de ciencia y tecnología a través de consultorías o prestación de servicios para el desarrollo de nuevos productos o tecnologías.

Aborda múltiples temas y entre sus planes figura construir un edificio propio en el predio del Centro Constituyentes de la CNEA, para el que ya tienen otorgado un subsidio y que tendrá plataformas experimentales abiertas para la comunidad científica de todo el país. “Tanto el de Bariloche como el de Buenos Aires poseen dos de las tres ‘salas limpias’ que hay en el país [la restante está en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial] para desarrollar dispositivos y chips – comenta–. El nuevo edificio tendrá una mucho más grande".


Las salas limpias son instalaciones de muy alto costo de implementación y operación, por lo que su uso está muy restringido. Permiten desarrollar todo el proceso de la fabricación de chips, dispositivos pequeñísimos que exigen depositar sucesivas capas de escala nanométrica. Deben tener presión positiva, control de temperatura y humedad precisos, ángulos de las paredes redondeados, recambios periódicos de aire y sistemas de purificación muy escrupulosos, para que el ambiente no exceda las 1000 a 10.000 partículas de diámetro mayor a 0,5 micrones [millonésimas de metro] por pie cúbico; además de que todo el personal técnico debe ser especialmente entrenado.

“Cuando se hacen películas delgadas o estructuras más complejas superponiendo distintos materiales, el polvo puede hacer un desastre en las interfases de ese apilamiento controlado de distintos materiales”, explica Steren.


Los proyectos que encaran los equipos del INN están en la vanguardia del conocimiento. Algunos exploran, por ejemplo, la “computación neuromórfica”, que trata de simular a través de dispositivos o de un arreglo de dispositivos el funcionamiento neuronal para optimizar el tratamiento de la información; otros, el desarrollo de celdas solares y de combustible, sensores de radiación para instalaciones fotovoltaicas, gases, radiómetros para medir la fotosíntesis vegetal o para la sanidad vegetal, sensores solares para control de actitud [orientación] en misiones satelitales, de gases para aplicaciones a remediación ambiental y seguridad industrial o la liberación controlada de drogas en el organismo.

Un capítulo particularmente interesante es el de sus desarrollos en el área de la salud, como son los microdispositivos para liberación controlada y pulsátil de hormona de crecimiento, que permitiría mejorar la adherencia al tratamiento. También están trabajando en prótesis óseas con biocompatibilidad, y nanocompuestos híbridos y termorresponsivos para mejorar terapias de enfermedades crónicas, como la diabetes, la hipertensión y el cáncer.

“El bioquímico Paolo Catalano obtuvo un subsidio PICT 2021 para desarrollar esta área”, cuenta Steren. Las hormonas se administran en pequeña cantidad, pero su efecto está muy vinculado al momento en que se reciben. En el caso particular de la de crecimiento, su deficiencia se trata en general con inyecciones diarias. El nuevo tratamiento que intentan desarrollar los nanotecnólogos se basa en partículas nanométricas de dos materiales biocompatibles que permiten alojar la hormona, protegerla y liberarla de manera paulatina. De esta forma, el paciente se aplicaría una inyección subcutánea una vez por semana o cada 15 días.


Con grupos del INTA y de la Universidad Nacional de La Plata también están desarrollando un sistema conocido como “lab-on-a chip” [laboratorio en un chip]. Es un dispositivo portátil para diagnóstico; en este caso, de enfermedades infecciosas. “Tiene un sensor que utiliza partículas magnéticas que embebemos en el complejo biológico de modo que se le ‘peguen’ ciertos anticuerpos, por ejemplo. Nos pareció interesante abordar enfermedades olvidadas –destaca Steren–, y lo estamos haciendo para leptospirosis, una patología que se transmite a través de la orina de animales infectados, ataca el ganado y produce importantes pérdidas económicas. El sensor tiene en la parte superior un circuito que se llama microfluídico, para hacer circular el complejo biológico. Es un chip encapsulado. Se coloca la muestra (sangre, orina o lo que corresponda) y se la hace circular sobre el sensor para que se embeban las nanopartículas y se mida la señal de resistencia eléctrica. Algunos ensayos incluyen varios sensores, lo que permite hacer diagnóstico de distintas patologías. Es un sistema automatizado, rápido, que no requiere análisis del tipo PCR ni profesionales especializados. El chip simplemente se coloca en una plataforma enchufada a la corriente. Esto ofrece varias ventajas porque en la actualidad hay enfermedades tratables con antibióticos, pero cuyo examen requiere observación con microscopio o presenta problemas logísticos porque hay que enviar las muestras al Malbrán, donde se hacen exámenes comparativos que pueden tardar 15 o 20 días”. Los investigadores que trabajan en este proyecto esperan que en cuatro años estarán en condiciones de tener los resultados de una prueba de concepto.

Anteproyecto del nuevo instituto que se construirá en el predio del Centro Atómico Constituyentes

Para ampliar estas capacidades y poder articular mejor con la industria, Steren se ilusiona con la construcción del nuevo edificio cuya financiación ya está firmada por el ministro Filmus. “Tendrá una nueva sala limpia diseñada y construida especialmente –cuenta Steren–. Estamos trabajando con INVAP en el diseño. La nuestra actual tiene 130 metros cuadrados; la próxima ocupará 600 metros cuadrados”.

