lunes, 2 de diciembre de 2024

¿Muere la democracia en Estados Unidos?
Reflexiones sobre Trump, su conflicto con los militares y las distopías del siglo XXI.
Por Luciano Anzelini 


Las aspiraciones dictatoriales de Trump y su desprecio por los militares, en la portada de The Atlantic.

Bajo el seudónimo Jack Higgins, Harry Patterson –best-seller británico del género espionaje– publicó en 1978 su novela El día del Juicio. Típico producto de los años de la Guerra Fría (1947-1991), el prolífico narrador de ficción histórica se adentra en el rescate de Sean Conlin, un sacerdote irlandés que dedicó su vida a facilitar la salida de refugiados desde la Alemania Oriental a la Occidental. En la trama, muy acorde a la cosmovisión occidental, interactúan miembros del Vaticano (como Eugenio Pacelli, quien fuera Nuncio Apostólico ante la República de Weimar y el Reich Alemán, posteriormente ungido como el papa Pio XII), el Presidente estadounidense John F. Kennedy y su secretario de Estado, Dean Rusk, y encumbrados miembros del Servicio de Inteligencia de Alemania Occidental.

Higgins concluye la trama del rescate del padre Conlin haciendo un alegato en favor de la democracia liberal y en contra del socialismo real: “El 26 de junio, el Presidente Kennedy realizó una visita de ocho horas de duración a Berlín Occidental (…) Mientras bajaban la escalera [refiere al protagonista de la novela Simon Vaughan, un ex mayor del ejército inglés, y su amante Margaret Campbell], la voz del Presidente resonaba por sobre la multitud como un toque de clarín (…) ‘La libertad supone muchas dificultades y la democracia no es perfecta, pero jamás nos vimos obligados a erigir un muro para confinar a nuestro pueblo’”.

Este previsible epílogo para una novela de los tiempos del conflicto bipolar ha sido refutado por la fuerza de los hechos en la post-Guerra Fría. Los Estados Unidos desde 1993 –cuando Bill Clinton conciliaba el auge del comercio con México a través del TLCAN con la construcción de vallas fronterizas contra la inmigración ilegal bajo el auspicio de la fiscal general Janet Reno– hasta la actualidad –con el impulso decisivo que le ha dado desde 2017 Donald Trump a la construcción del muro fronterizo como principal política migratoria– han demostrado que aquello de no erigir muros para no confinar ciudadanos ha quedado limitado al plano de las novelas históricas.

Por fuera de la discusión sobre muros y confinamientos, el otro asunto que se halla en el centro del debate actual es la salud de la democracia estadounidense. Como han desarrollado Steven Levitsky y Daniel Ziblatt en Cómo mueren las democracias, hasta hace algunas décadas los golpes de Estado eran el preludio natural de la caída de las democracias. Sin embargo, los profesores de Harvard describen formas novedosas de desmantelamiento de los actuales regímenes democráticos. Hoy los gobiernos constitucionales no mueren en manos de autócratas militares, sino que languidecen al calor de liderazgos electos popularmente que emplean su legitimidad de origen para subvertir los mecanismos por los que llegaron al poder.

En efecto, mientras las dictaduras militares eran el formato típico del golpismo del siglo XX, los outsiders provenientes de fuera de la actividad política expresan el “autoritarismo 3.0”. Como ha señalado a The New York Times John Kelly, ex secretario de Seguridad Nacional y ex jefe de gabinete de Trump (2017-2019): “Trump se [ajusta] a la definición de fascista, gobernaría como un dictador si se lo permitieran y [no entiende] la Constitución ni el concepto de Estado de Derecho”. El intento de autogolpe conocido como “asalto al Capitolio” del 6 de enero de 2021 expresa cabalmente aquello que Kelly transmite sobre la esencia de su ex jefe. En aquel contexto, dos meses después de su derrota en las presidenciales de 2020, una multitud de partidarios de extrema derecha del saliente Presidente Trump irrumpieron en la sede del Congreso, interrumpiendo la sesión conjunta del Poder Legislativo que procuraba contabilizar el voto del Colegio Electoral y certificar la victoria de Joe Biden.

