jueves, 3 de diciembre de 2009

Nueva estrategia

La OTAN también sumará tropas para Afganistán: 5.000 soldados más

Las Naciones Unidas destacó la decisión de Obama por "equilibrar esfuerzos militares y civiles". Rusia apoyó el plan de EEUU. Para la insurgencia islámica, "sólo lograrán que haya más muertos entre los aliados".

jueves, 03 de diciembre de 2009

La OTAN también sumará tropas para Afganistán: 5.000 soldados más
Entre los refuerzos de la OTAN, el gobierno socialista de España aportará 200 combatientes más a los que ya tiene en Afganistán. Foto: AP

El gobierno afgano se declaró satisfecho ayer por el próximo envío de 30.000 soldados estadounidenses más, a los que se sumarán 5.000 de la OTAN, para combatir a la insurgencia talibán, que aseguró que esos refuerzos no harán sino aumentar el número de muertos entre los aliados.

"El presidente Barack Obama reiteró muy claramente el compromiso de Estados Unidos en Afganistán y su discurso corresponde del todo a lo que esperaban el gobierno y el pueblo afganos", dijo el ministro de Relaciones Exteriores, Rangeen Dadfar Spanta.

Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, declaró ayer en un comunicado que apreciaba el enfoque de Obama de "equilibrar esfuerzos militares y civiles" y "el fortalecimiento de la capacidad de las instituciones afganas y las fuerzas de seguridad".

Rusia también reaccionó "positivamente" en un comunicado difundido por la cancillería en el que dice que importa "que Afganistán se convierta cuanto antes en un Estado independiente, próspero, autosuficiente y libre de crímenes relacionados con la droga y el terrorismo".

Obama anunció el martes el envío de 30.000 militares suplementarios en nombre del "interés nacional vital" de Estados Unidos.

Esos soldados comenzarán a llegar a Afganistán "en un plazo de dos a tres semanas" y "serán desplegados y concentrados en las zonas sur y este del país", declaró el miércoles el secretario estadounidense de Defensa, Robert Gates.

La secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton anunció el miércoles en la Comisión de Defensa del Senado que el viernes próximo iba a la reunión de la OTAN en Bruselas para "obtener compromisos suplementarios de la Alianza en soldados, en instructores y en recursos" en Afganistán.

Ayer, la OTAN afirmó que la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) en Afganistán, bajo su mando, tiene asegurado un refuerzo de "al menos" 5.000 hombres.

"Puedo confirmar que los aliados (miembros de la OTAN) y nuestros socios aportarán una contribución suplementaria significativa, de al menos 5.000 soldados y probablemente unos cuantos millares más", declaró en Bruselas el secretario general de la organización, Anders Fogh Rasmussen.

Según el diario El País, España contribuirá con unos 200 efectivos.

El canciller afgano resaltó que Obama había insistido en la importancia de la amenaza terrorista a nivel regional, "diciendo claramente que no debemos permitir a las regiones situadas al otro lado de la línea Durand que se conviertan en bases permanente para Al Qaeda", en referencia a la frontera entre Afganistán y Paquistán.

Los talibanes reaccionaron diciendo a Obama que "los 30.000 soldados suplementarios reforzarán la resistencia y la lucha".

"Obama verá desfilar muchos ataúdes de soldados estadounidenses muertos en Afganistán", auguró el portavoz Qari Yusuf Ahmadi. "Se verán obligados a una retirada vergonzosa", agregó.

El general Stanley McChrystal, comandante de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN en Afganistán, piensa justo lo contrario. Agencia AFP

El envío despierta el enojo entre los pacifistas de EEUU

Con silbidos y abucheos, el anuncio del envío de refuerzos a Afganistán fue mal recibido la noche del martes por los militantes pacifistas de San Francisco, bastión de la izquierda estadounidense que ayudó a llevar a Barack Obama a la Casa Blanca.

Unas 15 mujeres se vistieron de rosado como muestra de pertenencia a Code Pink, un grupo promotor del pacifismo, para reunirse en el restaurante "Chez Tommy", con el fin de escuchar el discurso de Obama por televisión.

Cuando el presidente anunció el envío de 30.000 soldados adicionales a Afganistán, cayeron cubiertos al suelo y oscilaron cabezas en signo de reprobación.

"¡Esto parece dicho por George (W.) Bush!", vocifera una de ellas.

"Me parece increíblemente deprimente", añade Brenda Hillman, profesora de poesía. "En la época de Bush, escuchábamos el mismo tipo de razonamiento".

Más temprano en Washington, una decena de sus compañeros de lucha había intentado difundir y defender sus ideas pacifistas mediante un desfile parecido a un cortejo fúnebre con falsos féretros frente a la Casa Blanca.

