sábado, 24 de febrero de 2024

A vueltas sobre el arma nuclear antisatélite de Rusia
Por Daniel Marín



El pasado 14 de febrero saltaba la noticia: Rusia estaría desarrollando un arma nuclear antisatélite. El anuncio lo hizo el político republicano Mike Turner al dirigirse públicamente al presidente Biden para que desclasificase la información sobre este misterioso programa y la amenaza se pudiese discutir abiertamente a nivel internacional. Al día siguiente la Casa Blanca confirmó la noticia. A lo largo de los días siguientes se sucedieron rumores y especulaciones de todo tipo, pues estaríamos ante un programa antisatélite (ASAT) ruso totalmente nuevo. Y es que el hecho de que Rusia tenga en servicio sistemas ASAT no es, obviamente, algo novedoso, pero sí lo es que sea un sistema nuclear. Después de todo, recordemos que el 15 de noviembre de 2021 Rusia destruyó el satélite Kosmos 1408 mediante un interceptor Núdol, creando una enorme cantidad de basura espacial en el proceso.


Complejo Orbital Zeus, un remolcador orbital ruso con un reactor de fisión. El reactor nuclear está en el extremo izquierdo. A la derecha se aprecia la carga útil y una etapa propulsiva. En medio la viga con los radiadores. ¿Está este proyecto relacionado de algún modo con el sistema ASAT nuclear que EE.UU. ha denunciado recientemente? (KB Arsenal).

Pero, ¿en qué consistiría esta arma? El 17 de febrero la CNN publicó que el sistema ASAT ruso sería un arma orbital capaz de desactivar otros satélites a distancia mediante un pulso electromagnético (EMP o PEM). El arma no se habría desplegado todavía y se hallaría en fase de desarrollo. Estos detalles, aunque no se han confirmado oficialmente aún, permiten delimitar las características del sistema. Si mencionamos «arma nuclear» y «pulso electromagnético» en la misma frase, lo primero que le viene a uno a la cabeza a uno es un sistema ASAT consistente en detonar armas nucleares en órbita para crear un EMP. Esto no es exactamente nuevo. Como es conocido, entre 1958 y 1963 Estados Unidos y la Unión Soviética efectuaron varias pruebas nucleares de gran altitud, algunas de ellas en el espacio. La más famosa de todas ellas fue Starfish Prime, que se trató de la prueba nuclear más potente (1,4 megatones) en el espacio, a 400 kilómetros de altitud. En estas pruebas los artefactos nucleares no se pusieron en órbita, sino que se siguieron trayectorias balísticas hasta su detonación. En cualquier caso, sirvieron para demostrar que una explosión nuclear era capaz de generar un brutal pulso electromagnético (en realidad son varios pulsos, porque hay que tener en cuenta la respuesta de la magnetosfera terrestre) con unos efectos devastadores sobre las redes de electricidad y otros sistemas y aparatos eléctricos de todo tipo. A partir de entonces la doctrina militar de la Guerra Fría dictaba que cualquier ataque nuclear masivo hacia un oponente debía comenzar una serie de detonaciones en la alta atmósfera para detener toda actividad del país enemigo cortesía de los EMP.


La explosión y la aurora artificial sobre el Pacífico como efecto de la prueba nuclear Starfish Prime en el espacio (USAF).

Un arma ASAT de este tipo es la más sencilla de desarrollar: basta con poner una serie de cabezas nucleares en órbita y esperar al día del juicio final para detonarlas (al menos cuando no pasen por encima del territorio ruso). Es decir, incorporaría ideas de proyectos análogos al sistema FOBS desarrollado por la URSS en los años 60 para poner armas nucleares en órbita. Dejando dilemas morales a un lado, esta técnica tiene varios inconvenientes; el primero, es que, además de los satélites del enemigo, también dejarías fuera de servicio satélites propios (en el caso de Rusia, lo más grave para ellos es que afectaría al sistema GLONASS de navegación y sus satélites de comunicaciones) y de tus aliados o socios (algo me dice que China no estaría muy contenta); el segundo, que estaríamos ante una arma de destrucción masiva espacial que solo tendría sentido en medio de una guerra a gran escala que podría derivar muy fácilmente en un holocausto nuclear (atacar un satélite de otro país constituye un acto de guerra). El tercero, y más directo, que este tipo de sistema contraviene el Tratado del Espacio Exterior de 1967, uno de los grandes éxitos de la diplomacia de la Guerra Fría y que impide situar armas nucleares en el espacio (lo que incluye todo tipo de órbitas y las superficies de otros cuerpos del Sistema Solar).


Efectos de la prueba Hardtack Teak de agosto de 1958, cuando EE.UU. detonó un arma de 3,8 megatones a 77 km de altitud (Wikipedia).

Entonces, ¿está Rusia diseñando un sistema ASAT con armas nucleares en órbita? Por el momento no lo podemos descartar, a pesar de que sea una locura. Y no se puede descartar totalmente, por desquiciada que sea la idea, porque un sistema de este tipo sí presenta una ventaja militar evidente: es ideal contra las megaconstelaciones de satélites. Y es que las megaconstelaciones como Starlink o Starshield han dejado obsoletos a todos los sistemas ASAT en servicio. Puedes destruir unos cuantos satélites enemigos, quizá decenas, pero seguirás teniendo miles en órbita. Sin embargo, los EMP de múltiples detonaciones nucleares sí podrían eliminar, o debilitar seriamente, las megaconstelaciones del rival. El inconveniente, como hemos comentado, es que podrías terminar por llevarte nuestra civilización por delante si el asunto escalase solo un poquito más.


Dos variantes del remolcador TEM Zeus, una con motores iónicos (abajo) y otra con motores de «magnetoplasma» (Roscosmos).

Otra posibilidad es que el proyecto que esté desarrollando Rusia sea nuclear, pero el pulso electromagnético no lo cause una explosión nuclear. Esto puede parecer una contradicción, pero hay que tener en cuenta que un EMP puede ser generado por otros sistemas convencionales. Vale, pero, entonces, ¿por qué el rumor habla de «un arma nuclear rusa»? La conclusión más evidente es que sería un arma ASAT capaz de producir EMP convencionales gracias a la electricidad generada por un reactor nuclear de fisión. Rusia lleva años desarrollando varios proyectos de satélites con reactores nucleares. El más famoso es el Complejo Orbital Zeus (Orbitalni Kompleks Zevs) de KB Arsenal, un sistema que ha sido concebido para transportar cargas a órbitas altas o a otros puntos del Sistema Solar. Zeus (Zevs/Зевс) cuenta con una versión militar clasificada anterior que según los medios rusos se denomina Ekipazh, también de KB Arsenal, aunque se desconoce el estado de este proyecto y sus diferencias precisas con Zeus. El caso es que un satélite equipado con un reactor de fisión de este tipo podría generar EMP que eliminasen total o parcialmente otros satélites. La ventaja de este sistema es que no violaría ningún tratado mientras no se usase con satélites de otras naciones. Si se llegase a usar contra objetivos enemigos y, a pesar de que también estaríamos ante un acto de guerra, obviamente el acto hostil sería más contenido al tratarse de un pulso mucho más débil y apenas afectaría a un satélite enemigo en cada momento (el satélite ruso debería maniobrar hasta estar cerca de su objetivo). En 2021 se publicaron varias noticias sobre las posibles capacidades ASAT de un remolcador nuclear ruso, aunque debía dejar fuera de servicio a los satélites enemigos mediante interferencias radioeléctricas (no pulsos EM) o láseres. Esta semana informaciones en medios rusos desvinculaban el proyecto de remolcador Zeus del nuevo sistema ASAT, una negación que, más allá de si es creíble o no, no tiene mucho sentido porque en todo caso estaríamos hablando de una versión militar de este proyecto, como Ekipazh.


Primera aparición en 2016 del posible diseño del satélite de guerra electrónica Ekipazh de KB Arsenal (Izvestia).

Sea como sea, todo indica que, de ser ciertos los rumores publicados en los medios estadounidenses, estaríamos ante el peor escenario posible, aquel en el que Rusia está desarrollando un sistema ASAT con armas nucleares en órbita, un sistema que violaría tratados internacionales y pondría al mundo más cerca de una guerra nuclear. Por el contrario, el otro escenario, el desarrollo de un «simple» satélite ASAT capaz de dejar fuera de servicio satélites enemigos uno a uno mediante pulsos electromagnéticos generados gracias a un reactor de fisión, no parece que en estos momentos sea el más probable. En cualquiera de los casos, la militarización del espacio nunca es una buena noticia.



viernes, 23 de febrero de 2024

Fuera de modelo: La industria para la defensa en la era libertaria
El proyecto de Ley Ómnibus que Milei envió al Congreso buscó la privatización de las empresas nacionales de defensa, lo que significaría que la Argentina liquide buena parte su industria militar, a contramano de lo que sucede en el mundo. La cuestión no está saldada porque el Gobierno insistirá con las privatizaciones.
Por Carlos de la Vega




En la Argentina se conoce bien desde la década de 1990 –durante la presidencia de Carlos Menem– qué significa el vocablo ”privatización” cuando se trata de empresas o sectores estratégicos. Es un eufemismo de “liquidación”.

El 27 de diciembre de 2023, el presidente argentino Javier Milei envió al Congreso de la Nación un proyecto de ley con múltiples temas con el declarado propósito de refundar la Argentina bajo las viejas premisas del laissez faire económico, que bien puede traducirse como “una destrucción planificada”.

En el Anexo I de ese intento de mega norma se enumeraban las empresas estatales del gobierno nacional sujetas a privatización. Eran 41, entre ellas, la Fábrica Argentina de Aviones “Brig. San Martín” S.A. (FAdeA), Fabricaciones Militares S.E. (FM) y Talleres Navales Dársena Norte S.A.C.I y N. (TANDANOR), la cual, se encuentra unida al Astillero “Almirante Storni” en el Complejo Industrial Naval Argentino (CINAR). De la razia se salvaban INVAP, joya tecnológica indiscutida de Argentina, por ser una empresa de la provincia de Río Negro; e IMPSA, con porcentaje accionario minoritario de la provincia de Mendoza.

La ley finalmente se estrelló en la Cámara de Diputados de la Nación, tanto por la férrea oposición de la coalición Unión por la Patria, como por la sorprendente entropía del oficialismo y sus aliados más o menos explícitos. Sin embargo, la cuestión de las privatizaciones no está saldada ya que Milei ha proclamado que seguirá adelante con su plan.

La liquidación, vía privatización, del entramado industrial militar argentino, va a contramano de lo que están haciendo en el mundo los países que esperan tener algún lugar en él, por modesto que sea. En la nueva distribución internacional las industrias nacionales para la defensa cumplen un rol fundamental y están siendo apuntaladas desde y por el Estado. No se trata de hacer lo que el mundo hace con mentalidad de manada, sino en constatar como el poder nacional de los países en cuestión se ha ido incrementando merced a políticas públicas impulsoras del desarrollo y la producción local para la defensa.

Para ver que hacen los países que acumulan poder en lo militar y evaluar que tan lejos de eso está la gestión libertaria de la Argentina es posible distinguir los modelos más paradigmáticos que se pueden hallar en el mundo en la estructuración y gestión de los complejos de desarrollo y producción para la defensa.

En principio podríamos distinguir cuatro variantes: el estadounidense, el francés/israelí, el chino/ruso y el multifacético latinoamericano. Por supuesto, estos modelos son aplicables sólo a los países que tienen un sistema de producción para la defensa.


La Fábrica Argentina de Aviones “Brig. San Martín” S.A. (FAdeA) es una de las empresas que el Gobierno pretendió privatizar. Foto: FAdeA.

Estados Unidos, primacía privada con omnipresencia estatal

Es un modelo basado en empresas privadas pero con una injerencia estatal tan importante que aquellas compañías bien podrían ser llamadas corporaciones paraestatales con titularidad privada de la propiedad.

Estados Unidos es la mayor potencia militar del planeta y la injerencia del gobierno en sus empresas para la defensa ha sido tan alta que, tras la caída del Muro de Berlín, cuando se avizoraban fuertes recortes presupuestarios en el sector por parte de Washington, Leslie Aspin, secretario de Defensa en tiempos de la primera presidencia de Bill Clinton, organizó una cena durante 1993 con los ejecutivos de las principales compañías norteamericanas del rubro para indicarles que debían achicar sus estructuras y fusionarse para disminuir costos.

Ese encuentro se conoce en el mundillo militar internacional como “la última cena” y los lineamientos trazados en esa ocasión fueron cumplidos a rajatabla en las siguientes décadas. De libre iniciativa empresarial poco y nada, más bien el Estado orientando y ordenando.