Los desafíos que plantea esta obra no son menores. Por ejemplo, el recambio de aire se hace desde abajo, por lo que es necesario contar con lo que se conoce como ‘pisos técnicos’, un espacio de unos 50 cm de alto por debajo del suelo por donde circulan los caños. “Tenemos bastante intercambio con científicos franceses y viajé varias veces para aprender cómo deben ser los filtros, la seguridad. Son cosas nuevas para nosotros”, dice la científica.


Laura Steren y Dante Mercado


Estas instalaciones se usan también para el estudio de distintos materiales o de nuevas propiedades de los que ya se conocen. Y para el desarrollo de dispositivos micro electromecánicos y circuitos integrados como los que tienen el teléfono, la computadora, los satélites, los autos, la cafetera… “Acá podemos hacer los prototipos y después hay que mandarlos a escalar –explica Dante Mercado, técnico especializado en proceso de fabricación y aclara que los equipos son aptos para producir en serie, aunque sólo en pequeña cantidad.

“La industria argentina de microelectrónica es modesta, pero esto nos ofrece una oportunidad –concluye Steren–. Por ejemplo, los satélites llevan muchos dispositivos electrónicos. A veces son componentes diseñados a medida y considerados estratégicos, por lo que esa tecnología no se vende. Con tiempo, financiamiento sostenido y gente preparada, podríamos encararlo. Es un desarrollo a mediano o largo plazo, complejo, pero que hay que hacer”.



martes, 14 de noviembre de 2023

Tronador II: anuncian avances en el segundo tanque prototipo




En una actualización sobre el proyecto Tronador II, VENG una de las principales empresas en dicho proceso, anunció la creación del segundo tanque prototipo para el lanzador Tronador II-250. Este lanzador espacial busca colocar satélites en órbita y sigue alcanzando hitos en su desarrollo.

El proyecto Tronador II representa el ambicioso paso de Argentina en la carrera espacial. Este lanzador espacial nacional está diseñado para colocar satélites en órbita y consolidar la posición del país en la exploración espacial. En junio, se presentó el primer prototipo de tanque estructural, marcando un hito en la carrera hacia la capacidad completa de dominar el ciclo espacial.

Segundo tanque prototipo en desarrollo

El anuncio del segundo tanque prototipo para el Tronador II-250 resalta el continuo progreso del proyecto. A diferencia del prototipo anterior, este tanque incorporará una mayor cantidad de componentes y sus soldaduras cumplirán con los rigurosos estándares de fabricación de la American Welding Society.




El nuevo tanque, fabricado con aleación de aluminio 2219 de uso espacial, tendrá un diámetro de 2,5 metros y una longitud de 3,5 metros. La soldadura de domos completos y largueros ha finalizado, y se ha iniciado la soldadura de componentes adicionales, como cuadernas y el “rompeolas” que evita alteraciones en el lanzador durante el vuelo.

Desarrollos anteriores

En el evento de presentación anterior, se reveló el tanque estructural del Tronador II, con 3,5 metros de longitud y 2,5 metros de diámetro. Este tanque, fabricado con aluminio de uso espacial, cumplirá funciones duales como fuselaje y almacenamiento de kerosene y oxígeno líquido.




El lanzamiento del Tronador II está programado para 2029, y previamente se lanzarán prototipos más pequeños, como el TII-70 y el TII-150, antes del lanzamiento del vehículo completo, TII-250, que tendrá la capacidad de poner satélites de hasta 750 kilos en órbitas bajas.

Este proyecto coloca a Argentina entre los diez países con capacidad para dominar el ciclo espacial completo y marca un avance significativo en la exploración espacial de nuestro país.



Arquitectura segmentada: un nuevo paradigma espacial
¿Cómo es la nueva generación de pequeños satélites que prevé lanzar la CONAE a partir de 2027? Un concepto innovador con segmentos que se comunican en el espacio, comparten datos y conforman “enjambres”.



De aquí a 2027, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) prevé lanzar la primera misión de la serie SARE (Sistema Argentino de Alta Revisita), del programa de Arquitectura Segmentada, que representan un nuevo paradigma en materia de tecnología espacial. A diferencia de los proyectos realizados hasta hoy, los nuevos satélites volarán en formación, compartirán recursos, se comunicarán en el espacio y cooperarán entre ellos de forma autónoma, al combinar información de sus instrumentos. Para los lanzamientos, el programa apunta a contar con los servicios del cohete argentino Tronador II, que actualmente está en desarrollo.

El nuevo concepto espacial involucra la puesta en órbita de “enjambres” de pequeños satélites del tipo smallsat, con un peso de entre 100 y 250 kg, que poseen tiempos de producción y fabricación más reducidos que los actuales y requieren menores costos. El término enjambres remite a un conjunto de satélites volando en una configuración de visibilidad mutua en la misma órbita.

Innovación espacial

Hasta hoy la CONAE desarrolló satélites monolíticos, cada uno de los cuales cuenta con recursos o instrumentos en un solo segmento. En este paradigma se inscriben las misiones lanzadas entre 1996 y 2020: los cuatro satélites de la serie SAC y la constelación SAOCOM 1, que si bien está compuesta por dos segmentos, ambos son gemelos y se comportan de manera independiente. O sea, no se comunican entre sí ni comparten recursos en el espacio.

