jueves, 17 de septiembre de 2009

Editorial

El aumento del gasoil y la política petrolera

El gasoil tuvo, en lo que va del año, incrementos que superan ampliamente a la inflación. No se entiende tampoco que Mendoza tenga que pagar precios más elevados que la Capital Federal, a pesar de ser una provincia petrolera y contar con una destilería. Paralelamente, a la Argentina le falta una política energética, como tiene Brasil.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Los incrementos producidos en los precios de los combustibles en lo que va del año y una política errática en lo que a la materia se refiere, obliga a reclamar que la dirigencia política, tanto del Poder Ejecutivo o desde el Congreso Nacional se aboquen a establecer pautas destinadas a modificar la actual situación.

Quizás el ejemplo a seguir debería ser Brasil, que no sólo ha profundizado las tareas de exploración, con resultados más que exitosos, sino que dispuso que, con lo obtenido por la venta del petróleo, conformara un fondo destinado a financiar la educación, la innovación científica y tecnológica, el combate contra la pobreza y la protección ambiental.

En los hechos, se trata de dos temas distintos pero que se concatenan si ponemos la mirada en los objetivos finales.

En el primero de los temas, en el del incremento en los combustibles, la realidad demuestra que, en el caso del gasoil, el último aumento determina que en 2009 alcanzó 17%, 2,5 veces más que la inflación acumulada en ese mismo período. Al de días pasados debe sumarse el producido el 29 de junio -llamativamente el día posterior a las elecciones generales- y en aquel momento se aseguró que sólo se trataba de un “reacomodamiento técnico de los precios”, a los efectos de elevar la rentabilidad a las pequeñas estaciones de servicios que comercializan menos de 200 mil litros por mes.

Por otro lado, mientras en la Argentina los precios de los combustibles aumentan, el valor internacional del crudo sigue en baja, lo que de hecho generaría un contrasentido, salvo que los precios de las naftas y del gasoil se hayan mantenidos “pisados” durante mucho tiempo, por cuestiones estrictamente políticas, como sucedió con algunos servicios públicos.

Pero hay un aspecto en el que deberán trabajar los legisladores nacionales por Mendoza y que hemos reclamado, en distintas oportunidades, sin respuestas positivas. Resulta inaceptable que nuestra provincia, productora de petróleo y con una destilería que refina el crudo, tenga precios más elevados que la Capital Federal, por el simple hecho de que los valores hayan sido aplicados a partir de la destilería de San Lorenzo. La medida se parece mucho más a una decisión política a favor de aquellas regiones que cuentan con mayor cantidad de habitantes -y por lo tanto más votos- que a una realidad concreta.

El restante tema a considerar pasa por la política petrolera en general. La Argentina ha demostrado que no cuenta con objetivos claros en la materia. No se realizan cateos ni nuevas exploraciones y, de seguir la actual situación, en pocos años deberemos importar crudo. No sucede lo mismo con Brasil, que continúa con exploraciones masivas, especialmente en aguas profundas, con la intención de sellar su “pasaporte al futuro”, como ha calificado a la medida. Y los resultados han sido más que exitosos.

Profundizando esa política, el presidente de ese país anunció recientemente el envío al Congreso de cuatro proyectos de ley para reafirmar el control estatal sobre las reservas de crudo y, paralelamente, crear un fondo, con esos ingresos, para financiar aspectos de importante contenido social, como la educación, la tecnología, la protección del ambiente y el combate a la pobreza. “Los recursos permitirán al país “pagar la deuda que tiene con la educación y la pobreza y sentar las bases del desarrollo”, dijo el presidente del país hermano.

No conforme con ello, Lula impulsa la capitalización de la petrolera estatal Petrobras, estableciendo un sistema compartido de explotación, por el que se pueden otorgar concesiones de explotación a la actividad privada que ofrezca un mayor porcentaje de extracción al Estado brasileño. Esa política en materia de petróleo le ha permitido al Brasil posicionarse entre los diez países con mayores reservas de petróleo y gas natural del mundo y ampliar su papel económico y geopolítico internacional.

Hay algo, entonces, que no funciona. Las naftas suben en la Argentina mientras baja el crudo a nivel internacional; nuestro país importa gas y no surgen nuevos yacimientos, mientras Brasil incrementa ese combustible; en la Argentina no hay nuevas exploraciones y Brasil continúa encontrando yacimientos gigantescos; y sigue sin respetarse, en lo que a precios se refiere, a las provincias petroleras, como es el caso de Mendoza. Bastantes temas que dejan interrogantes y que exigen una respuesta de parte de legisladores y funcionarios.

Fuente: Los Andes Online

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