domingo, 4 de abril de 2010

Villavicencio

Reserva natural y del imaginario

El turismo de bajo impacto concentró a 30 mil visitantes durante el verano. La reapertura del hotel traerá nuevos bríos.

domingo, 04 de abril de 2010

Reserva natural y del imaginario
Mientras se espera la reapertura del hotel -que tendría fecha cierta-, la reserva se colma de visitantes. El desafío: aprender a hacer turismo de bajo impacto.

Villavicencio no es sólo la marca de un agua mineral o un antiguo hotel que promete reabrir muy pronto, es un lugar caro a los afectos de los mendocinos. Hoy enmarcado bajo en la Red de Áreas Naturales protegidas de la provincia de Mendoza, la Reserva Natural Villavicencio ostenta gran valor histórico, cultural y arqueológico en su extensión de 72 mil hectáreas.

Turistas y locales llegan cada día a visitar el enclave en el que destaca la fachada lejana del alojamiento otrora de lujo, ícono del agua mineral, la hostería y restaurante, los caracoles, miradores, la cruz de Paramillo coloreados por leyendas centenarias.

Resulta imprescindible tras ascender sobre parajes escarpados detenerse en el Centro de Interpretación y la Seccional de Guardaparques pues allí se obtiene real dimensión de la relevancia del enclave y de las palabras claves como "cuidar"," preservar", "protege".

A saber: dada la magnitud de la extensión en sus límites se asciende desde los 900 metros hasta los 3.200 m.s.n.m, pudiendo visualizarse tres tipos de ambientes: el monte típico de nuestra región, el cardonal y la Puna que bajan del Norte hasta perderse en este pedacito mendocino.

Un amplio abanico de flora y fauna se reproduce en Villavicencio, entre ellas 39 especies de plantas medicinales que el guardaparques ayuda a reconocer.

Entre sus animales tienen su morada allí guanacos, pumas, choiques, cóndores y zorros que aparecen a lo lejos para desatar el asombro de los viajeros. No será difícil verlos por las quebradas, sin embargo por si resultan esquivos hay una pareja de guanacos con su chulengo, maras, ñandúes en un corral detrás del Centro de Interpretación para su observación.

También hay sitios arqueológicos donde se hallaron rastros de quienes habitaron el área hace 12.000 años. Vestigios de los huarpes y de la dominación inca antes de la llegada de los españoles siguen dando testimonio del pasado.

Las ruinas jesuíticas, el monumento de Canota donde se separó el ejército Libertador, el bosque de araucarias fósiles encontradas por el mismísimo Darwin en 1835, muestras de las primeras plantas vasculares que datan de 400 millones de años, rastros de moluscos de cuando todo era mar, y petroglifos descubiertos por el Perito Moreno hacia 1874, son parte de los recursos que protege la reserva y que muy bien detallan los responsables del lugar.

El turismo hoy

Durante los meses de enero y febrero 30 mil personas se detuvieron en el Centro de Interpretación con picos de hasta 2.500 almas por día, aunque se estima que fueron muchos más los que comieron su asadito en Villavicencio o ascendieron por los caracoles hacia o desde Uspallata sin detenerse en el registro.

En la actualidad las visitas son gratuitas. Mantener la Reserva demanda a Danone más de $ 1 millón anual sin embargo la tarea mayor es preservar a los animales y laflora nativa o exótica de los daños ocasionados por los visitantes.

Los incendios causan pérdidas irreparables y la inconsciencia de los que dejan su basura, especialmente plásticos, altera la vida de los habitantes naturales. Las bolsas vuelan quilómetros, "las encontramos en sitios insospechados donde seguramente no pasa nadie en mucho tiempo", dice nuestro guía.

Por esta razón la empresa está proyectando programas educativos y de Responsabilidad Social para informar sobre los cuidados que deben tenerse dentro de una reserva natural y para establecer cartelería y señalética adecuada en toda la extensión. La idea es construirlas con la participación de una escuela local.

El turismo responsable y sustentable es la meta de los propietarios por ello otras de las vetas a explotar es concesionar a un operador único los tours de Villavicencio. Las premisas: turismo de bajo impacto, de observación, trekking, mountain bike en sitios señalados y cabalgatas. "La idea es ser sustentable no hacer un negocio, generar más puestos de guardaparques y de controles" aclara Silvina Giudici responsable de la Reserva.

Nuevamente en el camino ascendente la historia se hace presente, los puestos de vialidad cada 7 km donde vivían los operarios que mantenían la vieja ruta a Chile; los surtidores que abastecían a los viajeros; el último poste de telégrafo que mantenía comunicado al hotel con Uspallata; los pinos y flores que no tienen nada que ver con las plantas nativas, sino que fueron desparramados por un antiguo gerente para que florecieran para su aniversario, y que hoy se riegan por goteo.