“Con la arquitectura segmentada queremos explotar nuevas estrategias y metodologías de diseño y producción para sistemas de satélites operativos basados en smallsat, con funciones especializadas para proporcionar servicios de teledetección equivalentes o mejores que los sistemas actuales basados en estructuras satelitales monolíticas”, explicó Josefina Pérès, gerenta de Proyectos Satelitales de la CONAE. Entre las tecnologías a incorporar se encuentran la comunicación entre satélites, la inteligencia artificial tanto en tierra como a bordo y la capacidad de vuelo en formación, cuyo primer modelo se va a validar con la misión de demostración tecnológica ALOFT.

La misión SARE forma parte del programa de Arquitectura Segmentada de la CONAE. Serán satélites del tipo smallsat, con entre 100 y 250 kg, con tiempos de fabricación más reducidos y menores costos.


La Arquitectura Segmentada permite abarcar una diversidad de misiones. “Por ejemplo, podríamos repartir las memorias de una misión en dos satélites, ubicando la memoria redundante (cuando se repite una pieza para que funcione en el caso de que falle la primera) en un segundo segmento, y desarrollar la capacidad para que se comuniquen entre ellos. También podríamos tener dos instrumentos en diferentes segmentos que vuelan cerca y cuentan con una geometría de visión similar, para captar imágenes desde diferentes ángulos en momentos precisos”, detalló Pérès.

El programa de Arquitectura Segmentada también permite incrementar las capacidades de un sistema que ya está en órbita, agregando segmentos que mejoren sus prestaciones. Esto podría lograrse, por ejemplo, sumando capacidades de captación a un satélite operativo, lanzando otro para que vuele cerca con una nueva memoria y una mayor capacidad de procesamiento, y que se puedan comunicar entre sí en el espacio para transferir los datos de un satélite a otro.

Confiabilidad y mejora continua

Para la fabricación de los satélites de la serie SARE, la CONAE prevé maximizar el uso de componentes comerciales confiables y, si es necesario, espacializarlos, lo cual significa adaptarlos para su vida en el espacio y verificar su correcto comportamiento para las condiciones ambientales requeridas. Estos componentes son más accesibles en el mercado, agilizan los tiempos y permiten reducir costos.

“La arquitectura segmentada logra la confiabilidad con redundancia o con capacidad de reemplazo rápido de los satélites, con mayor rapidez de ejecución y la posibilidad de probar tecnologías en vuelo, madurando esas tecnologías con diferentes versiones para mejorar la capacidad total del sistema, tomando la filosofía de mejora continua en donde constantemente prevalezca la adaptación, innovación y eficiencia”, indicó Pérès.

En esta línea, destacó la necesidad de que la Argentina pueda desarrollar capacidades propias de lanzamiento, con el proyecto Tronador II: “Esta filosofía de confiabilidad del sistema y de capacidad de reemplazo rápido requiere tener autonomía para lanzar”, sostuvo.

De aquí a 2027, la CONAE prevé lanzar la primera misión espacial de la serie de satélites SARE. El proyecto incorpora una filosofía de mejora continua, donde prevalezca la adaptación, la innovación y la eficiencia.


Próximas misiones

La iniciativa de la CONAE involucra el diseño de una nueva plataforma de servicios estándar y multipropósito, llamada Patagonia, que se caracteriza por ser flexible. Esto significa que se va a adaptar a los requerimientos específicos de cada misión, que podrá transportar instrumentos ópticos, térmicos o de radar, o también contar con diferentes tipos de instrumentos que se complementen entre sí. La CONAE ya realizó un análisis conceptual de esta plataforma junto a la empresa INVAP, la cual presentó muy buenos resultados en términos de factibilidad tecnológica.

El primer lanzamiento de la serie SARE, previsto para 2027, estará orientado a validar la plataforma de servicios y probar un instrumento, que a la vez será un prototipo reducido de la electrónica central del radar de apertura sintética (SAR) del SAOCOM 2, para medir la altura de olas, por ejemplo.

“Adicionalmente este primer satélite incluirá un instrumento denominado AIS (Sistema de Identificación Automática), que se ocupa de identificar los barcos de pesca que son colaborativos. Se prevé que todos los satélites de la serie SARE tengan un sistema de este tipo. Además, el primer satélite de la serie SARE llevará a bordo un Sensor del Sistema de Navegación Global (GNSSR, por sus siglas Global Navigation System Sensor), que funciona de manera similar a un radar, con el cual podríamos determinar la velocidad de viento en el océano y la humedad de suelo, entre otras aplicaciones”, indicó Laura Frulla, gerenta de Observación de la Tierra de la CONAE.

“En 2028 pondríamos en órbita un satélite SARE en su versión beta, que serviría para el monitoreo ambiental en la tierra y en el agua, incluyendo el seguimiento de incendios en todas sus fases (alerta, durante el incendio, impacto y recuperación). Esto requerirá la utilización de instrumentos ópticos (similares a los de la misión SABIA-Mar, actualmente en desarrollo) y la incorporación de un instrumento térmico. Por tal motivo, este satélite SARE será de suma utilidad no sólo para algo tan necesario como la gestión del fuego, sino que además se podrá obtener información sobre el océano, con datos de gran contribución, por ejemplo, para la producción pesquera”, dijo Frulla.

