Rescatan en el Centro Cívico un hornillo de tierra de 2.000 años
Este vestigio de la antigüedad fue retirado del lugar y alojado en el Museo del Área Fundacional, donde es tratado para su conservación y posterior exhibición.
martes, 20 de septiembre de 2011
Miguel Títiro - mtitiro@losandes.com.ar
El hornillo es un pozo donde hacían fuego los
antiguos pobladores. Reforzaron el perímetro y lo extrajeron. (Dego
Parés / Los Andes)
|
Los trabajos arqueológicos en las obras del Memorial de la
Bandera del Ejército de los Andes, que se construye en el Centro Cívico,
siguen dando resultados a quienes se dedican a escudriñar la tierra en
busca de señales del pasado remoto.
Hace algunos días, los equipos del Centro de Investigaciones de las Ruinas de San Francisco (Cirsf), de la comuna capitalina, encabezados por el doctor Horacio Chiavazza, encontraron un hornillo de tierra prehispánico, de aproximadamente 2.000 años de antigüedad.
El descubrimiento ha entusiasmado a los especialistas, quienes ya a principios de agosto habían dado con restos de gran valor en el lugar donde se construye el también llamado Paseo del Bicentenario.
En esa primera incursión se recuperaron elementos de talla lítica (piedra), cerámicas y restos de plantas y huesos de animales que habrían formado parte de la dieta de aquellos antiguos pobladores, muy anteriores a los huarpes.
El arqueólogo Chiavazza, director del Museo del Área Fundacional (MAF), sostuvo: "los abundantes restos de carbones encontrados sirven, en combinación con rasgos de quemazón de tierras, para interpretar los usos de diferentes lugares, como habitaciones, fogones y hornos, que fueron ocupados de manera estacional".
Prehispánico
Hace algunos días, los equipos del Centro de Investigaciones de las Ruinas de San Francisco (Cirsf), de la comuna capitalina, encabezados por el doctor Horacio Chiavazza, encontraron un hornillo de tierra prehispánico, de aproximadamente 2.000 años de antigüedad.
El descubrimiento ha entusiasmado a los especialistas, quienes ya a principios de agosto habían dado con restos de gran valor en el lugar donde se construye el también llamado Paseo del Bicentenario.
En esa primera incursión se recuperaron elementos de talla lítica (piedra), cerámicas y restos de plantas y huesos de animales que habrían formado parte de la dieta de aquellos antiguos pobladores, muy anteriores a los huarpes.
El arqueólogo Chiavazza, director del Museo del Área Fundacional (MAF), sostuvo: "los abundantes restos de carbones encontrados sirven, en combinación con rasgos de quemazón de tierras, para interpretar los usos de diferentes lugares, como habitaciones, fogones y hornos, que fueron ocupados de manera estacional".
Prehispánico
Este descubrimiento, con varias investigaciones que le
seguirán, permitirá conocer el proceso de poblamiento prehispánico en la
región.
Los rastreadores del pasado se habían dado por conformes con los elementos detectados a principio del mes pasado, pero cuando terminaba agosto, un poco más al este del gran socavón que abrieron las máquinas para hacer los cimientos del monumento, los hallazgos continuaron y esta vez fueron más trascendentes.
Fue así que se dio con un hornillo de tierra. Estas estructuras, si se las puede llamar así, servían hipotéticamente para cocinar alimentos (se encontraron también diminutos granos de maíz) y calentar rocas que luego eran trabajadas y convertidas en herramientas de piedra, fundamentalmente como armas de caza.
El hornillo fue encontrado a 5 metros de profundidad, tiene unos 60 centímetros de diámetro y entre 20 y 40 cm de profundidad.
La edad potencial
Chiavazza explicó que aunque todavía no se disponen de los resultados de datación del hallazgo, que se ha solicitado a la Universidad de La Plata, la antigüedad del mismo se correspondería con 1.500 a 2.000 años.
Hay diversas razones para atribuirle esa edad. Una son los trocitos de cerámicas encontrados en el lugar, que son del tipo de Agrelo. En segundo lugar, la existencia de elementos vinculados a una economía de molienda de vegetales, y por último, la situación estratigráfica, es decir, la profundidad del hallazgo a nivel del suelo, en este caso, a 5 metros.
Una vez dispuesto del valioso elemento, se pensó en dejarlo en el predio, pero entonces el experto en conservación Pedro Canepuccia diseñó un proyecto para llevarlo al museo de la plaza Pedro del Castillo (ver aparte).
Hay que señalar que desde la época del eminente explorador de la prehistoria, Carlos Rusconi, habían aparecido legendarios elementos de este tipo, en excavaciones de edificios u otros trabajos. Simplemente, se los mencionaba, pero nunca se pudo extraer uno como ha ocurrido en esta oportunidad.
"Sería el único que ha sido extraído y luego de ser retirado de la tierra, se está trabajando para garantizar la conservación y la exposición", acotó el arqueólogo. "Esto -agregó- es muy difícil porque en realidad lo que hemos traído es un pozo, por raro que parezca, muy inestable, quemado por innumerables fogatas".
Finalmente, el director del MAF señaló que está dando provecho el trabajo de articulación entre la investigación y la conservación, "ya que ahora estamos recuperando y manteniendo en un museo una pieza de tierra quemada y limosa, arena con un leve contenido de arcilla, acción que en otras circunstancias no hubiéramos podido materializar".
También valorizó que la nueva legislación permite, ante cada nueva obra de arquitectura en la ciudad, una oportunidad para recuperar patrimonio arqueológico, que de otra forma sería muy difícil de encarar. Se añadió que el trabajo de campo y arqueológico en el Centro Civíco, está virtualmente concluido, por lo que a partir de ahora los investigadores abandonarán la zona.
