Biodinámica
Antes de podar, mira las fases de la luna
Respetar los ciclos solares y lunares para hacer tareas en viñedo, enterrar un cuerno de vaca con estiércol para curar las plantas, criar animales, no utilizar agroquímicos y trabajar con el máximo respeto por el suelo y el clima, son conceptos clave de la viticultura biodinámica, que profesa un retorno a la naturaleza con la mínima intervención del hombre.
sábado, 08 de agosto de 2009
La biodinámica ve a la planta como un ser sujeto a dos polos, uno terrestre o telúrico y otro cósmico. Las energías que llegan desde estos dos son tratadas de armonizar en la planta, mediante el uso de los preparados biodinámicos (hechos a base de cuarzo, estiércol de vaca y plantas medicinales), luego de haber pasado por un proceso especial de elaboración.
Enemiga de los químicos y de la tecnología genética que permite sabores en los vinos, apunta a manifestar en el vino los gustos “auténticos” del terroir.
Para esto el objetivo principal es que la planta no enferme. Evitar, no curar, dice el principio que sostiene que es la Tierra la que se encuentra en desequilibrio y que por esto la planta enferma.
No obstante, para frenar enfermedades como el Oidio se permite el uso de ciertas cantidades de “caldo bordelés” y para fertilizar se utilizan compost orgánicos y preparados biodinámicos.
Modo de conocimiento aplicable tanto a pequeñas como a grandes superficies – en Australia hay más de 10 millones de hectáreas de cultivos biodinámicos de todo tipo-, su uso en vitivinicultura, está extendido principalmente en Italia, con 30.000 hectáreas, en Alemania, Suiza, Austria, Francia y Estados Unidos.
En Argentina, la bodega pionera en aplicar la biodinámica fue Colomé, pero hoy existen al menos 10 bodegas en proceso de obtener su certificación.
A pleno sol
Ubicada en los Valles Calchaquíes de Salta, con algunos de los viñedos más altos del mundo, la empresa cuyo propietario es el suizo Donald Hess, comenzó en 2001 el proceso de certificación de sus prácticas agrícolas biodinámicas, siendo ya una bodega certificada. Para lograr una certificación biodinámica se exige primero una certificación orgánica.
“La biodinámica exige normas de utilización de los preparados, o cantidades de azufre que se pueden usar, procesos para utilización del compost por el efecto que tiene sobre los microorganismos, el suelo y la planta”, explicó Sebastián Iriberri, gerente de agricultura de la firma.
El objetivo es, “en nuestro caso, además de lo ecológico y ambiental, de la no utilización de agroquímicos y agro tóxicos, lo más importante es que tu suelo pueda ser mostrado en el producto final. Se busca el terroir se exprese en el vino, las condiciones del suelo, climáticas y cósmicas de este lugar, que tiene 360 días de pleno sol”.
Por su ubicación, la bodega utiliza el calendario biodinámico de Argentina. Este calendario indica pautas para organizar el trabajo.
“Hay dentro del mes días más favorables para la poda y días más favorables para otros trabajos. Mucho está relacionado con la luna. En los días de eclipse no se trabaja el suelo. Cuando la luna está en una constelación de agua, el trabajo va a favorecer la hoja de la planta, si el calendario dice que la luna está en una constelación tierra, los trabajos favorecerán la tierra y la raíz de la planta".
"Steiner dio las pautas para ese calendario, y a partir de 20 años de estudio, cuando se supo que relación existía entre la luna, las posiciones astronómicas y posiciones de los planetas, se desarrolló el que usamos ahora.
"Hace más de 60 años se usa en Alemania y Suiza. Luego se adaptó a cada una de las regiones”.
En etapa experimental
La bodega más grande de Argentina, Trapiche, está desde hace dos años trabajando de forma biodinámica un viñedo en Coquimbito de 6 hectáreas, con uva Malbec, ubicado en la bodega nueva, Tributo. Allí también tiene 2,5 hectáreas de olivos.
“Yo le llamo agricultura orgánica extrema”, confía Guillermo Yaciófano, ingeniero agrónomo a cargo del proyecto. En el pequeño predio hay vacas que producen guano para fertilizar el suelo. Esas vacas se alimentan de pastos y plantas propios del lugar. Se utilizan muchos compuestos a base de yuyos, como ortiga, romero y plantas aromáticas, y con esos extractos se hacen pulverizaciones, por lo que se tienen cultivos de esas plantas para producir sus productos.
“Se tienen en cuenta las fases lunares, fases solares, y constelaciones. El calendario te dice qué día es favorable para fruto, cuál es para flor, cuál para raíz y cuál es para tallo. En cuanto a al cosecha, dentro de la fecha de madurez nos fijamos en el calendario, en los días de fruto. Aun no podemos hablar de los resultados, porque el año pasado hicimos recién la primera cosecha, con muy pocos kilos, pero sí podemos decir que el vino salió bueno”, respondió Yaciófano a la pregunta sobre los resultados.