Un objetivo clave del programa de Arquitectura Segmentada es lograr una producción en serie que facilite, como punto de partida, la programación de dos lanzamientos anuales a partir de 2029. Esta meta coincide con la planificación del programa del lanzador argentino Tronador II, que cuenta con la capacidad de transportar cargas útiles de hasta 750 kilos al espacio.

Para los lanzamientos de los satélites SARE, el programa de Arquitectura Segmentada apunta a contar con los servicios del cohete argentino Tronador II, que actualmente está en desarrollo.


Sinergia con SAOCOM

“Con el concepto de mejora continua y aprovechando el conocimiento adquirido en los primeros vuelos, prevemos adaptar la electrónica central que estamos desarrollando para la misión SAOCOM 2, con la nueva tecnología SDR (Radio definida por Software), para subirla a un satélite de la serie SARE, con un radar más pequeño en banda X”, dijo Juan Pablo Cuesta, jefe de Proyecto SAOCOM de la CONAE.

El programa de Arquitectura Segmentada también permite complementar las misiones de la CONAE denominadas de alta confiabilidad, como la misión SAOCOM. “Por ejemplo, se está pensando sumar a la segunda generación de SAOCOM segmentos SARE que vuelen alrededor, llamados compañeros, con un pequeño radar pasivo sólo receptor en banda L, que es muy útil para diferentes aplicaciones”, sostuvo Pérès.

“En particular los satélites compañeros realzarán las capacidades de los satélites SAOCOM de segunda generación. Tal es el caso de las capacidades interferométricas, de suma utilidad para el monitoreo de inestabilidades del terreno, necesario sobre todo en áreas con presencia de obras de ingeniería, entre otras”, concluyó Frulla.-



Una Pyme bonaerense y la UNLP fabrican el primer avión eléctrico de Argentina




La empresa Aviem SRL de General Rodríguez y la Facultad de Ingeniería de la UNLP están construyendo el primer avión eléctrico de Argentina. El fuselaje ya llegó a La Plata para la instalación de las baterías y luego se harán los primeros vuelos de prueba.

En diálogo con Radio Universidad, el ingeniero y gerente de Aviem Aronáutica, Ernesto Acerbo, explicó: «En el mundo hay muy poca normativa respecto a aviones eléctricos y en Argentina todavía no hay nada. El año pasado recién se certificó el primer avión eléctrico en Europa».

El especialista explicó que los parámetros actuales para los aviones eléctricos son que tenga autonomía de vuelo de una hora y capacidad para dos personas. «Con esos parámetros comenzamos el proyecto y realizamos varias modificaciones», detalló.

El fuselaje del «Aviem Epower» llegó al Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) de la Facultad de Ingeniería de la UNLP donde avanzarán con la instalación de las baterías, el conexionado eléctrico y las pruebas de consumo, rendimiento y medición de empuje, entre otras evaluaciones.

«Luego, el avión volverá a Aviem, donde se le agregarán las alas, y luego se llevará a cabo la fase de pruebas en vuelo«, anticipó el titular de Aviem SRL.

Acerbo explicó que el desarrollo de aviones eléctricos apunta centralmente al nicho de los vuelos de instrucción. «Los estudiantes vuelan 45 minutos, estos aviones permiten ese tiempo de vuelo con un tercio del costo operativo respecto a los de combustión interna», detalló.

«Después seguirá un proceso de habilitación con la ANAC bajo categoría experimental, cuyo propósito es la investigación y el desarrollo. La idea es tener un vehículo probado para luego comenzar a evaluar las baterías que están en producción en el CTA, así como establecer las normas de certificación para aviones eléctricos«, adelantó el Ingeniero Ernesto Acerbo, Gerente General de Aviem Aeronáutica.

El principal desafío para la movilidad eléctrica, que es aún mayor en la aeronáutica, pasa por el desarrollo de baterías con la densidad de energía necesaria para lograr autonomía sin que implique cargar demasiado peso.

En ese sentido, el empresario Pyme señaló que junto a la CTA de la UNLP comenzaron a trabajar en el desarrollo de nuevas baterías «tipo power bank» que podrían instalarse dentro del ala, con un «aumento de la densidad de energía, pudiendo poner menos kilos o aumentar la autonomía».



sábado, 11 de noviembre de 2023

Energía nuclear: avanza reactor para producir insumo industrial clave
En Ezeiza avanza la construcción del reactor RA-10. Será clave en la geopolítica de la transición, dado que se usa para la producción de chips de autos eléctricos.
Por Florencia Barragan




El sector nuclear es mucho más que la generación de electricidad para los hogares en las centrales de Atucha. Actualmente, avanza la construcción del reactor RA-10, que va a permitir desarrollar un insumo industrial llamado silicio, que será clave en la geopolítica internacional de la transición energética, debido a que se usa para la producción de chips de autos eléctricos. Será otro de los servicios que brindará la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) a la industria.

“Se preguntarán ¿Qué tiene que ver la energía nuclear en general y la construcción del reactor multipropósito RA-10 en Ezeiza, por parte de la CNEA, con la industria automotriz?”, escribió en la red social X Eduardo Gigante, Director Nacional de Desarrollo Territorial en Litio y Baterías, en la Secretaria de Asuntos Estratégicos.