Los rastreadores del pasado se habían dado por conformes con los elementos detectados a principio del mes pasado, pero cuando terminaba agosto, un poco más al este del gran socavón que abrieron las máquinas para hacer los cimientos del monumento, los hallazgos continuaron y esta vez fueron más trascendentes.
Fue así que se dio con un hornillo de tierra. Estas estructuras, si se las puede llamar así, servían hipotéticamente para cocinar alimentos (se encontraron también diminutos granos de maíz) y calentar rocas que luego eran trabajadas y convertidas en herramientas de piedra, fundamentalmente como armas de caza.
El hornillo fue encontrado a 5 metros de profundidad, tiene unos 60 centímetros de diámetro y entre 20 y 40 cm de profundidad.
La edad potencial
Chiavazza explicó que aunque todavía no se disponen de los resultados de datación del hallazgo, que se ha solicitado a la Universidad de La Plata, la antigüedad del mismo se correspondería con 1.500 a 2.000 años.
Hay diversas razones para atribuirle esa edad. Una son los trocitos de cerámicas encontrados en el lugar, que son del tipo de Agrelo. En segundo lugar, la existencia de elementos vinculados a una economía de molienda de vegetales, y por último, la situación estratigráfica, es decir, la profundidad del hallazgo a nivel del suelo, en este caso, a 5 metros.
Una vez dispuesto del valioso elemento, se pensó en dejarlo en el predio, pero entonces el experto en conservación Pedro Canepuccia diseñó un proyecto para llevarlo al museo de la plaza Pedro del Castillo (ver aparte).
Hay que señalar que desde la época del eminente explorador de la prehistoria, Carlos Rusconi, habían aparecido legendarios elementos de este tipo, en excavaciones de edificios u otros trabajos. Simplemente, se los mencionaba, pero nunca se pudo extraer uno como ha ocurrido en esta oportunidad.
"Sería el único que ha sido extraído y luego de ser retirado de la tierra, se está trabajando para garantizar la conservación y la exposición", acotó el arqueólogo. "Esto -agregó- es muy difícil porque en realidad lo que hemos traído es un pozo, por raro que parezca, muy inestable, quemado por innumerables fogatas".
Finalmente, el director del MAF señaló que está dando provecho el trabajo de articulación entre la investigación y la conservación, "ya que ahora estamos recuperando y manteniendo en un museo una pieza de tierra quemada y limosa, arena con un leve contenido de arcilla, acción que en otras circunstancias no hubiéramos podido materializar".
También valorizó que la nueva legislación permite, ante cada nueva obra de arquitectura en la ciudad, una oportunidad para recuperar patrimonio arqueológico, que de otra forma sería muy difícil de encarar. Se añadió que el trabajo de campo y arqueológico en el Centro Civíco, está virtualmente concluido, por lo que a partir de ahora los investigadores abandonarán la zona.
El traslado, un operativo delicado
Cuando se descubrió el hornillo, la primera
reacción fue estudiarlo en el terreno y enterrarlo de nuevo. Su extrema
fragilidad así lo ameritaba.
Sin embargo, el arquitecto Pedro Canepuccia, experto en la recuperación de bienes patrimoniales, diseñó un operativo para llevarlo "sano y salvo" al Museo del Área Fundacional (MAF). "Lo que nos preocupaba -comentó Canepuccia- era la composición del suelo, una arenisca limosa, muy débil, con la posibilidad muy grande de que se rompiera".
En el mismo sitio se hizo un refuerzo perimetral por dentro y por fuera con un encamisado de vendas de yeso. Después fue llevado, con extremas precauciones hasta el edificio de la 4a Sección, donde se lo presentará a futuro.
El especialista está completando el procedimiento está aplicando al hoyo de barro inyecciones con una adhesivo aglomerante, que le proporciona firmeza.
Otra precaución fue mantener la humedad que el pozo tenía en el espacio de confinamiento.
Sin embargo, el arquitecto Pedro Canepuccia, experto en la recuperación de bienes patrimoniales, diseñó un operativo para llevarlo "sano y salvo" al Museo del Área Fundacional (MAF). "Lo que nos preocupaba -comentó Canepuccia- era la composición del suelo, una arenisca limosa, muy débil, con la posibilidad muy grande de que se rompiera".
En el mismo sitio se hizo un refuerzo perimetral por dentro y por fuera con un encamisado de vendas de yeso. Después fue llevado, con extremas precauciones hasta el edificio de la 4a Sección, donde se lo presentará a futuro.
El especialista está completando el procedimiento está aplicando al hoyo de barro inyecciones con una adhesivo aglomerante, que le proporciona firmeza.
Otra precaución fue mantener la humedad que el pozo tenía en el espacio de confinamiento.
Muestra sobre las ruinas de San Francisco
El jueves, a las 20.30, será inaugurada en el
Museo del Área Fundacional (MAF), en la plaza Pedro del Castillo, una
exposición titulada "Pasado y presente de las ruinas de San Francisco".
Se expondrán fotografías con el estado de las ruinas hace tres décadas y los trabajos que se emprenderán para su consolidación por parte de la Municipalidad de Mendoza.
Las fotografías documentales son autoría del arquitecto Juan Brugiavini y el proyecto aprobado por la Comisión Nacional de Museos y Lugares Históricos fue coordinado por el arquitecto Pedro Canepuccia, en el marco de trabajos conjuntos realizados por la Secretaría de Infraestructura y la Subsecretaría de Turismo y Cultura de la Municipalidad de Mendoza.
La ruinas de Beltrán e Ituzaingó son la única muestra de la Mendoza antigua, destruida por el terremoto de 1861.
Fuente: Los Andes Online


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