sábado, 11 de junio de 2016

El plan soviético para conquistar Marte y Venus en los años 60
por Daniel Marín 



Es bien sabido que el primer objetivo para el programa espacial tripulado soviético más allá de la órbita terrestre no era la Luna, sino Marte. La oficina de diseño OKB-1 del ‘ingeniero jefe’ Seguéi Koroliov concibió a principios de los años 60 varios proyectos para viajar al planeta rojo usando el cohete pesado N1. La primera fase debía consistir en vuelos que se limitarían a sobrevolar el planeta y, posteriormente, se llevarían a cabo misiones de aterrizaje. Sin embargo, un dato menos conocido es que por esa misma época también se planearon misiones tripuladas de sobrevuelo de Venus. A este respecto, hace poco se ha hecho público un esquema con los planes detallados de la oficina de Koroliov sobre las primeras misiones tripuladas a Marte y Venus. Una verdadera joya que vale la pena analizar en detalle.

“Plan de conquista de Marte y Venus” de la oficina de diseño OKB-1 de comienzos de los años 60 (Pavel Shubin).

Como vemos en este ambicioso -y, por qué no decirlo, bastante fantasioso- plan, la OKB-1 preveía lanzar entre 1962 y 1965 varias sondas de la serie 2MV para el estudio de Marte y Venus lanzadas mediante cohetes Mólniya (8K78). A estas sondas les seguirían entre 1963 y 1967 varias naves de la serie 5MV. De esta familia de naves, que nunca se llegaron a construir, existe actualmente muy poca información disponible. Sabemos que debían ser lanzadas por el cohete gigante N1 -por entonces con una capacidad planeada en órbita baja de 75 toneladas, que sería aumentada hasta las 95 toneladas para el malogrado programa lunar- y su masa era de entre diez y doce toneladas, una auténtica barbaridad para los estándares de la época.

Las sondas 5MV no se limitarían a sobrevolar Marte y Venus, sino que aterrizarían en su superficie y funcionarían allí durante un año aproximadamente. La carga útil estaría formada por varios instrumentos científicos y vehículos de superficie (marsojods). Cuando la oficina de diseño Lávochkin heredó el programa de sondas automáticas de la OKB-1 decidió cancelar la serie de naves 5MV y sustituirla por los proyectos 5NM y 4NM, centrados en Marte únicamente, y que también incluían el objetivo de traer muestras de la superficie del planeta rojo.

Sonda 5NM para recogida de muestras de Marte (NPO Lávochkin).

Por fin, en 1967 se lanzaría la primera nave tripulada TMK (Тяжёлый Межпланетный Комплекс, ‘Complejo Interplanetario Pesado’) rumbo a Marte (TMK-M). La misión se limitaría a sobrevolar el planeta con una tripulación de tres personas que tendría que soportar un vuelo de unos dos años de duración. La TMK-M, al igual que la nave venusina TMK-V, tendría una masa de 75 toneladas y sería lanzada usando un vector N1. Dependiendo de la trayectoria, una misma nave podría sobrevolar ambos planetas en el transcurso de una misión.

Nave TMK para sobrevuelos tripulados de Marte (Igor Bezyaev).

Nave TMK para sobrevuelos tripulados de Marte (Igor Bezyaev).

Entre 1969 y 1971 entraría en juego la siguiente fase, consistente en las naves tripuladas TMKE. Esta serie usaría propulsión eléctrica con motores iónicos o de plasma alimentados por un reactor nuclear (la ‘E’ del nombre viene de ‘eléctrico’) y sería capaz de entrar en órbita de Marte y Venus, donde permanecería hasta nueve meses. En el caso de Marte, la tripulación de tres cosmonautas estudiaría la superficie del planeta para elegir un lugar de aterrizaje de cara a misiones posteriores. La misión tendría una duración de unos tres años y requeriría hasta dos lanzameintos del N1 para ensamblar la nave con propulsión eléctrica nuclear (YaERDU según sus siglas en ruso).

A partir de 1971 se intentaría mandar una misión tripulada a la superficie de Marte o Venus usando también naves con propulsión eléctrica nuclear. Eso sí, en este caso se requerirían entre 3 y 14 lanzamientos del N1 para poder llevar a cabo la misión, formada por tres cosmonautas, los cuales vivirían unos diez meses en Marte. Además de naves nucleares, la OKB-1 también planeaba el uso de naves de propulsión química tradicional (ZhRD según sus siglas en ruso), especialmente para llevar carga y víveres hacia la superficie antes de que llegasen los cosmonautas.

Naves tripuladas soviéticas a Marte y Venus. De arriba a abajo: naves de sobrevuelo TMK, naves orbitales TMKE y naves para alcanzar la superficie STMKE, tanto en versión nuclear como química.

Proyecto de la OKB-1 nave interplanetaria para poner un hombre en Marte (Igor Bezyaev).

Este es el plan soviético de misiones tripuladas a Marte y Venus más antiguo que se conoce e incluye varios puntos muy interesantes. El primero es que por esa época todavía no se sabía que la superficie de Venus era un auténtico infierno. No olvidemos que la Mariner 2 sobrevolaría Venus precisamente en 1962 y hasta ese año las observaciones desde observatorios terrestres eran bastante confusas con respecto a las verdaderas condiciones del lucero del alba. También es llamativo, aunque ya era un dato conocido, el papel predominante que la energía nuclear debía jugar en estas primeras misiones tripuladas a través del sistema solar.

Estos majestuosos e ingenuos planes serían descartados cuando la URSS se centró en la carrera lunar a mediados de los sesenta. No obstante, la OKB-1, y TsKBEM/NPO Energía después, seguirían planeando viajes a Marte, la mayoría de ellos basados en propulsión nuclear eléctrica. El último proyecto soviético para alcanzar el planeta rojo data de finales de la década de los 80 y debía usar el cohete Energía. Una versión del mismo, a base de energía solar eléctrica, sería desarrollada y mejorada por la empresa RKK Energía, heredera de la OKB-1 de Koroliov, hasta prácticamente la actualidad. Medio siglo después seguimos soñando con visitar Marte.

Proyecto de nave tripulada nuclear marciana de 1969, a veces conocido como Aelita (RKK Energía).

Nave marciana tripulada nuclear de finales de los años 80 (RKK Energía).

El módulo de aterrizaje de la nave anterior en la superficie de Marte (RKK Energía).


Fuente: danielmarin.naukas.com

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