El Proyecto RA-10, actualmente en construcción en Ezeiza, tiene como objetivo desarrollar el Reactor Nuclear Argentino Multipropósito RA-10. La construcción comenzó en 2016 y actualmente registra un avance global del 80%. Se prevé que la obra civil finalice en 2023 y la instalación se ponga en marcha a fines del 2024, según información oficial.

“El RA-10 es un reactor multipropósito de investigación y producción del tipo pileta abierta con una potencia de 30 MW”, detalló Gigante. La central Atucha I tiene una potencia de 362 MW, más de 10 veces el reactor RA-10. “Porque el RA-10 no se va a utilizar para generar energía eléctrica a escala, su función va a ser totalmente distinta”, explicó el ingeniero.

Entre las funciones, detalló la producción de radioisótopos medicinales para tratamientos como el cáncer, y la utilización de los mismos para el diagnóstico por imágenes. “Argentina es un exportador de este tipo de radioisótopos, gracias al RA-3, el cual ya tiene muchos años”, mencionó Gigante.

Pero, además, resaltó el rol del reactor para la industria. “Uno de los servicios que prestará el RA-10 es el dopado de silicio, básicamente es un material determinado, se le agregan impurezas en forma intencional, para modificar ciertos parámetros de este material. La introducción de impurezas en materiales es un proceso que se practica hace siglos. El acero que vemos continuamente es hierro con una impureza, el carbono, efectivamente el acero es una solución sólida de carbono en hierro, que hace que se modifiquen varias de sus propiedades mecánicas”.

En este punto, vinculó el funcionamiento del reactor con el insumo industrial: “En el caso del silicio, el dopado, o su contaminación con impurezas, lo que logra es modificar sus propiedades eléctricas, lo que lo hace útil para fabricar chips de computadoras de muy alto rendimiento. Existen dos formas de dopar silicio: a través de un proceso químico, o por medio de irradiación en un reactor. Hacerlo a través de irradiación hace que el producto final sea de una calidad muy superior al del proceso químico”.

Para destacar la tecnología detrás del proceso, Gigante mencionó: “Este proceso es bien conocido y ya lo hace el reactor OPAL, en Australia, diseñado íntegramente por INVAP” (la compañía estatal argentina productora de tecnología espacial, nuclear y científica).

La relación entre este proceso y la geopolítica de la transición energética está en los autos eléctricos. “Se estima que un auto a combustión interna actual (de última generación) necesita alrededor de entre 1000 a 1500 chips de computadora para funcionar, pero en el caso de un automóvil eléctrico este valor alcanza los 3000 a 3500 chip de alto rendimiento”.

“Se habla de una electrónica de potencia, porque están sometidos a tensiones y corrientes elevadas) que solo pueden ser producidos con dopaje de silicio de alta calidad, es decir silicio dopado por transmutación neutrónica, que es justamente el que se obtiene en procesos del RA-10”, agregó Gigante.

Fuentes del sector anticipan que habrá faltantes de este servicio, debido a la demanda que existirá y una oferta “saturada en ventas”, por lo que se espera que sea un insumo estratégico y “muy bien remunerado”. Se estima que el servicio de irradiar una tonelada de silicio cuesta u$s 100.000.

Energía atómica e industria

La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) tiene una oferta de servicios para el sector productivo, a través de unidades de vinculación tecnológica. Por ley, los ingresos que genera los reinvierte en sus laboratorios e investigaciones.



Fuente: ambito.com

jueves, 9 de noviembre de 2023

Perovskita para el espacio
Científicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica trabajarán junto a colegas del Indian Institute of Technology Roorkee, de India, en la investigación sobre la tolerancia a la radiación de celdas solares de perovskita para aplicaciones espaciales. Con este proyecto conjunto se busca generar conocimientos sobre nuevos materiales más eficientes y sustentables.
Por Vanina Lombardi




En el espacio, todos los dispositivos utilizan paneles solares. Y si bien el silicio es el material más empleado –y posiblemente también el más conocido– para la fabricación de celdas solares, no puede ser utilizado en satélites, radares y otros instrumentos espaciales, ya que en esos casos se necesitan materiales semiconductores más livianos. Actualmente, los más empleados son los de los grupos III-V de la tabla periódica de los elementos, como galio, germanio e indio.

“Esos materiales son muy escasos en la naturaleza, por eso cada una de esas celdas para instrumentos espaciales son carísimas, aunque son las que se usan ya que son delgadas y livianas”, dice María Dolores Perez, investigadora del CONICET en el Departamento de Física de la Materia Condensada de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), será la directora en la Argentina de un proyecto de investigación conjunto con colegas del Indian Institute of Technology Roorkee (IITR), de India, en el que explorarán la tolerancia a la radiación de celdas solares de perovskitas –otro mineral escaso en la naturaleza con propiedad semiconductora–, para aplicaciones espaciales. La CNEA ha desarrollado los sistemas de paneles solares de uso espacial de misiones de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), como en el caso de los satélites SAOCOM.

“La perovskita permitirían obtener estas celdas mediante un procesamiento que es muy simple: se fabrican unas tintas, mediante la disolución y mezcla de unas sales particulares; esa tinta luego se coloca sobre una placa que nosotros preparamos, que llamamos sustrato, y en un día fabricamos una celda solar de manera muy simple y con eficiencia alta”, explica Pérez, y agrega que otra de las problemáticas a resolver es la resistencia a las radiaciones de los materiales que se utilizan en el espacio.