Ahora bien, Levitsky y Ziblatt asignan gran responsabilidad por el languidecimiento contemporáneo de las democracias a uno de sus clásicos objetos de estudio: los partidos políticos. Éstos deberían –en la mirada de los expertos– evitar la proyección en su seno de figuras autoritarias, desplegando mecanismos de inhibición de potenciales autócratas. Según los autores, figuras deleznables de la historia como Hitler y Mussolini “gozaron de popularidad cuando las [estructuras políticas] establecidas les expresaron su apoyo”. El mensaje de los politólogos de Harvard, en definitiva, procura desmontar la idea arraigada de que el destino de las democracias está en manos exclusivamente de los ciudadanos. Sin menoscabar el rol fundamental de la ciudadanía, Levitsky y Ziblatt efectúan un llamado urgente a los partidos políticos a desempeñar su papel como “guardianes de la democracia”.

Está claro que el Partido Republicano no ha desplegado los mecanismos inhibitorios prescritos por Levitsky y Ziblatt para contener la deriva autoritaria que expresa Donald Trump. Algo similar podría argumentarse respecto de quienes facilitaron –desde diferentes ángulos del espectro político argentino– la proyección de Javier Milei durante la etapa electoral; y de quienes actualmente apuntalan sus políticas de derecha radical poniendo a disposición sus estructuras políticas, al extremo de diluirse al interior de La Libertad Avanza (LLA).

La teoría de las relaciones civiles-militares en discusión

La distopía que atravesamos, con niveles de degradación pocas veces vistos en el liderazgo político (como lo refleja el auge de personajes tan rudimentarios como Trump o Milei), debería ayudarnos a revisar algunos postulados clásicos de la sociología militar o de la ciencia política. Así como hace dos semanas pusimos en cuestión la supuesta “ola de derecha” a nivel global y la denominada “ventaja electoral de los oficialismos” (incumbency advantage), es tiempo ahora de revisar algunos principios de la teoría de las relaciones civiles-militares. Esta necesidad se desprende, justamente, de una serie de contrapuntos de enorme relevancia entre Trump y diversos jefes militares, los que podrían ser fundamentales para dilucidar las características de su nuevo mandato.

El connotado profesor Peter Feaver, de la Universidad de Duke, ha escrito largamente respecto del origen de las Fuerzas Armadas, con el foco puesto en el caso estadounidense. Según este experto, las sociedades crean organizaciones armadas para defenderse de distinto tipo de amenazas y, simultáneamente, fijan mecanismos para protegerse de la excesiva influencia que las instituciones castrenses tienden a desarrollar sobre la sociedad [1]. Como sostiene Jorge Battaglino, sobre la base de los argumentos de Feaver, “la presencia de una fuerza organizada funcionalmente para el ejercicio de la violencia, cuyo poder no puede ser disputado internamente por ningún otro grupo, incentiva el desarrollo de estrategias para su control. El control civil es una manifestación de esta paradoja de las relaciones civiles-militares” [2].

En el caso norteamericano, los padres de la independencia [3] interpretaron –en un axioma posteriormente revisado conforme la complejidad adquirida por las sociedades contemporáneas– que un Ejército permanente representaba una amenaza para la libertad. En función de ello, la Constitución de los Estados Unidos estipula un estricto control civil sobre los uniformados. La sección 8 del artículo I y la sección 2 del artículo II de la Carta Magna procuran alcanzar los equilibrios institucionales necesarios respecto de la decisión de empleo efectivo de las Fuerzas Armadas. En consecuencia, se obliga a los Poderes Ejecutivo y Legislativo a determinar en forma conjunta todo aquello relativo al empleo del Instrumento Militar en los conflictos armados [4].

