Calentamiento global
Debate interno en la UE por el clima
Tras el fracaso de la cumbre climática de Copenhague, la Unión Europea estudia la aplicación de un impuesto a las importaciones procedentes de naciones contaminantes. Culpan a EEUU y China de no comprometerse con la reducción de emisiones de gases.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
"Debemos estudiar cómo proceder tras el desastre de Copenhague", explicó en una reunión con sus homólogos europeos en Bruselas el ministro sueco de Medio Ambiente, Andreas Carlgren, cuyo país ejerce la presidencia rotativa de la UE.
El ministro belga Paul Magnette se mostró por su parte partidario de endurecer la postura de la Unión Europea (UE), cuyos ambiciosos compromisos contra el cambio climático la relegaron a un segundo plano en la conferencia de la ONU, finalizada el pasado viernes con un acuerdo de mínimos auspiciado por Estados Unidos y los grandes países emergentes.
"Si algunos países entre los mayores contaminantes del mundo continúan obstaculizando" la adopción de objetivos vinculantes de reducción de emisiones de dióxido de carbono, la UE debería estudiar imponer "una tasa carbono sobre los productos importados" por estos Estados que "compiten de forma desleal con nuestras empresas", advirtió en declaraciones a la prensa belga Magnette.
El fracaso de Copenhague es achacado al rechazo de Estados Unidos y China de comprometerse con objetivos legalmente vinculantes. La postura de Magnette es la misma que preconizan desde hace varios meses el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel.
"He insistido en la necesidad de estudiar seriamente ahora el principio de una tasa de carbono en las fronteras", anunció tras la reunión en Bruselas la secretaria de Estado francesa de Medio Ambiente, Chantal Jouanno.
"Debemos decidir qué oferta la UE pondrá sobre la mesa el 31 de enero", cuando las principales potencias deben publicar sus objetivos de reducciones, y "qué debemos hacer para tranquilizar a nuestros empresarios" obligados legalmente en Europa a recortar sus emisiones, explicó por su parte un negociador francés.
Pero la idea de una "tasa carbono" no ha logrado por ahora reunir unanimidad en el seno de la UE.
Muy reservada, la Comisión Europea afirma que por ahora "no es un tema de discusión sobre la mesa" y la secretaria de Estado española de Medio Ambiente, Teresa Ribera, explicó que ésta medida debe ser "la última opción".
La UE se comprometió el año pasado a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero un 20% en 2020 respecto a los niveles de 1990 y se mostró dispuesta a elevar ese porcentaje al 30% si el resto de potencias desarrolladas se subía al tren durante la conferencia de Copenhague.
Haciendo balance, los 27 reconocen su "decepción" frente a los resultados de Copenhague, pero rechazan la idea de haber quedado arrinconados o incluso sentirse traicionados al haber sido los únicos en comprometerse internamente con objetivos legalmente vinculantes.
"No todo está perdido", aseguró el ministro alemán de Medio Ambiente, Norbert Roettgen. "Ahora, debemos discutir sobre cómo crear las condiciones para obtener una reducción suficiente de emisiones" a nivel planetario, subrayó por su parte Andreas Carlgren.
Para Greenpeace, si Europa "quiera salvar el mundo de una crisis climática, primero debe resolver su crisis de liderazgo", según un comunicado difundido el martes en Bruselas en ocasión de la reunión de ministros de Medio Ambiente.
La UE "sufrió para enterarse de qué estaba pasando entre China y Estados Unidos (en Copenhague), habiendo olvidado al parecer el papel de liderazgo que asumió durante la adopción del protocolo de Kioto", lamentó la nota, llamando a los europeos a "revisar su estrategia" de negociación. AFP
Fuente: Los Andes Online


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