“Tenemos trabajos previos donde mostramos que una perovskita que estudiamos soporta las radiaciones; sería muy buena candidata para ser utilizada en aplicaciones espaciales”, dice Pérez (izq), en la foto junto a investigadoras del Departamento de Física de la Materia Condensada de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

“En el vacío del espacio, además del sol y de los ciclos de temperatura, el ambiente espacial tiene mucha radiación ionizante, y eso hace que toda la electrónica, incluso los paneles solares, se degraden por esta radiación”, explica Pérez. Por eso están probando si las perovskitas son robustas frente a esa radiación: “Tenemos trabajos previos donde mostramos que una perovskita que estudiamos soporta las radiaciones; sería muy buena candidata para ser utilizada en aplicaciones espaciales”, subraya la especialista, y destaca que en el laboratorio en el que se desempeña pueden hacer pruebas y ensayos simulando las exigencias de un ambiente espacial. Para ello, se utiliza una línea del acelerador de partículas Tandar, específicamente diseñada para realizar ensayos de irradiación de celdas solares, que permiten observar la respuesta real de cada celda bajo irradiación directa, como si estuviera en el espacio exterior.

Esa capacidad fue clave en este proyecto, puesto que los especialistas de India desarrollan sus propias celdas de perovskitas pero no tienen cómo probarlas simulando entornos espaciales. “La idea es que ellos nos manden la celdas solares que producen, que funcionan muy bien, para que nosotros acá las irradiemos y evaluemos si son robustas o no para su uso espacial”, comenta Pérez. Las celdas que fabrican sus colegas en India son distintas a las que hacen ellos en Argentina, ya que son todas inorgánicas, mientas que las locales se denominan híbridas, porque incluyen componentes orgánicos e inorgánicos.

“Cuando nosotros vayamos a India –considerada a nivel mundial una potencia en términos de capacidades de acceso al espacio–, la idea es que aprendamos a hacer esas celdas en particular”, agrega Pérez, y celebra este tipo de convenios binacionales en los que considera que los beneficios exceden a lo meramente académico. “Lo bueno es que ya establecemos un contacto, que antes no teníamos, con este grupo de colegas de India que es muy reconocido allá por sus desarrollos con perovskitas, y nos permite ampliar nuestros enfoques”, subraya Pérez.


El grupo de investigación binacional espera fabricar celdas solares de perovskita de alta eficiencia y estudiar su rendimiento y estabilidad, antes y después de la exposición a la radiación.

Esta iniciativa fue una de las cuatro seleccionadas en la Convocatoria a Proyectos Conjuntos de Investigación con India (impulsada como parte del Programa de Cooperación Científica entre el Ministerio de Ciencia (MINCYT) y el Departamento de Ciencia y Tecnología de la India (DST), firmado en 2013), que busca apoyar el desarrollo de investigaciones en biotecnología y transición energética, entre grupos binacionales. El MINCYT financiará a cada grupo durante dos años, por un máximo de pesos equivalentes a 10.000 dólares por proyecto cada año.

En este caso en particular, el grupo binacional espera fabricar celdas solares de perovskita de alta eficiencia y estudiar su rendimiento y estabilidad, antes y después de la exposición a la radiación. Este tipo de celdas ofrecen varias ventajas sobre la fotovoltaica espacial convencional. Por ejemplo, son más rentables, ultra ligeras, tolerantes a la radiación y con potencial de ampliación.

A lo largo de este proyecto, esperan desarrollar más capacidades con el fin de alcanzar una mayor comprensión de la tolerancia a la radiación de las celdas solares de perovskita inorgánica para aplicaciones espaciales, que les permita desarrollar una tecnología para la aplicación espacial de celdas solares de este mineral, y generar patentes y publicaciones conjuntas.

“Uno de los objetivos de estos proyectos binacionales también es cultural, para ellos es muy emotivo venir a la Argentina, al igual que para nosotros viajar a India, además de aprender todas las técnicas que ellos tienen, es algo que nos abre un montón de posibilidades”, concluye Pérez.



miércoles, 8 de noviembre de 2023

La industria aeroespacial argentina desarrolla proveedores a nivel mundial




El secretario de Industria y Desarrollo Productivo de la Nación, José Ignacio de Mendiguren, y la presidenta del INTI, Sandra Mayol, se reunieron en Bariloche con autoridades de la empresa provincial INVAP para avanzar en un plan estratégico de desarrollo de sus más de 1.000 proveedores de la cadena de valor de las industrias aeroespacial, nuclear, radares, medicina nuclear y energía. Durante la jornada, Mendiguren también visitó el Parque Productivo Tecnológico Industrial Bariloche (PITBA), donde se radicarán más de 90 compañías.

“Estamos en Bariloche para reforzar un rumbo político. Tenemos como definición, dentro del equipo que conduce el ministro Sergio Massa, el objetivo de que Argentina sea un jugador central a nivel mundial en todo lo relacionado con la tecnología, la ciencia, la economía del conocimiento, la energía y los bienes de capital. Y queremos hacerlo con densidad nacional, para que Argentina no sea solo un proveedor de recursos, sino un país industrial, desarrollado y exportador de tecnología”, destacó Mendiguren, quien también estuvo acompañado por la subsecretaria de Industria, Priscila Makari. Y agregó que: “para eso estamos impulsando el desarrollo de proveedores en todo el país, porque queremos potenciar a toda la cadena de valor, queremos fortalecer esa capacidad extraordinaria de nuestro emprendedurismo”.