No obstante, la promiscua vinculación entre lo que el expresidente norteamericano Dwight Eisenhower denominara el “complejo industrial-militar” en su célebre discurso de despedida de la presidencia, del 17 de enero de 1961, y el gobierno estadounidense, incluidas sus versiones estaduales y hasta municipales; la relación entre ambos no ha sido, ni sencilla, ni lineal. La dinámica de las “puertas giratorias”, por la cual los funcionarios políticos pasan a ocupar cargos ejecutivos en empresas privadas al dejar sus puestos anteriores, y viceversa, favoreciendo en el camino, en general, a los intereses del sector privado, está sumamente difundido.

Otro tema que en ese país ha pasado de ser una preocupación a constituirse en un condicionante de la viabilidad de los proyectos tecnológico-industriales para la defensa, son los costos. La propiedad privada de las empresas del sector, con su búsqueda constante y a cualquier precio de la rentabilidad, ha llevado a muchos especialistas a señalar este hecho como una de las razones de la multiplicación exponencial del costo de los sistemas de armas en los últimos 50 años.

Por ahora, y apuntalado por la mayor economía del mundo, Estados Unidos no ha colapsado bajo el peso de sus gastos militares pero es perfectamente factible que ello pueda ocurrir en un lapso no tan lejano. La sombra de lo que le ocurrió en este aspecto a la Unión Soviética empieza a proyectarse sobre su otrora vencedor capitalista.


Talleres Navales Dársena Norte S.A.C.I y N. (TANDANOR), que se encuentra unida al Astillero “Almirante Storni” en el Complejo Industrial Naval Argentino (CINAR) es una empresa clave de la industria naval local, que también forma parte del grupo de empresas estatales que el Gobierno quiere pasar a manos privadas.

Francia/Israel, conducción estatal, producción pública y privada

Aunque Francia e Israel sean dos países muy distintos, en el diseño de sus sistemas de producción para la defensa tienen una significativa similitud. En ambos hay un organismo estatal rector del sector, en los dos la columna vertebral del entramado productivo para la defensa es estatal, y también hay importantes empresas privadas.

En Francia, el organismo rector es la celebérrima DGA (Direction Général de l’Armement/Dirección General del Armamento) perteneciente el Ministerio de las Fuerzas Armadas galo.

La DGA es un organismo netamente técnico bajo conducción civil, que en 2022 ostentaba 18 delegaciones en toda Francia, 10.206 empleados, entre civiles y militares, 80 proyectos en gestión o supervisión, 16.000 millones de euros de adquisiciones militares a su cargo y 1.100 millones de euros en inversión en investigación y desarrollo; que participa, a su vez, en la promoción comercial en el exterior de los bienes y servicios elaborados por la industria para la defensa francesa.

Con respecto a las empresas, dos de los principales bastiones de la defensa francesa y europea son Airbus y Thales. En la primera (cuya denominación societaria actual es EADS – European Aeronautic Defense and Space Company), especializada en el rubro aeroespacial y militar; en el año 2020 el Estado francés poseía el 11% de las acciones, el alemán el 10,9% y el español el 4,1%. Este porcentaje accionario le permite a los países socios controlar de hecho a la compañía, e incluso en los últimos años se ha estado negociando el incremento de esas participaciones societarias.

En Thales, especializada en cuestiones de electrónica e información para la defensa, aunque cotiza en bolsa, el control de la compañía es compartida entre el Estado francés y la empresa privada gala Dassault. En el rubro naval, Naval Group, es uno de los mayores astilleros de Europa, propiedad del Estado francés en un 62,2% y de Thales en un 35%.

El sector francés de la defensa, asimismo, cuenta con importantes empresas privadas de proyección mundial. Uno de los más paradigmáticos de estos grupos es la citada Dassault, otrora diseñador y fabricante de los aviones cazabombarderos Mirage que sirvieron en la Fuerza Aérea Argentina. Si bien empezó y tiene su eje en la aeronáutica, la empresa se diversificó en diversos rubros en las últimas décadas.

En el modelo israelí hay dos organismos públicos que se destacan: el DOPP (Department of Production and Procurement/Departamento de Producción y Adquisiciones) y el SIBAT (Internacional Defense Cooperation Directorate/Dirección de Cooperación Internacional para la Defensa). El primero se encarga de las adquisiciones de material militar y la supervisión e impulso de los programas de desarrollo y fabricación, tanto sea que se realicen en empresas estatales como privadas. El segundo promueve las exportaciones de armamento israelí.

Las empresas para la defensa israelíes, a su vez, tiene dos grandes ramas: una protagonizada por la estatal Israel Aerospace Industries (IAI) y la otra por la privada Elbit. En ambos casos se trata de compañías que constituyen las cabeceras de holdings integrados por un numeroso conjunto de otras empresas. En medio de ellas se destaca Rafael, una compañía más pequeña perteneciente al Ministerio de Defensa israelí, especializada en la producción de sistemas de defensa aérea como los famosos misiles aire-aire Python.


Airbus (cuya denominación societaria actual es EADS – European Aeronautic Defense and Space Company) está especializada en el rubro aeroespacial y militar. En el año 2020 el Estado francés poseía el 11% de las acciones, el alemán el 10,9% y el español el 4,1%. Este porcentaje accionario le permite a los países socios controlar de hecho a la compañía.

China/Rusia, Estado omnipresente

Tanto en Rusia como en China las principales empresas industriales de la defensa están en manos del Estado. En el gigante asiático, las más importantes son: AVIC (Aviation Industry Corporation of China/Corporación de la Industria de Aviación de China), CETC (China Electronics Technology Group Corporation/Corporación Grupo de Tecnología Electrónica de China), Norinco (China North Industries Group Corporation/Corporación del Grupo de Industrias del Norte de China) y CSGC (China South Industries Group Corporation/Corporación del Grupo de Industrias del Sur de China).

En Rusia las más relevantes son Amaz-Antey, UAC (United Aricraft Corporation) y OCK (United Shipbuilders Corporation/Corporación de Fabricantes de Barcos Unidos).

Es obvio que en la vida de las empresas para la defensa de estos dos países late, todavía, la influencia del período comunista. Sin embargo, en ambos casos el reposicionamiento internacional de Rusia y China en las últimas décadas llevó a profundos procesos de modernización en esas industrias.

El caso chino es particularmente interesante. Cuando Deng Xiaoping llegó en 1978 a la jefatura del gobierno puso en marcha un programa de eficientización y avance de sectores estratégicos denominado las “Cuatro Modernizaciones”, que abarcaron la agricultura, la industria, la ciencia y la tecnología, y la defensa. En este último, lo relativo a investigación, desarrollo y producción se encontraba especialmente desarticulado, obsoleto, con dificultades de calidad y productividad, y escasez de personal bien formado. Cuarenta años después, la industria para la defensa china, bajo conducción estatal, ha dado un salto cualitativo gigantesco, el cual, si bien aún no ha permitido superar todos sus problemas, la ha acercado a los estándares de las mejores del mundo.

América Latina, diversidades dispares

En América latina hay una diversidad de modelos, mucho de los cuales han mutado fuertemente a lo largo de la historia reciente. Entre los países de la región con industrias para la defensa significativas están Brasil, la Argentina y Chile.

Brasil ha edificado, por lejos, la industria de defensa más avanzada de la región y una de las más relevantes entre las naciones en vías de desarrollo. Aunque su diseño del entramado productivo para la defensa se ha basado en empresas privadas, el sector estatal ha cumplido un rol fundamental a través de incentivos y orientaciones precisas. Un caso paradigmático es el de EMBRAER, la empresa de aeronáutica y defensa brasileña de mayor importancia y proyección internacional. Privatizada en la década de 1990, el Estado conservó, no obstante, una acción de oro (goldenshare) por la cual el gobierno puede vetar cualquier decisión del directorio que considere inadecuada para los intereses estratégicos de la compañía o del país. Únicamente el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro se negó a emplear dicha facultad frente a la posibilidad de adquisición de EMBRAER por parte de Boeing, en 2019, operación que finalmente se frustró por problemas internos de la compañía estadounidense.


EMBRAER es la empresa de aeronáutica y defensa brasileña de mayor importancia y proyección internacional en América Latina. Privatizada en la década de 1990, el Estado conservó, no obstante, una acción de oro que puede vetar decisiones del directorio.

La Argentina, poseedora hasta la década de 1980 de una diversificada y amplia industria para la defensa construida a lo largo del siglo XX bajo el modelo de la autarquía militar; padeció durante el proceso privatizador de los ’90 el desguace del sector, llevándolo casi a su destrucción total. Sin embargo, a partir de la primera década del siglo XXI, se inició un proceso de recuperación y reconstrucción que permitió volver a contar con al menos una empresa rectora en la mayoría de los segmentos estratégicos (aeronáutica, naval y tierra). A esto se le sumó un nuevo actor, la estatal INVAP que en una década desarrolló desde cero radares militares y civiles habiendo alcanzado, 20 años después, la madurez para comenzar a exportar.

A pesar de que Chile, tras la dictadura de Pinochet en los ‘70, se ha mostrado como el ejemplo paradigmático de sociedad neoliberal, lo cierto es que en materia de defensa, mantuvo e hizo crecer empresas estatales, tanto en lo aeronáutico (ENAER), como en lo naval (ASMAR) y lo terrestre (FAMAE).

Aunque Chile ha mantenido la propiedad de esas empresas en manos de las fuerzas armadas según cada rubro, un modelo arcaico y poco recomendable; esta práctica ha tenido algunas particularidades que han buscado conjurar los típicos problemas que aparecen en las empresas productiva en manos de militares. Por ejemplo, una de las prácticas que hace sumamente difícil constituir una gerencia profesionalizada y especializada en las empresas de gestión militar es la rotación típica de los puestos castrenses. Chile ha tratado de evitar caer en esta dificultad dando a los militares en puestos de conducción de las mencionadas compañías una continuidad en sus roles que no tienen en otras posiciones castrenses. Para citar sólo un caso, el Gral. Henry Cleveland, presidente de ENAER, hace 11 años que presta servicios en la empresa.

Múltiples variantes

El mundo ya está plenamente inmerso en una confrontación entre bloques geopolíticos. Esto tiene impactos concretos en la reorganización de los entramados productivos para la defensa de los distintos países, que se tornan fundamentales para la disputa por el poder y la preservación de la soberanía. Algunas de estas consecuencias poseen antecedentes previos. Por ejemplo, el agrupamiento de empresas que surgió de la “ultima cena” para obtener escalas productivas más grandes a fin de enfrentar los achicamientos presupuestarios en los años posteriores a la caída del mundo soviético, que no sólo se realizó en Estados Unidos, sino que se replicó también en los complejos industriales del resto de los países de la OTAN. Esto llevó a un esfuerzo de internacionalización de las principales empresas occidentales para la defensa, con el propósito de compensar en los mercados foráneos lo que perdían de ventas en los nacionales. La británica Bae Systems se destacó en este proceso, expandiéndose en Estados Unidos con tal éxito que en la actualidad es la única empresa extranjera considerada oficialmente como parte de la base industrial para la defensa norteamericana.

También se ha dado el surgimiento de nuevos actores nacionales, como Corea del Sur y Turquía. En todos estos casos, aunque haya empresas privadas involucradas en algunos nichos específicos de actividad, son las compañías estatales y el propio Estado quienes sostuvieron el esfuerzo para la creación y consolidación de un entramado de investigación, desarrollo y producción para la defensa moderno y eficaz.

Turquía es uno de los casos con una trayectoria llamativa que puede ser un referente a tener en cuenta por los países latinoamericanos que aspiren a contar con una industria para la defensa propia que sea competitiva. En 1952, tras unirse a la OTAN, prácticamente desmanteló su industria para la defensa para pasar a depender de las compras a empresas estadounidenses. Pero, en 1974, a causa de su intervención en la guerra civil de Chipre, se declaró contra ella un bloqueo armamentístico propiciado por las potencias occidentales que obligó a Ankara a reconstruir la industria para la defensa turca. Desde entonces comenzó un rápido proceso de desarrollo que ha sorprendido recientemente con sus logros, como los drones provistos a Ucrania en su enfrentamiento con Rusia.

