sábado, 12 de enero de 2019

Chang’e 4: postales desde la cara oculta de la Luna



La primera sonda que ha aterrizado en la cara oculta de la Luna sigue con su misión. Después de unos días de inactividad debido a las altas temperaturas del mediodía lunar, el rover Yùtù 2 ha vuelto a activarse y nos ha mandado esta impresionante imagen de la sonda Cháng’é 4 en el cráter von Kármán:


La sonda Cháng’é 4 en la cara oculta de la Luna vista desde el rover Yùtù 2. Se aprecian las antenas de 5 metros del experimento LFS desplegadas (se aprecia mejor gracias a las sombras de la derecha (CNSA).


Evidentemente, y como ya sabíamos, vista desde la superficie la cara oculta tiene el mismo aspecto que la cara visible, pero nunca antes un artefacto humano se había posado con éxito en este hemisferio de nuestro satélite. La Cháng’é 4 aterrizó con éxito de forma totalmente automática el 3 de enero a las 02:26 UTC y doce horas después desplegó el rover Yùtù 2, que ha seguido la misma ruta que su antecesor Yùtù durante la misión Cháng’é 3. Después de avanzar en línea recta alejándose de la Cháng’é 4 hasta aproximarse a un cráter de 20 metros de diámetro, el rover «descansó» para evitar un sobrecalentamiento por culpa de las altas temperaturas (la Cháng’é 3 también se echó sus siestas durante el mediodía). El día 10 de enero reanudó la marcha, y ha dado la vuelta para rodear la sonda. El 11 de enero fotografió la Cháng’é 4 —de tal forma que la bandera china se pudiera ver claramente—, mientras la cámara de superficie TCAM de la nave ha hecho lo propio con el pequeño rover de 140 kg. En total, el robot ya ha recorrido cerca de 40 metros sobre la superficie lunar.


El rover Yùtù 2 visto desde la Cháng’e 4 el día 11 de enero de 2019. Además de la bandera china, vemos las siglas CE-4 en la parte baja (CNSA).


Recorrido de Yùtù 2 sobre la superficie (CGTN).

Con el rover Yùtù 2, China iguala a la Unión Soviética en el número de robots móviles desplegados sobre la Luna. La Agencia Espacial China (CNSA) ha declarado que la misión Cháng’é 4 ya es un éxito desde el punto de vista técnico, esto es, la sonda ha aterrizado con éxito y el rover se ha movido por la superficie. Evidentemente, ahora falta que los instrumentos científicos cumplan con su cometido. De entrada, las tres antenas de cinco metros del instrumento de radio de baja frecuencia LFS (Low Frequency Spectrometer) se han desplegado con éxito. Es el primer experimento astronómico que se realiza desde la cara oculta de la Luna. La zona de aterrizaje de la Cháng’é 4 tiene una altitud de seis kilómetros por debajo de la referencia lunar, ya que se encuentra situada en medio de la cuenca Aitken del polo sur (SPA).


Yùtù 2 dando la vuelta frente al cráter (CNSA).


Panorama de la zona de aterrizaje desde la Cháng’é 4 (CNSA).


El panorama en alta resolución (CNSA).


Las autoridades chinas también han mostrado el vídeo del descenso de la sonda filmado con la cámara LCAM (Landing Camera). La secuencia es espectacular y se puede ver el trabajo del sistema de navegación óptica en los últimos metros del descenso. También se aprecia cómo la sonda se queda quieta a cien metros de altura sobre la zona de aterrizaje unos segundos mientras el sistema de navegación analiza la zona. A continuación la nave apaga su motor principal y continúa con el alunizaje:


Secuencia de alunizaje captada por la cámara LCAM de la Cháng’é 4 (CNSA).


Cráter von Kármán en la Luna (LRO/NASA).

Vista de la zona de aterrizaje en 3D (zhibo.china.com.cn).

Secuencia de aterrizaje de la Cháng’é 4 (CNSA).


En el siguiente vídeo se compara la secuencia de aterrizaje de la Cháng’é 3 en 2013 con la de la Cháng’é 4 y se aprecia claramente la trayectoria más empinada que ha seguido esta última.

Por otro lado, las autoridades chinas han conformado que la sonda Cháng’é 4 incorpora un generador de radioisótopos (RTG) de plutonio-238 y varios calentadores nucleares (RHU) también a base de plutonio. El RTG ha sido fabricado en Rusia, como el de la Cháng’é 3 —que ha permitido que la sonda siga funcionando hasta hoy a pesar de haber sufrido las frías noches lunares durante cinco años —, mientras que los RHU son resultado de la cooperación entre Rusia y China (probablemente Rusia ha suministrado el plutonio, aunque los detalles de esta colaboración no están claros).


La Tierra y la Luna vistas desde el satélite Queqiao situado en una órbita de halo alrededor del punto EML-2 (https://www.weibo.com/1851755225/Han6Y89L8).

La cara oculta de la Luna vista desde el satélite Queqiao (https://www.weibo.com/1851755225/Han6Y89L8).

Imagen desde el satélite Queqiao en la que vemos la Tierra y la Luna y parte de la antena desplegable (https://www.weibo.com/1851755225/Han6Y89L8).

Mientras, el satélite Quèqiáo situado en una órbita de halo alrededor del punto de Lagrange L2 del sistema Tierra-Luna sigue siendo la pieza clave de la misión que permite que la Cháng’é 4 se comunique con las estaciones desde la cara oculta. Hace unos días pudimos contemplar una imagen de la Tierra y la cara oculta tomada desde el satélite Quèqiáo tomada hace varios meses que, aunque no es especialmente impresionante desde el punto de vista artístico, sí que resulta impresionante por lo representa: está claro que China se toma muy en serio su programa de exploración lunar.



Fuente:  danielmarin.naukas.com

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