lunes, 18 de enero de 2010

La violencia dificulta la distribución de ayuda y crece la tensión en Haití

La desesperación y los saqueos complican la entrega de alimentos; aumenta el nivel de violencia en el país. Rescatan a otras seis personas con vida de los escombros.

lunes, 18 de enero de 2010

(AP)

En muchos rincones de Puerto Príncipe, los habitantes hambrientos sortean los cadáveres y saquean frenéticamente viviendas y comercios buscando alimentos. Es que el hambre y la desesperación de miles de haitianos, a casi una semana del devastador terremoto, ya hace temer una espiral de violencia en el país caribeño.

Los continuos saqueos y enfrentamientos armados dificultaban la labor de los trabajadores humanitarios en la distribución de ayuda en los puntos más críticos del país, donde miles de personas viven a la intemperie, sin alimentos ni agua, y en muchos casos hasta imposibilitados de recibir atención médica.

Además, la escasez de gasolina en Haití se hace cada vez más acuciante y constituye otro obstáculo para las operaciones de ayuda humanitaria en las zonas del desastre. Según la ONU, "el precio de la gasolina se ha incrementado hasta el equivalente de 10 dólares por galón (3,8 litros)".

Otro de los problemas a los que se enfrenta la asistencia humanitaria es que el puerto de la capital haitiana sigue inservible desde que el terremoto asoló la zona. Aunque el muelle sur está intacto, la ruta de acceso está destruida. En tanto, las tres grúas gigantes del puerto también quedaron inservibles, por lo que los buques que llegan son desviados hacia Cap-Haitien.

Por su parte, el aeropuerto de Puerto Príncipe sigue fuertemente congestionado por la avalancha de aviones con ayuda llegados de todo el mundo, y también está congestionado el camino que lleva de Santo Domingo a Puerto Príncipe.

Mientras tanto, las operaciones de rescate se aceleraban en Haití, donde 280 centros de acogida se preparaban a dar respuesta a la desesperación de las víctimas, carentes de todo, seis días después del violento sismo.

Frente a una situación caótica y a una población iracunda y desesperada, el poder haitiano decretó ayer el estado de emergencia. El gobierno anunció un duelo nacional de 30 días y las banderas ondeaban a media asta en los edificios oficiales que se mantenían en pie.

Con el pasar de las horas, las proyecciones sobre un balance de muertos aumentaban por decenas de miles. El Comandante General estadounidense a cargo de la operación de asistencia en la nación caribeña, Ken Keen, advirtió que 200.000 muertos puede ser una cifra razonable como "punto de partida". "Claramente, es un desastre de proporciones épicas, hay mucho trabajo por delante", declaró.

El hedor nauseabundo de los cadáveres quemados se colaba en cada rincón de las barriadas pobres de Puerto Príncipe. "La vida es muy dura, no tenemos nada", explicaba Jean Osse, quien acampaba junto a su familia frente al Palacio Presidencial, en el corazón de Puerto Príncipe, convertido en un asentamiento improvisado de unas 50.000 personas.

Una fuente gubernamental haitiana anunció que a partir de hoy estaba prevista la apertura de unos 280 centros de urgencia en Haití para distribuir ayuda humanitaria y albergar a los sin techo.Estos centros podrán acoger a un promedio de 500 personas cada uno y estarán instalados en las plazas públicas, en los patios de las escuelas y en las iglesias, tanto en Puerto Príncipe como en otras seis ciudades de sus alrededores.

Nuevos rescates. Aún milagros en la ciudad arrasada por la tragedia, donde decenas de miles de personas siguen deambulando por las calles. Un equipo de televisión australiana consiguió rescatar a una niña de 18 meses sepultada bajo los escombros y una muchacha haitiana, Marie-France, de 22 años, logró ser extraída de las ruinas de su casa cuando toda su familia ya la daba por muerte.

Tras extenuantes horas de excavaciones, un equipo de socorristas desenterró de madrugada a otros tres haitianos de entre las ruinas de un supermercado: una niña de 7 años, un hombre de 34 y una mujer de 50.

Horas después, un funcionario danés de Naciones Unidas, Jen Kristensen, fue encontrado indemne en el Hotel Christopher, sede de la Misión de Paz de Naciones Unidas en Haití (Minustah), pulverizado por el sismo. "Un milagro", afirmó el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, presente en el país.

Según la vocera de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, Elisabeth Byrs, son ya más de 70 los rescates exitosos desde que comenzaron las operaciones de rescate. Unos 43 equipos internacionales trabajan en el terreno, sumando un total de 1739 socorristas y 161 perros adiestrados en la búsqueda.

La coordinación. Con el fin de organizar la distribución de ayuda y empezar a planificar la reconstrucción del país, el presidente haitiano René Preval viajaba hoy a Santo Domingo para participar en una primera reunión internacional destinada a preparar la conferencia de países donantes organizada el 25 de enero en Montreal.

También hoy, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tiene prevista una reunión especial dedicada a Haití, y el ex presidente estadounidense Bill Clinton, emisario especial de la ONU, tiene previsto desplazarse al país.

Fuente: Los Andes Online

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