Crisis económica y financiera de Europa
Preparándose para lo peor
Página 12
Los países más fuertes del Viejo Continente, Alemania y Francia, ya miden los riesgos y se preparan para una eventual cesación de pagos griega y su salida de la Eurozona. La banca francesa y la economía de Italia, en zona de temblor.
Los síntomas de la
crisis financiera que ensombrece Europa se manifestaron todos al mismo
tiempo y en un mismo día. Las Bolsas se fueron a pique, el euro conoció
sus niveles más bajos en los últimos seis meses, Grecia está a un paso
de la cesación de pagos, Alemania y Francia ya incorporaron la idea de
que el país helénico salga del euro, Italia se acerca al precipicio, los
organismos multilaterales evocan una “desaceleración generalizada” de
la economía mundial, la banca francesa y la europea en general
registraron pérdidas enormes en los últimos meses, al tiempo que los
dirigentes políticos son incapaces de ofrecer otra cosa que no sea una
verborragia de vestuario que no modifica las reglas del juego ni influye
en la crisis. La estampida ante el temor del default griego repercutió
en todas las plazas bursátiles, principalmente en Francia, donde el
índice CAC se desplomó en un 4 por ciento a raíz de las arenas movedizas
en las que está el sistema financiero, comprometido con la deuda
griega.
La inminencia de una degradación de la nota de solvencia
de los bancos franceses contribuyó a generar más pánico. Los bancos BNP
Paribas, Société Générale y Crédit Agricole perdieron en pocas horas 12
por ciento de su valor. Estas tres instituciones detentan volúmenes
considerables de las deudas de Grecia, Italia y Portugal. Pero es Atenas
la que arrastra a Europa hacia un precipicio sin fondo. El secretario
de Finanzas griego, Filipos Sajinidis, reveló ayer que el dinero de que
disponía Grecia para pagar los sueldos públicos y las pensiones sólo le
alcanzaba hasta el mes de octubre. Según el semanario alemán Der
Spiegel, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, prevé la
quiebra de Grecia con dos escenarios posibles: en uno, Atenas conserva
el euro; en el otro, el país recupera su antigua moneda nacional.
Esta
proyección está supeditada a que el país obtenga el sexto paquete del
préstamo internacional de 110 mil millones de euros otorgado en mayo del
año pasado. Grecia está a la espera de ocho mil millones de euros
correspondientes a ese préstamo, pero su desbloqueo depende de los
resultados de un informe del Fondo Monetario Internacional y el Banco
Mundial, que también deben además aprobar un segundo paquete de ayuda de
160 mil millones de euros. Los expertos sacarán la chequera siempre y
cuando Atenas presente un plan de economías y de rigor coherente, uno de
esos sablazos a la población tan distintivos de las prácticas del Fondo
y del Banco Mundial. Pero ni siquiera así el sistema europeo se
alejaría del abismo.
Los bancos del Viejo Continente que cotizan
en Bolsa llegaron a niveles aun más bajos de los que tenían en
septiembre de 2008, cuando se produjo la quiebra de Lehman Brothers. El
ministro francés de Economía, François Baroin, aseguró que, pase lo que
pase en Grecia, “los bancos franceses tienen los medios para hacerle
frente”. Sin embargo, varios observadores no descartan la perspectiva de
que, ante la hecatombe, los bancos se vean obligados a recurrir al
apoyo del Estado para reforzar sus propios fondos.
Esta sucesión
de incendios que azotan al edificio liberal no inmutó a los responsables
de las grandes potencias industrializadas, que este fin de semana se
reunieron en la localidad francesa de Marsella en el seno del G–7
(Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia, Canadá y
Japón). Los países más industrializados se comprometieron a presentar
una respuesta “coordinada” al retroceso de las economías, pero fueron
incapaces de plasmar medidas concretas e inmediatas. Sumino Kamei,
miembro del banco Tokio-Mitsubishi, dijo a la prensa que muchos se
preguntaban hoy si “los miembros del G-7 eran capaces de hacer algo”.
La
tormenta sigue arraigada en el cielo griego con perspectivas muy altas
de que Italia sea la próxima gran víctima de la crisis. Altos
responsables de Alemania, la economía más pujante de Europa, evocaron
públicamente la posibilidad de que Grecia deje el euro. Philipp Rösler,
ministro federal de Economía y presidente del FDP (Partido Liberal
Democrático), opinó que “para estabilizar el euro a corto plazo no debe
haber tabúes a la hora de reflexionar”. La quiebra de Grecia y su
alejamiento del euro forman parte de las líneas posibles con las que
trabaja la presidencia francesa.
La crisis es, sin embargo, mucho
más vasta. Ayer, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico (OCDE, con sede en París) advirtió que los “indicadores
avanzados” señalan una “desaceleración generalizada” de las principales
economías mundiales. Los responsables económicos se preparan para lo
peor. Nadie sabe a qué profundidades llegará la crisis en las próximas
semanas.
Fuente: Rebelion.org


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