Satélites (ARSAT): cuidado señores
Nota de opinión del Grupo de Gestión de Políticas de Estado en Ciencia y Tecnología (*): ARSAT es una empresa estatal responsable, junto a otras instituciones públicas (INVAP, CONAE, etc.), de haber puesto en el espacio dos satélites de comunicaciones (Arsat 1 y Arsat 2 - 100% construidos en Argentina).
El 3 de agosto de 2016 se publicó en el Boletín Oficial una Resolución en la que el Ministerio de Comunicaciones, a cargo de Oscar Aguad, autorizó a la empresa New Skies Satellites, propiedad de la europea SES, a brindar servicios en el país con el satélite NSS-806 en la posición orbital 47.5 Oeste.
Según la nota, la Resolución Oficial generó inquietud entre los especialistas porque avala parcialmente una maniobra que abre lugar a la competencia extranjera, política que entra en contradicción con la ley 27.208 de Desarrollo de la Industria Satelital aprobada en noviembre de 2015.
La decisión se toma en medio de una silenciosa, pero fuerte presión que vienen ejerciendo desde el sector privado, e incluso desde adentro del gobierno, para avanzar hacia una política de cielos abiertos satelitales que barrería definitivamente la industria nacional vinculada a esa área espacial. Es la segunda gacetilla que difundimos en menos de un mes sobre que algo está pasando en ARSAT.
Y esos movimientos se deberían explicitar públicamente a través de la cadena nacional de radio y TV por parte del presidente Macri, porque el área satelital es estratégica, nos interesa a todos y se conoce muy poco.
Por eso, tengan Cuidado Señores, porque si hablan de desarrollo no se puede seguir permitiendo la privatización del conocimiento público porque, luego, nos van a cobrar lo que quieran por utilizar instrumentos comunicacionales que fueron construidos por empresas públicas y financiados por toda la sociedad.
Y eso lo debe saber el presidente de ARSAT, el abogado Rodrigo de Loredo y yerno del ministro Aguad, quien también debería informar públicamente sobre las medidas que se están tomando en el área. No vaya a ser que el sector privado que no invirtió ni un peso ahora quiera quedarse con los frutos que genere el satélite.
Porque haber generado capacidades para diseñar y construir satélites no es una cosa de todos los días, y no se puede “entregar” graciosamente al negocio privado. Porque tener satélites es parte de la soberanía como país. Y la soberanía no se entrega al mejor postor.
Por otra parte, si los satélites generan ganancias, las mismas se deben reinvertir en fortalecer el sector satelital, y otros como la construcción de radares, la química fina en minería, producir medicamentos y materias primas de los mismos, racionalizar la pesca o quitar arsénico en aguas para consumo que afectan a 4 millones de personas, por mencionar algunos temas. Porque si no hay desarrollos tecnológicos propios como es el caso de los satélites, con la soja, y otros granos, no alcanza para que vivan razonablemente bien 40 millones de argentinos.
Por eso, tengan Cuidado Señores. No sea que estemos entregando soberanía.
Grupo de Gestión: De Filippo J - De Sousa Frade S - Fiamberti H - Furnari JC - García AP - Ghilarducci A - Giordano M - Gubertini MT - Hermida EB - Herrera M - Ielpi L - Iriondo M - Isturiz MA - Lamberti Y - Landoni MF- Lemos DR -Milana JP - Montero A - Nonzioli AC - Otero AM - Palermo M - Pérez O - Ravelo A - Rearte B - Recavarren MI - Rietti S - Rivero S - Rofman A - Sabbatini ME - Sasiain MC - Yokobori N.
Nota de opinión del Grupo de Gestión de Políticas de Estado en Ciencia y Tecnología (*): ARSAT es una empresa estatal responsable, junto a otras instituciones públicas (INVAP, CONAE, etc.), de haber puesto en el espacio dos satélites de comunicaciones (Arsat 1 y Arsat 2 - 100% construidos en Argentina).
