La Fuerza Espacial de Trump, ¿disparate o medida lógica?
por Daniel Marín
El pasado 18 de junio el presidente Trump saltó a los medios por su decisión de crear una Fuerza Espacial con el fin de garantizar «el domino de EEUU en el espacio». Ante esta noticia es inevitable que a muchos les venga a la cabeza la imagen de marines espaciales combatiendo contra xenomorfos, pero la realidad es, obviamente, más prosaica y es poco probable que veamos cambios significativos a corto y medio plazo. De hecho, es posible que la propuesta se quede en eso, una simple propuesta.
Sede del JICSpOC situado en la base Schriever para coordinar operaciones entre el USTRATCOM, el Space Command de la USAF y la NRO (www.defense.gov).
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La USAF está a cargo de una importante flota de satélites, que van desde satélites de comunicaciones no clasificados como los AEHF hasta satélites de alerta temprana destinados a detectar lanzamientos de misiles balísticos, pasando por los archifamosos GPS que nos ayudan a encontrar la gasolinera más cercana… y, de paso, también guían misiles balísticos y bombas «inteligentes». Eso sí, la USAF no controla directamente los satélites espías como los KH-11 Crystal —auténticos telescopios espaciales que apuntan a la Tierra— o los Orión —dotados de enormes antenas de cien metros de diámetro capaces de espiar las comunicaciones de países enemigos—, a cargo de la NRO (National Reconnaissance Office). La MDA (Missile Defense Agency), que se encarga de desarrollar sistemas antimisiles, también se lleva una parte del presupuesto militar estadounidense dedicado al espacio.
En definitiva, puede que no haya marines espaciales de por medio, pero está claro que el programa espacial militar de EEUU tiene un tamaño lo suficientemente importante como para justificar la creación de una Fuerza Espacial, o USSF (United States Space Force). No es la primera vez que se propone una idea semejante, pero la novedad es que, en esta ocasión, Trump pretende crear una nueva rama independiente de las fuerzas armadas, la sexta, que estaría en pie de igualdad con la Fuerza Aérea, la Armada, el Ejército, los Marines y la Guardia Costera. Evidentemente, la creación de las Fuerzas Espaciales se produciría en detrimento de la USAF, que se vería obligada a ceder a la Fuerza Espacial una enorme cantidad de recursos. Por eso no nos debe extrañar que la USAF haya intentado disuadir al presidente, pero se ve que sin mucho éxito.
El núcleo de esta futura Fuerza Espacial se crearía a partir del actual Mando Espacial de la Fuerza Aérea, también conocido como Mando Espacial de Estados Unidos. Dirigido desde la base aérea de Peterson (Colorado), el Mando Espacial controla toda la flota de satélites a cargo de la USAF y, por extensión, es la espina dorsal de las operaciones de casi la totalidad de militares estadounidenses que operan fuera del territorio de EEUU. Lo cierto es que no solo la USAF se opone a la creación de las USSF. Muchos militares de alto rango creen que se trata de una idea peregrina que solo servirá para romper la Fuerza Aérea por la mitad y fragmentar las fuerzas armadas del país. Por contra las ventajas militares no están nada claras, especialmente teniendo en cuenta que la USAF ya controla y gestiona la mayor parte de proyectos espaciales de EEUU. Trump debe ahora intentar convencer al Congreso para sacar adelante esta iniciativa. Y por ahora no parece que tenga las de ganar.
Entrada al cuartel del Space Command de la USAF en la Base Aérea de Peterson (https://www.kleinfelder.com)
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Emblema del Air Force Space Command (USAF).
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Fuente: danielmarin.naukas.com


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