EEUU advierte a Israel de que no se unirá a su guerra contra Irán
Asia Times Online
| Traducido el inglés para Rebelión por Sinfo Fernández |
El presidente de la Junta del Alto Estado Mayor de la Defensa (JCS, por sus siglas en inglés), el general Martin Dempsey, comunicó a los dirigentes israelíes el 20 de enero que EEUU no iba a participar en una guerra contra Irán iniciada por Israel sin el acuerdo previo de Washington, según han referido altos mandos del ejército bien situados.
La advertencia de
Dempsey, de la que se dio traslado tanto al primer ministro Benjamin
Netanyahu como al ministro israelí de defensa Ehud Barak, representa la
medida más firme adoptada por el presidente Obama para impedir un ataque
israelí y asegurar que EEUU no se vea envuelto en una conflagración
regional con Irán.
Pero el gobierno israelí sigue adelante con su
desafío manteniendo su libertad de acción para emprender una guerra
contra Irán porque sigue contando con la influencia de los puntos de
vista y el apoyo de los extremistas de la derecha en la política
estadounidense a la hora de presionar a Obama y conseguir que se sume a
un posible ataque durante su campaña electoral del próximo otoño.
Obama
parece seguir aún resistiéndose a romper pública y explícitamente con
Israel respecto a su amenaza de agresión militar contra Irán, aunque no
cuente con pruebas de que Irán ha decidido fabricar un arma nuclear.
El
viaje de Dempsey fue sobremanera atípico ya que el presidente no
convocó conferencia de prensa alguna ni ninguna de las partes hizo
declaraciones acerca del contenido de lo tratado con los dirigentes
israelíes. Y lo que es más destacable aun, nada de lo que dijo a los
israelíes se filtró ni en los medios de comunicación israelíes ni en los
estadounidenses, lo que indica que ambas partes consideran que lo
trasladado por Dempsey es extremadamente sensible.
Sin embargo, a
través de altos oficiales tanto en activo como retirados con conexiones
con la JCS, ha llegado a conocerse lo esencial de la advertencia de
Dempsey a los israelíes, según la fuente militar que la obtuvo de esos
oficiales.
Un portavoz de la JCS, el comandante Patrick McNally, no hizo el pasado miércoles comentario alguno cuando Inter Press Service (IPS) le preguntó sobre la advertencia citada de Dempsey a los israelíes.
El
mensaje trasladado por Dempsey fue la primera declaración explícita al
gobierno de Netanyahu de que EEUU no defendería a Israel si este país
atacaba unilateralmente a Israel. Pero el secretario de defensa Leon
Panetta había hecho una insinuación clara en una entrevista en “Face the Nation”
el 8 de enero, en el sentido de que la administración Obama no iba a
defender a Israel en una guerra contra Irán que Israel hubiera iniciado.
Al
preguntarle cómo iban a reaccionar los EEUU si Israel lanzara un ataque
unilateral contra Irán, Panetta primero subrayó la necesidad de una
política coordinada con Israel respecto a Irán. Pero cuando el
presentador Bob Schieffer le repitió la pregunta, Panetta dijo: “Si los
israelíes toman esa decisión, no estaríamos preparados para proteger a
nuestras fuerzas en tal situación. Y eso nos preocupa”.
El
ministro de defensa Barak había tratado, antes de la llegada de Dempsey,
de rebajar las especulaciones de los medios, que postulaban que el
presidente pretendía presionar a Israel por su amenaza de atacar a Irán,
pero después procedieron a reiterar la posición de Netanyahu-Barak de
que no podían renunciar a su responsabilidad por la seguridad de Israel
“ante nadie, incluidos sus amigos estadounidenses”.
No hay prueba
alguna, desde que se produjo la visita de Dempsey, de que se haya
producido algún cambio en la insistencia del gobierno de Netanyahu de
mantener su libertad de acción para atacar a Irán.
Los encuentros
de Dempsey con Netanyahu y Barak tampoco sirvieron para resolver la
cuestión de los ejercicios militares conjuntos EEUU-Israel “Austere Challenge 12”,
pergeñados para simular un ataque de misiles, programados para abril de
2012 y que fueron repentinamente aplazados pocos días antes de su
llegada a Israel.
Más de dos semanas después de la reunión de Dempsey con Barak, el portavoz del Pentágono, John Kirby, dijo a IPS:
“Todo lo que puedo decir es que los ejercicios se celebrarán este año,
aunque más tarde”. Eso indicaba que no ha habido un cambio importante en
la situación de las discusiones entre EEUU e Israel sobre la cuestión,
ya que el aplazamiento del ejercicio se filtró el 15 de enero.
El
aplazamiento ha sido objeto de explicaciones contradictorias y poco
convincentes por la parte israelí, que sugirió cierta desorganización en
el gobierno de Netanyahu acerca de cómo manejar la cuestión.
