martes, 26 de mayo de 2020

LauncherOne, falla el primer vuelo orbital
Tras separarse del Boeing 747 “Cosmic Girl” el microlanzador LauncherOne de Virgin Orbit encendió su motor, pero se produjo una falla en la primera etapa y la empresa dio por finalizada la misión.




La primera prueba orbital del lanzador LauncherOne de Virgin Orbit, realizada el 25 de mayo, terminó en falla segundos después de haberse liberado del avión portador. El microlanzador viajó sujeto bajo el ala izquierda del avión Cosmic Girl, un Boeing 747 adaptado, que despegó desde el Air and Space Port de Mojave en California. Luego de 54 minutos de vuelo, el avión alcanzó la zona de lanzamiento cerca de las Islas del Canal, ubicadas frente a la costa de California en el Océano Pacífico, desde donde LauncherOne fue liberado.

Segundos después el cohete encendió el motor tal como estaba planeado e inmediatamente se produjo una falla en la primera etapa por lo que la empresa dio por finalizada la misión. El avión y su tripulación continuaron el vuelo sin inconvenientes aterrizando más tarde en Mojave

“Nuestro equipo realizó sus operaciones de prelanzamiento y vuelo con una habilidad increíble hoy. Los vuelos de prueba están instrumentados para generar datos y ahora tenemos un tesoro con eso. Cumplimos muchos de los objetivos que nos propusimos, aunque no tantos como nos hubiera gustado «, dijo el CEO de Virgin Orbit, Dan Hart. “Sin embargo, hoy dimos un gran paso adelante. Nuestros ingenieros ya están estudiando detenidamente los datos. Nuestro próximo cohete está esperando. Aprenderemos, nos adaptaremos y comenzaremos a prepararnos para nuestra próxima prueba, que se realizará pronto”.


LauncherOne en el Cosmic Girl de Virgin Orbit

El próximo cohete de la compañía se encuentra en las etapas finales de integración en sus instalaciones de fabricación de Long Beach, con media docena de otros cohetes para misiones posteriores no muy lejanas. La decisión de Virgin Orbit de comenzar la producción de múltiples cohetes mucho antes de este vuelo de prueba permitirá al equipo avanzar al siguiente intento a un ritmo significativamente más rápido, poco después de realizar las modificaciones necesarias en el sistema de lanzamiento, informó la empresa en un comunicado.

LauncherOne

El microlanzador LauncherOne, desarrollado por la empresa propiedad de Richard Branson, es un cohete de 2 etapas alimentadas con querosén y oxígeno líquido con capacidad de situar en órbita 500 kg de carga útil en una órbita SSO (sincrónica al Sol) de 500 km de altitud. El Cohete mide 12 metros de longitud y tiene un diámetro de 1,6 metros. La primera etapa está impulsada por un motor desarrollado por Virgin Orbit denominado NewtonThree con un empuje de 327kN con un tiempo de encendido de 3 minutos. La segunda etapa usa un motor NewtonFour, también desarrollado por Virgin. Este motor tiene un empuje de 22kN y permanece encendido durante 6 minutos, momento en el cual la carga útil debe separarse quedando en la órbita de destino.

El desarrollo del lanzador fue anunciado en el año 2012 y la empresa informó un precio de 12 millones de dólares por lanzamiento, indicando que ese valor se iría ajustando en función de la entrada en operación del sistema y de acuerdo al comportamiento del mercado. En abril pasado la Fuera Aérea de los Estados Unidos anunció la adjudicación de 3 lanzamientos a Virgin Orbit por un valor de 35 millones de dólares.

Desde la primera prueba completa de la etapa principal, realizada en 2019, hasta el primer lanzamiento orbital del cohete pasó exactamente un año. La demora se debió a la necesidad de resolver algunos problemas que se notaron durante el ensayo. El año que llevó resolver esos inconvenientes, y los resultados del ensayo de hoy, son una prueba más de lo dificultoso que puede resultar el desarrollo de un medio de acceso al Espacio.



Latam se presentó en quiebra en Estados Unidos: qué pasará con los vuelos comprados
Latam es la mayor operadora de Sudamérica por tráfico de pasajeros. El año pasado operó más de 1.300 vuelos diarios.




La aerolínea suramericana Latam Airlines solicitó el martes protección por bancarrota, mientras trata de gestionar el brusco descenso en los viajes aéreos provocados por la pandemia del coronavirus.

Latam Airlines Group S.A., con sede en Santiago de Chile, indicó que tanto la empresa como algunas de su filiales habían iniciado una reestructuración en Estados Unidos.

La operadora esperaba seguir operando y confiaba en reducir su deuda a través del proceso de bancarrota.

Los vuelos de pasajeros y mercancías seguirían operando y los empleados seguirían recibiendo sus salarios, indicó la firma. Los pasajeros con pasajes y cupones aún podrían utilizarlos.

El director general de la compañía, Roberto Alvo, describió a Latam como "sana y rentable" antes de la pandemia que ha paralizado los vuelos en todo el mundo.

"Estamos deseando llegar a un futuro post COVID-19 y nos centramos en transformar nuestro grupo para adaptarnos a una forma de volar nueva y en evolución, con la salud y seguridad de nuestros pasajeros y empleados como algo fundamental", dijo en un comunicado anunciando la declaración de bancarrota.

En el proceso estaban incluidas la matriz y sus filiales en Colombia, Perú y Ecuador, así como sus operaciones en Estados Unidos.

Latam no incluyó a sus filiales en Argentina, Brasil y Paraguay. La compañía dijo estar en conversaciones con el gobierno brasileño sobre cómo proceder con sus operaciones allí.

La solicitud de protección por bancarrota contaba con el apoyo de dos familias con importante participación en la compañía -la familia Cueto en Chile y la familia Amaro en Brasil-, así como el inversionista Qatar Airways, que tiene una participación del 10%, señaló la firma.

Latam es la mayor operadora de Sudamérica por tráfico de pasajeros. El año pasado operó más de 1.300 vuelos diarios y llevó a 74 millones de pasajeros.

La firma tenía una flota de más de 340 aviones y casi 42.000 empleados en nómina, según su último balance anual. En 2019 reportó unos beneficios de 190 millones de dólares.

Latam llegó a un acuerdo el año pasado para vender una participación del 20% a Delta Air Lines por 1.900 millones de dólares. Su comunicado del martes no mencionaba a la compañía con sede en Atlanta.



Fuente:  voxpopuli.net.ar
Así será el lanzamiento de la Crew Dragon DM-2, la primera misión espacial tripulada estadounidense en nueve años
Por Daniel Marín



Si todo sale según lo previsto, el 27 de mayo de 2020 a las 20:33 UTC (22:33 hora peninsular española), la misión DM-2 (Demo 2) de la cápsula Crew Dragon despegará de la rampa 39A del Centro Espacial Kennedy (KSC) mediante un cohete Falcon 9 v1.2 Block 5 con los astronautas Doug Hurley y Bob Behnken en su interior. Es el primer lanzamiento de una nave tripulada estadounidense desde la retirada del transbordador espacial en julio de 2011, cuando aterrizó la STS-135 Atlantis. Será un gran día para Estados Unidos, para SpaceX y para la NASA, en ese orden. EE.UU. recuperará el estatus de potencia espacial capaz de lanzar seres humanos por sus propios medios, una capacidad que actualmente solo poseen Rusia y China. Para la empresa de Elon Musk supone un hito en su corta historia y será un enorme logro de cara a los medios de comunicación, además de una victoria sobre Boeing, su rival en la carrera por desarrollar la primera nave comercial estadounidense. Por último, la NASA podrá celebrar al fin el éxito del programa CCP (Commercial Crew Program) y el principio del fin de la dependencia de Rusia para acceder a la Estación Espacial Internacional (ISS).


