sábado, 25 de junio de 2011

La basura inunda otra vez a Nápoles

Desde hace dos días, pese a los esfuerzos oficiales, más de 2.300 toneladas de desechos inundan la ciudad porque no hay vertederos. Las autoridades responsabilizan al gobierno central. La solución se dificulta por la participación de la Camorra en el "negocio".

sábado, 25 de junio de 2011
La basura inunda otra vez a Nápoles
Hasta ayer se habían contabilizado más de 50 incendios 
en distintos puntos de la ciudad, que debieron ser 
sofocados por los bomberos. (AFP)

Agencias ANSA, EFE y diario ABC

Como ya había pasado en 2008, Nápoles amaneció el jueves y continuó ayer invadida por más de 2.300 toneladas de basura.

Se trata de un problema endémico de la región de Campania (cuya capital es Nápoles), que se arrastra desde hace 20 años debido a la infiltración de la Camorra (la mafia napolitana) en un negocio millonario, la ausencia de descargas y a la pésima gestión política.

Luigi de Magistris, alcalde de Nápoles, que ganó las elecciones con la promesa de limpiar la ciudad en cinco días -un plan que fracasó sonoramente-, ahora parece chocar con una realidad dramática.

Su idea, para algunos utópica, es lograr aumentar la recolección de basura diferenciada en un 70% en seis meses sin tener que construir nuevas plantas -aborrecidas por los habitantes de la región-, transformando los basurales en plantas ecológicas de reciclaje modelo de residuos.

Lo cierto es que para resolver en lo inmediato la enésima emergencia, De Magistris puso en marcha ayer una ordenanza anticrisis que prevé turnos de recolección de 24 horas para las empresas municipales que se encargan del tema; una task force de la policía municipal contra los "pirómanos" de la basura; sitios de transferencia de residuos que, por el momento, prefirió mantener en secreto, y multas para los comerciantes que abandonen residuos en la calle.

Se estima que, en este período del año, en Nápoles hay una producción diaria de basura que ronda las 1.300 toneladas. Ayer, seguían en la calle unas 2.300 toneladas de residuos.

El nuevo alcalde de la ciudad del Vesubio, al margen de admitir la existencia de una "situación sanitaria grave", atacó con fuerza al primer ministro, Silvio Berlusconi.

"La situación ambiental y sanitaria es grave, hay un riesgo concreto para la salud de los ciudadanos", advirtió consciente del peligro que representa la dioxina que largan en el aire los residuos incendiados. "A Berlusconi no le importa nada, el gobierno no ha hecho nada y hay demasiados poderes que se nos están enfrentando", acusó De Magistris.

Ante una situación a todas luces alarmante, con negocios que no pudieron levantar sus persianas debido a las montañas de basura y chicos que no pudieron salir a la calle por el olor nauseabundo, hasta el presidente, Giorgio Napolitano, oriundo de Nápoles, se vio obligado a lanzar un llamado para que el gobierno interviniera en la crisis.

"Es absolutamente indispensable y urgente una intervención", expresó el mandatario, que transmitió su inquietud al premier.

Problema endémico

De Magistris, un ex magistrado, fue elegido alcalde en la segunda vuelta de las elecciones municipales parciales de fines de mayo pasado, que significaron un durísimo revés electoral para Berlusconi.

Con un aplastante 65% de los votos, derrotó al candidato del oficialista Partido del Pueblo de la Libertad justamente porque en Nápoles nadie se olvidó de que el Cavaliere ganó las elecciones de 2008 con la promesa de resolver la crisis del sistema de recolección de basura de la ciudad.

Un total de 55 incendios han sido declarados en los montones de basura o en cubos de basura volcados durante la madrugada de este jueves en Nápoles.

Este repunte en la acumulación de basuras en las calles de Nápoles llega después de que a principios de mayo Berlusconi enviara de nuevo militares para ayudar en la recolección, una decisión que la oposición tachó de "electoralista".

El Gobierno italiano tenía previsto aprobar la semana pasada un decreto ley para el traslado de las basuras de Nápoles a otras regiones, pero finalmente no se produjo por el freno de los socios de Berlusconi, la Liga Norte

Por su parte, el premier Silvio Berlusconi -en Bruselas, participando del Consejo Europeo- afirmó que "el problema de la basura será tratado en el próximo consejo de ministros".

En tanto, acorazados contra ese drama recurrente y blindados contra las trampas de los políticos, los napolitanos ríen por no llorar. "Toda la política es sucia y da igual quien venga, esto no tiene arreglo", dice Gigi, un quiosquero filósofo.

"Yo no sé decirle si la Camorra es muy distinta de la política o si son la misma cosa, pero sí sé que ni a la política ni a la Camorra les conviene resolver este problema. Si no, lo habrían hecho ya, ¿no le parece?". 

La Camorra, cada vez más integrada a la economía legal

 
Junto a un alto grado de integración con los estratos más bajos de la población, la Camorra ha buscado siempre insertarse en la economía legal. Al contrario de otras mafias, no busca un orden alternativo al del Estado, sino simplemente aprovechar las disfunciones sociales.

Otra característica de la Camorra es que ha perdido la estructura vertical, la integran una pluralidad de familias más o menos vinculadas entre sí.

En la década de 1970, el capo Raffaele Cutolo, conocido como 'El Profesor', trató de recuperar la estructura vertical creando la Nueva Camorra Organizada, que llegó a reunir 5.000 adeptos. Pero los viejos clanes se unieron y comenzó una guerra que causó 400 muertos entre 1980 y 1981 y triunfó la nueva estructura.
 
Fuente: Los Andes Online

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