Historias dentro de la historia de la Reserva que se resiste a dejarse llevar por el olvido o peor aún, por los antojos humanos. Tania Abraham - turismo@losandes.com.ar

Hotel Villavicencio: la ansiada reapertura

Hotel Villavicencio: la ansiada reapertura
La estructura y muchas de las locaciones se encuentran en perfecto estado.

Danone aceleró la reapertura del hotel, "queremos devolverle un ícono a Mendoza", afirma Silvina Giudici responsable de la Reserva.

Muchas son las historias que se cuentan sobre el sitio, hay mitos y también rumores: que hay varios interesados de capitales extranjeros, que hay patas locales, que hay holdings de la construcción con serias posibilidades y que los franceses no quieren pasar otro papelón como cuando anunciaron con bombos y platillos la reapertura de la mano de Álvarez Argüelles, eso dice la calle. En un lapso no mayor a un mes se anunciaría la reapertura con una concesión de al menos 20 años.

Para avanzar sobre las certezas Giudici señala que "la decisión está tomada y desde diversas áreas de Danone se trabaja arduamente para estipular los contratos de concesión cuyo proyecto debe estar alineado con los principios de la Reserva desde la obra, garantizando que el impacto sea el menor y sobre todo que esté absolutamente controlado".

Se está pensando en un hotel cuya categoría podría ser 4 estrellas boutique donde la preservación del medio ambiente sea notoria, por eso prevén un alojamiento green. El eje conductor debería ser el agua lógicamente, de manera que un spa de primer nivel estaría dentro de las posibilidades.

Eso sí, el requerimiento de un consumo medido del agua y su posterior tratamiento, sería condición sine qua non. Por otra parte también tienen la intención de que el nuevo proyecto de hotel esté más acorde a lo que esperan los mendocinos con respecto a su arquitectura, que resguarde el valor patrimonial del edificio, el icono turístico que está grabado en la memoria colectiva. ¿La inauguración? en no más de 2 años.

Si bien la inversión del concesionario se estima millonaria el estado general de la construcción es muy bueno.

"Existen mitos sobre la devastación del hotel. Esto no es cierto, el edificio se encontraba en plena obra cuando fue declarada la intervención de Greco, por lo que algunos de sus ambientes presentan aspectos de obra -subsuelo, sala de calderas-. Contrario al resto de las habitaciones que todavía hoy mantienen sus persianas americanas, pisos y muros en perfecto estado de conservación. Gran parte del blanco como así los muebles fueron donados y repartidos entre los empleados de la planta, no hubo saqueo", afirma Giudici.

Lo pasado no está pisado

Frente a la fachada del hotel turistas y mendocinos se hacen preguntas y surgen añoranzas.

Los recuerdos de Silvina Giudici en su niñez tomando el té en el salón restaurante del hotel Villavicencio vestida de jumper y tapadito en composé, no tardan en llegar.

"Era maravilloso, asiduamente nos llevaban al hotel -no a la hostería, aclara- por ese camino agreste que era mucho más pesado que el actual. Tengo la imagen de estar sentada junto a un ventanal un día muy soleado, de invierno pero de apariencia primaveral", masas, sandwiches y chocolate caliente cierran el recuerdo, que se tiñe del terracota de la antigua decoración.

Seguramente algunos lectores rememorarán días pasados en las instalaciones o en su entorno ya que como vimos hay una vasta historia grabada en la zona.

Las propiedades de las aguas termales precedieron al hotel, la zona ya era conocida por los beneficios líquidos y así fue que en 1940, don Ángel Velaz construyó el alojamiento de estilo normando. De ahí en más durante varios años el lugar fue considerado uno de los más selectos de la provincia.

Grandes ambientes, sólida estructura y buen servicio fueron las características del Hotel Termal Villavicencio, donde pasaban temporadas las más aristocráticas familias argentinas. De hecho fueron las damas quienes sugirieron la construcción de la bella capilla situada junto al hotel, cuya campana fue donada por los Anchorena.

Los registros indican pasajeros hasta 1977, se cerró y en 1978 por la necesidad de camas debido al Mundial se reabrió, y hasta allí llegó el conteo.

Mitos, dimes y diretes, conflictos de intereses se sucedieron a lo largo de 32 años, ahora se espera que finalmente el gran hotel abra sus puertas y no quede como abatido testimonio de un pasado dorado.

Fuente: Los Andes Online

No hay comentarios:

Publicar un comentario