La Dragon DM-2 en la rampa 39A (Elon Musk/SpaceX).

Todas las piezas del puzle están a punto de encajar. El 18 de mayo la nave Crew Dragon DM-2 llegó al edificio de ensamblaje horizontal (HIF) de SpaceX situado al lado de la rampa 39A del KSC. La nave fue conectada en horizontal con el lanzador, que en esta misión incorpora la primera etapa B1058, una etapa nueva que no ha volado anteriormente. Por el momento, la NASA quiere que todas las primeras etapas de las misiones tripuladas de la Crew Dragon a la ISS sean nuevas. En la DM-2, la Crew Dragon no lleva ninguna carga en el maletero ni en el interior de la cápsula, más allá de unos cuantos víveres y objetos pequeños. El miércoles 20 de mayo la tripulación de la misión DM-2 llegó al Centro Espacial Kennedy de Florida. Bob Behnken y Doug Hurley, los únicos astronautas de esta primera misión tripulada de la Crew Dragon, aterrizaron en un reactor Gulfstream de la NASA y dieron una breve rueda de prensa a pie de pista, intentando limitar las interacciones con otras personas por culpa de la pandemia global de covid-19. En ese momento los astronautas ya estaban en cuarentena desde la semana anterior. El 21 de mayo el Falcon 9 v1.2 Block 5 fue trasladado a la rampa 39A desde el edificio HIF de SpaceX.


La Dragon llega al HIF de la rampa 39A (SpaceX).

La Crew Dragon DM-2. En primer plano el maletero con los paneles solares (SpaceX).

La Dragon unida al lanzador en el HIF (SpaceX).

La Crew Dragon unida al lanzador con la etapa B1058. A la derecha se ve una nueva etapa, la B1060 (para una misión militar que pondrá en órbita un satélite GPS) y a la izquierda las etapas usadas B1051 y B1059 (SpaceX).

El 22 de mayo a las 20:33 UTC se llevó a cabo el encendido estático de los nueve motores Merlin 1D de la primera etapa. El Falcon 9 es el único cohete en servicio que prueba sus motores antes del lanzamiento. Aunque cada etapa se prueba con un encendido completo en las instalaciones de SpaceX en McGregor, antes de cada misión se realiza en la rampa un encendido de unos pocos segundos para verificar el estado del lanzador. Se cree que durante esta prueba el sistema de emergencia de la Crew Dragon, formado por los propulsores SuperDraco, estaba activo para alejar la cápsula en caso de explosión o incendio.


Behnken y Hurley llegan al KSC (NASA).

Traslado del cohete a la rampa 39A (SpaceX).

El cohete en la rampa (SpaceX).

Prueba de la etapa en McGregor (SpaceX).

Prueba de encendido estática en la rampa 39A vista en infrarrojo (NASA).

Al día siguiente, el sábado 23 de mayo, los astronautas Hurley y Behnken realizaron el ensayo general de lanzamiento en el que simularon todos los pasos que llevarán a cabo el día del despegue. En el edificio Neil Armstrong OBC (Operations and Checkout Building) del Centro Espacial Kennedy de la NASA, los dos astronautas se vistieron con las escafandras intravehiculares de SpaceX asistidos por la tripulación de tierra de la empresa. Luego se montaron en un coche Tesla Model X con los logos de la NASA, tanto el oficial —la «albóndiga»— como el tradicional «gusano» de los años 70 y 80, y se dirigieron a la rampa 39A para introducirse en la cápsula Crew Dragon. Por motivos de seguridad, la prueba, que fue un éxito, se hizo sin llenar de combustible el lanzador.


Los equipos de tierra de SpaceX ayudan a la tripulación a ponerse los trajes (NASA).

Pruebas de los trajes de los astronautas con el personal de tierra de SpaceX (NASA).

Hurley y Behnken salen del edificio OBC. Atención a los logos de las misiones del transbordador (NASA).

Behnken y Hurley se dirigen al Tesla Model X que los llevará a la rampa (SpaceX).

La matrícula pone «ISSBND», o sea, ISS bound, «rumbo a la ISS» (NASA).

Precisamente, la estética de los trajes ha sido objeto de debate. El modelo original de las escafandras que presentó SpaceX hace unos años era mucho más estilizado y atractivo que el producto final. Aunque es cierto que Hurley y Behnken son dos astronautas, digamos, fornidos y están lejos del estándar corporal de un figurín de moda, la verdad es que uno tiene la impresión de que los trajes son varias tallas más pequeños de lo que deberían. Cuando están en pie fuera de la nave los astronautas parecen más unos moteros de carretera que viajeros espaciales, aunque es cierto que la estética mejora considerablemente una vez sentados dentro de la cápsula. En cualquier caso, el objetivo de estas escafandras no es quedar bien en las fotos, sino proteger a los astronautas en caso de despresurización o por si aparecen sustancias tóxicas dentro de la cabina (humo o propergoles hipergólicos, por ejemplo). Más allá del look motero, su diseño es muy original, sobre todo comparado con el de la Starliner de Boeing y el de la Orión de la NASA, ambos derivados del ACES del shuttle. El traje de SpaceX destaca por tener un casco rígido y unos umbilicales muy discretos que se conectan al muslo del astronauta una vez sentado en la nave.


Hurley y Behnken junto a los Tesla (NASA).

Los astronautas dentro del Tesla. El coche lleva equipamiento para refrigerar los trajes a través de los umbilicales (NASA).

Hurley y Behnken en la rampa 39A (NASA).

Una curiosidad de esta misión es que carece de tripulación de reserva. Al no ser un vuelo normal de relevo de tripulaciones en la ISS, si Hurley y Behnken se ponen enfermos o sufren algún percance físico, habrá que retrasar la misión. Por supuesto, si se trata de algo grave, los comandantes de la misión USCV-1, Mike Hopkins y Victor Glover, podrían ocupar el lugar el Hurley y Behnken, pero, sea como sea, el retraso sería inevitable. Recordemos que, originalmente, la misión DM-1 solo iba a estar en el espacio entre 10 y 14 días, pero la NASA decidió ampliar su duración. A pesar de que sigue sin estar claro el periodo definitivo, la NASA ha declarado que la duración mínima de la DM-2 será de 30 días y la máxima de 119 días. El límite superior lo impone la degradación de los paneles solares del maletero de la Crew Dragon. Aunque para esta misión se ha tomado un límite conservador de la duración de los paneles y en misiones posteriores el límite será, al menos, de 210 días. El motivo de esta decisión es que esta será la primera vez que una Crew Dragon permanezca durante muchos días en el espacio y nadie sabe con seguridad cómo se comportarán sus paneles solares (por cierto, es la primera nave tripulada cuyos paneles solares no están protegidos durante el lanzamiento). Por otro lado, las naves Crew Dragon o Dragon 2 son reutilizables. SpaceX está construyendo dos versiones de estas cápsulas, una para misiones tripuladas y otra para misiones de carga. La NASA ha autorizado a SpaceX a reutilizar las naves Dragon 2 para misiones de carga, pero, por ahora, no en misiones tripuladas (una decisión que puede cambiar en el futuro).


