Crisis política
Berlusconi, con su gobierno en peligro
Mañana será un día clave para el futuro político del presidente italiano. Si prospera la moción de censura en la Cámara de Diputados caerá su gestión tras dos años y medio de mandato.
lunes, 13 de diciembre de 2010
Algunos manifestantes pidieron la renuncia de Berlusconi. (AFP) |
El presidente del Consejo italiano, Silvio Berlusconi, abandonado por su ex aliado Gianfranco Fini, se juega mañana el futuro de su equipo en un voto de censura en la Cámara de diputados, que si prospera hará caer a su gobierno tras dos años y medio de mandato.
Los pronósticos son tan inciertos que el presidente, Giorgio Napolitano, que no tiene un papel ejecutivo pero cumple un papel esencial en caso de crisis, bromeó diciendo que "sólo quien posea una bola de cristal" puede prever el resultado de la votación.
Berlusconi pronunciará un discurso hoy a las 5, hora de argentina, en el Senado y luego en la Cámara de diputados. Mañana, al mediodía, las dos asambleas votarán casi simultáneamente: la cámara alta, una moción de apoyo al gobierno, y la baja una moción de censura.
En el Senado, el partido de Berlusconi Pueblo de la Libertad (PDL) y su aliado de derecha Liga del Norte disponen de una sólida mayoría. En la Cámara, sin embargo, su presidente Gianfranco Fini y 35 diputados que lo han secundado en su rebelión prometen dejar en minoría a Berlusconi, votando la moción de los centristas liderados por Pierferdinando Casini.
"Si la oposición de izquierda (Partido Demócrata, PD, e Italia de los valores, IDV) y los centristas y futuristas (pro Fini) mantienen su promesa, se abrirá una nueva fase, cuya dirección sera monopolio del jefe del Estado, tal como prevé la Constitución", explica Giacomo Marramao, profesor de filosofía política en la universidad Roma III.
Los comentaristas se pierden haciendo cábalas sobre el número de diputados dispuestos a votar por o contra Berlusconi, y estiman que todo podría incluso jugarse con una diferencia de un voto.
A la espera, ambas fuerzas se movilizaron este fin de semana.
El sábado, el PD sacó a las calles de Roma a decenas de miles de manifestantes para "transmitir un mensaje de confianza y de cambio a Italia", según su líder, Pierluigi Bersani. "No se puede continuar así, Berlusconi debe irse a su casa", afirmó.
Bersani y Fini han denunciado tentativas de los partidarios de Berlusconi de comprar a algunos diputados.
El ex juez Antonio Di Pietro, líder de IDV, presentó una denuncia y se ha abierto una investigación en Roma sobre la presunta "compra" de parlamentarios.
Pero Berlusconi no se arredra. Este domingo, miles de personas se manifestaron en unas cien ciudades italianas para apoyarlo, bajo la consigna "Todos con Berlusconi por Italia".
"Todos decimos 'no' a quien tenga la desvergüenza de traicionar el voto de los ciudadanos, pero esperamos que nadie lo haga", declaró Berlusconi en un mensaje de video refiriéndose a los disidentes de su partido. "Obtendré la confianza", afirmó también.
Fini, que abandonó el PDL en verano y retiró a sus ministros del gobierno de Berlusconi a mitad de noviembre, parece convencido de que ha llegado la hora de la sucesión del actual jefe de gobierno, de 74 años. "No tengo una bola de cristal, pero creo que Berlusconi no tendrá la confianza", dijo ayer.
Sin embargo, incluso si el "Cavaliere" cae este martes, sus opositores no tienen claro lo que harían al día siguiente. La oposición no está lista para unas elecciones legislativas anticipadas, ya que está fragmentada y carece de un líder carismático. Los partidarios de Fini sólo representan entre el 7 y el 8% y no pueden nada solos, y el PDL y la Liga del Norte siguen muy unidos.
La solución a este embrollo podría estar en manos del presidente Napolitano, que dijo estar muy comprometido con la estabilidad del país, en un momento en que los mercados acentúan su presión sobre la deuda soberana italiana.