Este asunto, adaptado al contexto de principios del siglo XXI, fue puesto en discusión cuando el Presidente George W. Bush (2001-2009) reformuló la grand strategy estadounidense tras los atentados terroristas de 2001 –pasando de la vieja estrategia de disuasión/contención a la entonces novel política de primacía– y lanzó las guerras de Afganistán (2001) e Irak (2003) en un contexto de unipolaridad estratégica a nivel global. En los inicios del segundo mandato de George W. Bush, la revista Harper’s lanzaba su número de abril de 2006 con el sugerente título American Coup d’Etat: Military Thinkers Discuss the Unthinkable (“Golpe de Estado en Estados Unidos: estudiosos militares discuten lo impensable”). Durante el mismo mes, el cronista de The Washington Post David Ignatius informaba –tras el pronunciamiento de seis generales retirados en favor de la renuncia del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld– que el 75% de los altos oficiales en ejercicio en aquel entonces compartían un deseo similar respecto de la dimisión del titular del Pentágono. En resumidas cuentas, el debate de hace 20 años de los intelectuales en Harper’s y el pronunciamiento de los uniformados sobre el futuro de Rumsfeld sugería uno de los momentos más álgidos de la historia reciente de las relaciones civiles-militares en los Estados Unidos.

Por entonces, el experto argentino Juan G. Tokatlian concluía en las páginas de La Nación que: “Sea en razón de una creciente autonomía corporativa de los militares frente a los civiles o en virtud de un impulso de algunos civiles a favor de un mayor rol militar en las cuestiones públicas, lo cierto es que desde el 11 de septiembre de 2001 nos hallamos ante una paulatina militarización de la política internacional estadounidense, fenómeno de imprevisibles consecuencias nacionales”.

Hoy la robustez de la democracia estadounidense se halla nuevamente tensionada por la dinámica de las relaciones civiles-militares, pero en esta ocasión no es por ninguna de las dos situaciones que la ponían en entredicho en 2006. De manera sorprendente, en lo que podría exigir un aggiornamento de los tradicionales manuales de la sociología militar, las relaciones civiles-militares experimentan en la actualidad una crisis sin precedentes a raíz del sistemático menosprecio de Donald Trump sobre el papel de los militares. El futuro del gobierno que se iniciará en enero de 2025 estará signado, sin dudas, por la evolución de este problemático vínculo; y la vigencia del régimen democrático dependerá, en buena medida, de la prudencia con que los uniformados administren su relación con Trump. Si las políticas de Trump alcanzan en los hechos el límite extremo que exhiben sus declaraciones, la democracia norteamericana enfrentará serios riesgos.

Trump y los generales


Trump intentó que militares dispararan a manifestantes tras el asesinato de George Floyd. Foto: Jim Bourg.

En un imperdible artículo publicado en The Atlantic, su editor en jefe, Jeffrey Goldberg, exhibe con claridad meridiana las aspiraciones dictatoriales de Trump y su desprecio por los militares. Reproducimos a continuación algunos fragmentos:

“Antiguos generales que han trabajado para Trump afirman que la única virtud militar que valora es la obediencia (…) Se ha ido interesando cada vez más en las ventajas de la dictadura y en el control absoluto sobre el ejército (…) ‘Necesito el tipo de generales que tuvo Hitler’, dijo Trump en una conversación privada en la Casa Blanca”.

“Le pregunté a Kelly sobre su intercambio. Me dijo que cuando Trump sacó el tema de los generales alemanes, Kelly respondió preguntando: ‘¿Te refieres a los generales de Bismarck?’ (…) Yo sabía que él no sabía quién era Bismarck, o sobre la Guerra Franco-Prusiana. Le dije: ‘¿Te refieres a los generales del Kaiser? ¿No te estarás refiriendo a los generales de Hitler?’ Y él respondió: ‘Sí, sí, los generales de Hitler’”.

“El deseo de obligar a los líderes militares estadounidenses a obedecerle a él y no a la Constitución es uno de los temas constantes del discurso de Trump”.