En su visita a INVAP, las autoridades nacionales fueron recibidas por el gerente general de la compañía, Vicente Campenni, quien afirmó: “Hacer tecnología nos apasiona, porque es de donde venimos. Pero el propósito de la empresa es tratar de contribuir al desarrollo económico del país. Y eso nos permite seguir creciendo”. Durante el encuentro, resaltó que casi la mitad de todos los proyectos que llevan adelante fortalecen al ecosistema productivo nacional, fundamentalmente de las pyme.

INVAP se dedica al diseño, integración y construcción de plantas, equipamientos y dispositivos en áreas de alta complejidad como energía nuclear, tecnología espacial, tecnología industrial y equipamiento médico y científico. Trabaja en proyectos de gran escala, con un 80% de valor agregado nacional, y en asociación con organismos y empresas como Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), EANA, ARSAT, Defensa y Fuerzas Armadas, Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y Ministerio de Obras Públicas, además de pymes locales y nacionales. Actualmente cuenta con más de 1.000 proyectos concretados y más de 1.700 profesionales, y exporta por USD 400 millones.

Las autoridades recorrieron la Sede Central y visitaron el Edificio de Integración Satelital, donde actualmente se está integrando el satélite SABIA-Mar de la CONAE y el satélite de telecomunicaciones de nueva generación ARSAT SG-1 de ARSAT. En referencia al desarrollo de la industria satelital, Campenni destacó el costo de un kilo de misión satelital, de más de USD 80 mil y su consecuente valor agregado, en relación a otras industrias como la aeronáutica donde el kilo de avión cuesta alrededor de USD 1000.

Todos sus desarrollos están apoyados en distintos mecanismos de mejora continua. Junto con el INTI, INVAP trabaja en asistencias técnicas en Tecnologías de Gestión dentro del Proyecto Kaizen T.A.N.G.O. que se lleva a cabo en conjunto con JICA (Agencia Japonesa de Cooperación Internacional), con el objetivo de mejorar la eficiencia de los procesos orientados a la producción, y en la implementación de un Sistema de Gestión para procedimientos técnicos.

Parque Productivo Tecnológico Industrial Bariloche

Durante la jornada de trabajo, Mendiguren, Mayol y Makari, junto con el intendente Gustavo Gennuso, y la presidenta del Parque Productivo Tecnológico Industrial Bariloche (PITBA), Claudia Contreras, también repasaron los proyectos del predio industrial y los planes de inversión que las firmas ligadas a la industria del petróleo, el gas, la energía y el sector aeroespacial están llevando adelante a partir del respaldo del Programa Nacional de Desarrollo de Proveedores (PRODEPRO) del Ministerio de Economía de la Nación.

“Tanto la Secretaría como el INTI tienen un rol importante en la mesa de proveedores, sabemos que hay desarrollos nacionales que tenemos que incentivar y por eso los acompañamos con asistencia técnica, incentivos y también con el PRODEPRO”, aseguró Mayol y agregó que “en Argentina tenemos los recursos naturales y tenemos mano de obra calificada, somos muy competitivos en el mundo y me llena de orgullo hoy poder estar en este parque porque es donde encontramos el verdadero entramado productivo del país”.

Entre las empresas que recibieron acompañamiento del PRODEPRO se encuentra la compañía de mecanizado de alta precisión Mecánica 14 Oil Service S.A. que recibió financiamiento para la fabricación de componentes aeroespaciales, y la firma INVAP Ingeniería S.A., para la puesta en marcha de su Laboratorio de Integridad Estructural y Análisis de Fallas.

También Estrategias Competitivas presentó un proyecto para concretar una inversión para mejorar la productividad y capacidad de su planta ubicada en la localidad de Cipolletti, con la incorporación de tecnología de última generación. Para esto, sus directivos trabajan en un proyecto a través del PRODEPRO y junto con el INTI, con el objetivo de impulsar su fortalecimiento tecnológico y la formación de recursos humanos especializados.

Además recibió financiamiento directo no reembolsable la empresa de soluciones tecnológicas integrales para la industria del petróleo, del gas y de la energía Flargent S.A.

“Desde la Secretaría de Industria impulsamos el PRODEPRO porque estamos buscando el desarrollo y para conseguirlo es fundamental diversificar la matriz productiva y que haya más proveedores en todas las industrias porque eso es lo que genera puestos de trabajo y crecimiento en todo el territorio”, afirmó Makari.

Además, participaron de la reunión el diputado nacional Agustín Domingo; y los legisladores Juan Pablo Muena y Alejo Ramos Mejía.



jueves, 2 de noviembre de 2023

El sector espacial argentino expuso sus proyectos en marcha
Una veintena de organismos y empresas público-privadas del sector mostraron el avance de las iniciativas contempladas en el Plan Nacional Espacial. El lanzador satelital Tronador II, en el centro de la agenda.


El sector espacial expuso sus proyectos en marcha, con eje en lanzador satelital, Tronador II.