Claridad y determinación

Las auguradas privatizaciones del complejo industrial argentino para la defensa por parte del Gobierno de Milei vuelven a dejar al país en el peligro cierto de quedar fuera del mapa de la construcción de poder internacional. Sin negar que muchas de las empresas que conforman ese entramado productivo requieren importantes modernizaciones, sobre todo desde lo organizacional y cultural, además de proyectos significativos para incrementar sus capacidades; lo cierto es que en el seno de un Gobierno que sistemáticamente denosta la generación de valor que proveniente del conocimiento y la tecnología, no se puede esperar otra cosa que las privatizaciones anunciadas sean sinónimo de involución y pérdida, y no del progreso necesario y anhelado.

De todas formas, la resiliencia argentina ha demostrado ser alta y la última palabra lejos esta de haber sido dicha. Ahora bien, sea que estas empresas puedan ser preservadas, o deban ser reconstruidas en un futuro, el conocimiento sobre cómo se está moviendo el sector en el mundo y los entramados geopolíticos en disputas en el mismo, debe ser muy diáfano, así como la voluntad para volver a avanzar cuando llegue un momento más propicio tiene que ser bien determinada, si es que no se quieren perder las oportunidades que puedan forjarse.



CONICET a la deriva: Los reclamos de científicos argentinos al Gobierno de Milei
TSS habló con investigadores y directivos de distintas provincias para conocer cómo afectan los recortes de presupuesto y de personal a partir de las políticas del nuevo Gobierno. Problemas para pagar la luz, líneas de investigación paralizadas y jóvenes profesionales que ya piensan en irse del país son algunas de las consecuencias del desfinancimiento del sector científico-tecnológico, que busca organizarse para enfrentar el ajuste.
Por Nadia Luna




A poco más de dos meses de la asunción del nuevo Gobierno nacional, la situación de la ciencia argentina en los institutos del CONICET distribuidos a lo largo y ancho del país comienza a ser preocupante. Algunos directores y directoras de los centros de investigación ya están teniendo problemas para pagar servicios básicos como la luz y gastos de mantenimiento. Los subsidios para poder llevar adelante proyectos de investigación no están siendo ejecutados. Miles de postulantes a becas doctorales esperan los resultados que deberían haberse publicado el 12 de enero para saber si tendrán trabajo en los próximos meses. Muchos, como ha sucedido cada vez que hubo crisis económica y desfinanciamiento del sistema científico argentino, ya piensan en irse del país.

Ante este panorama, la comunidad científica se está organizando de diversas maneras: hay redes nacionales de directores de institutos y de postulantes a becas CONICET, asambleas formadas dentro de los CCT (los Centros Científicos Tecnológicos son nodos provinciales o regionales que nuclean numerosos institutos), gremios, sindicatos y diversos colectivos de científicos y científicas que se habían creado durante el ajuste propiciado por el gobierno de Mauricio Macri y que ahora ven necesario reactivar esos lazos.

El 14 de febrero, referentes de la Red de Autoridades de Institutos de Ciencia y Tecnología (RAICYT) tuvieron una reunión con el presidente del CONICET, Daniel Salamone, para plantearle sus preocupaciones. “En concreto, no tenemos nada”, comunicó al salir de la reunión Jorge Geffner, representante de la red, a quienes se habían movilizado al Polo Científico Tecnológico para apoyar los reclamos. Ese día, las movilizaciones de trabajadores de la ciencia se replicaron en numerosas ciudades del país.

Más tarde, el directorio del CONICET hizo un comunicado donde se compromete a publicar los resultados de las convocatorias antes de la próxima reunión con directores (el 28 de febrero). Sin embargo, de las 1300 becas doctorales que deberían otorgarse, aclaran que solo están garantizadas 600 con fecha de inicio el 1 de agosto (cuando deberían comenzar el 1 de abril) y las 300 correspondientes a Becas de Finalización de Doctorado. Desde la RAICYT explicaron que “el Estado argentino invierte en su semillero académico tan sólo el 0,008% del PBI”, con lo cual no entienden los argumentos del recorte.

El 14 de febrero referentes de la RAICYT tuvieron una reunión con el presidente del CONICET, Daniel Salamone, para plantearle sus preocupaciones. El reclamo fue acompañado con movilizaciones de científicos en todo el país.

“Esto no lo vivimos nunca en la historia de la democracia. Los dos pilares fundamentales de la ciencia, que son los recursos humanos y el financiamiento, están siendo destrozados en unos pocos meses. Es una situación de ahogo que no sé cuánto tiempo más podremos tolerar. En la reunión de la RAICYT que hicimos el viernes, varios directores manifestaron que están empezando a tener problemas para pagar gastos básicos como la luz y el mantenimiento de instalaciones. ¡Y estamos en febrero recién!”, contó a TSS la doctora en Química Valeria Levi, investigadora del CONICET y vicedecana de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

Durante la reunión de la RAICYT, las y los científicos de distintas provincias expusieron la situación de sus institutos, presentaron los avances de las distintas comisiones (Difusión, Adhesiones, Trabajo Parlamentario y Asuntos Legales) y definieron las próximas acciones a seguir. Al reclamo por las becas doctorales, se suma que hay una convocatoria abierta de 800 becas posdoctorales sin garantía de que se vaya a dar nombramiento efectivo; que no hay novedades en las promociones ni ingresos a la Carrera de Investigador Científico (CIC) ni a la Carrera de Personal de Apoyo (CPA) del CONICET; y tampoco sobre los 49 trabajadores administrativos cesanteados (contratados en 2023) ni sobre los 1200 que tienen contrato solo hasta el 31 de marzo.

“Esta situación con los recursos humanos paraliza los proyectos de investigación porque ya estaba planificado sumar a esa gente. Pero, además, genera una sensación de frustración en quienes se presentaron y una gran incertidumbre sobre su continuidad. Ya antes era difícil conseguir becarios porque las becas no son salarios y los montos son bajos, así que ahora será más difícil aún. A largo plazo, esto puede tener efectos muy negativos sobre dónde van a ir las nuevas generaciones que hagan ciencia”, dijo el doctor en Ciencias Biológicas Ricardo Pautassi, vicedirector del Instituto de Investigación Médica Mercedes y Martín Ferreyra (INIMEC–CONICET/UNC/IMMF), de Córdoba.

«A largo plazo, esto puede tener efectos muy negativos sobre dónde van a ir las nuevas generaciones que hagan ciencia», advirtió Ricardo Pautassi, investigador del CONICET en el INIMEC, de Córdoba. En la foto, científicas preparándose para la movilización del 14 de febrero en esa provincia.

Entre las próximas acciones, la RAICYT planea convocar a una reunión presencial de autoridades que permita concretar un marco representativo, federal y formal de funcionamiento de la red, crear una página web y poner en marcha distintos cursos de acción con otros sectores del sistema científico, como las universidades nacionales. “La red está trabajando desde diversas perspectivas. Por un lado, seguir manifestándose públicamente en forma democrática. Por otro lado, estamos estudiando distintas vías de acción, consultando con abogados e iniciando diálogos con diputados y senadores. Esta semana vamos a estar trabajando en eso”, indicó Levi.

La situación de las provincias

Si bien los reclamos del sector científico son similares en todo el país, cada región atraviesa la problemática de diversas maneras. TSS conversó con científicos y directivos de distintas provincias para conocer cómo les está afectando el recorte de presupuesto y de personal.

“En las provincias la situación es peor por varias razones”, afirma la doctora en Bioquímica Virginia Albarracín, directora del Centro Integral de Microscopía Electrónica (CIME–CONICET/UNT), de Tucumán. “En principio, porque en épocas de vacas gordas como los últimos cuatro años, los recursos tienden a quedarse más en los centros de mayor cantidad de investigadores, como Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, y entonces tenemos menos aire para seguir ahora que la cosa está mal. Por otro lado, porque las protestas tienen menos fuerza aquí por ser pocos. En Tucumán, no hay más de mil personas de CONICET y estamos bastante diseminados dentro del área metropolitana”, explicó.

Albarracín agregó que en el CIME por ahora pueden seguir trabajando porque tienen algunos ingresos de usuarios del sector privado e instituciones de salud a quienes brindan servicios pero hay algunos aspectos paralizados, como los dos subsidios obtenidos en el programa “Equipar ciencia” que continúan esperando. “Los íbamos a usar para renovar los equipos y ponernos a la vanguardia de la microscopía electrónica en el país. Hoy todo eso parece muy lejano. También sigo esperando los resultados de mi promoción a investigadora principal, que ya debería haber salido”, señala.

Desde Jujuy, la economista Laura Golovanevsky, directora del Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Tecnologías y Desarrollo Social para el NOA (CIITeD–CONICET/UNJu), explicó que en su grupo de investigación están usando fondos remanentes del año pasado pero que cuando eso se acabe, “van a aparecer los problemas”. En su caso, al trabajar dentro de la universidad no tienen gastos adicionales de luz y mantenimiento pero una de las cosas que están empezando a restringirse son las salidas a campo para realizar diversos relevamientos. “La mayor preocupación que tenemos es la incertidumbre por el futuro porque vemos que el rumbo que se está tomando es dejar de lado al CONICET”, apunta la investigadora.

Investigadores del CONICET en Santiago del Estero también se movilizaron para exigir respuestas sobre los recortes presupuestarios y de personal.

En tanto, Adrián Di Giacomo, director del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL–CONICET/UNNE), cuenta que en Corrientes las y los científicos se están organizando entre las unidades ejecutoras de la región, realizando reuniones, hablando con la prensa local y participando en manifestaciones junto con otros sectores de la sociedad. En su instituto cuentan con varios vehículos para salir a campo a realizar investigaciones pero debido a que no pueden afrontar gastos de servicio técnico y de reposición de neumáticos, solo una camioneta está en condiciones de ser utilizada. “Hemos restringido los gastos de los institutos a los servicios básicos, sin poder comprar insumos para los laboratorios ni artículos de limpieza, ya que el dinero para el funcionamiento ha sido licuado por la inflación”, se lamenta.

Para Pautassi, la situación actual empieza a tener algo de déjà vu. En la época de ajuste que atravesó el instituto cordobés durante el gobierno de Mauricio Macri, habían llegado al punto en el que, por no poder pagar servicios básicos, investigadores y becarios se turnaban para limpiar los laboratorios y sacar la basura. Aunque eso había sido hacia el último año de gobierno, no en los primeros meses. “El primer impacto que hemos tenido es que ya tuvimos que solicitar fondos extraordinarios para el pago de la luz del instituto. De por sí son costos elevados y con el aumento de los últimos meses no estamos pudiendo afrontarlos”, cuenta.

En plena Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la situación también se está complicando. “Yo estoy pagando de mi bolsillo rollos de papel que necesitamos en el laboratorio”, dijo Levi, que trabaja en el Instituto de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (IQUIBICEN–CONICET/UBA). También están replanteando líneas de investigación y viendo qué insumos podrán adquirir y cuáles no con la reducción del 50% que implicó la última devaluación en los subsidios obtenidos. De todos modos, remarca que lo que más les preocupa es la situación de los y las estudiantes de doctorado.

Manuel De Paz, investigador del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Recursos Naturales, Agroecología y Desarrollo Rural (IIRNAD–CONICET/UNRN) que está en Bariloche, y miembro de ATE CONICET, señala que vienen realizando distintas acciones colectivas, como asambleas, radio pública y reuniones para conocer la situación de cada grupo de investigación. “Al instituto nos pega sobre todo en el funcionamiento y en la continuidad de los becarios. Con este panorama, los jóvenes investigadores tenemos poca perspectiva de poder formar grupos de trabajo y financiar nuestros proyectos. Además, se han caído las compras de algunos equipos que ya habíamos solicitado”, precisa.

Los reclamos de la comunidad científica llegaron hasta el fin del mundo: en Ushuaia investigadores del CADIC y la Universidad Nacional de Tierra del Fuego se movilizaron en rechazo al vaciamiento del CONICET.

Soledad Leonardi, investigadora del Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR–CONICET CENPAT), en Puerto Madryn, cuenta que no fue difícil volver a organizarse porque ya se habían conformado redes de trabajadores durante el macrismo. En particular, allí están enfocados en el reclamo por “los compañeros y compañeras que se encuentran más expuestos a las medidas tomadas por el Gobierno de Milei”: el personal administrativo, los postulantes a las becas y los investigadores que debían ingresar a carrera pero aún no fueron efectivizados. “En el CENPAT tenemos fondos para garantizar el funcionamiento durante pocos meses más. Luego no vamos a poder cubrir gastos básicos como luz, gas, internet, seguridad y limpieza. Esto es en mayor o menor medida lo que está sucediendo en todos los institutos del país”, sintetiza.