El 3 de agosto de 2016 se publicó en el Boletín Oficial una Resolución en la que el Ministerio de Comunicaciones, a cargo de Oscar Aguad, autorizó a la empresa New Skies Satellites, propiedad de la europea SES, a brindar servicios en el país con el satélite NSS-806 en la posición orbital 47.5 Oeste.
Según la nota, la Resolución Oficial generó inquietud entre los especialistas porque avala parcialmente una maniobra que abre lugar a la competencia extranjera, política que entra en contradicción con la ley 27.208 de Desarrollo de la Industria Satelital aprobada en noviembre de 2015.
La decisión se toma en medio de una silenciosa, pero fuerte presión que vienen ejerciendo desde el sector privado, e incluso desde adentro del gobierno, para avanzar hacia una política de cielos abiertos satelitales que barrería definitivamente la industria nacional vinculada a esa área espacial. Es la segunda gacetilla que difundimos en menos de un mes sobre que algo está pasando en ARSAT.
Y esos movimientos se deberían explicitar públicamente a través de la cadena nacional de radio y TV por parte del presidente Macri, porque el área satelital es estratégica, nos interesa a todos y se conoce muy poco.
Por eso, tengan Cuidado Señores, porque si hablan de desarrollo no se puede seguir permitiendo la privatización del conocimiento público porque, luego, nos van a cobrar lo que quieran por utilizar instrumentos comunicacionales que fueron construidos por empresas públicas y financiados por toda la sociedad.
Y eso lo debe saber el presidente de ARSAT, el abogado Rodrigo de Loredo y yerno del ministro Aguad, quien también debería informar públicamente sobre las medidas que se están tomando en el área. No vaya a ser que el sector privado que no invirtió ni un peso ahora quiera quedarse con los frutos que genere el satélite.
Porque haber generado capacidades para diseñar y construir satélites no es una cosa de todos los días, y no se puede “entregar” graciosamente al negocio privado. Porque tener satélites es parte de la soberanía como país. Y la soberanía no se entrega al mejor postor.
Por otra parte, si los satélites generan ganancias, las mismas se deben reinvertir en fortalecer el sector satelital, y otros como la construcción de radares, la química fina en minería, producir medicamentos y materias primas de los mismos, racionalizar la pesca o quitar arsénico en aguas para consumo que afectan a 4 millones de personas, por mencionar algunos temas. Porque si no hay desarrollos tecnológicos propios como es el caso de los satélites, con la soja, y otros granos, no alcanza para que vivan razonablemente bien 40 millones de argentinos.
Por eso, tengan Cuidado Señores. No sea que estemos entregando soberanía.
Grupo de Gestión: De Filippo J - De Sousa Frade S - Fiamberti H - Furnari JC - García AP - Ghilarducci A - Giordano M - Gubertini MT - Hermida EB - Herrera M - Ielpi L - Iriondo M - Isturiz MA - Lamberti Y - Landoni MF- Lemos DR -Milana JP - Montero A - Nonzioli AC - Otero AM - Palermo M - Pérez O - Ravelo A - Rearte B - Recavarren MI - Rietti S - Rivero S - Rofman A - Sabbatini ME - Sasiain MC - Yokobori N.
Este texto se difunde a: Presidencia de la Nación, Jefatura de Gabinete, Ministerios de Educación, Salud, Defensa, Cancillería, Ciencia y Tecnología, Ministerios de Salud Provinciales, ANMAT, Diputados y Senadores Nacionales, Legisladores y Funcionarios Provinciales y C.A.B.A., Academias Nacionales, Instituciones del sector CyT (INTA, INTI, CNEA, CONICET, SEGEMAR, CONAE, CITEFA, INIDEP, SENASA, INA, ANLIS-Malbrán, UTN), Facultades de Universidades Nacionales, Medios de comunicación, ONG, Laboratorios de PPM y a más de 15.000 correos particulares.
Fuente: barilochedigital.com


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