“El enfoque singularmente corrosivo de Trump hacia la tradición militar se puso de manifiesto en agosto, cuando describió la Medalla de Honor, el máximo galardón nacional al heroísmo y la abnegación en combate, como inferior a la Medalla de la Libertad, que se concede a civiles por logros profesionales. Durante un discurso de campaña, describió a los galardonados con la Medalla de Honor como ‘o en muy mal estado porque han sido alcanzados muchas veces por las balas o están muertos’, lo que llevó a los Veteranos de Guerras Extranjeras a emitir una condena.”

“Durante el angustioso periodo de agitación social que siguió a la muerte de [George] Floyd, Trump preguntó a Milley [ex jefe del Estado Mayor Conjunto] y a Esper [ex secretario de Defensa] (…) si el ejército podía disparar a los manifestantes. ‘Trump parecía incapaz de pensar con claridad y serenidad’, escribió Esper en sus memorias. ‘Las protestas y la violencia le tenían tan enfurecido que estaba dispuesto a enviar fuerzas en servicio activo para acabar con los manifestantes. Peor aún, sugirió que les disparáramos (…) ‘Llegamos a ese punto en la conversación en el que miró francamente al general Milley, y dijo: ‘¿No puedes dispararles, dispararles en las piernas o algo así?’. Cuando los oficiales de defensa argumentaron en contra del deseo de Trump, el Presidente gritó, según los testigos: ‘¡Son unos putos perdedores!’”.

“[Respecto de] su crítica obsesiva del historial bélico del difunto senador John McCain (…) Trump dijo: ‘No es un héroe de guerra. Es un héroe de guerra porque fue capturado. Me gusta la gente que no fue capturada’ (…) McCain, que había volado en 22 misiones de combate antes de ser derribado sobre Hanoi, fue torturado casi continuamente por sus captores (…) y rechazó repetidas ofertas de ser liberado anticipadamente, insistiendo en que los prisioneros fueran liberados en el orden en que habían sido capturados (…) En enero, Trump condenó a McCain —seis años después de su muerte— por haber apoyado el plan de salud del Presidente Barack Obama. ‘Obamacare es una catástrofe. Nadie habla de ello. Sin John McCain, lo habríamos conseguido. John McCain por alguna razón no pudo levantar el brazo ese día. ¿Recuerdan?’. Al parecer, se trataba de una referencia malintencionada a las heridas de guerra de McCain —incluyendo aquellas sufridas durante torturas— que limitaban la movilidad de la parte superior de su cuerpo”.

Según se aprecia, las relaciones civiles-militares estarán nuevamente en el centro de la discusión respecto del futuro de la democracia estadounidense. Sin embargo, a diferencia de lo que ha sido una regla histórica, el peligro no anida hoy —como sugieren los clásicos de la sociología militar— en una potencial proyección indebida de los uniformados sobre el sistema político sino en las impredecibles consecuencias del autoritarismo de Donald Trump, un outsider que rompió los mecanismos partidarios inhibitorios que recomiendan politólogos como Levitsky y Ziblatt. En este contexto, no podemos achacarle a los Padres Fundadores la imprevisión respecto de las distopías del siglo XXI y el auge del autoritarismo 3.0.

* El autor es doctor en Ciencias Sociales (UBA). Profesor de Relaciones Internacionales (UBA, UNQ, UNSAM, UTDT).


[1] Feaver, P. (1996). The Civil-Military Problematique: Huntington, Janowitz, and the Question of Civilian Control. Armed Forces & Society, 23(2), 149-178
[2] Battaglino, J. (2010). La política militar de Alfonsín: la implementación del control civil en un contexto desfavorable. En Gargarella, Roberto, Murillo, María y Pecheny, Mario (Comp.). Discutir Alfonsín. Siglo XXI, Buenos Aires, p. 163.
[3] El historiador Richard B. Morris identificó a John Adams, Benjamin Franklin, Alexander Hamilton, John Jay, Thomas Jefferson, James Madison y George Washington como los Padres Fundadores de los Estados Unidos. Tres de estas figuras (Hamilton, Madison y Jay) fueron, a su tiempo, los autores de El Federalista.
[4] La falta de apoyo del Congreso estadounidense impidió, por ejemplo, que los militares ingresaran en las dos guerras mundiales. Washington ingresó en ambas contiendas recién tras el hundimiento del Lusitania en 1917 y del ataque a Pearl Harbor en 1941.