Una agencia con fondos pero sin ejecución

Otra situación preocupante dentro de la comunidad científica es la paralización en el funcionamiento de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), pese a tener presupuesto propio para poder funcionar. “No se entiende por qué no se ejecutan esos fondos si están disponibles y no se pueden usar con otra finalidad. La respuesta que dan no conforma porque es como la cuestión del huevo y la gallina: dicen que no tienen firma para hacer las ejecuciones pero siguen sin nombrar un presidente”, afirma Levi.

TSS consultó al economista Fernando Peirano, expresidente de la Agencia I+D+i, sobre la crítica situación del organismo. “La Agencia continúa sin presidente o presidenta, esto tiene consecuencias en lo operativo y es una señal en lo institucional. Esta acefalía ya lleva más de 60 días. Hay un directorio que es el órgano máximo de autoridad pero, a su vez, hay decisiones que se tomaron desde la Jefatura de Gabinete en contradicción con el directorio, con lo cual hay una situación de incipiente conflicto de mandos sobre la Agencia”, explicó.

“La Agencia continúa sin presidente o presidenta, esto tiene consecuencias en lo operativo y es una señal en lo institucional», dijo Fernando Peirano, expresidente de la Agencia I+D+i.

Además, en los últimos días, ante el anuncio del gobierno sobre la eliminación de fondos fiduciarios, se produjo una confusión sobre la posibilidad de que se elimine el Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCYT) de la Agencia. Peirano explica que el FONCYT es una Dirección Nacional, no un fondo fiduciario, con lo cual no hay modificaciones previstas. Sin embargo, la Agencia posee también un fondo fiduciario que es la columna vertebral del sistema administrativo y financiero de la Agencia. Aún no se sabe si será eliminado pero si lo fuera, sería mucho más difícil que la Agencia disponga de los recursos para cumplir con los pagos de los diversos subsidios.

“Gran parte del carácter plurianual de la ciencia está asociado a la existencia de este fondo fiduciario. Es un instrumento para agilizar y garantizar a lo largo de todo el año la disponibilidad de liquidez para atender los más de 8.000 proyectos que lleva la Agencia. Lo que hay que tener en cuenta es que este fondo es una fracción mínima de los recursos que se cursan a través de los fondos fiduciarios: representa apenas el 0,065% del total. No es lo que genera un descalabro en las cuentas públicas ni lo que desde el Ministerio de Economía reclaman para tener caja única”, aclaró Peirano.

Lo que viene

Desde las distintas regiones del país, las y los científicos consultados coinciden en que el panorama que se avizora para la ciencia argentina en los próximos meses no es nada alentador. “Nuestra creatividad debería estar puesta en desarrollos científicos pero hoy nuestra atención está puesta en sobrevivir. Los becarios ya están pensando en irse al exterior por un tiempo. Y espero que los técnicos no sigan el mismo camino porque formar un profesional para manejar un equipo de alta complejidad lleva décadas”, apunta Albarracín.

Uno de los principales reclamos de la comunidad científica es que se otorguen las 1300 becas doctorales de la última convocatoria (que deben comenzar el 1 de abril). Sin embargo, por ahora solo están garantizadas 600 para empezar el 1 de agosto y aún no fue publicado el orden de mérito de los postulantes.

Por su parte, Golovanevsky realiza un diagnóstico similar y considera que si se produce otra fuga de cerebros (como sucedió en la crisis del 2001) va a ser muy difícil reconstruir el sistema científico. “Esa cadena que empieza con los becarios y sigue con investigadores jóvenes se está cortando porque no hay ninguna claridad de que va a haber becas para quienes se postularon. Aún cuando esto se retome más adelante, será difícil de reponerse del golpe que ya se le asestó al sistema”, sostiene.

En cuanto a las diferencias con el ajuste propiciado por el Gobierno de Macri, Leonardi plantea que hay dos cosas que asustan. “Por un lado lo rápido que está sucediendo todo. En unos pocos meses estamos viendo unos niveles de retroceso muy altos en todos los aspectos. Y por otro lado, hay también una diferencia desde lo discursivo. El macrismo se plantó desde un lugar en el que hablaban de la importancia de sostener el sistema científico, aunque en la práctica no sucediera. Pero el gobierno de Milei defenestró al CONICET desde antes de ganar las elecciones y habilitó un discurso violento que lleva a que quienes hacemos ciencia suframos esa violencia. Hay situaciones en las que compañeros y compañeras se han visto involucradas en agravios físicos y eso es algo que no habíamos vivido anteriormente”, señaló.

Para Levi, un punto clave puede estar en convencer a los legisladores y tomadores de decisión de que la ciencia es esencial para el desarrollo de cualquier país, sea de la fuerza política que sea. “A nivel mundial, gobiernos de derecha, izquierda, centro, todos han mantenido políticas de ciencia y tecnología porque la consideran motor de desarrollo. Lo que buscamos es conversar con todas las fuerzas para que ese consenso que vemos en otros países sea también un consenso en la Argentina”, finalizó.



jueves, 22 de febrero de 2024

Diputados: Piden que el Gobierno de explicaciones sobre el ajuste al CONICET
El Directorio confirmó el recorte de becas, pero Salamone, Nahirñak y Cosentino, no dan declaraciones. El legislador, Christian Castillo, pidió que se informe sobre el "vaciamiento y ajuste" en el organismo.



El legislador del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), Christian Castillo, elevó un pedido de informes para que el Gobierno de explicaciones sobre la acuciante situación presupuestaria que atraviesa el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), por el recorte del gobierno de Javier Milei.

El diputado nacional busca que el gobierno explique cuál es la situación del máximo organismo de ciencia y tecnología que hoy cuenta con los mismos fondos para funcionar y pagar salarios que en el 2023, por decisión del presidente de la Nación.

Mientras tanto, el Directorio confirmó el ajuste de becas de doctorado, de 1.600 a 600, y su presidente, Daniel Salamone, tanto como todos los responsables del área científica y tecnológica, Paula Nahirñak (a cargo de la Subsecretaría de Ciencia y Tecnología), Gustavo Posse y Alejandro Cosentino (Secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología) no dan explicaciones y escapan a las preguntas de la prensa.


Anonimato total. Paula Nahirñak está a cargo de la Subsecretaría de Ciencia mientras el sistema científico está al borde de la quiebra.

La situación en el organismo es preocupante, puesto que están funcionando con los mismos recursos que el año pasado, con una inflación proyectada del 250% anual. Mientras el conflicto crece, las autoridades se esconden, no dan respuestas e instrumentan, bajo el asesoramiento de Lino Barañao, un ajuste de grandes proporciones, que deja al organismo al borde de otra fuga de cerebros.

Becas recortadas

El directorio del Conicet mientras tanto, confirmó el ajuste que había anunciado el presidente del organismo, Daniel Salamone: sólo dará 600 becas doctorales, cuando la convocatoria 2023 había sido para 1.300, además de 300 de “finalización”, y pateará cuatros meses, de abril a agosto, el inicio de los programas.

La noticia es apenas una ratificación de lo que había surgido de la reunión que había comenzado la semana pasado y había pasado a un cuarto intermedio, aunque la comunidad científica, que se encuentra en estado de alerta y movilización, guardaba un mínimo nivel de expectativa sobre la posibilidad de una revisión del hachazo.


Alejandro Cosentino es el nuevo secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, pero no explica la asfixia de fondos en el CONICET.

De hecho, el directorio mismo había decidido demorar la publicación de las listas de aspirantes para darle algo más de tiempo a Salamone para conseguir recursos que evitaran el fracaso de los proyectos académicos de 700 profesionales que no accederán al beneficio.

El ajuste es parte del plan de achicamiento del Estado que lleva adelante el Gobierno. El ahora presidente Javier Milei había prometido, en el momento de mayor euforia de su campaña, cerrar el organismo, que acredita 66 años de trayectoria prestigiosa en la producción de conocimiento. Su trabajo cobró relevancia, por ejemplo, durante la pandemia, cuando produjo kits de testeo que acortaron sensiblemente los tiempos de diagnóstico.



Advierten que el Gobierno está dejando al borde de la quiebra a las universidades públicas
Los rectores y las rectoras del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) emitieron un comunicado alertando por la situación presupuestaria. Milei les da los mismos fondos que en 2023.


Los rectores del Consejo Interuniversitario Nacional, preocupados por la asfixia a las universidades.

El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que reúne a los rectores y rectoras de las 70 universidades públicas del país advirtió que el gobierno de Javier Milei está dejando al borde de la quiebra a las casas de estudios superiores.

El CIN emitió un comunicado en el que remarca que “las autoridades del sistema universitario público hemos gestionado ante las autoridades competentes las acciones que entendemos necesarias y, producto del esfuerzo colectivo de nuestras comunidades, hemos garantizado, en condiciones muy difíciles, la continuidad de las actividades en cumplimiento de nuestra misión”.

Sin embargo, advierten por “de no mediar acciones que rectifiquen el rumbo, se verá seriamente afectado el pleno funcionamiento de las instituciones universitarias públicas”.
Reclamo

De tal forma el Consejo sostiene la necesidad de “incrementar razonablemente los gastos de funcionamiento mensuales, actualizándolos conforme el proceso inflacionario que atravesamos, de manera de garantizar la continuidad de nuestras actividades y el cumplimiento de nuestra misión; b) actualizar los salarios de docentes y nodocentes; c) dar continuidad a los programas universitarios vigentes destinados a inversión en obras de infraestructura, equipamiento y sostenimiento de los programas de becas; y d) garantizar el presupuesto necesario para sostener las actividades de ciencia, tecnología y extensión”.

En el comunicado, destacan que “en estos 40 años de democracia las universidades públicas han sido un claro ejemplo de institucionalidad, destacada formación profesional de excelencia, producción de conocimiento comprometido con los grandes problemas nacionales, construcción democrática y respeto por los derechos humanos”.


Perdiendo el camino del desarrollo

Es más, sostienen que “en Argentina, todos los sectores vinculados con el desarrollo productivo incluyen investigación y conocimiento generado en las universidades y el sistema científico. En las escuelas, los hospitales, las fábricas, los comercios, el campo, los escenarios, el mar, el espacio y en cada casa, las y los profesionales, el conocimiento, el arte y la tecnología que salen de las universidades están en todos lados y son parte de la vida cotidiana de los 47.000.000 de argentinas y argentinos“.

Por ello concluyen que es prioritario “sostener el valor estratégico que la educación universitaria pública tiene, sobre todo para un país que atraviesa tantos problemas estructurales, es responsabilidad de todas y de todos. Todo lo que nos pasa se soluciona con más y mejor educación y universidad pública, con más y mejor inversión en formación universitaria y ciencia nacional”.

La situación de las universidades nacionales viene en deterioro desde diciembre, cuando el presidente, Javier Milei, decidió congelar sus recursos y destinarles el mismo presupuesto que en 2023, con una inflación proyectada de más del 250% anual.

Los gastos de funcionamiento, que las universidades ya remarcan que están en peligro, cubren costos como funcionamiento, salarios, investigación y extensión, roles claves para funcionar y llegar al territorio.

El documento lleva la firma del Comité Ejecutivo ampliado del CIN con fecha del 21 de febrero de 2024.



La Universidad Nacional de La Plata instaló una estación terrena satelital
Está destinada a la recepción y el envío de información satelital y tendrá fines de investigación colaborativos y de fomento del uso de datos.


La UNLP cuenta con una vasta experiencia en el área de desarrollo aeroespacial, a través de su Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA).

La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) instaló una estación terrena que servirá tanto para la recepción como para el envío de información satelital, y que estará destinada a fines de investigación colaborativos y de fomento del uso de datos satelitales, se informó oficialmente.

Según se indicó desde la casa de altos estudios, la estación terrena se encuentra instalada en la torre del Edificio Central de la Facultad de Ingeniería, en La Plata, y consta de una antena parabólica de 1,90 metros y otras dos antenas para sus diferentes bandas de frecuencia

La idea es que sirva no sólo para nuestros satélites sino también para satélites de otras universidades de Argentina y del mundo, señaló la ingeniera Sonia Botta, integrante del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA), que participa del proyecto junto al grupo Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones (SENyT) del Departamento de Electrotecnia.

El decano de la Facultad de Ingeniería y director del CTA, Marcos Actis, mencionó como surgió la iniciativa. En 2019 en una visita a la Universidad de Northwestern, en China, vi que ellos contaban con una estación terrena. Y pensé que la Facultad de Ingeniería debía tener una para el seguimiento de pequeños CubeSats. Hoy es una realidad.

