Mientras España cae, Merkel pide más unidad política
La agencia Ficht rebajó tres niveles la calificación de riesgo española. La canciller germana propone soluciones a largo plazo.
Agencia AFP
| En Málaga, jóvenes estudiantes protestaron contra el recorte en el presupuesto educativo. (AP) |
La canciller alemana, Angela Merkel, abogó
ayer por reforzar la unión política europea, ignorando los crecientes
reclamos de sus socios por soluciones inmediatas a la crisis que hace
tambalear a España debido a la fragilidad de su sector bancario.
La agencia de calificación financiera Fitch degradó en tres niveles la nota crediticia de España, de "A" a "BBB", con perspectiva negativa, lo que significa que podría haber nuevas rebajas. La nota de la deuda pública española está ahora a dos peldaños de caer al rango más bajo.
Entre las razones evocadas figura el "costo presupuestario de una reestructuración y de una recapitalización del sector bancario español", estimada por la agencia entre 60.000 millones y 100.000 millones de euros, así como la recesión en la que está inmersa la cuarta economía de la Eurozona.
La prensa española cita un informe aún sin publicar del FMI, que sitúa las necesidades de ayuda de la banca en 40.000 millones de euros.
El jefe del Eurogrupo (integrado por los ministros de los 17 países de la Eurozona), Jean-Claude Juncker, dijo que "si algún día España pide que se apoye a su sector bancario, evidentemente se hará".
El gobierno español se ha resistido hasta ahora a pedir cualquier ayuda a Bruselas, como ya hicieron Portugal, Irlanda y Grecia, porque ello supondría perder soberanía.
Pretende en cambio que los fondos de rescate europeo inyecten dinero directamente en el sistema bancario español, a lo que hasta ahora se ha opuesto Alemania, alegando que eso no está contemplado en los estatutos.
Pese a la urgencia de la situación, Merkel prefirió hablar el jueves proyectos a largo plazo, como el de una mayor integración política europea.
"Necesitamos más Europa (...), una unión presupuestaria (...), y necesitamos antes que nada una unión política. Debemos transferir competencias a Europa paso a paso", sobre una base voluntaria, dijo Merkel en declaraciones televisivas.
Ese camino abre la puerta a una Europa a dos velocidades. "No debemos quedarnos inmóviles porque uno u otro no quiere seguir todavía", subrayó la jefa de gobierno de la principal potencia económica del continente.
Merkel echó además paños fríos a quienes esperan que la cumbre de la Unión Europea (UE) de fines de junio en Bruselas constituya una etapa decisiva en la solución de la crisis. No hay ninguna cumbre "capaz de solucionarlo todo de golpe", aclaró.
La preocupación por España se debe a la fragilidad de su sector bancario tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, que paralizó su economía y sumió en la desocupación a casi un cuarto de la población activa.
Merkel reiteró sus llamamientos a no aflojar los programas de severos ajustes fiscales, pese a las críticas que estos despiertan en sus socios, que los ven cada vez más como un factor de asfixia de sus economías.
"La consolidación presupuestaria y el crecimiento son las dos caras de una misma moneda", sentenció la canciller.
Sin embargo, en una rueda de prensa con el primer ministro británico, David Cameron, ayer en Berlín, suavizó su posición sobre los beneficios del Pacto Fiscal firmado por 25 de los 27 países de la UE -ni Gran Bretaña ni República Checa lo firmaron- para reforzar la disciplina fiscal como remedio a la crisis.
"Es una condición necesaria pero no suficiente", convino Merkel.
La agencia de calificación financiera Fitch degradó en tres niveles la nota crediticia de España, de "A" a "BBB", con perspectiva negativa, lo que significa que podría haber nuevas rebajas. La nota de la deuda pública española está ahora a dos peldaños de caer al rango más bajo.
Entre las razones evocadas figura el "costo presupuestario de una reestructuración y de una recapitalización del sector bancario español", estimada por la agencia entre 60.000 millones y 100.000 millones de euros, así como la recesión en la que está inmersa la cuarta economía de la Eurozona.
La prensa española cita un informe aún sin publicar del FMI, que sitúa las necesidades de ayuda de la banca en 40.000 millones de euros.
El jefe del Eurogrupo (integrado por los ministros de los 17 países de la Eurozona), Jean-Claude Juncker, dijo que "si algún día España pide que se apoye a su sector bancario, evidentemente se hará".
El gobierno español se ha resistido hasta ahora a pedir cualquier ayuda a Bruselas, como ya hicieron Portugal, Irlanda y Grecia, porque ello supondría perder soberanía.
Pretende en cambio que los fondos de rescate europeo inyecten dinero directamente en el sistema bancario español, a lo que hasta ahora se ha opuesto Alemania, alegando que eso no está contemplado en los estatutos.
Pese a la urgencia de la situación, Merkel prefirió hablar el jueves proyectos a largo plazo, como el de una mayor integración política europea.
"Necesitamos más Europa (...), una unión presupuestaria (...), y necesitamos antes que nada una unión política. Debemos transferir competencias a Europa paso a paso", sobre una base voluntaria, dijo Merkel en declaraciones televisivas.
Ese camino abre la puerta a una Europa a dos velocidades. "No debemos quedarnos inmóviles porque uno u otro no quiere seguir todavía", subrayó la jefa de gobierno de la principal potencia económica del continente.
Merkel echó además paños fríos a quienes esperan que la cumbre de la Unión Europea (UE) de fines de junio en Bruselas constituya una etapa decisiva en la solución de la crisis. No hay ninguna cumbre "capaz de solucionarlo todo de golpe", aclaró.
La preocupación por España se debe a la fragilidad de su sector bancario tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, que paralizó su economía y sumió en la desocupación a casi un cuarto de la población activa.
Merkel reiteró sus llamamientos a no aflojar los programas de severos ajustes fiscales, pese a las críticas que estos despiertan en sus socios, que los ven cada vez más como un factor de asfixia de sus economías.
"La consolidación presupuestaria y el crecimiento son las dos caras de una misma moneda", sentenció la canciller.
Sin embargo, en una rueda de prensa con el primer ministro británico, David Cameron, ayer en Berlín, suavizó su posición sobre los beneficios del Pacto Fiscal firmado por 25 de los 27 países de la UE -ni Gran Bretaña ni República Checa lo firmaron- para reforzar la disciplina fiscal como remedio a la crisis.
"Es una condición necesaria pero no suficiente", convino Merkel.
Fuente: Los Andes Online


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