Los techos como impulsores de la tecnología verde
Por Rodrigo Herrera Vegas
Para lanacion.com
Previo a la era industrial, la mayor parte de la superficie terrestre estaba cubierta por vegetación. Sin duda, las zonas urbanas han sido las principales responsables del cambio radical sufrido por los paisajes terrestres. En la actualidad, gracias al Google Earth, podemos fácilmente verificar el contraste entre las zonas urbanas y las rurales.
Las ciudades nos han otorgado un nivel de confort inigualable, y nos brindan la posibilidad de vivir prácticamente aislados de la naturaleza. No obstante, el tránsito vehicular y el smog son los principales estorbos, dejando de lado algunos fenómenos extremos, tales como los huracanes y terremotos.
Sin embargo, este comfort tiene un precio, sobre todo a nivel ecológico. Las zonas urbanas son grandes emisoras de gases de efecto invernadero: los colectivos, automóviles y motocicletas utilizan combustibles fósiles para poner en marcha sus motores. En el caso de nuestra capital, se suman las plantas generadoras de electricidad que también funcionan con combustibles fósiles como gas y gasoil. Por otro lado, el agua de lluvia, en vez de poder ser aprovechada para colaborar con la creación y crecimiento de especies vegetales absorbiendo CO2, debe ser adecuadamente drenada al caer sobre superficies como el cemento y asfalto, ocasionando a veces problemas de inundación.
Para ello se utilizan productos de alta tecnología que garantizan durabilidad, reducen el mantenimiento e impiden el pasaje de humedad hacia el piso de abajo. Estos techos verdes pueden ser clasificados en "intensivos", "semi-intensivos" o "extensivos", según la profundidad del medio de cultivo y del mantenimiento requerido.
Un video que detalla en qué consisten los techos verdes.
Los techos "intensivos" son de tipo parque, con fácil acceso y pueden incluir desde especias para la cocina hasta arbustos y árboles pequeños. Los techos "extensivos", en cambio están diseñados para requerir un mínimo de atención, como eliminar yuyos o realizar algún tipo de fertilización o abono para estimular el crecimiento una vez al año. Se los puede cultivar en una capa muy delgada de suelo y la mayoría utiliza una fórmula especial de compost o incluso de "lana de roca" directamente encima de una membrana impermeable. Por lo general, se visitan sólo para su mantenimiento.
Entre 1989 y 1999, fueron instalados en Alemania alrededor de 32,5 millones de m2 de techos verdes y la tendencia es creciente. Actualmente, alrededor del 10% de los techos en Alemania ya son verdes, según el Penn State Center for Green Roof Research. La instalación de este tipo más grande del mundo se encuentra en la fábrica Dearborn Truck Plant, de Ford.
Los techos verdes se están volviendo muy populares en Europa, y también en EEUU (aunque en menor grado) por sus numerosas ventajas:
Existen varias tecnologías constructivas, entre las cuales la compañía estadounidense G-Sky se destaca por su simpleza.
Mientras tanto, la semana pasada el diputado Gerardo Ingaramo, del PRO por la ciudad de Buenos Aires, propuso un proyecto de ley para modificar el Código de Edificación. Este incluye la alternativa de realizar techos verdes y brindar descuentos en el ABL a los propietarios de los edificios. Esperemos que siga adelante este proyecto y podamos contar con una ciudad más silenciosa, con aire más limpio, con menos inundaciones, colaborando a su vez con el del cambio climático.
Rodrigo Herrera Vegas es co-fundador de sustentator.org


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