Por sus tipos de antenas, la estación podrá ser de utilidad para satélites de radioaficionados, es decir, servirá para enviar y recibir información en las bandas VHF y UHF, que son las más usuales, y también para la recepción de datos en banda S, que se emplea para la transmisión de datos científicos.

Es una de las pocas antenas de este estilo en el país. Tenerlo en la Universidad es un aporte significativo, destacó Botta.

En esa misma línea, el ingeniero Santiago Rodríguez, integrante del SENyT, añadió que la estación nos permitirá adquirir señales de otros satélites que realicen su pasada sobre nuestra estación y almacenar los datos o publicarlos suscribiéndonos a una red internacional de estaciones terrenas para que nuestra institución colabore compartiendo datos de ciencia. De igual manera, otras estaciones terrenas del mundo podrían realizar la bajada de los datos de nuestro satélite universitario, una vez se encuentre en órbita y operativo.

La estación tendrá la capacidad de recibir información que van recolectando los satélites, como por ejemplo de salud propia o telemetría: la temperatura que tiene, si cuenta con suficiente batería, si desplegó las antenas. Asimismo, permitirá saber su posición para verificar si está pasando por el lugar esperado y a la hora indicada. (Télam).



martes, 20 de febrero de 2024

Cameron, de visita en Malvinas, fue declarado persona no grata en Tierra del Fuego
Un mes después de reunirse y hablar con el presidente Milei, el actual canciller británico viajó a las islas y aseguró que "la cuestión de la soberanía no será tema de discusión" con el Gobierno del libertario.




Un mes después de su reunión con el presidente Javier Milei, el ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, David Cameron, llegó el lunes a las Islas Malvinas como parte de una visita oficial a distintos destinos de Sudamérica e insistió con la reivindicación de la soberanía de su país sobre el archipiélago, el cual, aseveró, "es una parte valiosa de la familia británica". La noticia desató la reacción inmediata y contundente del gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, quien no solo rechazó su llegada a Malvinas y lo declaró persona no grata en su provincia.

El repudio de Cafiero y Melella

Al mismo tiempo que promulgaba un decreto para declarar persona no grata al canciller británico, el gobernador de Tierra del Fuego publicó un hilo en X para rechazar la llegada de Cameron a las Islas. "La presencia de David Cameron en nuestras Islas Malvinas configura una nueva provocación británica que busca menoscabar nuestros legítimos derechos soberanos sobre nuestros territorios y sostener el colonialismo en pleno S.XXI. No lo vamos a permitir", dijo y agregó: "En tanto persista la usurpación británica de nuestro territorio y el Reino Unido siga rehusándose a reanudar las negociaciones que la Comunidad Internacional establece para devolvernos lo que por historia y derecho nos pertenece, no descansaremos en nuestra lucha".




"Ningún representante colonial de un Estado que atenta contra nuestra integridad territorial mancillando la memoria y el sacrificio eterno de nuestros Héroes de Malvinas será bienvenido en nuestra provincia", siguió Melella, y agregó: "Por esa razón hemos procedido a declarar 'Persona Non Grata' a David Cameron en toda la extensión territorial de nuestra provincia".

Melella también propuso en el artículo dos "invitar a adherir a los términos del presente decreto a las Provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, al Honorable Congreso de la Nación, a la Legislatura de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, a la Comisión Nacional de Excombatientes de Malvinas, al Centro de Veteranos de Guerra Malvinas Argentinas de la ciudad de Río Grande, al Centro de ExCombatientes de Malvinas en Ushuaia".

En la primera parte del decreto, el gobernador destacó que se trata de la primera visita de un canciller británico a las Malvinas desde 1994 y, por eso, pidió la "adopción de medidas tanto en el ámbito nacional como provincial".

Quien también se expresó en contra de la presencia de Cameron en el territorio fue el excanciller y actual diputado nacional Santiago Cafiero: "Se trata de una nueva e inadmisible provocación, que no sucedía hace 30 años, y que debe ser rechazada por el gobierno nacional". Y describió como "grave" la presencia del británico por dos razones y que tienen que ver con que "reedita, tras 30 años, la visita de un canciller británico a Malvinas" y que "ocurre en el contexto de la reciente reunión Milei-Cameron en Davos". Luego de ese encuentro como también durante lo que fue la visita, recordó y expresó de "preocupante" que "el gobierno británico invoque el pretendido derecho de autodeterminación de los isleños sin que exista expresiones de rechazo por parte del gobierno argentino".




La visita y reivindicación británica

El avión que trasladó a Cameron aterrizó en la base aérea de Mount Pleasant, informó la agencia de noticias AFP. "Las Islas Malvinas son una parte valiosa de la familia británica y tenemos claro que, mientras quieran seguir siendo parte de la familia, la cuestión de la soberanía no será tema de discusión", afirmó Cameron antes de su viaje.

Tras su llegada, el ministro británico fue trasladado en helicóptero a algunos de los lugares donde se libraron batallas en la guerra que Argentina y Gran Bretaña libraron durante 74 días en 1982 por la soberanía de las Islas. Según consignó esa agencia, Cameron conversó también con residentes antes de colocar una corona de flores en el monumento conmemorativo a los que perdieron la vida durante el conflicto bélico. La visita, la primera de un ministro del gabinete británico al archipiélago desde 2016, se concreta después de que el Gobierno nacional renovara el llamado al Reino Unido para discutir el futuro del las islas.

Según un comunicado de la Oficina de Relaciones Exteriores, Commonwealth y Desarrollo, y del propio Cameron, la visita tiene múltiples objetivos, entre ellos mantener un encuentro con los habitantes de las Islas Malvinas para conocer de cerca "su esfuerzo por construir una comunidad próspera y proteger el medio ambiente natural", indicó la información.

Allí buscará reafirmar el compromiso del Reino Unido "con el derecho de autodeterminación de los isleños, un principio que se vio claramente reflejado en el referéndum de 2013, donde votaron a favor de mantener su estatus como territorio autónomo de ultramar del Reino Unido", se indicó. Hace un mes, Cameron y el presidente argentino, Javier Milei, se encontraron en el Foro de Davos, en Suiza. En esa ocasión Milei dijo que no avanzaron "en profundidad" sobre el tema de la soberanía de Malvinas "pero sí lo fijamos como un punto en una agenda donde la canciller, Diana Mondino, y el ministro Cameron avanzarán en buscar una solución al tema", informó Télam.



La Fuerza Aérea Argentina incorpora su segundo avión Embraer ERJ-140LR T-96 “Paloma Gaucha”




Teniendo como marco la Aeroestación Militar Aeroparque, la Fuerza Aérea Argentina celebró la incorporación del segundo avión de transporte Embraer ERJ-140LR T-96 “Paloma Gaucha”. La aeronave fue recibida luego de completar un vuelo ferry desde los Estados Unidos por parte del Ministro de Defensa de la República Argentina, Luis Petri, el Jefe del EMCOFFAA, Brigadier General Xavier Isaax, el Jefe del Estado Mayor General del FAA, Brigadier Mayor Fernando Luis Mengo, el jefes del Ejército Argentino, General de brigada Carlos Alberto Presti; de la Armada, contralmirante Carlos María Allievi.

En su alocución el titular de la carretera de defensa destacó la nueva incorporación que fortalece las capacidades de transporte de la Fuerza Aérea, expresando: “Cumplimos con la palabra de dejar atrás una etapa triste para todos ustedes, marcada por el destrato, los prejuicios y sobre todo por la desinversión, para abrir una etapa nueva, donde se respeta a nuestras Fuerzas Armadas, donde se las valora, se las prestigia, se las capacita y, sobre todo, se las equipa como corresponde”.




Añadiendo: “Por eso este nuevo avión, este nuevo Embraer ERJ 140, es un paso fundamental en nuestro compromiso de reequipar a nuestras fuerzas, dándoles lo mejor que podemos para mejorar su moral, su instrucción, sus ejercicios militares, su custodia del interés nacional, y la libertad y el bienestar de todos los argentinos”.

El T-96 es el segundo avión Embraer ERJ-140LR adquirido por la FAA en un proceso licitatorio que tuvo como adjudicataria a la empresa estadounidense Regional One Inc. por un monto de USD 6.856.200 de dólares. El primer ejemplar, T-95 “Vuelo del Pampero”, había sido incorporado días atrás en el marco de una ceremonia celebrada en la I Brigada Aérea El Palomar.

En homenaje a Carolina Elena Lorenzini (1899-1941): “La Paloma Gaucha“

En lo referido a su designación oficial, el ERJ-140LR T-96 ha recibido el nombre de “Paloma Gaucha” en honor Carolina Elena Lorenzini (1899-1941). Pionera de la aviación nacional y sudamericana, teniendo entre sus muchos logros el de ser la primera mujer en recibir el título de instructor de vuelo en América del Sur.

A su vez, el 31 de marzo de 1935 batió el récord sudamericano femenino de altura, llegando a 5381 metros, en un avión Ae C-3 de cabina cerrada. En 1936 cruzó el Río de la Plata en un vuelo en solitario que partió del aeródromo Rivadavia, de Morón, y compitió con otra aviadora, Isabel Gladisz. El apodo de “Paloma Gaucha” le fue conferido ya que llevaba por costumbre vestir bombachas criollas, botas y campera de cuero.

Carolina Elena Lorenzini (1899-1941) “La Paloma Gaucha”


Su vida termino trágicamente durante una exhibición aérea el 23 de noviembre, mientras realizaba una serie de acrobacias aeródromo Presidente Rivadavia.

*Fotografías ERJ-140LR T-96 y cobertura para Zona Militar: Victoria Pierucci.



lunes, 19 de febrero de 2024

Un organismo internacional de investigación espacial pide que Milei no desfinancie la CONAE
El Committee on Space Research (COSPAR), que asesora entre otros a la ONU, destacó la trayectoria internacional del organismo científico espacial argentino y pidió sostener sus fondos para investigación.




El Committee on Space Research, un organismo internacional multilateral, se hizo eco de las prinicipales medidas a nivel nacional del gobierno de Javier Milei, y pidió que no se desfinance la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).

A través de un comunicado, la entidad que tiene por objetivo la promoción de la investigación científica en el espacio a nivel mundial, sugirió que el gobierno de Javier Milei debería sostener el financiamiento para el organismo científico argentino especializado en el desarrollo aeroespacial y que acumula una trayectoria destacada a nivel internacional.

Se trata de la CONAE, que consiguió avanzar con la puesta en órbita de satélites de telecomunicaciones, como los ARSAT, y de observación de la Tierra, como los SAOCOM, entre sus hitos más destacados.

El COSPAR funciona como un foro internacional y se hace eco sobre la manera que avanza en diferentes áreas la investigación en el sector aeroespacial.


En ese sentido, llama a no cortar el financiamiento de la investigación básica, por parte del gobierno de Javier Milei, en un escenario de recorte de becas de investigación en el CONICET (organismo que provee investigadores y proyectos a la CONAE), despidos y congelamiento del presupuesto 2024 para todo el área de Ciencia y Tecnología, a valores de 2023, y con una inflación apuntada en el orden del 200%.

“Argentina ha definido un Plan Nacional Espacial ejecutado en 30 años por la CONAE”, sostiene el documento de la COSPAR firmado por el presidente del organismo, Pascale Ehrenfreund y por el Director Ejecutivo, Jean Claude Worms, y plantea que “el espacio se convirtió en un área de gran importancia geopolítica, por lo que requiere de una sólida inversión en investigación básica espacial de cara a los proyectos tecnológicos del futuro”.

La COSPAR, uno de los organismos que asesora, entre otros, a la ONU y otras organizaciones intergubernamentales en cuestiones climáticas, protección planetaria y navegación satelital, recomendó “que las autoridades argentinas sostengan el financiamiento para la investigación básica en el área aeroespacial”.



domingo, 18 de febrero de 2024

Turquía: socio estratégico para la industria de defensa en Argentina
El ascenso de Turquía al nuevo tablero geopolítico multipolar como un poder emergente a escala global presenta una oportunidad histórica para Argentina y los países de la región de crear una nueva agenda bilateral y multilateral con Turquía orientada a las energías renovables, a las nuevas tecnologías y la industria de defensa.
por Fátima Carolina Funes y Jorge Alejandro Suárez Saponaro




La guerra de Ucrania hizo célebres los vehículos aéreos no tripulados turcos o drones, símbolos de la pujante industria militar turca que los medios internacionales no tardaron en mostrar. Desde hace décadas, Ankara, por medio de una estrategia de largo plazo, impulsa el desarrollo y expansión de una industria de defensa sumamente competitiva, que no solo se limita a los vehículos aéreos no tripulados, sino a una amplia gama de productos, destacándose el alto nivel tecnológico alcanzado en pocas décadas.