La Dragon DM-2 en la rampa (NASA).

Hurley es el comandante de la misión, a cargo de las fases de lanzamiento, descenso y amerizaje, pero Behnken es el «comandante de operaciones», encargado de la aproximación, acoplamiento y separación de la ISS, así como de las actividades dentro de la Crew Dragon mientras la nave esté acoplada a la estación. Antes de partir a Florida, Behnken plantó un árbol en su casa de Houston siguiendo la tradición de las tripulaciones de las naves Soyuz, aunque esta nunca ha sido una tradición típica de los astronautas de la NASA. Behnken espera que, a partir de ahora, se convierta en una tradición «oficial» en EE.UU. Durante estos días los dos astronautas han visitado con sus familias la famosa «casita de la playa» situada frente a las rampas 39A y 39B del KSC. Esta casita data de 1963 y por ella han pasado casi todas las tripulaciones del programa espacial estadounidense.


La casita de la playa que usan las tripulaciones para descansar (collectspace.com).

El 24 de mayo la barcaza autónoma Of Course I Still Love You (OCISLY), en la que aterrizará la primera etapa B1058, zarpó hacia su lugar previsto en el océano Atlántico remolcada por los barcos Hawk y Christine S. El próximo día 27 será el gran día. Los dos astronautas han anunciado que ese día comunicarán el nombre que le han puesto a su nave. Hasta el presidente Trump estará presente para ser testigo del regreso de Estados Unidos al espacio. No obstante, el tiempo u otros problemas técnicos pueden retrasar el despegue. La trayectoria de lanzamiento pasará frente a la costa este de EE.UU., Canadá, el Atlántico Norte e Irlanda. Por ese motivo, se han seleccionado cuatro zonas en las que la cápsula puede hacer un amerizaje de emergencia dependiendo de los siete tipos distintos de aborto disponibles. En las diferentes zonas la NASA ha seleccionado un total de cincuenta localizaciones de amerizaje concretas. El 27 de mayo el tiempo debe ser lo suficientemente bueno en un porcentaje mayoritario de estas cincuenta localizaciones, además de en Florida, para permitir el despegue. Crucemos los dedos.


La Crew Dragon durante el traslado a la rampa (SpaceX).

Si la misión se retrasa, algo bastante probable, la siguiente ventana de lanzamiento será el 30 de mayo, ya que el requisito para esta misión es que el acoplamiento tenga lugar entre 19 y 24 horas tras el despegue, que es el perfil nominal de una misión de la Crew Dragon a la ISS. La Crew Dragon puede acoplarse con la ISS si despega al día siguiente, por ejemplo, pero tardaría más, o menos, que este tiempo previsto.


Emblema de la misión de SpaceX (SpaceX).




Emblema de la misión de la NASA (NASA).


Fases del lanzamiento de la DM-2

T- 5 horas: alineación de la unidad de medida inercial (IMU) de la Dragon de cara al lanzamiento. La IMU proporciona información sobre la posición y trayectoria del vehículo durante el vuelo de forma independiente. Mientras, Hurley y Behnken tomarán el tradicional desayuno antes del lanzamiento.


Partes de la nave.

Partes de la nave.

T- 4 horas y 30 minutos: presurización de los tanque de propergoles hipergólicos de la cápsula Dragon para que puedan alimentar a los propulsores Draco y SuperDraco.
T-4 horas: los astronautas se ponen las escafandras en el edificio Neil Armstrong OBC (Operations and Checkout Building) del Centro Espacial Kennedy (KSC) de la NASA.


Una de las escafandras de la tripulación (NASA).

La tripulación en la torre de servicio de la rampa 39A (SpaceX).

T-2 horas y 35 minutos: la tripulación se introduce en la cápsula. Después de ponerse sus escafandras de presión, los astronautas son conducidos hasta la rampa desde el edificio Neil Armstrong OBC a bordo de un coche Tesla Model X con logos de la NASA que sustituye a la tradicional Astrovan. El convoy, formado por otro coche similar —por si se rompe el primero—, un blindado con personal de seguridad armado y varios vehículos de apoyo, se dirige a la rampa 39A del KSC, a 14 kilómetros. Allí suben en ascensor hasta el brazo que conecta la torre de servicio FSS (Fixed Service Structure) con la cápsula. El personal de tierra de SpaceX, que previamente les ha puesto las escafandras, les ayuda a introducirse en la nave. Los astronautas conectan sus trajes a la nave mediante los umbilicales que se unen a los conectores de la escafandra situados en el muslo derecho. Veinte minutos después los asientos rotan para situar a los astronautas en una posición más horizontal. Se comprueba la estanqueidad de los trajes y la cápsula.


Los astronautas en la «sala blanca» antes de entrar en la nave (SpaceX).

Colocando los astronautas en la cápsula (SpaceX).

Las cestas de evacuación de emergencia (NASA).

T- 1 hora y 55 minutos: el personal de tierra de SpaceX cierra la escotilla de la Crew Dragon DM-2 y abandona la rampa. A partir de ese momento, y hasta la retirada del brazo de acceso, la tripulación puede abandonar la nave en caso de emergencia abriendo la escotilla. Para ello deben cruzar el brazo de acceso hasta las cestas de evacuación. Estas cestas cuelgan de tirolinas que permiten evacuar a los astronautas de forma rápida hasta una distancia segura de la rampa. Una vez en el suelo, la tripulación se mete en un vehículo blindado y abandona la zona. El procedimiento es similar al empleado durante las misiones del shuttle, aunque SpaceX ha modificado ligeramente el sistema de evacuación.


Los astronautas dentro de la nave. La Dragon DM-2 lleva cuatro asientos (SpaceX).

Las pantallas de la Crew Dragon (SpaceX).


T-1 hora y 10 minutos: el ordenador de la Dragon recibe los datos actualizados de la órbita de la ISS.
T-45 minutos: punto de decisión para cargar el cohete de propelentes (queroseno y oxígeno líquido).
T-42 minutos: se retira el brazo de acceso de la tripulación.
T-37 minutos: se arma el sistema de escape de emergencia de la Crew Dragon, formado por cuatro pares de propulsores SuperDraco. A partir de ese momento, si surge alguna emergencia realmente grave los SuperDraco se activarían para separar la cápsula y el maletero del resto del cohete hasta una altura segura en la que se desplegarían los cuatro paracaídas. En ese caso, la cápsula amerizaría a 1,2 kilómetros de la costa, aproximadamente. En este momento también se toma la decisión de cargar el cohete de combustible.


La rampa 39A con el cohete Falcon 9 vista por satélite. Se aprecia el edificio HIF, la rampa de la Starship (abajo a la izquierda) y la plataforma de aterrizaje de la Starship (Maxar).

Detalle del Falcon 9 en la rampa (SpaceX).