domingo, 1 de diciembre de 2024

Libertad o manipulación: Bluesky, los algoritmos y el futuro
El dominio de los algoritmos en la vida cotidiana plantea serias amenazas a la democracia y la libertad, mientras plataformas como Bluesky abren el debate sobre el control y la soberanía digital. En un contexto marcado por manipulaciones y lógicas opacas, el desafío es construir un modelo colectivo que priorice al usuario frente al capital y promueva un futuro más humano y democrático.
Por Nicolás Lantos




Imaginate que vas a votar pero cuando metés el sobre en la urna no tenés idea de cuánto vale tu voto. En el recuento, algunos van a contar como uno, otros van a contar por dos, o diez, o mil, o nada. El criterio para asignar ese valor es secreto y lo maneja una sola persona sin rendir cuentas a nadie. Pequeño detalle: esa persona es, casualmente, el tipo más rico del mundo. Seguramente nadie definiría eso como una práctica democrática ni creería que el resultado de esa elección refleja fielmente la voluntad popular.

Y sin embargo con el mismo criterio la ultraderecha celebra a X, la red social de Elon Musk, que funciona como una caja negra que decide de forma opaca qué voz amplifica y cuál silencia, como un baluarte de la libertad de expresión. Un análisis computarizado de más de 56 mil posteos determinó que hubo un “cambio estructural en la conducta de los usuarios a mediados de julio de 2024”, fecha que “coincide con el apoyo formal de Musk a la candidatura de Donald Trump”, de acuerdo a un estudio que se llevó a cabo en la Universidad de Queensland, en Australia.

Los resultados “implican que es posible que se hayan aplicado ventajas de visibilidad específicas de manera selectiva, lo que plantea preguntas importantes sobre el impacto potencial de los ajustes algorítmicos en el discurso público y la ‘neutralidad’ de las redes sociales como portadores de información” concluyen los profesores Timothy Graham y Mark Andrejevic. La libertad de expresión que ofrece el modelo anarcocapitalista es, en realidad, todo lo contrario: un simulacro de libertad calificada, manipulada y en manos de una sola persona.

Es importante entender que la censura no es lo contrario de la libertad de expresión sino su ausencia. Lo contrario de la libertad de expresión se parece mucho a este Estado de las cosas en el que creemos que somos libres pero estamos sometidos a la lógica de un algoritmo que al mismo tiempo nos manipula y nos usa para manipular a otros. Lo contrario de la libertad de expresión no es la censura sino que nuestras propias palabras y acciones sean las que construyen una jaula de cristal tan sutil que ni siquiera la percibimos pero tan fuerte que no la sabemos romper.

Lo grave es que la misma lógica define cada día los más diversos aspectos de nuestra vida. El algoritmo que distribuye la oferta y demanda en los sitios de búsqueda de trabajo establece filtros discriminatorios que garantizan una mejor respuesta de sus clientes, que no son las personas que se ofrecen sino las empresas que demandan. En las plataformas de compras la inmensa mayoría elige los productos que el algoritmo le ofrece en los primeros lugares. Incluso las aplicaciones de citas deciden sobre tu vida con criterios absolutamente opacos.

Todos los días millones de personas encienden el GPS cuando suben al auto para que el algoritmo les diga cuál es el camino más rápido del punto A al punto B. ¿Qué pasaría si un día se programa ese algoritmo para que en lugar de informarle a cada usuario simplemente cúal es la opción menos transitada se ponga a ordenar el tránsito y decidir por dónde viaja cada uno para optimizar la circulación? En un primer momento quizás tardaríamos en darnos cuenta. E incluso, cuando eso suceda, es posible que muchos celebren la posibilidad de llegar unos minutos antes.