Turquía: un poder emergente global que afianza sus vínculos con la región

Desde la llegada del AK Parti (Partido de la Justicia y del Desarrollo) al poder en 2002, se produjo un giro en la concepción de la política exterior turca a partir de la cual se redefinieron nuevas áreas estratégicas para Ankara: África y América Latina. Bajo la “Doctrina de Profundidad estratégica” impulsada por el ex Ministro de Relaciones Exteriores Ahmet Davutoglu (2009-2014) y luego Primer Ministro (2014-2016), la República de Turkiye pasó de proyectarse como un “poder regional” a posicionarse como “actor global”.

Según la escuela neorrealista de Relaciones Internacionales cuyo máximo exponente es Kenneth Waltz, el ascenso de las potencias emergentes puede explicarse por una nueva distribución de las capacidades materiales de los Estados emergentes, acumuladas progresivamente, lo cual les permite expandir su agenda internacional y ampliar su zona de influencia hacia otros territorios fuera de su zona de influencia. La política exterior de las potencias emergentes es muy activa en las zonas periféricas a través de la competencia hegemónica con los poderes establecidos de balance militar y no militar y a través de la expansión de su agenda global.(1)

Siguiendo esta línea argumentativa, la presencia de Turquía en América Latina se ha desarrollado exponencialmente durante los últimos años, en la actualidad existen 16 embajadas latinoamericanas acreditadas en Ankara: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Perú, Panamá, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, dato no menor que muestra la presencia latinoamericana en Ankara y que se encuentra en plena expansión.

Algunos de los indicadores de la intensificación de relaciones entre América Latina y Türkiye son: el incremento de los vuelos directos de Turkish Airlines en los países de la región, las misiones comerciales y la política del soft power. Turquía intentó firmar un acuerdo de libre comercio con el Mercosur (2) (organismo regional conformado por Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela), pero que luego no prosperó. En la Organización de Estados Americanos, la Comunidad del Caribe (CARICOM) y el Grupo de Río Turquía tiene el estatus de “país observador". En Latinoamérica, la agencia turca TIKA tiene oficinas permanentes en México desde 2014 y en Colombia desde 2015, y desarrolló actividades en Argentina y Brasil. De acuerdo con el registro publicado por la misma agencia TIKA en su sitio web, se han desarrollado 178 proyectos entre TIKA y los países de América Latina entre 2008 y 2018. (3) Otra institución relevante en la política de soft power es el instituto Yunus Emre (Yunus Emre Enstitüsü), fundado en el año 2007 comenzó sus actividades en 2009 para promover el idioma turco y la cultura turca en el exterior. La primera sede del Yunus Emre fue establecida en México y se inauguró una sede en Argentina hace dos años atrás.

Con respecto a la relación bilateral entre Turquía y Argentina existen algunas instancias de cooperación y complementación económica entre las que destacamos:
  • La cooperación tecnológico-satelital: la creación de la empresa GSATCOM Space Technologies, con la asociación entre INVAP (empresa estatal argentina) y Turkish Aerospace Industry (TAI) para la producción conjunta del satélite ARSAT (SG-1) (4)
  • En el sector privado las empresas productoras de aeronaves “Cicare” (argentina) y su homóloga turca: “Titra teknoloji”, avanzaron en negociaciones para producir conjuntamente piezas clave de helicópteros. (5)



La industria de defensa turca. Una estrella en ascenso

La crisis de Chipre de 1974, impuso el veto de Estados Unidos en materia de adquisición de armamento por parte de Türkiye. Esto impulsó al liderazgo político turco a sentar las bases para el desarrollo de una industria de defensa autónoma en un escenario regional cada vez más militarizado. En Ankara, advirtieron que ser aliado de la OTAN, no significaba el acceso irrestricto a tecnología puntera de Estados Unidos, ni estar exento de presiones políticas por parte de la Casa Blanca cuando Turquía no estuviera completamente alineada a sus intereses. Por medio de Fundaciones de cada fuerza militar, se crearon los instrumentos para buscar financiamiento extra presupuestario para el sector industrial de defensa lo cual también benefició al sector privado. Por medio de la Ley 3388 de 1987, las fundaciones de cada arma, fueron unificadas en la Fundación de las Fuerzas Armadas, accionista mayoritario de las siguientes empresas:
  • ASELSAN: La mayor empresa de electrónica de defensa de Turquía, siendo fabricantes de sistemas, tecnologías de la información y la comunicación, radar y guerra electrónica, electroóptica, aviónica, sistemas no tripulados, sistemas terrestres, navales y de armas, sistemas de defensa aérea y de misiles, comando y control. Sistemas, transporte, seguridad, tráfico, automatización y sistemas médicos.
  • ROKETSAN: produce tecnologías para munición propulsada, munición guiada, sistemas avanzados de misiles y soluciones balísticas.
  • HAVELSAN: que proporciona software, simulaciones de entrenamiento e integración de sistemas.
  • ASPİLSAN e İŞBİR: que se centran en sistemas de potencia y energía (como generadores y baterías) para operaciones terrestres.
  • TURKISH AEROSPACE: proporciona soluciones para la aviación y el espacio, produciendo helicópteros, aviones de entrenamiento básico, aviones de transporte.
  • MKEK: fabricante de armas y municiones.
  • ASFAT: modernización de instalaciones, desarrollo de infraestructura industrial de defensa.
  • STM: Desarrolla soluciones tecnológicas y sistemas, en materia de plataformas navales militares, ciberseguridad, sistemas tácticos de mini UAV, sistemas de radar, tecnologías satelitales, sistemas de comando y control, certificación y consultoría.



El sector privado cuenta con firmas de renombre mundial como FNSS, en materia de blindados y vehículos militares; los famosos Otokar, (vehículos tácticos); Baykar Makina, célebre productora de drones. El nivel alcanzado de la industria turca de defensa, le permitió posicionar 7 empresas turcas dentro de las cien más importantes del mundo, en el año 2020 Turquía escaló hacia el número 14 en exportador de productos militares del mundo. Las exportaciones turcas alcanzaron US $4.400 millones, y para 2023, se estima que la industria turca podrá auto-proveerse del 70%, previendo alcanzar el 80% para 2025, casi la autosuficiencia estratégica.(6) El valor dado a este sector, llevó a que la Agencia de Industria de Defensa de Turquía o SBB, dependa directamente del Presidente de la República.

La República de Turkiye tuvo desde la década del 70 una clara estrategia en el fortalecimiento de sus capacidades nacionales, donde socios europeos, por ejemplo, en el caso de Alemania en materia de construcciones navales y blindados, participaron en las licencias de construcción. A partir del año 2000, comenzaron los diseños parcialmente nacionales, sobre plataformas extranjeras como el caso del helicóptero de ataque T-129 Atak. A partir de 2010, la industria comenzó el camino del desarrollo completamente nacional, siendo símbolos de éxito, los vehículos aéreos no tripulados, donde Turquía encontró un nicho de mercado.

El país cuenta con una una serie de proyectos en pleno desarrollo, siendo algunos de ellos:
  • Tanque principal de batalla Altay.
  • Vehículos blindados de cadenas y a rueda.
  • Camión pesado 8x8.
  • Nuevo fusil de asalto reglamentario para las Fuerzas Armadas.
  • Patrulleros navales rápidos Tuzla.
  • Buque de proyección estratégica / LHD basado en el Juan Carlos I español.
  • Destructores de defensa aérea.
  • Submarinos U214 de licencia germana, como la construcción de un submarino de diseño nacional.
  • Avión de entrenamiento avanzado y caza ligero.
  • Desarrollo del avión de combate de quinta generación.
  • Armamento guiado.
  • Vehículos aéreos no tripulados de combate (UAV/UCAV).
  • Nuevo helicóptero de ataque.
  • Satélites de uso militar.



El listado de proyectos, en marcha, pone en evidencia el nivel alcanzado por la industria turca en cuatro décadas. En 2012, el sector tenía 66 proyectos por US$ 5.000 millones, pasando a 2022 a 700 por US$ 60.000 millones. El Estado turco cuenta con un Fondo de Apoyo a la Industria de Defensa, fuera del presupuesto gestionado por la SBB, organismo de fomento, para proyectos de inversión e investigación y desarrollo. Asimismo, existe una política de apoyo a la exportación, como experiencia en materia de cooperación industrial y tecnológica, como queda reflejado en la empresa turco - catarí para blindados y vehículos militares, apoyo al desarrollo y construcción de UAV en Georgia y Azerbaiyán, y en materia naval con Ucrania. Las ventajas comparativas de los productos militares turcos, es que son probados por las Fuerzas Armadas, y en más de un caso en escenarios reales y que por sus precios competitivos, genera un creciente interés en clientes en Asia, África y América Latina.

La adquisición del sistema de defensa antiaérea de largo alcance S-400 a Rusia, significó sanciones por parte de Estados Unidos, a la agencia de promoción de la industria de defensa, SBB. Esto aceleró desde 2015, a incrementar los esfuerzos para reducir la dependencia tecnológica de Estados Unidos, siendo la respuesta de ello, el desarrollo del caza nacional de quinta generación TF-X.

El financiamiento de la poderosa industria de defensa turca, viene no solo de los contratos del Ministerio de Defensa, sino de la política de exportaciones. Las sanciones impuestas por la Casa Blanca, obliga a Turquía a buscar socios para sus desarrollos de alta tecnología y extender la influencia de su industria militar fuera de las fronteras. Esta es una ventana de oportunidad para Argentina, que padece desde hace tiempo restricciones políticas impuestas por actores externos, para acceder a tecnología militar, y la industria de defensa turca, ofrece la posibilidad que sea el socio estratégico que requiere nuestro país, para impulsar el complejo industrial de defensa local, y modernizar las Fuerzas Armadas.




La realidad de la industria de defensa argentina

En 1984 el ámbito de investigación, desarrollo y producción para la defensa estaba constituido por una estructura I&D (investigación y desarrollo) dependiente del Ministerio de Defensa y tres estructuras independientes de investigación y producción dependientes de cada una de las Fuerzas Armadas. Este esquema se mantiene hasta la actualidad, con algunos cambios, destacándose la drástica reducción de capacidades industriales, como del mercado local.

En la estructura de investigación y desarrollo, encontramos el Centro de Investigaciones y Desarrollo Tecnológico de la Defensa o CITEDEF, dependiente del Ministerio de Defensa, funciona como órgano desconcentrado, dedicado a llevar a cabo actividades de investigación y desarrollo para las Fuerzas Armadas, tanto de carácter específico como conjunto. Por ejemplo, ha llevado exitosamente trabajos de recuperación, repotenciación, modernización de elementos y equipos de las FFAA, además de brindar asesoramiento al Ministerio de Defensa y Cancillería, en cuestiones sobre convenios vinculados a tecnología militar. En más de medio siglo de existencia CITEDEF – antiguamente denominado Centro de Investigaciones Científicas de las Fuerzas Armadas – acumuló una valiosa experiencia en distintas disciplinas, tanto de utilidad para el ámbito de la defensa como el civil. Esto le permitió tener cierto reconocimiento internacional.

En los últimos años CITEDEF vino trabajando en la modernización de los cañones FM CITER de 155 mm(7), la puesta en marcha del Sistema de Lanzamiento de Artillería de Cohetes Múltiples o SLAM Pampero y Lanza. En el caso del primero se trata de un sistema empleado en un camión UNIMOG 4x4, que lanza cohetes de 105 mm con 11 km de alcance, y el segundo, emplea un camión IVECO Trakker, en el cual es colocada una plataforma que lanza cohetes CP 30 de 127 mm, y 30 km de alcance. El sistema Pampero puede ser empleado desde helicópteros, desde contenedores especialmente diseñados por CITEDEF. Hemos indicado que el Instituto, tiene un rol activo en materia de modernización y recuperación de sistemas de armas, destacándose la modernización y extensión de la vida útil de misiles superficie-aire Aspide y superficie–superficie Exocet en servicio en las fragatas Meko 360 de la Armada.




En la Fábrica Militar de Villa María, de la mano de CITEDEF, Argentina podrá tener un banco de pruebas para los cartuchos de los asientos eyectables y pirotecnia empleada para fragilizar las cabinas de las aeronaves. Esta capacidad solo estaba reservada a una empresa ubicada en Brasil.