T-35 minutos: comienza la carga de propelentes del Falcon 9, queroseno (RP-1) en las dos etapas y oxígeno líquido en la primera etapa. Esta será la primera misión tripulada de la NASA en la que la carga de combustible se produce después de que los astronautas accedan a la nave. Las operaciones de carga de combustible siempre se han considerado peligrosas y, por esa razón, se ha preferido que la tripulación no esté presente hasta que finalicen. Sin embargo, el Falcon 9 v1.2 emplea oxígeno líquido con una temperatura muy baja (-207 ºC) para aumentar su densidad. Y, puesto que el lanzador carece de un complejo sistema de material aislante como el shuttle o el SLS para mantener el oxígeno líquido tan frío durante largos periodos de tiempo, la estrategia de SpaceX es cargarlo poco antes del despegue. Al principio la NASA era reticente a emplear esta técnica y SpaceX ha tenido que garantizar a la agencia espacial que se trata de un procedimiento suficientemente seguro.

T-16 minutos: comienza la carga de oxígeno líquido de la segunda etapa.
T-7 minutos: empieza el enfriado de los nueve motores Merlin 1D de la primera etapa con oxígeno líquido de cara al lanzamiento.
T-5 minutos: la Dragon se prepara para la cuenta atrás final. Pasa a potencia interna.
T-1 minuto: el ordenador de a bordo comienza las comprobaciones finales. Se presurizan los tanques de propelentes.
T-45 segundos: el director de vuelo da la orden de lanzamiento.
T-3 segundos: ignición de los motores.
T-0 segundos: despegue. Durante el lanzamiento, la tripulación tendrá a su disposición siete modos de aborto diferente en caso de emergencia (a estos modos hay que sumar un octavo que consiste en el uso de los SuperDraco en la rampa). Los modos se activarán de forma secuencial durante las distintas fases del despegue y servirán para guiar la cápsula hasta cuatro grandes zonas del océano Atlántico, donde los astronautas podrán ser rescatados por equipos de emergencia. Las zonas son las siguientes: una está frente a las costas de Florida y Carolina del Norte, la siguiente frente a las costas de Virginia, otra va de Delaware hasta Terranova y la última está frente a las costas de Irlanda. La trayectoria de lanzamiento pasa frente a la costa este de EE.UU., cruza el Atlántico Norte y sobrevuela Europa Occidental, empezando por Irlanda. Las zonas de amerizaje se han concebido intentando evitar el Atlántico Norte, aunque los equipos de rescate estarán listos para llegar a la tripulación menos de una hora después de abortar el despegue. Dentro de estas zonas se han definido hasta cincuenta (!) localizaciones concretas de amerizaje (su posición exacta no se ha hecho pública). Según los requisitos de la NASA, la tripulación es capaz de sobrevivir hasta un día entero en el mar dentro de la cápsula (una experiencia no apta para aquellos que se mareen fácilmente). Hasta 1 minuto y 15 segundos después del despegue estará activo el modo de emergencia 1a, que consistirá en la separación de la cápsula usando los SuperDraco. Posteriormente, los propulsores Draco normales se activarán para orientar la cápsula adecuadamente y luego se desplegarán los cuatro paracaídas principales. El amerizaje tendría lugar en la zona del Atlántico que va desde las costas de Florida a Carolina del Norte.


Fases del lanzamiento (SpaceX).

T+58 segundos: momento de máxima presión dinámica (Max Q).
T+1 minuto y 15 segundos: se activa el modo de emergencia 1b. Es similar al 1a, pero si la primera etapa tiene algún problema, los SuperDraco separarán la cápsula y esta amerizará frente a las costas de Virginia.
T+2 minutos y 33 segundos: apagado de la primera etapa B1058 (MECO). En ese momento se activa el modo de aborto 2a. Si pasa algo, la nave se separará usando sus SuperDraco y Draco normales para amerizar en uno de los puntos designados de la zona que va de Delaware a Terranova.
T+2 minutos y 36 segundos: separación de la primera etapa, que comenzará su camino de vuelta hasta la barcaza OCISLY.
T+2 minutos y 44 segundos: encendido del motor Merlin 1D Vacuum de la segunda etapa.
T+4 minutos y 45 segundos: la primera etapa alcanza su apogeo de 150 kilómetros de altura y comienza a descender.
T+7 minutos y 15 segundos: encendido de entrada de la primera etapa con tres motores Merlin.


Behnken y Hurley probando los controles táctiles de la Crew Dragon (NASA).

T+8 minutos y 5 segundos: se activa el modo de aborto 2b, que tendrá una duración de solo 23 segundos. En caso de emergencia, la cápsula se separaría de la segunda etapa, pero en vez de encender los SuperDraco hacia adelante en el sentido de avance, la nave haría un giro de 180º para que los SuperDraco frenen la velocidad del vehículo de cara a un amerizaje frente a las costas de Nova Scotia.
T+8 minutos y 28 segundos: se activa el modo 2c, de 10 segundos de duración. Este modo permitiría alcanzar una zona de amerizaje frente a las costas de Irlanda. Para conseguirlo es necesario alcanzar una trayectoria suborbital mediante un encendido de los motores SuperDraco en el sentido de avance del cohete.
T+8 minutos y 38 segundos: se activa el modo 2d, de 6 segundos de duración y el último que prevé un amerizaje de emergencia. La zona de amerizaje es la misma que en el modo 2c, frente a las costas de Irlanda, pero, para alcanzarla, los SuperDraco deberán encenderse en sentido contrario a la dirección de avance para frenar la velocidad de la nave.


Prueba de los SuperDraco durante el lanzamiento en enero de 2020 (SpaceX).

T+8 minutos y 47 segundos: apagado de la segunda etapa. La Crew Dragon DM-2 alcanza la órbita. En este momento se activa el modo de aborto 2e. Si la órbita no es la adecuada, la nave se separará y usará sus propulsores Draco normales para alcanzar la órbita prevista.
T+8minutos y 52 segundos: encendido de aterrizaje de la primera etapa B1058 para alcanzar la barcaza OCISLY.
T+9 minutos y 22 segundos: aterrizaje de la primera etapa en la barcaza OCISLY.
T+11 minutos y 58 segundos: la Crew Dragon se separa de la segunda etapa.
T+12 minutos y 46 segundos: el cono frontal se abre para dejar al descubierto los cuatro propulsores Draco de frenado y el puerto de atraque andrógino que servirá para unirse a la ISS.


Recreación del acoplamiento de la Crew Dragon (NASA).

lunes, 25 de mayo de 2020

Brasil: rumbo al fondo del pozo
Por Eric Nepomuceno


Imagen: EFE

Desde Río de Janeiro. Brasil sigue impactado por la divulgación de la grabación realizada durante una reunión del presidente ultraderechista Jair Bolsonaro (foto) con su gabinete el 22 de abril, antevíspera de la renuncia del ex juez Sergio Moro al ministerio de Justicia y del inicio de una nueva crisis en su gobierno. 

Lo que el país vio el viernes de forma incontestable fue el bajísimo nivel, en todos los sentidos, de la pandilla que nos lleva al naufragio. Una especie de cloaca moral súbitamente expuesta a los ojos de todos. 

Si hasta el viernes ya estaba claro que se trata del peor, más abyecto, inmoral y despreciable gobierno en la historia de la República – de los últimos 131 años, pues –, ahora se reafirma, con sonido e imágenes escalofriantes, esa amarga certeza.

