Cuáles son los centros y estaciones espaciales de la CONAE y para qué sirven

Cuando se habla del programa espacial, casi siempre se piensa primero en los satélites. Pero para que un satélite sea útil no alcanza con ponerlo en órbita, también hay que operarlo todos los días, comunicarse con él, bajar los datos y procesarlos para convertirlos en un producto útil. Ahí es donde entran los centros y estaciones espaciales de la CONAE, la infraestructura que hace posible que una misión funcione, desde la Tierra.
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| El Centro Espacial Teófilo Tabanera (CETT) cuenta, entre otras cosas, con la Estación Terrena Córdoba. A través de las antenas de la imagen, la estación se comunica por radio con los satélites para operarlos y recibir/enviar datos. |
Un centro espacial es un predio con varias capacidades concentradas: laboratorios, integración, ensayos, control de misión, formación. Una estación, por su parte, suele estar más asociada a antenas y sistemas de comunicaciones para controlar los satélites o naves espacials. En el caso argentino, la red de centros y estaciones de la CONAE no solo acompaña misiones propias, sino que también sostiene acuerdos internacionales y servicios de seguimiento y adquisición de datos. Esa combinación de hardware en Tierra, operación y datos es la columna vertebral que transforma el espacio en información útil para el país.
El Centro Espacial Teófilo Tabanera, corazón operativo
El principal nodo de la red es el Centro Espacial Teófilo Tabanera (CETT), ubicado a unos 30 km de la ciudad de Córdoba. Allí conviven una estación terrena, un centro de control de misión, laboratorios de integración y ensayos, áreas de aseguramiento/espacialización y hasta un instituto de formación e investigación avanzada. Es un lugar pensado para cubrir el ciclo completo de una misión: desde preparar y ensayar hardware, hasta operar satélites en vuelo y gestionar datos.
Dentro de ese predio funciona la Estación Terrena Córdoba, una instalación dedicada a telemetría, telecomando y control (TT&C) y a la recepción de información de satélites de observación. Desde allí se controlaron misiones argentinas como SAC-A, SAC-B, SAC-C y SAC-D, y también se reciben datos de satélites internacionales. Además, la estación integra la red de soporte del sistema ítalo-argentino SIASGE de información satelital.
Ese punto es importante, porque demuestra que las estaciones terrenas no son “solo una antena”. Son un conjunto de sistemas que permiten programar el satélite, recibir su estado de salud, enviar comandos, y bajar la información científica o de observación para luego procesarla. En el caso de misiones radar como SAOCOM, el circuito completo incluye operación, distribución de imágenes y coordinación con el socio internacional del sistema.
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| Dentro de las instalaciones del CETT, un grupo de visita observa un prototipo del satélite argentino radar SAOCOM. Crédito: CONAE. |
Dos centros para el acceso al espacio
Además del CETT, Argentina tiene centros que empujan más hacia el acceso al espacio con capacidades propias. Por un lado está el Centro Espacial Punta Indio, pensado para manufactura, integración y ensayos de grandes elementos estructurales, incluyendo bancos de ensayos mecánicos que permitirían probar vehículos completos y subsistemas de gran escala. Es infraestructura típica de un programa que necesita fabricar, integrar y validar hardware grande, no solo piezas de laboratorio.
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Instalaciones móviles que constituyen una plataforma de lanzamiento en el Centro Espacial Punta Indio, como parte de los ensayos para el Proyecto Tronador. Crédito: Argentina.gob. |
Por otro lado está el Centro Espacial Manuel Belgrano, instalado en terrenos del Área Naval de Puerto Belgrano, asociado a la idea de disponer de una plataforma de lanzamiento y un área de integración final para un lanzador nacional, la familia Tronador. Aunque el acceso al espacio suele dominar titulares por los lanzamientos, lo menos visible es la infraestructura en Tierra: plataformas, integración final, seguridad, comunicaciones y procedimientos. Este centro se encuadra justamente en esa lógica.
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El Centro Espacial Manuel Belgrano, en obra durante el desarrollo del Proyecto Tronador. |
La Estación Terrena Tierra del Fuego
Además de Córdoba, la CONAE cuenta con una estación en el sur del país: la Estación Terrena de Tierra del Fuego, cerca de Tolhuin. Está pensada para sumar capacidad de recepción y soporte de misiones, con sistemas de antenas parabólicas. Este tipo de estación se vuelve estratégica por geometría: cuanto más al sur, más oportunidades de contacto con satélites en ciertas órbitas y más margen para planificar descargas de datos.
En la práctica, estaciones como esta brindan oportunidades adicionales para bajar información y asegurar continuidad operativa. Si el satélite pasa y no lo escuchás, perdiste esa ventana. Con una red distribuida, se reduce ese riesgo y se gana flexibilidad, clave cuando los satélites generan grandes volúmenes de datos o cuando hay necesidades de respuesta rápida.
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| La Estación Terrena de Tierra del Fuego presta apoyo a la misión SAOCOM, y presta soporte para misiones nacionales e internacionales a partir de acuerdos con la CONAE. |
Dos antenas de espacio profundo
La red argentina también incluye infraestructura asociada a espacio profundo: comunicaciones a enormes distancias, enlaces más exigentes y antenas gigantes, con aplicación principal a misiones interplanetarias. En Malargüe se instaló la estación Deep Space 3 (DS3), parte de la red de la Agencia Espacial Europea (ESA), en el marco de la cooperación espacial con la CONAE. Se trata de una estación con antena de 35 metros, utilizada para dar apoyo a misiones interplanetarias y científicas europeas. Desde Argentina, esta base aporta cobertura global a la red, porque para tener contacto continuo con naves lejanas necesitás estaciones distribuidas por el planeta.
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Las principales funciones de la estación DS3 son recibir telemetría, enviar telecomandos y realizar mediciones radiométricas en naves científicas y de espacio profundo. Crédito: Agencia Espacial Europea. |
En Neuquén opera la Estación CLTC–CONAE, construida a partir de acuerdos con China. Esta instalación brinda telemetría, seguimiento y control para misiones del programa chino de exploración lunar y otros programas de investigación de espacio profundo. También se describe que cuenta con una antena de 35 metros y equipamiento para operar en bandas S, X y Ka, típicas de comunicaciones espaciales.
Las antenas de espacio profundo son infraestructura crítica y cara, y por eso casi siempre se montan en cooperación.
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La Estación CLTC brinda soporte de telemetría, seguimiento, control de las misiones del Programa Chino para Exploración de la Luna (CLEP) e investigación científica del espacio lejano. Crédito: Argentina.gob. |
Sin Tierra, no hay espacio útil
La CONAE desarrolla y coordina misiones satelitales orientadas a necesidades de usuarios, desde producción y ambiente hasta emergencias y planificación, pero para que esa promesa se cumpla hace falta un circuito industrial y operativo completo. El CETT permite operar misiones y transformar señales en información procesable; las estaciones del sur aumentan ventanas de contacto y robustez; y las antenas de espacio profundo insertan al país en redes globales de exploración y cooperación.
Visto en perspectiva internacional, esta arquitectura es bastante estándar. Las agencias fuertes no solo fabrican de satélites, sino que operadoran sistemas. La diferencia está en la escala, pero la lógica es la misma: sin centros para integrar y ensayar, no hay confiabilidad; sin control de misión, no hay operación sostenida; sin estaciones para bajar datos, no hay producto final.









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