En los últimos años, el Ministerio de Defensa, viene trabajando en impulsar convenios y mecanismos de cooperación para el desarrollo de vehículos no tripulados terrestres y subacuáticos (ROV) y aéreos (UAV por sus siglas en inglés), radares, simuladores, sistemas de entrenamiento de diversos sistemas de armas, etc. Desde la Secretaría de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa, se están llevando a cabo mesas de trabajo, con la finalidad de coordinar esfuerzos entre el sector público y privado, articulando proveedores en los ámbitos textil, automotriz, y tecnologías de la información.

Las Fuerzas Armadas cuentan con sus organismos de investigación y desarrollo para satisfacer necesidades que le son propias. Sus capacidades tienen limitaciones por razones de presupuesto, y se orientan básicamente a recuperación y modernización de sistemas en servicio. Últimamente, existe un creciente interés en el desarrollo de vehículos aéreos no tripulados. Por decisión del Ministerio, este campo, ahora es una actividad de carácter conjunta, a los fines de ahorrar esfuerzos. Los desarrollos Clase I y II, denominados Búho, Aukán y Vigía, que son proyectos originados en la Fuerza Aérea. La Armada junto con la empresa pública de alta tecnología INVAP Sociedad del Estado, trabaja en un vehículo aéreo no tripulado de alas rotatorias, conocido como RUAS.

En el campo de la investigación y desarrollo de defensa, la citada empresa de alta tecnología INVAP, es una empresa especializada en la producción de radares. Junto con la Armada trabaja en el desarrollo de radares de tecnología AESA para vigilancia aérea y exploración de superficie para las corbetas Meko 140 y fragatas Meko 360.

Las empresas y entidades estatales dedicadas a la producción para la defensa, operan sin una debida coordinación. Incluso tienen figuras jurídicas societarias diferenciadas:
  • Fabricaciones Militares, es una Sociedad del Estado, regida por ende por la ley correspondiente. Sus actividades están centradas en producir municiones y en el ámbito civil reparaciones ferroviarias, productos químicos y explosivos.
  • FADEA. Es una Sociedad Anónima controlada por el Estado, pero en los hechos funciona como un apéndice más del Estado, por razones políticas. En el ámbito de la defensa, los trabajos se centran en el programa Pampa, modernización de un lote de aviones de ataque liviano Pucará, helicópteros AB-206, aviones de transporte C-130 H, mantenimiento de aeronaves, desarrollo de un avión de instrucción primaria, reparación y modernización parcial de un P-3 Orión. En el campo civil, mantenimiento y reparación de aeronaves, fabricación de componentes para el cohete Tronador II, componentes para el avión de transporte militar KC-390.
  • TANDANOR-CINAR. Es una Sociedad Anónima controlada por el Estado, incluyendo en el paquete accionario la participación de los trabajadores. Es responsable también del Astillero Almirante Storni, instalaciones que antes pertenecían a los Astilleros Ministro Manuel Domecq García, destinado en su momento, al frustrado proyecto de submarinos. Su potencial no está explotado a fondo. Su actividad está centrada en la reparación y mantenimiento, teniendo también contratos para la producción de embarcaciones, destacándose el proyecto del buque polar para la Armada Argentina.
  • INVAP. Es una Sociedad del Estado perteneciente a la Provincia de Río Negro. En el ámbito militar se destaca la producción de radares. Participa en otros programas para las FFAA que van desde el desarrollo e integración de plataforma giroestabilizadas, desarrollo de radares tipo AESA para los buques de la Flota de Mar, pod de inteligencia y reconocimiento ISR para los aviones Pucará Fénix, vehículo no tripulado de alas rotatoria RUAS, etc.
  • Astilleros Río Santiago. Entidad dependiente del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. En el ámbito de la defensa, está embarcado en la construcción de lanchas de instrucción para la Armada y de compuertas para los diques de los talleres de la Base Naval Puerto Belgrano. Está en proceso de transformación en Sociedad del Estado.



El mercado militar argentino y escenario de cooperación con la industria de defensa turca

Las Fuerzas Armadas desde hace cuatro décadas, no reciben inversiones significativas. La vigencia de la ley que prevé el Fondo Nacional de Defensa, permite garantizar un piso de ingresos por unos US$ 500 millones para el sector. Esto crea las condiciones para tener cierto nivel de previsibilidad en materia de inversiones en equipamiento y tecnología de defensa.

El mercado militar se encuentra reducido, pero ello no deja de ser atractivo. Existen una serie de necesidades muy puntuales, donde, la industria de defensa turca, en cooperación con empresas argentinas pueden proveer interesantes soluciones. En el ámbito de cada fuerza, identificamos las siguientes áreas, donde las empresas turcas pueden ofrecer excelentes oportunidades:

Ejército

Blindados M113: desde hace años, la fuerza lleva a cabo trabajos para elevarlos al nivel A3, con diversas mejoras mecánicas. Estas son insuficientes, dado que los blindados precisan mejorar su protección en el marco del campo de batalla moderno. Tomando de ejemplo, la modernización llevada por la empresa turca FNSS para los M-113 sauditas, para llevarlos al estándar M-113A4 que incluye nueva planta motriz, transmisión, sistemas de refrigeración del motor, estación de armas con cañón de 25/30 mm, protección contra minas terrestres, aire acondicionado, depósitos externos de combustible –mejorando la seguridad de los tripulantes– protección balística externa, nuevo panel de instrumentos, módulo de diagnóstico y gestión, cámara térmica, sistema automático de extinción de incendios, protección NBQ, etc.




Blindados a rueda: Argentina tiene un requerimiento de unos 150 blindados de este tipo 6x6. Por razones financieras quedó suspensa la adquisición de los Iveco VBR Guaraní. Las empresas turcas ofrecen en el caso de FNSS, distintas versiones como los vehículos blindados PARS NG-WAV (8x8) y PARS IV (6x6) Special Operations Vehicle-SOV, así como el PARS Scout en sus versiones 6x6 y 8x8. Las opciones son diversas, incluyendo también el Otokar Cobra, que puede presentarse como una interesante opción para unidades de exploración y seguridad. En este aspecto, Ecuador adquirió la versión Cobra II, para hacer frente a operaciones de seguridad interior, lo que abre posibilidades para las FFSS, especialmente Gendarmería.




Vehículos aéreos no tripulados: El Ejército cuenta con desarrollos de origen nacional, que precisan mayores inversiones. Turquía, puede ofrecer la posibilidad para un intercambio tecnológico, mejorando las capacidades existentes, especialmente en materia de reconocimiento, vigilancia, adquisición de objetivos, inteligencia, y ataque.




Helicópteros: El Comando de Aviación del Ejército, cuenta con una vieja flota de Bell UH-1H, en parte modernizados al nivel Huey II, además de helicópteros SA-332 Súper Puma en un número reducido. Turquía ofrece la posibilidad, de modernizar el Escuadrón de Exploración y Ataque 601 con helicópteros de ataque propiamente dicho. En el ámbito de los helicópteros utilitarios, el programa turco T-70, basado en el Sikorsky S-70, puede ser una opción, en el marco de un programa conjunto con la FAA, abriendo las puertas para un posible programa de participación de la industria argentina.




Las industrias de defensa turcas tienen la capacidad en materia de artillería de cohetes, munición de diverso tipo. Existe una necesidad imperiosa de producir munición para tanques, como morteros, misiles antitanques.

Armada

Submarinos: Argentina tiene un requerimiento de 3 a 4 submarinos. Existen ofertas de Francia, Alemania, y Brasil (buques de segunda mano). Turquía lleva a cabo la construcción de submarinos U214 en los astilleros Golcuk. El nivel alcanzado por dicha entidad, le permitió llevar a cabo el diseño del submarino nacional MILDEN 2022, cuya construcción se iniciará en 2025. Esto es una oportunidad para promover acuerdos de cooperación entre los astilleros turcos citados y CINAR–TANDANOR, con la finalidad de adquirir capacidades de mantenimiento y reparación de submarinos, y eventualmente su construcción. La posibilidad que Argentina concrete un contrato con astilleros alemanes por los U214, no impide que TANDANOR, tenga un intercambio e incluso promover una alianza estratégica con la industria de defensa turca, en esta materia.




Infantería de Marina: Este componente de la Armada, precisa reemplazar los blindados Panhard, donde la industria turca tiene varias opciones al respecto. Asimismo, la empresa FNSS, tiene el blindado de asalto anfibio Zaha, que reemplaza a los LVTP 7. (8) Otros requerimientos son vehículos tácticos, drones.




Fuerza de Superficie/Flota de Mar: astilleros turcos están embarcados en el marco del proyecto MILGEM, donde la industria debe proveer buques de diseño y construcción local, que incluye dos destructores antiaéreos TF 2000 con tecnologías punteras.(9) Recordemos que la capacidad de defensa aérea de zona, fue perdida en los 80, con la salida en servicio de los destructores Tipo 42. Esto puede ser una oportunidad en el futuro. De diseño también turco, las corbetas antisubmarinas Ada de 2.400 toneladas, con capacidad de llevar un helicóptero tipo Sea Hawk. Más modernas son las fragatas Istanbul, variante de la clase Ada, de carácter polivalente y 3.000 toneladas. El 75% de sus componentes son de fabricación turca. Estos buques pueden ser una opción para la modernizar la Flota de Mar, como también aprovechar las capacidades de la industria turca para modernizar las fragatas y corbetas Meko.

La industria de defensa turca, cuenta en producción con misiles antibuque Atmaca, misiles aire superficie para su lanzamiento en helicópteros UMTAS, torpedos Akya, misiles de defensa aérea, etc.




Fuerza Aérea

Avión de Combate Futuro: Turquía se encuentra desarrollando el desarrollo de un nuevo caza. El objetivo sería generar un ámbito de cooperación en materia de investigación y desarrollo, servicios de ingeniería. Argentina tiene empresas que participan del proyecto Tronador II, con un alto nivel, como la empresa de alta tecnología INVAP o la empresa privada Valthe.




Helicópteros: Existe la necesidad de reemplazar los Bell 212, lo que abre la posibilidad para un programa conjunto con el Ejército, donde como señalamos anteriormente, la industria turca pueda ser socio estratégico, explorándose la posibilidad que FADEA participe en el montaje de los mismos, producción de algunos componentes, etc.

Vehículos Aéreos No Tripulados: Las empresas turcas tienen renombre mundial en este campo. La Fuerza Aérea Argentina por medio de la Dirección General de Investigación y Desarrollo, lleva a cabo proyectos de desarrollos de vehículos aéreos no tripulados, el más ambicioso el AR-2E “Kuntur”. Por lo tanto, la tecnología turca puede contribuir apoyar a desarrollos locales, como también ser proveedores de plataformas, como el célebre Bayraktar TB2.

En un breve repaso, sobre las necesidades de las Fuerzas Armadas, que son de público conocimiento, por medios especializados, surge que las áreas prioritarias se centrarían:
  • Modernización de blindados M113.
  • Misiles, munición guiada, munición de tanques y artillería.
  • Vehículos aéreos no tripulados.
  • Blindados a rueda 6x6.
  • Vehículos tácticos 4x4.
  • Helicópteros ligeros y medios.



Los posibles escenarios de cooperación entre las industrias de defensa turca y argentina

El complejo industrial de defensa argentino, tiene algo en común con el turco, las principales empresas son de propiedad o controladas por el Estado. Es por ello que, a nuestro entender, es imprescindible trabajar en un acuerdo marco entre ambos países. La Agencia de Industria de Defensa turca, o SBB, depende directamente del Presidente, por lo tanto, llegar a un entendimiento en esta materia, requerirá la intervención del máximo nivel político de ambos países.

Argentina cuenta con instalaciones, mano de obra calificada e instituciones de investigación científica de muy buen nivel. No olvidemos la existencia de una industria automotriz muy desarrollada y la industria naval privada que conserva valiosas capacidades. Las empresas de defensa turca, pueden encontrar en dichos sectores, una plataforma para proyectarse en la región. Por ejemplo, la flota de M-113 es muy numerosa, además hay una creciente demanda por blindados a rueda y vehículos tácticos, especialmente para misiones de seguridad fronteriza, patrulla, como quedó reflejado en las compras realizadas por Ecuador a la empresa Otokar. En este contexto, proponemos crear un clúster industrial (10) orientado a la producción y modernización de blindados y vehículos tácticos, siendo el lugar elegido, las instalaciones del Arsenal de Boulogne, al norte de la Ciudad de Buenos Aires, que cuenta con las viejas instalaciones de montaje final de los blindados de la familia Tanque Argentino Mediano o TAM.