Para Code Pink, Obama debería usar los miles de millones de dólares gastados en la guerra en Afganistán para mejorar, por ejemplo, la cobertura de salud.

"Siempre hay plata"

"Siempre hay dinero para la guerra. Pero para la educación, el seguro de salud y el empleo, nunca hay suficiente", lamenta la profesora Susan Witka durante la cena en San Francisco, en la que la baja concurrencia ilustra las dificultades del movimiento pacifista estadounidense para reunir adeptos.

"Obama, si te hemos elegido es para que pongas un término a la guerra", clama uno de los carteles que blanden las mujeres del grupo. "Mujeres para la paz", "Paren de apoyar la guerra", son otros de los lemas que eligieron.

Los demás clientes del restaurante no esperaron mucho antes de escuchar los chiflidos de los miembros de Code Pink. Risas nerviosas detonaron en el momento en que Obama empezó a justificar su decisión. Pero fue cuando éste anunció la cifra de 30.000 soldados que las mujeres gritaron "¡No!".

"No creo que haya que apoyar ciegamente a la gente que uno aprecia", advierte Brenda Hillman.

Ayer en Washington, tres manifestantes pacifistas de Code Pink urgieron a los consejeros sobre seguridad nacional de Obama a reconsiderar su decisión.

"Usted se da cuenta de que es una desventura", afirmó la activista Medea Benjamin mientras el secretario de Defensa, Robert Gates, la secretaria de Estado, Hillary Clinton y el jefe del estado mayor conjunto, Michael Mullen, se preparaban para una audiencia sobre la estrategia, en el Congreso.

"Usted, Hillary, lo sabe mejor aún", le dijo a Clinton.

Benjamin vestía un poncho rosado sobre el que se leía en el anverso: "Envío de tropas a Afganistán: gran error", y en el reverso "No a la guerra en Afganistán", y trató de llamar la atención de Mullen mientras éste conversaba con asesores.

"Los afganos no necesitan más soldados, necesitan más desarrollo económico, puestos de trabajo", dijo Benjamin, alertando sobre un "ciclo de violencia interminable" si Obama envía 30.000 soldados adicionales a Afganistán. Agencia AFP

"Reforzar y dividir"

El ejército estadounidense debe aplicar en Afganistán la fórmula que volcó a su favor la guerra en Irak desde febrero de 2007, combinando el envío de más soldados con la división de la rebelión, indicaron ayer los analistas.

Para Peter Hardling, analista del International Crisis Group, aumentar únicamente la potencia militar al enviar 30.000 soldados suplementarios, como lo anunció el presidente Barack Obama, no es suficiente.

En Irak, el solo incremento de las tropas "no hubiera tenido el mismo impacto si Estados Unidos hubiese proseguido la persecución de los grupos armados sin preocuparse por las consecuencias humanas", dijo.

Según él, el abandono de la mentalidad simplista de lucha contra la insurrección, que se resumía a "buscar y destruir", para optar por la protección de la población de los daños colaterales, aseguró el éxito. "Pero al mismo tiempo eso no era suficiente. Era necesario enviar más tropas para ocupar el terreno tras haber erradicado de allí a la rebelión", dijo.

El incremento de las tropas fue anunciado en enero de 2007 por el presidente George W. Bush cuando la media mensual de muertos era de unas 2.000 personas. Nueve meses más tarde, el número de víctimas se había reducido a la mitad y en noviembre sólo hubo 122 muertos.

El Pentágono tiene la misma expectativa en Afganistán, donde los talibanes llevan a cabo una insurrección sangrienta como la conducida por los combatientes sunitas relacionados con Al Qaeda en Irak en 2007.

"Podemos decir de manera casi segura que la operación fue un éxito, y el mejor índice es la disminución de la violencia en Irak", dijo Ephraim Kam, director adjunto del IES Nacional de la Universidad de Tel Aviv. Agencia AFP

Los ingleses no se van

El primer ministro británico, Gordon Brown, descartó un inicio de retirada de las tropas de Su Majestad desplegadas en Afganistán antes de que las fuerzas de ese país puedan asumir el control de su seguridad, mencionando sin embargo el plazo de 2011.

"Aunque una o dos partes de un distrito o de una provincia sean transferidas en 2010, seguiremos teniendo tropas en Afganistán en ese momento", declaró Brown en la sesión semanal de preguntas en la Cámara de los Comunes. El jefe del gobierno laborista había instado previamente "a todos los aliados a unirse detrás de la estrategia del presidente Obama".

Fuente: Los Andes Online

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