Sin embargo, más allá de la comprobación de manipulaciones criminales, indecencias y barbaridades inmorales, hay otras señales de peligro inminente.

Quizá más asustador aún que el contenido divulgado el viernes ha sido lo que hizo Jair Bolsonaro al volver a la residencia presidencial, el magnífico y esplendoroso Palacio da Alvorada diseñado por el genio celestial de Oscar Niemeyer y ahora ocupado por un tipo que merecería, en el mejor de los casos, abrigarse en una pocilga.

Como de costumbre, lo esperaba un grupito – no más de una docena – de fanáticos seguidores rebañados vaya uno a saber a cambio de qué.

Pues en un larguísimo pronunciamiento a los periodistas agrupados en un corralito al lado, el ultraderechista repitió, uno por uno, los mismos absurdos argumentos y amenazas de la grabación realizada el mes anterior. No cambió nada en estos largos 30 días.

Algunos puntos específicos del pasado viernes merecen atención y llamados a un intento de defensa y protección que, mucho me temo, serán inútiles. Demasiado tarde.

Primer punto: Bolsonaro insistió, al dirigirse a los periodistas luego de la divulgación del video fatídico, que quiere armar a "todo el mundo" para impedir que una "dictadura" se imponga en Brasil.

Léase: quiere armar y ampliar las milicias, bandas de sicarios con los cuales el clan familiar presidencial mantiene lazos estrechos. E incitar a la baja oficialidad, soldados y sargentos, policías militares provinciales, a sumarse a un eventual autogolpe.

Segundo: reiteró que dispone de un servicio propio de inteligencia, al margen de lo establecido por ley. Se refiere a sus vinculaciones personales y familiares con integrantes de los servicios policiales en todos los niveles – nacional y provincial – además de la baja oficialidad de las Fuerzas Armadas y de militares retirados, todos nostálgicos de la dictadura (1964-85).

Se quejó de falta de información por los canales oficiales. Mentira: quiere ser advertido de riesgos en investigaciones contra él y sus tres hijos.

Entre enero de 2019 y abril de 2020, la Agencia Nacional de Inteligencia envió a su despacho nada menos de 1.272 informes sigilosos considerados prioritarios. Casi tres por día.

Tercer punto: ayer sábado se supo que la nota oficial firmada por el ultrareaccionario general Augusto Heleno, jefe del Gabinete de Seguridad Institucional, alertando sobre la posibilidad de una acción en todos los niveles frente a lo que considera una intervención inadmisible del Supremo Tribunal Federal en el descalabro ético y moral del presidente, fue previamente sometida, al ministro de Defensa, Fernando Silva.

O sea: los jefes máximos en actividad de las tres Fuerzas Armadas fueron informados del tono golpista de la nota de Augusto Heleno. Y no hicieron nada (sugerir, aconsejar, lo que fuera) para impedir su difusión.

Cuarto: en la reunión fatídica del 22 de abril, a la derecha de Bolsonaro estaba el general en activo Braga Netto, secretario general de la Presidencia. A la izquierda, Hamilton Mourão, el general retirado que ocupa la vicepresidencia de este país desgraciado.

Frente a todo que lo oyeron, los absurdos, los exabruptos, las amenazas, todo, todo, se limitaron a sonreír a cada tanto.

Pobre pobre país el mío. Todos ellos son cómplices de lo que vendrá.



Fuente:  pagina12.com.ar
Los detalles sobre la misión espacial rusa que llevará animales donde jamás estuvieron
Más de seis décadas después de que la perrita soviética Laika se convirtiera en el primer ser vivo terrestre en orbitar nuestro planeta, Rusia vuelve a enviar animales a lugares del universo donde jamás han estado.


© Sputnik /

En el inicio de la era espacial, perros y monos ayudaron a comprender mejor cómo la ingravidez afectaba a los organismos biológicos y abrieron las puertas del cosmos para los seres humanos. Por su parte, los estudios con animales en el espacio que se llevan a cabo a día de hoy podrían allanar el camino para futuros vuelos interplanetarios tripulados.


Un modelo del biosatélite ruso Bion-M © SPUTNIK / MIKHAIL KUTUZOV

En una entrevista con Sputnik, Vladímir Sichov, el subdirector de ciencia del Instituto de Cuestiones Biomédicas de la Academia de Ciencias de Rusia, compartió detalles acerca de la próxima misión del programa Bion-M, en el marco del cual se enviará un satélite con seres vivos a distancias récords. 

"El vuelo del segundo Bion-M será único, ya que tendrá lugar en alturas donde los objetos biológicos jamás han volado, entre 800 y 1000 kilómetros (...) El primer Bion-M voló a solo 500 kilómetros de distancia y la Estación Espacial Internacional (EEI) vuela a 400 kilómetros de distancia", afirmó el científico.

La importancia de los biosatélites

El programa Bion, llevado a cabo en la URSS de 1973 a 1996, consistió en una serie de satélites que llevaron plantas y animales al espacio para la realización de los más variados experimentos. 

En 2005, Rusia reanudó el programa, ahora rebautizado Bion-M, con tres nuevos satélites. Bion-M1, el primer de ellos, se lanzó desde el aeródromo de Baikonur, en Kazajistán, el 19 de abril de 2013, con diversos animales a bordo. El biosatélite con ratones, jerbos, gecos, caracoles, peces y microorganismos a bordo, estuvo en órbita 30 días. Según Sichov, en el marco de aquella misión, "se obtuvieron algunos resultados por primera vez".

"Resultó que después del vuelo espacial, la capacidad de aprendizaje de los animales se redujo en un 30%. Estudios delicados de su cerebro han confirmado la posibilidad de un efecto similar en los humanos. Esta es una alerta muy seria", apuntó el científico.

Sichov explicó, además, que en gravedad cero, la sangre corre hacia la cabeza, aumentando la presión craneal. Anteriormente, se creía que la expansión o el estrechamiento de las arterias podría disminuir la presión sobre el cerebro. Con la misión del Bion-M1 se descubrió que, en el espacio, la arteria cerebral en los animales detiene por completo cualquier expansión y estrechamiento. Este descubrimiento hace posible sugerir los cambios serios que sufriría el organismo de los humanos durante los futuros vuelos interplanetarios, apuntó Sichov.


Un mono durante el proceso de preparación para volar en el biosatélite Bion-10, 1992 © SPUTNIK / YURI ZARITOVSKY

"La continuación de la investigación en animales es imprescindible. Eso se debe a que no podemos estudiar completamente el efecto de los factores de un vuelo espacial en los humanos. Antes de una larga estadía en el espacio, una persona se dedica a la prevención de los efectos negativos de la ingravidez: hace ejercicio físico, toma medicamentos. Y esto, por así decirlo, retoca los posibles cambios en su cuerpo. Los animales no realizan ninguna profilaxis", explicó el experto.

El próximo paso

El vuelo del Bion-M2 está programado para el 2023. Según Sichov, Roscosmos, la agencia espacial de Rusia, garantiza que la pandemia de coronavirus no debe afectar los plazos. En la nueva misión, numerosos animales volarán a bordo del biosatélite.

