Cumbre del clima
Los Estados insulares, con el agua en el cuello, sacuden Copenhague
Son 43 países insulares que exigen una aún mayor limitación a la emisión de gases. De no hacerlo, desaparecerán bajo el agua.
sábado, 12 de diciembre de 2009
Cuando todo parecía que iba a ser una pelea entre grandes, aparecieron las más pequeñas de todas para sacudir la conciencia de los líderes en la cumbre de medio ambiente de Copenhague. Un grupo de 43 países insulares que van desde Tuvalu, en el Pacífico, hasta Granada, en el Caribe, exigieron que se limite el alza de las temperaturas del planeta a no más de 1,5 grado centígrado de promedio, "porque de lo contrario nuestras islas van a desaparecer en poco tiempo".
Hasta ahora, la discusión estaba centrada en reducir las emisiones de gases para no llegar a un incremento en la temperatura global de dos grados, el límite considerado por los científicos como de "no retorno". Ahora, las pequeñas islas del mundo piden que se vaya más allá porque "está en juego nuestra propia existencia".
El comunicado de La Alianza de Estados Insulares (AOSIS) dice, además, que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero deben empezar a disminuir a más tardar en 2015 y tendrán que ser reducidas en un 85% de aquí a 2050 con relación a 1990.
El "comunicado de las islas perdidas", como empezó a ser denominado en los pasillos del Bella Center de Copenhague, donde se realiza esta crucial cumbre contra el cambio climático, consiguió un efecto particular. En este tipo de conferencias, esos países, en general, tienen muy poco peso. Pero esta vez, lo que conmovió fue la presentación de evidencias de que la mayoría de esas islas/naciones pueden desaparecer en 20 años.
La Alianza, que representa unos 40 millones de personas, insiste en señalar que una alza de 2° centígrados de la temperatura del planeta -la referencia de los países industrializados del G8- tendrá "consecuencias devastadoras" para los pequeños Estados insulares. Más allá de la subida de las aguas, que podría alcanzar un metro a fines del siglo XXI, según varios estudios, el blanqueo de los corales, reserva natural de peces, podría poner en peligro el aprovisionamiento alimenticio de sus habitantes.
El caso de Tuvalu, que se compone de nueve atolones en el Pacífico Sur y que se independizó de Gran Bretaña en 1978, es el más grave. El primer ministro de este país de 12.000 habitantes, Apisai Ielemia, recordó a través de un video que ya han perdido más de un 20% del territorio por las crecidas de agua, y que está negociando con Australia y Nueva Zelanda para poder evacuar a sus compatriotas.
"Lo de Tuvalu está en todos los periódicos porque se puede ver claramente cómo el agua sube día a día. Pero la situación es grave para todos. Por eso presentamos el documento y esperamos que las potencias entiendan que ya tenemos el agua en la garganta", dice con ritmo caribeño Selwyn Hart de Barbados.
En tanto, está circulando ahora por los pasillos de la cumbre un nuevo borrador del documento final elaborado por un grupo de trabajo de Naciones Unidas y del cual se obtuvo una copia que podría ser la base para el acuerdo que firmarán más de 100 jefes de Estado el próximo viernes.
La clave del documento está en que diferencia los objetivos de países desarrollados y en vías de desarrollo. Para los primeros, habría un recorte de entre 25% y 40% hasta 2020. Y para los segundos, entre ellos la Argentina, de entre 15% y 30% en el mismo lapso.
"Este texto y el de las pequeñas islas serán el centro de las negociaciones de ahora en adelante", dijo Jake Schmidt, del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales. CC
Fuente: Los Andes Online
Hasta ahora, la discusión estaba centrada en reducir las emisiones de gases para no llegar a un incremento en la temperatura global de dos grados, el límite considerado por los científicos como de "no retorno". Ahora, las pequeñas islas del mundo piden que se vaya más allá porque "está en juego nuestra propia existencia".
El comunicado de La Alianza de Estados Insulares (AOSIS) dice, además, que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero deben empezar a disminuir a más tardar en 2015 y tendrán que ser reducidas en un 85% de aquí a 2050 con relación a 1990.
El "comunicado de las islas perdidas", como empezó a ser denominado en los pasillos del Bella Center de Copenhague, donde se realiza esta crucial cumbre contra el cambio climático, consiguió un efecto particular. En este tipo de conferencias, esos países, en general, tienen muy poco peso. Pero esta vez, lo que conmovió fue la presentación de evidencias de que la mayoría de esas islas/naciones pueden desaparecer en 20 años.
La Alianza, que representa unos 40 millones de personas, insiste en señalar que una alza de 2° centígrados de la temperatura del planeta -la referencia de los países industrializados del G8- tendrá "consecuencias devastadoras" para los pequeños Estados insulares. Más allá de la subida de las aguas, que podría alcanzar un metro a fines del siglo XXI, según varios estudios, el blanqueo de los corales, reserva natural de peces, podría poner en peligro el aprovisionamiento alimenticio de sus habitantes.
El caso de Tuvalu, que se compone de nueve atolones en el Pacífico Sur y que se independizó de Gran Bretaña en 1978, es el más grave. El primer ministro de este país de 12.000 habitantes, Apisai Ielemia, recordó a través de un video que ya han perdido más de un 20% del territorio por las crecidas de agua, y que está negociando con Australia y Nueva Zelanda para poder evacuar a sus compatriotas.
"Lo de Tuvalu está en todos los periódicos porque se puede ver claramente cómo el agua sube día a día. Pero la situación es grave para todos. Por eso presentamos el documento y esperamos que las potencias entiendan que ya tenemos el agua en la garganta", dice con ritmo caribeño Selwyn Hart de Barbados.
En tanto, está circulando ahora por los pasillos de la cumbre un nuevo borrador del documento final elaborado por un grupo de trabajo de Naciones Unidas y del cual se obtuvo una copia que podría ser la base para el acuerdo que firmarán más de 100 jefes de Estado el próximo viernes.
La clave del documento está en que diferencia los objetivos de países desarrollados y en vías de desarrollo. Para los primeros, habría un recorte de entre 25% y 40% hasta 2020. Y para los segundos, entre ellos la Argentina, de entre 15% y 30% en el mismo lapso.
"Este texto y el de las pequeñas islas serán el centro de las negociaciones de ahora en adelante", dijo Jake Schmidt, del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales. CC
Fuente: Los Andes Online


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