Nuevos atentados
Ataques suicidas de talibanes en dos ciudades afganas
El saldo fue de 14 personas muertas. Crece la violencia a un mes de las elecciones.
miércoles, 22 de julio de 2009
Las fuerzas armadas afganas rodean el cuerpo de un atacante suicida. (AP)
Una serie de combates y ataques perpetrados ayer en Afganistán por la insurgencia talibán dejaron al menos 14 muertos en las ciudades de Gardez y Jalalabad, (al este del país), mientras la violencia amenaza con escalar a un mes de las cruciales elecciones presidenciales del 20 de agosto próximo.
En Gardez, capital de la provincia de Paktia, tres atacantes suicidas se inmolaron frente al edificio de la Gobernación y de la Junta Directiva Nacional de Seguridad así como la sede central de la Policía, indicó la capitán Elizabeth Mathiasuna, portavoz del Ejército estadounidense.
Tras una de las explosiones, el Ejército afgano mantuvo un enfrentamiento de unos 20 minutos con un grupo insurgente que intentó irrumpir en la sede gubernamental, informó el portavoz de la provincia de Paktia, Rohula Samon.
Tanto los edificios dañados como decenas de comercios cerraron sus puertas mientras cientos de soldados afganos y estadounidenses salieron a patrullar las calles, tras imponerse el toque de queda en algunas vías urbanas próximas a determinadas instalaciones públicas.
En tanto, dos insurgentes intentaron atacar una base avanzada de operaciones situada cerca del aeropuerto de Jalalabad, antiguo bastión talibán y capital de la provincia de Nagarhar, fronteriza con Pakistán.
La OTAN señaló en un comunicado que sus efectivos lograron detener a un talibán y abatir a otro antes de que hiciera explotar la carga que llevaba adherida a su cuerpo, según reportó la agencia de noticias Europa Press.
Como resultado de todos estos ataques al menos seis efectivos de las fuerzas de seguridad y ocho combatientes talibán murieron, mientras cuatro uniformados resultaron heridos, resumieron fuentes gubernamentales.
Los atentados de ayer, cuyo probable propósito fue aliviar la presión sufrida por los combatientes en el sur afgano, ponen de manifiesto que la insurgencia está en condiciones de lanzar complejos operativos en amplias zonas del país, urgiendo al máximo la capacidad de las fuerzas estadounidenses y aliadas.
La violencia en el convulsionado país centroasiático se multiplicó luego que miles de soldados estadounidenses y británicos emprendieron el 2 de julio una gran ofensiva en la provincia sureña de Helmand, importante punto de la producción de opio y bastión de la insurgencia talibán. Agencia AFP
Fuente: Los Andes Online
En Gardez, capital de la provincia de Paktia, tres atacantes suicidas se inmolaron frente al edificio de la Gobernación y de la Junta Directiva Nacional de Seguridad así como la sede central de la Policía, indicó la capitán Elizabeth Mathiasuna, portavoz del Ejército estadounidense.
Tras una de las explosiones, el Ejército afgano mantuvo un enfrentamiento de unos 20 minutos con un grupo insurgente que intentó irrumpir en la sede gubernamental, informó el portavoz de la provincia de Paktia, Rohula Samon.
Tanto los edificios dañados como decenas de comercios cerraron sus puertas mientras cientos de soldados afganos y estadounidenses salieron a patrullar las calles, tras imponerse el toque de queda en algunas vías urbanas próximas a determinadas instalaciones públicas.
En tanto, dos insurgentes intentaron atacar una base avanzada de operaciones situada cerca del aeropuerto de Jalalabad, antiguo bastión talibán y capital de la provincia de Nagarhar, fronteriza con Pakistán.
La OTAN señaló en un comunicado que sus efectivos lograron detener a un talibán y abatir a otro antes de que hiciera explotar la carga que llevaba adherida a su cuerpo, según reportó la agencia de noticias Europa Press.
Como resultado de todos estos ataques al menos seis efectivos de las fuerzas de seguridad y ocho combatientes talibán murieron, mientras cuatro uniformados resultaron heridos, resumieron fuentes gubernamentales.
Los atentados de ayer, cuyo probable propósito fue aliviar la presión sufrida por los combatientes en el sur afgano, ponen de manifiesto que la insurgencia está en condiciones de lanzar complejos operativos en amplias zonas del país, urgiendo al máximo la capacidad de las fuerzas estadounidenses y aliadas.
La violencia en el convulsionado país centroasiático se multiplicó luego que miles de soldados estadounidenses y británicos emprendieron el 2 de julio una gran ofensiva en la provincia sureña de Helmand, importante punto de la producción de opio y bastión de la insurgencia talibán. Agencia AFP
Fuente: Los Andes Online


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