Para
añadir más confusión, los comunicados de Israel y EEUU no dejaban claro
si la decisión había sido unilateral o conjunta, ni las razones de la
decisión.
El 18 de enero, Panetta afirmó en una conferencia de prensa que el mismo Barak era quien le había pedido aplazar las maniobras.
Ahora
está claro que ambas partes tenían interés en retrasar el ejercicio y
es muy posible que lo dejen expirar evitando llegar a tomar una decisión
sobre el mismo.
Parece que los israelíes tienen dos razones
distintas para anular el ejercicio, reflejando las diferencias entre los
intereses de Netanyahu y su ministro de defensa.
El principal
interés de Netanyahu en relación con el ejercicio era evidentemente dar
munición al candidato republicano para tirar contra Obama durante la
campaña de otoño insinuando que el aplazamiento se decidió a petición de
Obama para reducir las tensiones con Irán.
Así pues, Mark Regev,
portavoz de Netanyahu, lo explicó como una decisión “conjunta” con EEUU,
añadiendo: “La idea es que ahora no es el momento adecuado para llevar a
cabo tales ejercicios”.
Sin embargo, Barak tenía una preocupación
totalmente diferente que tenía más que ver con la preparación de las
fuerzas israelíes para perpetrar una operación que implica tanto atacar
las instalaciones nucleares de Irán como reducir la capacidad de
respuesta iraní.
Un antiguo analista de inteligencia estadounidense que sigue estrechamente la actuación del ejército israelí dijo a IPS que
sospechaba firmemente que el ejército israelí ha presionado a Barak
para que insistiera en que las fuerzas israelíes están totalmente
preparadas para atacar a Irán en cuanto se les pida que lo hagan.
El
analista, que insistió en mantener el anonimato debido a sus continuos
contactos con el ejército y el personal de inteligencia de EEUU, dijo
que la debacle de la guerra del Líbano de 2006 sigue obsesionando el
pensamiento de los altos cargos del ejército de Israel.
En esa
guerra quedó claro que las fuerzas israelíes no estaban adecuadamente
preparadas para hacer frente a los ataques de cohete de Hizbollah y el
ejército israelí sufrió un serio descalabro.
La insistencia de los
altos mandos del ejército en que nunca van a la guerra sin estar
completamente preparados es una consideración fundamental para Barak,
según el analista. “Austere Challenge 12” implicaría
inevitablemente un consumo importante de recursos militares, observó, lo
que reduciría la disposición israelí para una guerra a corto plazo.
La
preocupación de que unos importantes ejercicios militares puedan
reducir en estos momentos la disposición para la guerra contra Irán del
ejército israelí, explicaría por qué se informó de que los altos
oficiales militares israelíes habían sugerido que las razones del
aplazamiento eran mayoritariamente de orden “técnico y logístico”.
Podría
explicarse, desde luego, la preocupación del ejército israelí por tener
que emplear en las maniobras unos recursos que son escasos,
independientemente de que estuvieran planificadas para abril o finales
de 2012. Ese hecho ayudaría a explicar por qué no se ha fijado una nueva
fecha a pesar de las afirmaciones por parte estadounidense de que iba a
ser así.
Sin embargo, el ejército estadounidense tiene sus propias razones para no sentir mucho entusiasmo por la operación. IPS
ha sabido de fuente fidedigna que, antes de que la administración Obama
empezara a distanciarse de la política israelí hacia Irán, el jefe del
Mando Central de EEUU, James N. Mattis, había expresado su preocupación
por las implicaciones de un ejercicio tan obviamente basado en un
escenario que implicaría una repuesta iraní a un ataque israelí.
Se
ha citado a autoridades estadounidenses declarando que sospechaban que
la petición israelí de aplazamiento del ejercicio indicaba que Israel
quería dejar todas sus opciones abiertas para lanzar durante la
primavera un ataque contra las instalaciones nucleares iraníes. Pero un
aplazamiento hasta el otoño no va a cambiar el problema.
Por esa razón, el antiguo analista de la inteligencia estadunidense dijo a IPS que dudaba que las maniobras “Austere Challenge 12” lleguen algún día a celebrarse.
Pero
la Casa Blanca tiene un interés político obvio en utilizar los
ejercicios militares para demostrar que la administración Obama había
aumentado su cooperación con Israel a niveles sin precedentes.
El
departamento de defensa quiere que el ejercicio se celebre en octubre,
según la fuente militar que está en contacto con altos oficiales
relacionados con los Jefes de los Altos Estados Mayores.
Gareth Porter es historiador-investigador y periodista de Inter-Press Service, especializado en la política de seguridad nacional de EEUU. La edición en rústica de su último libro “Perils of Dominance: Imbalance of Power and the Road to War in Vietnam”, se publicó en 2006.
Fuente: Rebelion.org


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