"Volarán ratones, pues son el principal objeto de investigación. Volarán moscas de la fruta para la investigación de cuestiones biológicas generales. Además, habrá varios microorganismos, investigación celular, experimentos técnicos y tecnológicos y el crecimiento de cristales de proteínas", detalló el científico.

Sichov apuntó que, así como en la primera misión del programa Bion-M, Francia estará a cargo de "un sistema para el registro intravital de los parámetros fisiológicos de ratones". Además, Estados Unidos ha demostrado gran interés en realizar estudios posvuelo de los ratones.

"A fines de 2019, Roscosmos recibió una carta de la NASA pidiéndoles que consideraran la posibilidad de la participación de científicos estadounidenses. Están extremadamente interesados ​​en esto, porque casi todos los experimentos estadounidenses con ratones en la EEI son comerciales, y sus resultados son completamente inaccesibles para la comunidad científica. Los científicos (de EEUU) están descontentos y Bion-M es importante para ellos", detalló Sichov.


Vladímir Sichov, subdirector de ciencia del Instituto de Cuestiones Biomédicas de la Academia de Ciencia de Rusia © SPUTNIK / ALEXANDR NATRUSKIN

El científico prosiguió que Alemania también tiene interés en el estudio posterior de los animales, además de los 30 grupos rusos que ya participan del proyecto. Así que "habrá pocos ratones y será muy difícil satisfacer las necesidades de todos", por lo que se decidió crear grupos con científicos de Francia, EEUU y Alemania que tengan intereses similares, a los cuales se otorgarán no los animales, pero partes de su tejido.

"De esta manera, los científicos pueden obtener la mayor cantidad de información posible de la parte del animal que recibirán", explicó Sichov.

¿Animales en la Luna? 

Al ser preguntado acerca del posible envío de animales en un futuro vuelo de la nave Oriol alrededor de la Luna, Sichov reveló que existen tales planes, pero que ellos no dependen solo de los científicos.


Belka y Strelka, las perritas que conquistaron el espacio hace 58 años © SPUTNIK .

"La creación del equipo necesario para mantener los animales requerirá fondos en el marco del Programa Espacial Federal. Lo más probable es que sean ratones, porque debemos enviar a los animales que ya estamos estudiando", detalló.

Aunque en los primordios del programa Bion se utilizaron monos para la preparación de la misión Buran, a día de hoy su participación en los viajes espaciales está fuera de cuestión. Lo mismo es verdad para los perros.

"Ahora los monos y los perros no sirven, ya que presentarán el mismo problema que los humanos. Los monos y los perros son todos diferentes y, por ende, los resultados también serán diferentes. Y para nuestra delicada investigación necesitamos un objeto que dé una respuesta bastante concreta. Y esto no se aplica a un animal, sino a todo un grupo, por lo que es más confiable", explicó el científico.

Un nuevo invernadero espacial

En diciembre de 2016, la aeronave no tripulada Progress MS-04 sufrió un problema durante su lanzamiento, lo que resultó en el fracaso de la misión. A su bordo, además de variados suministros a la EEI, se llevaba también el invernadero Lada-2, el cual sería la base de un experimento acerca del cultivo de plantas en gravedad cero. Sichov considera que esta tecnología será de gran importancia en los futuros vuelos interplanetarios, por lo que es importante crear un segundo invernadero espacial.

"Ya hemos empezado una investigación con la corporación espacial Energiya. Los diseñadores ya han propuesto un lugar donde se puede colocar el invernadero incluso con la configuración actual de la EEI", detalló el científico.



Eric Sadin: "La pandemia fue como una burla a nuestra voluntad de controlar todo"
Desliza su denuncia en el momento más excesivo de la fascinación humana por las inteligencia artificial, desnudando la endeblez del transhumanismo futurista.
Por Eduardo Febbro


"Es la primera vez en la historia de la técnica que existen sistemas con el poder de mandar." 

Desde París. Desafiar la modernidad es un gesto reservado a muy pocos. Algunos lo hacen desde la nostalgia del pasado porque son como viudos de un tiempo ido, otros, en cambio, deslindan los engaños, desarman las narrativas y los espejismos con los cuales los sistemas someten al presente del mundo. Eric Sadin pertenece a la segunda dinastía. Este filósofo francés forma parte del muy estrecho grupo de pensadores que sustentan una reflexión crítica sobre las nuevas tecnologías. Sadin tiene un pensamiento propio, una reflexión auténtica sobre lo que está realmente en juego dentro de la tecno ideología. Sus libros son una fuente imperdible de denuncia y reflexión y no uno de esos tediosos inventarios sobre tecnología que se limitan a enumerar sin entender el fenómeno. La elegancia de Eric Sadin está, entre muchos atributos, en que sus ensayos son en tiempo real y no un posteriori critico, un diagnóstico post morten. Sadin desliza su reflexión en el momento más excesivo de la fascinación humana por las nuevas tecnologías. Lo hizo en 2011 con el libro "La société de l'anticipation: Le Web Précognitif ou la rupture anthropologique" (La sociedad de anticipación: investigación sobre las nuevas formas de control). El libro se publicó en francés dos años antes de que se conociera el espionaje mundial orquestado por los servicios secretos norteamericanos y revelado por el ex agente de la CIA y de la NSA Edward Snowden. En 2013 publicó "La Humanidad aumentada" (Editorial Caja Negra), donde exponía cómo las capacidades cognitivas de los sistemas digitales estaban gobernando los seres y las cosas. En 2015, apareció "La Vida Algorítmica, Crítica de la razón digital", un ensayo donde Sadin abordaba el proceso de captación y explotación de los datos digitales con el único fin de identificar correlaciones y comportamientos. En 2016, Caja Negra tradujo otro de sus libros más contundentes, La siliconización del mundo. El libro era una suerte de alegato desconstructivo de uno de los mitos más mastodónticos de la modernidad: la Silicon Valley. Allí se forjó el modelo técnico-económico dominante aceptado con una mansedumbre global espeluznante. Era, en ese momento, un contrataque feroz contra un modelo que se presentaba a si mismo como un buen operador del progreso de la condición humana, pero que, al final, como con el conjunto de las tecnologías de la información, sólo maniobraba en beneficio de intereses privados. En 2020 Caja Negra publica en las próximas semanas otro ensayo de Sadin donde el pensador francés desmonta otra gran mentira del siglo XXI: la Inteligencia Artificial. El título del ensayo declara sin rodeos sus intenciones: "La Inteligencia Artificial o el desafío del siglo. Anatomía de un antihumanismo radical" (traducción de Margarita Martínez).


Allí donde los medios baten la crema de un nuevo ser humano reparado de todas sus imperfecciones, Sadin le sigue la pista pasando del otro lado del espejo. Encuentra una impostura monumental cuyos contenidos desgrana en esta entrevista realizada en París. Se ha deslizado una tragedia global muy enriquecedora que da la razón a los análisis de Eric Sadin. La pandemia del coronavirus desarmó todas las retóricas sobre la utilidad humana de las nuevas tecnologías. No sirvieron ni para identificar el virus, ni para los pasos posteriores de la infección.


--La Inteligencia Artificial es, en los medios, poco menos que el nuevo El Dorado del horizonte humano. Sin embargo, usted ve en ella un proceso de deshumanización al mismo tiempo que un engreído discurso salvador y un trastorno mayor de los comportamientos humanos.