En la provincia de Córdoba, en el Centro Espacial Teófilo Tabanera, tuvo lugar el primer encuentro del sector productivo del sistema espacial argentino, organizado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, viajó a la provincia para participar de la mesa de trabajo integrada por más de veinte instituciones y empresas públicas y privadas del sector que conforman el ecosistema espacial de Argentina. La reunión, que se extenderá hasta mañana, buscó potenciar el trabajo del sector y hacer una puesta en común de los proyectos llevados adelante por las partes en línea con el Plan Nacional Espacial. Recibió al ministro el director Ejecutivo y Técnico de la CONAE, Raúl Kulichevsky.

Tronador II

Filmus abrió el encuentro contando las numerosas visitas a la provincia entre las que sobresalen el ensayo de motor clave para el lanzador Tronador II, y la visita oficial junto al titular de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) de los Estados Unidos, Bill Nelson. En este sentido, el ministro señaló las consideraciones más importantes que dejó la misión Apolo en la década de los 60: “La inversión pública en el sector espacial iba a redundar en un desarrollo industrial pujante, la economía planteada en grandes misiones -retomando las ideas planteadas por la economista Mariana Mazzucato-, y el tema satelital como una política de estado de largo aliento”.




Leyes claves

Y siguió: “Para nosotros, desde el MINCyT, es un eje central la política aeroespacial. Argentina tuvo una ventaja enorme en su momento, después la fue perdiendo y la recuperó a partir del desarrollo científico tecnológico que generó CONAE, VENG, INVAP, entre otros organismos públicos que encabezan este proyecto y la idea es que sea una política de estado. Nada en lo aeroespacial puede plantearse de un día para el otro. Estamos en un momento de transición y si no tiene continuidad estamos complicados. Hay dos elementos favorables que tenemos en estos últimos años. Uno es la Ley de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación en donde Argentina había llegado al 0.37% del PBI en el año 2015, en 2019 cayó al 0.22 por desfinanciamiento, y que la ley plantea llegar al 1% en el año 2032. El año que viene el 0.39%, permitirá tener una mirada para toda la función en ciencia y tecnología. Consideramos muy importante la aprobación de otras leyes como la de Economía del Conocimiento, la de Promoción de la Industria del Software, y la de Promoción del Desarrollo y Producción de la Biotecnología Moderna y la Nanotecnología”, y expresó que “le dan fuerza al futuro”.

“Ahora tenemos una nueva ley que es el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030 que plantea los diez objetivos de la Argentina para los próximos años. Toda la inversión será en estos diez grandes temas; uno de estos es el sector aeroespacial y van a estar los recursos. Estamos convencidos que es un sector no solo estratégico para la soberanía y el desarrollo científico tecnológico sino también para la transferencia para articular con el sector privado. Estamos orgullosos del trabajo de las empresas -CONAE, VENG- y falta invertir mucho más”, aseguró el ministro y recalcó respecto al primer encuentro “es muy buena esta iniciativa de reunirnos y qué complementariedades y estrategias podemos tener hacia el futuro. Tenemos que cambiar la matriz productiva de Argentina. Agregar más valor”.

Por su parte, Kulichevsky destacó que el sector espacial en la Argentina cuenta con madurez, debido a la envergadura de los proyectos que se llevaron adelante en las últimas décadas y a los que están hoy en marcha, desde los sectores público y privado, y subrayó que hacia adelante existen nuevas oportunidades y desafíos, por lo cual es necesario potenciar la sinergia entre todos los actores del ecosistema espacial nacional. “Sin duda hay un camino muy largo por recorrer”, dijo Kulichevsky, y señaló la necesidad de analizar en conjunto fortalezas, debilidades y vacancias del sector espacial. “Esta convocatoria tiene una lógica de trabajo de continuo, con el objetivo de fortalecer dos conceptos que estuvieron en el primer Plan Nacional Espacial y que siguen siendo absolutamente válidos”, afirmó. “El primero es que el Plan Nacional Espacial debe ser una oportunidad para el desarrollo tecnológico de la Argentina. En esto hemos trabajado en los últimos 30 años, fomentando el crecimiento de las empresas que están vinculadas a los proyectos de la CONAE. El segundo aspecto es la posibilidad de aprovechar las capacidades ya existentes en el sistema de ciencia y técnica en la Argentina para avanzar en nuevos proyectos”, sostuvo.

Nueva era

Además, aseguró: “El sector espacial en el mundo está viviendo una nueva era. Hoy más que nunca hay un contexto de crecimiento, con proyectos internacionales que son muy disruptivos. Desde la agencia espacial argentina queremos ser parte de este nuevo escenario junto a todo el ecosistema de instituciones y empresas del país, y fortalecer la articulación de los sectores público y privado”, dijo el titular de la CONAE.

La primera jornada del encuentro convocó a los 22 principales actores del área, con autoridades y representantes de Aeroterra, Arsat, Arsultra, Ascentio Technologies, Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), DTA, Epic Aerospace, Fábrica Argentina de Aviones (FADEA), Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados (GEMA) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), Imer Antennas, Innova Space, Intema, INVAP, Kohlenia, Lia Aerospace, Novo Space, Satellogic, SpaceSur, Tlon Space, Valthe y VENG. Se presentaron sus respectivas líneas de trabajo y compartieron mesas de debate e intercambio de ideas. Además tuvieron la oportunidad de recorrer las instalaciones y laboratorios de la CONAE para conocer las capacidades de servicios tecnológicos disponibles, que las empresas pueden capitalizar para avanzar en iniciativas de trabajo conjunto.