Napolitano tiene varias opciones: formar un ejecutivo apoyado por una nueva mayoría, mantener a Berlusconi como jefe del Consejo al frente de una coalición ampliada, o disolver el Parlamento para que los italianos vuelvan a las urnas. Agencia AFP
Los pronósticos son tan inciertos que el presidente, Giorgio Napolitano, que no tiene un papel ejecutivo pero cumple un papel esencial en caso de crisis, bromeó diciendo que "sólo quien posea una bola de cristal" puede prever el resultado de la votación.
Berlusconi pronunciará un discurso hoy a las 5, hora de argentina, en el Senado y luego en la Cámara de diputados. Mañana, al mediodía, las dos asambleas votarán casi simultáneamente: la cámara alta, una moción de apoyo al gobierno, y la baja una moción de censura.
En el Senado, el partido de Berlusconi Pueblo de la Libertad (PDL) y su aliado de derecha Liga del Norte disponen de una sólida mayoría. En la Cámara, sin embargo, su presidente Gianfranco Fini y 35 diputados que lo han secundado en su rebelión prometen dejar en minoría a Berlusconi, votando la moción de los centristas liderados por Pierferdinando Casini.
"Si la oposición de izquierda (Partido Demócrata, PD, e Italia de los valores, IDV) y los centristas y futuristas (pro Fini) mantienen su promesa, se abrirá una nueva fase, cuya dirección sera monopolio del jefe del Estado, tal como prevé la Constitución", explica Giacomo Marramao, profesor de filosofía política en la universidad Roma III.
Los comentaristas se pierden haciendo cábalas sobre el número de diputados dispuestos a votar por o contra Berlusconi, y estiman que todo podría incluso jugarse con una diferencia de un voto.
A la espera, ambas fuerzas se movilizaron este fin de semana.
El sábado, el PD sacó a las calles de Roma a decenas de miles de manifestantes para "transmitir un mensaje de confianza y de cambio a Italia", según su líder, Pierluigi Bersani. "No se puede continuar así, Berlusconi debe irse a su casa", afirmó.
Bersani y Fini han denunciado tentativas de los partidarios de Berlusconi de comprar a algunos diputados.
El ex juez Antonio Di Pietro, líder de IDV, presentó una denuncia y se ha abierto una investigación en Roma sobre la presunta "compra" de parlamentarios.
Pero Berlusconi no se arredra. Este domingo, miles de personas se manifestaron en unas cien ciudades italianas para apoyarlo, bajo la consigna "Todos con Berlusconi por Italia".
"Todos decimos 'no' a quien tenga la desvergüenza de traicionar el voto de los ciudadanos, pero esperamos que nadie lo haga", declaró Berlusconi en un mensaje de video refiriéndose a los disidentes de su partido. "Obtendré la confianza", afirmó también.
Fini, que abandonó el PDL en verano y retiró a sus ministros del gobierno de Berlusconi a mitad de noviembre, parece convencido de que ha llegado la hora de la sucesión del actual jefe de gobierno, de 74 años. "No tengo una bola de cristal, pero creo que Berlusconi no tendrá la confianza", dijo ayer.
Sin embargo, incluso si el "Cavaliere" cae este martes, sus opositores no tienen claro lo que harían al día siguiente. La oposición no está lista para unas elecciones legislativas anticipadas, ya que está fragmentada y carece de un líder carismático. Los partidarios de Fini sólo representan entre el 7 y el 8% y no pueden nada solos, y el PDL y la Liga del Norte siguen muy unidos.
La solución a este embrollo podría estar en manos del presidente Napolitano, que dijo estar muy comprometido con la estabilidad del país, en un momento en que los mercados acentúan su presión sobre la deuda soberana italiana.
Napolitano tiene varias opciones: formar un ejecutivo apoyado por una nueva mayoría, mantener a Berlusconi como jefe del Consejo al frente de una coalición ampliada, o disolver el Parlamento para que los italianos vuelvan a las urnas. Agencia AFP
Fuente: Los Andes Online


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