--Desde hace algunos años se expandió la idea de que la nueva lucha económica mundial se concentraba en la Inteligencia Artificial. Había dos ideas implícitas. La primera es que la Inteligencia Artificial era el horizonte económico ineluctable. La otra, que la IA ofrecería un montón de soluciones a muchísimos problemas individuales y colectivos. Esta idea se convirtió, entre 2015 y 2020, en la nueva doxa mundial que era preciso respaldar de forma masiva. Se produjo, en suma, una suerte de excitación colectiva a partir de la cual se estableció como una suerte de verdad probada, como un horizonte obligado. Nada puede ser menos verosímil. Son discursos entusiastas y luminosos muy alejados de la realidad. Se trata de una impostura. Desde el año 2010 estamos viviendo un cambio de estatuto. Las tecnologías digitales dejaron de ser un útil destinado a conservar, indexar o manipular la información para tener otra misión: se encargan de hacer un peritaje de lo real. Es decir que tienen por vocación revelarnos, a menudo en tiempo real, dimensiones que dependían de nuestra conciencia. Podemos recurrir al ejemplo de la aplicación Waze que se encarga de señalar el mejor recorrido para desplazarse de un lado a otro. Esa capacidad de hacer peritajes a velocidades infinitamente superiores a nuestras capacidades humanas caracteriza la Inteligencia Artificial. El sentido escondido de esto está en que la IA es como una instancia que nos dice la verdad. Y la verdad siempre reviste una función performática. Por ejemplo, la verdad religiosa enuncia dogmas e interpela a obedecerlos. La Inteligencia Artificial enuncia verdades con tal fuerza de peritaje que nos interpela a obedecerlas. Estamos entonces viviendo un momento donde las técnicas se dotan de un poder de mando. El problema radica en que nos plegamos al peritaje, nos conformamos con eso y ejecutamos las acciones correspondientes. Es la primera vez en la historia de la técnica que existen sistemas con el poder de mandar. Lo que ocurre de gravísimo es que esto tiene como objetivos responder a intereses privados u organizar a la sociedad de forma más optimizada.

--Este poder es, no obstante, apenas una etapa de ese proceso que funciona como una cadena de mando.

--Sí, el primero es el que acabo de describir: la técnica que da ordenes. Existe también el estado incitativo, que es como un primer nivel blando, digamos. Ese estado incitativo empezó a desarrollarse con la aparición de los Smartphones y las aplicaciones que nos aconsejaban sobre cosas cada vez más amplias de la realidad. Haga esto y no lo otro, vaya a este lugar que es mejor que el otro. Esto empezó con el IPhone y estaba ligado a la geolocalización. Su misión consistía en incitar a la gente a consumir. Es lícito reconocer que toda la esfera tecno industrial dio muestras de una genialidad sin igual. Inventaron constantemente nuevas cosas, forjaron discursos, supieron difundirlos y fueron y son una instancia de seducción desproporcionada. Algunos años después aparecieron los asistentes digitales virtuales, es el caso de Siri por ejemplo. Luego irrumpieron los altoparlantes conectados cuya particularidad es la de mantener una relación casi natural, intima, corpórea, con los usuarios gracias al conocimiento evolutivo de nuestros actos. Es turbador. La base de estos sistemas es el mismo: conducirnos a decidir esto o lo otro en función de la verdad enunciada. Encima, desde no hace mucho, esos sistemas hablan. La potencia de influencia de estos dispositivos es impresionante. Hablan, hacen peritajes, formulan, sugieren y dan órdenes. El grupo L’Oreal produce espejos conectados que, según el análisis de un rostro en el espejo, aconseja ponerse este producto, consumir este otro o ir a descansar a la montaña. La primera consecuencia de estas tecnologías es la mercantilización general de la vida. Esto le permite al liberalismo económico no verse confrontado por ninguna barrera y poder mercantilizar sin trabas el conocimiento de nuestros comportamientos. Casi a cada segundo y a escala planetaria, el liberalismo nos sugiere la mejor acción posible, es decir, la operación mercantil más pertinente. Vemos muy bien que el milagro de la Inteligencia Artificial no es para nosotros sino para la industria.

--Es, en suma, un gran mercado regulado por la tecnología y la información que estos dispositivos nos roban.

--Todos estos aparatos incitativos están destinados a que el liberalismo se desarrolle sin trabas. En la misma lógica, del estado incitativo pasamos al estado imperativo. En campos como el de los recursos humanos ya existen robots que dialogan con los candidatos a un puesto y que luego deciden entre cuatro o cinco quiénes son los mejores en función de criterios de optimización: obedientes, creativos, trabajadores, etc, etc, etc. Otro problema radica en que estos sistemas no son estáticos, aprenden y se desarrollan y, por consiguiente, tendrán más poder. Ese estado imperativo lo encontramos igualmente en los bancos o los seguros. Nadie cree hoy que son los seres humanos quienes deciden sobre las tarifas o el otorgamiento de un crédito. Después hay otro estado que debería ser objeto de muchos más estudios y movilizaciones: se trata del estado coercitivo. Este estado se despliega sobre todo en el mundo del trabajo mediante el desarrollo de sensores que supervisan y evalúan a la persona constantemente y, en tiempo real, miden las situaciones y aconsejan sobre los gestos que deben hacerse. En Amazon, por ejemplo, el personal no recibe órdenes de un jefe sino señales provenientes de estos sistemas que no sólo reducen la subjetividad humana, sino que, encima, reducen a los trabajadores a la categoría de robots de carne y sangre. Esta Inteligencia Artificial no sólo posee capacidades de análisis sino también de retroacción, es decir, indicar, sugerir, ordenar, prescribir.

--Gracias al canto de las sirenas de ciertos medios –el caso de El País en España es vergonzoso—estas dimensiones perversas son invisibles. La gente sigue creyendo que la Inteligencia Artificial es un útil de progreso humano cuando, en lo esencial, es un instrumento de explotación al servicio de las empresas.

--Efectivamente, todo esto no no ve… no se ve la extensión de la Inteligencia Artificial en nuestras sociedades. Desde 2010 se habla mucho acerca de cuántos empleos o profesiones se destruirán con la Inteligencia Artificial, pero se habla muy poco de las nuevas modalidades de gestión que la IA ha introducido en las prácticas de hoy en el seno de las empresas. La velocidad exponencial en la que todo esto se desarrolla no sólo quiere decir que se va cada vez más rápido, sino, ante todo, que se nos niega el derecho de determinarnos libremente en la pluralidad de la contradicción. Estamos inmersos en un movimiento exponencial de todas las cosas. En los años 70, la automatización de las fábricas se desarrolló en los puestos de trabajo muy expuestos o nocivos. Se podía decir que, al menos, era por una buena causa: la salud, la preservación de los operadores del peligro y la protección de la psicología de las personas. En cambio, la sustitución que se expande actualmente concierne a oficios o profesiones donde se requieren muchas competencias. La gente tuvo que estudiar durante años y años, con pasión. Hoy las reemplazan por sistemas de Inteligencia Artificial.

--Hay entonces una dimensión mítica que resulta de una hábil construcción del liberalismo y no de una necesidad o de un progreso humano.