No obstante, subraya un hecho: “a los agrónomos nos cuesta creer muchas cosas, porque no tienen un sustento científico. Sin embargo, el primer año, que es cuando las hormigas atacan las plantas, pusimos flores llamadas tajetes que repelieron completamente a las hormigas. Ese fue un resultado asombroso”.
Un hecho que destacó el ingeniero de Trapiche es el beneficio comunitario que acarrea este tipo de agricultura. “Es familiar, de las vacas preñadas sacamos leche y se la damos a la gente que trabaja aquí, los operarios de bodega se llevan verdura de la huerta, es un tipo de agricultura que tiene en cuenta a las personas”.
Historia ligada a lo orgánico
Uno de los agricultores orgánicos más conocidos de Mendoza es Alberto Cecchin, quien junto a su hermano Ricardo, lleva la bodega del mismo nombre, ubicada en Maipú, con viñedos en ese departamento, pero también en Luján y Junín.
“No todos los vinos son biodinámicos porque hay momentos clave, no sólo para la cosecha, sino para cada una de las labores culturales que se realizan en el viñedo e inclusive en la bodega, durante el proceso de transformación de la uva en vino. De las más de 70 hectáreas que tenemos cultivadas, solamente 2 hectáreas en Maipú, 2 en Ugarteche y 2 en Junín se llevan 100% con prácticas biodinámicas, al igual que el proceso de elaboración. El resto se trabaja con la mayor cantidad de biodinámica posible”, explicó Cecchin a FINCAS en una edición anterior donde hablábamos de vinos biodinámicos
La forma orgánica de trabajar la heredaron de su bisabuelo, un agricultor italiano de la región del Venetto que durante toda su vida había producido uvas sin el uso de agroquímicos.
Enfermedades y desequilibrio
El concepto de la biodinámica es evitar que la planta enferme. Iriberri lo explica mediante un ejemplo.
“Cuando uno incorpora un fertilizante a una planta, esta no discrimina.
"Cuando se colocan 10 kilos de urea en el suelo, ésta se disuelve y la planta toma el nitrógeno de forma indiscriminada. En este caso el nitrógeno pasa de forma masiva a través de las raíces, luego se convierte en aminoácido y luego en proteína.
"La planta sólo puede utilizar una porción de lo que absorbió para convertirlo en proteínas; el resto queda como aminoácidos libres y nitratos tóxicos para la planta. Este exceso atrae agentes externos como hongos, pulgones o cochinillas”.
Para fortuna de los agrónomos, los suelos de los valles calchaquíes están bastante sanos, por el no uso de agroquímicos, ya que no cae mucha lluvia. Actualmente caen unos 100mm de lluvia, principalmente en verano, por lo que se realizan tres o cuatro aplicaciones de azufre al año.
Tanto Colomé como Trapiche y Cecchin trabajan con el estiércol de cuerno: se llena un cuerno de guano, se entierra, después de 6 meses se saca, el producto se disuelve en agua y con eso se pulveriza para curar a las plantas. Este proceso tiene efecto contra hongos que atacan el viñedo.
En Trapiche están cultivando flores entre las hileras con la idea de que existan distintos insectos que comen o parasitan otros insectos malignos. Además, se plantan leguminosas que en conjunción con un hongo, sacan nitrógeno atmosférico y lo incorporan a la tierra para su beneficio.
Ecuación costo-beneficios
Elaborar un vino biodinámico, asegura Iriberri, no es más caro ni más barato que elaborar un vino de forma tradicional.
“Depende de cómo lo hagas. Pero mucho más allá de los costos fijos, lo importante es el producto. La calidad de ese vino es mayor. Así se compensa la pérdida en la parte de manejo con ganancia en rentabilidad”.
Para Yaciófano el tema ecuación costo-beneficio, es difícil de determinar.
“Hay un ahorro grande en cuanto a fertilizantes y químicos para curar, en eso no hay costo, lo que aumenta es el costo del manejo de la limpieza; al no poder usar herbicidas hay que limpiar a mano y ese costo es mayor. Alguna gente que lleva varios años trabajando de forma biodinámica siembra algún verde, o pasto bajo que no requiera corte debajo de las plantas, esta cobertura evita la aparición de malezas y no hay que limpiar. Nosotros todavía no hemos llegado a eso, por una cuestión estética”.
En bodega el vino se esta trabajando también de forma biodinámica, ya que según explica el ingeniero de Trapiche, se puede usar anhídrido sulfuroso en menor medida para este vino. “Hay bodegas que no usan, pero es una elección personal, el protocolo lo permite. En los trasiegos también se pueden tener en cuenta el calendario biodinámico”, comentó.
Fuente: Los Andes Online


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