Cumbre internacional
El choque Norte-Sur por el cambio climático se agudiza
Malestar por la difusión de la contrapropuesta china, suscripta por India, Brasil, Sudáfrica y Sudán. Las diferencias con la propuesta de las grandes potencias.
viernes, 11 de diciembre de 2009
Manifestantes con pancartas, durante una protesta en el interior del Bella Center en Copenhague. AFP
India, China, Brasil, Sudáfrica y Sudán presentaron un documento en Copenhague que es la antítesis de la proposición de la presidencia danesa en la cumbre climática de la ONU. El vespertino francés Le Monde obtuvo una copia del draft y lo publicó en su edición de ayer.
El texto de los grandes países emergentes propone la prolongación del Protocolo de Kioto hasta 2017 o 2020 y al mismo tiempo, los países en desarrollo (PVD) aseguran estar listos para comprometerse en la acción de la reducción de emisiones de CO2.
El documento propone la creación de "un fondo global de clima", bajo el régimen de Naciones Unidas, encargado de gerenciar la ayuda aportada por los países industrializados a los países en desarrollo, para financiar su adaptación al cambio climático.
El texto confidencial, obtenido por Herve Kempf, el enviado especial de Le Monde a Copenhague, fue redactado por China en acuerdo con los otros países mencionados, A ellos se sumo Sudán, que preside este año el G-77, que agrupa a los países en desarrollo en el seno de la ONU.
El documento podría ser la base para las duras negociaciones que se desarrollarán en los próximo 10 días, antes del acuerdo final. En esta guerra de filtraciones mediáticas, el documento oficial de la presidencia danesa fue publicado por el británico The Guardian y provocó la furiosa reacción de los países en desarrollo.
China había convocado a una reunión especial el 27 y 28 de noviembre en Pekín y de allí nació el nuevo borrador del Sur.
Después de analizar el documento danés, Sudán disparó: "Este es un nuevo instrumento que tendría como efecto tirar por la borda las obligaciones de los ricos frente a los pobres".
El "contradocumento", escrito por los chinos en un lenguaje muy diplomático y enviado por fax el pasado 30 de noviembre a los otros países que lo apoyan, parece "realista y aceptable", según Le Monde y es presentado "bajo la forma de una decision final de la conferencia" en Dinamarca.
El documento filtrado establece que "el desarrollo económico y la erradicación de la pobreza son la prioridad indiscutible de un país en desarrollo", tras admitir la predicción científica de que "el aumento de la temperatura global no deberá exceder los 2 grados centígrados".
Según Le Monde, este punto es un avance mayor que abre la puerta a la reducción de emisiones de CO2 por parte de los países del Sur y es un drástico esfuerzo. El proyecto de acuerdo insiste sobre los compromisos para los países ricos, del Anexo I, y partes del Protocolo de Kioto. "Ellos deben tener en cuenta los objetivos para el ?Segundo período de compromiso' de este protocolo, cuyo término podría ser 2017 o 2020", según el draft chino.
Para los países del Anexo I que no son parte del Protocolo de Kioto -es decir Estados Unidos- "los compromisos de reducción de emisiones deben ser comparables a los objetivos" de los otros.
Esta alambicada formulación reconoce implícitamente que los Estados Unidos no deben tomar como fecha de referencia 1990 (que es la que fue adoptada por Japón y la Unión Europea). Pero implica que EEUU debe reducir sus emisiones "por medidas domésticas". Es decir: son esperadas reducciones absolutas, sin recurrir al mercado de carbonos. CC
Fuente: Los Andes Online
El texto de los grandes países emergentes propone la prolongación del Protocolo de Kioto hasta 2017 o 2020 y al mismo tiempo, los países en desarrollo (PVD) aseguran estar listos para comprometerse en la acción de la reducción de emisiones de CO2.
El documento propone la creación de "un fondo global de clima", bajo el régimen de Naciones Unidas, encargado de gerenciar la ayuda aportada por los países industrializados a los países en desarrollo, para financiar su adaptación al cambio climático.
El texto confidencial, obtenido por Herve Kempf, el enviado especial de Le Monde a Copenhague, fue redactado por China en acuerdo con los otros países mencionados, A ellos se sumo Sudán, que preside este año el G-77, que agrupa a los países en desarrollo en el seno de la ONU.
El documento podría ser la base para las duras negociaciones que se desarrollarán en los próximo 10 días, antes del acuerdo final. En esta guerra de filtraciones mediáticas, el documento oficial de la presidencia danesa fue publicado por el británico The Guardian y provocó la furiosa reacción de los países en desarrollo.
China había convocado a una reunión especial el 27 y 28 de noviembre en Pekín y de allí nació el nuevo borrador del Sur.
Después de analizar el documento danés, Sudán disparó: "Este es un nuevo instrumento que tendría como efecto tirar por la borda las obligaciones de los ricos frente a los pobres".
El "contradocumento", escrito por los chinos en un lenguaje muy diplomático y enviado por fax el pasado 30 de noviembre a los otros países que lo apoyan, parece "realista y aceptable", según Le Monde y es presentado "bajo la forma de una decision final de la conferencia" en Dinamarca.
El documento filtrado establece que "el desarrollo económico y la erradicación de la pobreza son la prioridad indiscutible de un país en desarrollo", tras admitir la predicción científica de que "el aumento de la temperatura global no deberá exceder los 2 grados centígrados".
Según Le Monde, este punto es un avance mayor que abre la puerta a la reducción de emisiones de CO2 por parte de los países del Sur y es un drástico esfuerzo. El proyecto de acuerdo insiste sobre los compromisos para los países ricos, del Anexo I, y partes del Protocolo de Kioto. "Ellos deben tener en cuenta los objetivos para el ?Segundo período de compromiso' de este protocolo, cuyo término podría ser 2017 o 2020", según el draft chino.
Para los países del Anexo I que no son parte del Protocolo de Kioto -es decir Estados Unidos- "los compromisos de reducción de emisiones deben ser comparables a los objetivos" de los otros.
Esta alambicada formulación reconoce implícitamente que los Estados Unidos no deben tomar como fecha de referencia 1990 (que es la que fue adoptada por Japón y la Unión Europea). Pero implica que EEUU debe reducir sus emisiones "por medidas domésticas". Es decir: son esperadas reducciones absolutas, sin recurrir al mercado de carbonos. CC
Fuente: Los Andes Online


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