---Sí. La Inteligencia Artificial vehicula la promesa de estar llamada a substituir nuestras inteligencias naturales. No, es un abuso de lenguaje. Lo que se busca aquí es poner los asuntos humanos bajo el doble imperativo de la mercantilización integral de la vida y de una optimización continúa de nuestras vidas colectivas. Eso es lo que se está implementando. Yo convoco a que se hagan valer otros modos de racionalidad frente a este modelo. Con el modelo de racionalidad de la Inteligencia Artificial se promueve un anti humanismo radical con el cual se quiere instalar una suerte de utilitarismo generalizado y de higienismo social. La Inteligencia Artificial nos deshumaniza porque limita nuestra capacidad a juzgar y elegir libremente, traba la libre expresión y la autonomía humana en beneficio de sistemas que propagan su propia luz, muy distinta a la idea de soberanía y autonomía del individuo que surgió durante el Siglo de las Luces. Ese es el corazón del anti humanismo reinante.

--Sin embargo, un cataclismo ha ocurrido, y ahora bien real: la expansión de la pandemia de coronavirus vino a decapitar todas las mitologías de la Inteligencia Artificial y las tecnologías de la información. No sirvieron para nada, en ninguna de las fases de la crisis sanitaria mundial.

--¡Absolutamente! Justo cuando hay organismos de seguridad que lo vigilan todo por todas partes, cuando estamos supuestamente al corriente de todo de forma inmediata, hemos asistido a la vulnerabilidad de la información. Lo sabíamos todo al instante gracias a un sistema de vigilancia y de alarma planetario pero el virus sorprendió a todas las potencias. Se produjo un colapso del mito. La voluntad de controlar la información sobre todas las cosas fracasó. La pandemia fue como una burla a la vez absurda y trágica a nuestra voluntad de controlarlo todo que impera desde finales de la Segunda Guerra Mundial. El desarrollo de las tecnologías digitales apuntaba a amplificar nuestro control, pero el coronavirus demostró su estado de invalidez, demostró que las soluciones no se originan en el control absoluto de las cosas sino en la atención a las fallas, con una sensibilidad en la relación con las cosas. Otro de los mitos que se quiebran es el de ese delirio que circula desde hace unos cuantos años sobre el transhumanismo. El sentimiento de híper potencia que ha caracterizado a las industrias digitales en los últimos 10 años quedó reducido a la nada. La tecnología no puede reparar todos los defectos humanos. Se creó el mito en torno a los empresarios ligados a las nuevas tecnologías como si fueran capaces, por si solos, de modificar el curso de la vida terrestre. Eso es lo que hemos visto. El transhumanismo promovido por Silicon Valley debía crear un súper hombre a partir de tecnologías milagrosas. Esos discursos delirantes no merecían que se les diera tanta importancia.

--El transhumanismo y los evangelios tecnológicos fueron fagocitados por el estado más elemental de la condición humana: la enfermedad.

--La velocidad con la cual se irradiaron las tecno ideologías nos prohibió prácticamente formular una critica, como si fuera un destino ineluctable de la condición humana. El transhumanismo postula la idea de que Dios no terminó la creación, que el mundo está lleno de defectos y que el primer vector de esos defectos somos nosotros, usted, yo, los seres humanos, que no serían más que desechos, que estarían constituidos por una falibilidad fundamental. Las tecnologías exponenciales tienen entonces esa misión: reparar los defectos. Ese es el sueño del hombre perfecto. Pero nuestra misión no es ésa sino, más bien, no negar lo real y tratar de elaborar una armonía justa. El coronavirus nos enseña que ha llegado la hora de dejar de estar buscando someter la realidad. Debemos partir de la existencia y no querer controlarla todo el tiempo, debemos apreciarla en función de nuestros principios, es decir, la dignidad, la solidaridad. Las proyecciones futurológicas no tienen cabida. Hay que terminar de una buena vez por todas con esa insoportable ideología del futuro que ocupó todos los espacios. Hay que terminar con el discurso de las promesas y ocuparse más de una política del presente, una política de lo real, de lo que se constata. A partir de estas condiciones y de nuestros principios decidimos cómo construir mejor y con incertidumbres nuestro porvenir común. No es lo mismo un porvenir común que un futuro de fantasías que no hace más que responder a intereses tan estrechos como privados.



Fuente:  pagina12.com.ar

domingo, 24 de mayo de 2020

Arranca el juicio por corrupción contra Netanyahu
Este 24 de mayo comienza en Jerusalén el juicio contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que está acusado en tres casos distintos de corrupción que incluyen delitos de fraude, cohecho y abuso de confianza.


© REUTERS / Gali Tibbon

La sesión inaugural de esta tarde es puramente técnica y Netanyahu tendrá que declarar si se considera culpable o no culpable ante el tribunal de distrito integrado por tres magistrados.

Hasta la siguiente sesión, que se celebrará dentro de varios meses, no se entrará en materia.

Los abogados de la defensa tratarán que Netanyahu vaya lo menos posible al tribunal, aunque tendrá que presentarse cuando deba hacer una declaración o cuando tenga que responder a las preguntas de la fiscalía y la defensa.

La fiscalía ha solicitado la declaración de 333 testigos entre los que figuran las personas más allegadas del primer ministro, jefes de los aparatos de seguridad, periodistas y políticos.

El juicio se desarrollará entre estrictas medidas de seguridad, pero observando las regulaciones del ministerio de Sanidad relativas a la pandemia de coronavirus.

Las acusaciones más graves se encuentran en el llamado Caso 4000, en el que se le acusa de cohecho, fraude y abuso de confianza. Netanyahu habría aprobado regulaciones en el sector de las telecomunicaciones que beneficiaron en unos 500 millones de euros a la gigantesca compañía Bezeq, propiedad del magante y amigo Shaul Elovitch.

A cambio, la familia Netanyahu recibió una cobertura favorable en el popular portal de noticias Walla!, propiedad de Elovitch. La fiscalía acusa al primer ministro de transmitir mensajes políticos a través del portal Walla!.

En el llamado Caso 1000 deberá responder por haber recibido regalos de lujo valorados en cerca de 200.000 euros de dos benefactores, el israelí Arnon Milchan y el australiano James Packer.

Finalmente, en el llamado Caso 2000, donde está acusado de fraude y abuso de confianza, la fiscalía sostiene que Netanyahu acordó con el magnate de prensa Arnon Mozes, propietario del diario Yediot Ahronot, aprobar leyes para debilitar a un diario de la competencia, Israel Hayom, a cambio de un tratamiento favorable en el Yediot Ahronot.

Netanyahu niega todas las acusaciones y sostiene que el llamado estado profundo integrado por los jueces, la policía y la prensa quieren dar un golpe de estado en su contra.

Nadie sabe cuánto durará el juicio puesto que ello dependerá de la estrategia de Netanyahu. Según los expertos, podría durar varios años. Además, en cualquier momento, Netanyahu podría negociar una sentencia con la fiscalía y los magistrados.

Las posibilidades de que Netanyahu acabe en la cárcel son inexistentes. Aunque el delito de cohecho contempla penas de hasta 10 años de prisión y/o una multa, siempre quedaría la baza de que el presidente de Israel, Reuven Rivlin, lo amnistiara. Rivlin ya ha dicho que considerará la clemencia si se le solicita.