En la localidad de Morón, al oeste de la Ciudad de Buenos Aires, se encuentran las instalaciones de la Base Aérea Militar, que en su momento motivaron su posible utilización como clúster industrial aeronáutico. En 2011 se creó la empresa PITAM SA -Polo Industrial Tecnológico Morón– de propiedad del municipio del mismo nombre. En este espacio, aprovechando instalaciones, la existencia de una escuela técnica, como de la cercanía de la Facultad Regional de Haedo, de la Universidad Tecnológica Nacional, donde se dicta la carrera de ingeniería aeronáutica, crea condiciones para la instalación de empresas vinculadas al ámbito aeroespacial turco.

Fabricaciones Militares Sociedad del Estado, sus capacidades se reducen a producir municiones, armamento portátil, explosivos, productos químicos y reparaciones metalmecánica –vagones ferroviarios– además de modernización de ciertos sistemas de armas, como los cañones CITER 155 mm. La empresa junto a CITEDEF trabajan en la mejora de sistemas de artillería de cohetes, donde podría explorarse algún tipo de cooperación, especialmente:
  • Munición de artillería y para tanques.
  • Misiles antitanques.
  • Artillería de cohetes.
  • Modernización/construcción de blindados.
Las empresas de defensa turcas, buscan hacer pie en la región, y Fabricaciones Militares puede ser una oportunidad para tener un representante en América Latina, agregándose la propuesta de crear un clúster industrial especializado en modernización y eventualmente producción de blindados y vehículos tácticos.

En materia aeronáutica y espacial, el campo de cooperación, dado la experiencia argentina con INVAP con la producción de satélites y radares, unido al proyecto de contar con capacidad propia de lanzamiento de cargas útiles al espacio, de la mano del cohete Tronador II, abre posibilidades de alcanzar acuerdos con la agencia espacial de Turquía o TUA. La participación de FADEA, en la construcción del cohete Tronador, la calificarían para ser un proveedor de componentes, como también por la experiencia exitosa respecto a Embraer, produciendo componentes para el avión de transporte KC 390.

En el campo de los vehículos aéreos no tripulados, o UAV, Turquía, tiene experiencia en materia de programas de cooperación industrial y tecnológica, como los casos de Georgia y Azerbaiyán. La industria turca produce 24 tipos de UAV, una gran oportunidad para la Argentina, donde FADEA, puede beneficiarse en programas de cooperación tanto para necesidades locales, como para clientes en la región. Vale la pena recordar que una de las grandes apuestas de la Fuerza Aérea Argentina es el desarrollo de UAV Vigía 2B (AR-2E “Kuntur” )(11) como del 2 A, con peso de despegue de 350 kg. La posible cooperación con empresa con experiencia en el desarrollo y producción de este tipo de medios, será de sumo valor. FADEA puede encontrar un nuevo nicho de mercado. Finalmente, la citada empresa trabaja en un avión de instrucción primaria, si contara con un socio extranjero, sus perspectivas mejorarían. Existe también interés en desarrollos en los campos de la aviónica, armamento lanzable, donde ambos países pueden generar sinergias y proveer soluciones a la región.

Turquía está embarcada en el desarrollo de un avión de entrenamiento avanzado y caza ligero (LCA) TAI Hürjet. En algún momento, habrá que pensar en el reemplazo del excelente IA-63 Pampa, y la posibilidad de llegar a un acuerdo con Turkish Aerospace Industries y FADEA en este campo, abren la posibilidad de buscar un sucesor para el Pampa. La empresa TAI invitó a Malasia –posiblemente por razones políticas– a producir componentes y participar en el proyecto. No cabe duda que TAI precisa de socios para proveer componentes y eventualmente tener un rol más activo en el proyecto. FADEA con sus capacidades, como también el sector privado, pueden brindar soluciones para el avión de combate ligero turco, en una primera instancia como proveedores de componentes, para avanzar en un mayor grado de participación.




La industria naval turca, en estos últimos años tuvo importantes hitos, como la construcción de fragatas y corbetas de diseño nacional, con alto grado de nacionalización y empleando tecnologías punteras. Vale la pena recordar que esta actividad tiene seis siglos de existencia. El país cuenta con más de 70 astilleros, tres de ellos son militares. Los astilleros de Turquía tienen una capacidad de construcción de barcos nuevos de 4.4 millones DWT (tonelada de peso muerto), 19 millones DWT de capacidad para reparación y mantenimiento, una capacidad de procesamiento de acero de 239.000 toneladas y una capacidad de 80.000 DWT para la construcción de barcos nuevos en una pieza. Los astilleros turcos cuentan con 15 diques flotantes de distintos tamaños y un dique seco. La industria naval genera 20.000 puestos de trabajo directo y 60.000 indirectos. Los astilleros turcos también tienen un papel destacado en el mercado del desguace de embarcaciones en condiciones de seguridad y bajo estándares internacionales. En 2008, la industria naval turca estuvo en el puesto 5 en el ranking mundial.

El sector naval argentino, en lo que respecta a las empresas estatales, estas podrían operar como “astilleros de segundo piso”. (12) Los constructores navales turcos, podrían emplear estas valiosas instalaciones y personal, para construir tanto para la Armada Argentina y/o Prefectura Naval, como terceros países. Por medio de un esquema UTE o Unión Transitoria de Empresas entre CINAR-Tandanor, astilleros turcos y privados argentinos. Estos últimos serían los responsables del proyecto, corriendo a cargo de la contratación de navalpartistas, empleados. El CINAR aportaría infraestructura, personal apoyo ante organismos estatales, obtención de garantías y financiamiento. En este contexto podemos hablar de los paquetes PIFLO (Paquetes Importados Financiación Local). En otras palabras, la mecánica sería la siguiente:
  • Conformar una UTA entre CINAR + Astillero A, agregándose un grupo externo en el esquema PIFLO – empresas turcas – aportando equipos importados, con financiamiento local, para proveer buques al Estado, ya sea para la Armada o Prefectura Naval.
  • CINAR + Astillero B. Bajo financiamiento internacional, la UTAE adquiere insumos en el mercado local y externo, para llevar a cabo un proyecto para el extranjero: por ejemplo, un buque de patrulla para un país de la región.
  • CINAR + Astillero C, adquiere insumos en el mercado nacional y los importados en el exterior, para construir un buque para un armador privado nacional.
El sector privado puede llegar a acuerdos con la industria de defensa turca. Un ejemplo, es el acuerdo entre la Federación de Industria Naval Argentina y la Royal IHC, de los Países Bajos, para conseguir financiamiento y transferencia de tecnología. Esto significa que las empresas neerlandesas aportan el financiamiento y los equipos que no se producen en Argentina, pero la construcción se llevaría a cabo en astilleros argentinos. Este modelo puede ser replicado para un escenario de cooperación Turquía – Argentina.

La propuesta de cooperación en el ámbito de tecnología e industrias de defensa, es un caso win-win para Turquía y Argentina. Las empresas turcas exportan tecnología, materiales y equipos, además de la posibilidad de obtener financiamiento, ganando un nuevo mercado y proyectándose hacia América Latina. En el caso argentino, las empresas ganan al incorporar nuevas tecnologías, diversificando sus alianzas estratégicas, generando empleo y valor agregado, que luego conlleva al desarrollo.




Algunas consideraciones finales

A la luz de lo expuesto anteriormente observamos un futuro prometedor en la cooperación bilateral y multilateral entre Turquía y Argentina en el ámbito de la industria de defensa. La creciente y sostenida presencia de Turquía en la región permite vislumbrar las posibilidades de trazar una agenda conjunta en la cual Argentina puede convertirse en una “puerta de entrada” para Turquía, tanto en el campo de la defensa como en otros ámbitos.

Las Fuerzas Armadas argentinas han estado fuertemente condicionadas por problemas de presupuesto, falta de una visión estratégica y unificada respecto de la defensa, junto con las limitaciones de una política exterior indefinida. El veto británico sobre repuestos y componentes que emplean sistemas de las Fuerzas Armadas argentinas, obligó a su salida de servicio y también limitó la adquisición de equipos en el exterior, que tengan componentes de este origen. Un ejemplo: el caza ligero KAI T-50 Golden Eagle, surcoreano, que su posible venta quedó frustrada por el veto británico sobre determinados componentes de la aviónica. En este contexto aparece Turquía como un actor clave cuya industria de defensa cobró relevancia mundial y puede convertirse en un jugador competitivo para la región. El país cuenta con alto grado de desarrollo tecnológico y autosuficiencia, lo que reduce drásticamente condicionantes políticos de determinados actores.

La ley que creó el Fondo Nacional de Defensa, prevé recursos específicos para las Fuerzas Armadas, lo que impulsa a crear un mercado militar estable y con cierta previsibilidad. El complejo industrial de defensa, tan golpeado en las últimas décadas, subsiste y mantiene aún capacidades relevantes, donde apareció un nuevo actor, la empresa estatal INVAP, de alta tecnología. La política llevada a cabo de incrementar el grado de nacionalización de componentes aeronáuticos, como de crear una red de proveedores para el proyecto del cohete lanzador de satélites Tronador II, fomenta al desarrollo de un entramado de empresa de alta tecnología. Pero queda un largo camino por recorrer, y no cabe duda que es preciso un socio estratégico, bajo el concepto win win.

Las empresas turcas pueden brindar un amplio abanico de opciones y tecnología a las Fuerzas Armadas argentinas. El impulso a una alianza estratégica en el área de tecnología e industria de defensa, que incluya la creación de empresas conjuntas, cooperación en investigación y desarrollo, intercambios académicos, acceso a financiamiento puede convertir a la Argentina en una “puerta de entrada” a la región.




(2) Año 2008.
(7) Argentina fue el único país de América Latina en fabricar piezas de artillería de campaña. Los CITER 155/33, fueron empleados exitosamente en la Guerra de Malvinas de 1982, siendo una amarga sorpresa para los británicos.
(8) Vehículo anfibio de 25 toneladas, con prestaciones similares al AAVP 1 de los Estados Unidos, desarrollado por FNSS. Las Fuerzas Navales turcas contrataron 18 en versión de transporte, 2 de Puesto comando y 2 de recuperación. Nota de los Autores.
(9) Destructores de 8.500 toneladas, de defensa aérea de zona. Propulsión CODOG. Los buques tienen la capacidad de identificar blancos a 1.000 km. Los sistemas antiaéreos como anti superficie, son desarrollos nacionales, además de emplear misiles superficie aire de largo alcance, misiles RIM-156 SM-2 Block IV (SAM) RIM-162 Evolved Sea Sparrow Missile . La industria local, diseñó el cañón de 127 mm. Cabe destacar la importante densidad de armamento por tonelada de desplazamiento: 16 AShM Atmaca de 220 km de alcance, 64 células VLS para misiles tierra-aire SIPER de más de 150 km de alcance (entre otros SAM) y misiles terrestres Gezgin de más de 1.000 km de alcance, misiles de crucero de ataque, torpedos ligeros Orka de 324 mm, dos CIWS Gökdeniz Aselsan de 35 mm, dos láseres de alta energía Meteksan Nazar, sistemas de señuelos, dos estaciones de armas para misiles guiados antitanque (ATGM) UMTAS y cuatro estaciones de armas remotas. Opera un helicóptero tipo S-70 Sea Hawk.
(10) Los clústeres industriales son agrupaciones de empresas de distintas industrias, que tienen como objeto acceder a nuevos mercados, desarrollar oportunidades de negocio, mediante la nivelación de sus recursos y por ende sus competencias. Estamos ante un modelo de desarrollo regional, que busca consolidar las fortalezas de los sectores industriales y servicios de una región, impulsando su crecimiento sostenido. Esto impulsa a micro y pequeñas industrias. Un clúster también puede ser una agrupación de proyectos de investigación, que se unen para abordar y resolver problemas importantes. Nota de los Autores.
(11) El vehículo aéreo no tripulado Vigía 2B, tiene previsto una envergadura de 12 metros, longitud de 8.3 metros y su peso máximo de despegue rondará los 1.020 kilogramos. Alcance de 1.800 kilómetros, autonomía de 14 horas y techo de servicio de 18.000 pies, el Vigía 2B estará impulsado por un moderno motor de la compañía austriaca BRP Rotax. Nota de los Autores.
(12) El sector privado está representado por 17 empresas.

Fátima Carolina Funes. Licenciada en Relaciones Internacionales. Experta en Integración Regional y en Cultura Turca. Actualmente doctorando en Relaciones Internacionales en la Universidad del Salvador.

Jorge Alejandro Suárez Saponaro. Abogado. Magíster en Defensa Nacional. Columnista de Defensa y Seguridad. Corresponsal de Diario El Minuto (Chile).



Fuente: deyseg.com