El costo es un poco alto: la libertad. De a poco y sin darnos cuenta dejamos de elegir o al menos aceptamos optar sólo entre las opciones que nos ofrece el algoritmo, y esa estrechez no es otra cosa que un límite a nuestra soberanía, a nuestra capacidad de gobernarnos, sin la cual no hay libertad posible. Los algoritmos al servicio del capital representan una amenaza existencial para la democracia, la soberanía y la libertad, y alimentan una lógica neoliberal de acumulación sin límite que pone en riesgo al planeta y a toda la humanidad.

El otro día un amigo me comentaba que Elon Musk parece sacado de un catálogo de villanos de James Bond. Es el hombre más rico del planeta, compra redes sociales que utiliza para manipular elecciones y favorecer golpes de Estado, y está construyendo un cohete para huir a Marte y rehacer allí su imperio, junto a un selecto grupo de gente, cuando culmine su tarea de destruir la Tierra. Lástima que no llegará nadie saltando desde un avión para salvarnos en el último minuto. Es una época con muchos villanos y muy pocos héroes.

Es seguramente una casualidad pero no deja de ser llamativo que Milei haya tomado de un villano de James Bond una de las frases que más le gusta repetir en sus entrevistas: “La diferencia entre un genio y un loco es el éxito”. Está copiada en forma casi literal de un parlamento del gran Jonathan Pryce a un 007 interpretado por Pierce Brosnan en El Mañana Nunca Muere. El personaje de Pryce era un magnate dueño de medios que intentaba hacer estallar una guerra con China para maximizar sus negocios. No suena tan exótico un cuarto de siglo después.

Si no podemos esperar que aparezca un héroe para detener a los villanos eso significa que hay que construir una alternativa. En ese sentido, desde Argentina, el flemático Bond nos queda muy lejos pero tenemos más cerca al Eternauta, que propone un modelo de heroísmo diferente, colectivo, no basado en las características extraordinarias de un individuo sino en la capacidad de un grupo de personas de volverse extraordinarias mediante la colaboración, a la hora de enfrentar desafíos aparentemente imposibles.

En tiempos en los que la dirigencia política, sacando algunas valiosas excepciones, parece estar orbitando bastante lejos de las urgencias populares, la sociedad debe tomar en sus manos la solución de la crisis, que por otra parte no se limita al plano económico o político sino que nos afecta de forma mucho más profunda. Si no se le pone un freno desde abajo a la fragmentación, si no se cuestiona el credo neoliberal al individualismo que contamina cada uno de los ámbitos de la vida, se podrán ganar o perder elecciones pero nunca se pondrá en cuestión el Estado de malestar.

La irrupción de una nueva red social, Bluesky, que ofrece abandonar la lógica del algoritmo para devolverle al usuario cierta libertad a la hora de diseñar su experiencia en ese ámbito, es importante porque pone en cuestión, por primera vez, tras el triunfo de Donald Trump en las elecciones en Estados unidos, la naturaleza del vínculo entre el usuario y el servicio y quién trabaja para quién. En otras palabras, lo que está en discusión es el margen de libertad que ofrece la máquina (el capital) al humano, y quién es el soberano en esa relación.

Pero lo más relevante no es ni siquiera eso sino la posibilidad de comenzar algo distinto con una hoja (relativamente) en blanco. La pregunta no es cómo le va a ir a Bluesky, o cuánto va a durar o qué cantidad de usuarios tendrá sino qué hacemos nosotros con esta posibilidad que se nos presenta. Sólo si somos capaces de aprender de nuestra experiencia y aprovechamos la chance de comenzar a escribir una historia distinta, con otros parámetros, con una lógica más humana, tendremos una trinchera para dar una pelea desigual pero irrenunciable por nuestro futuro.



sábado, 30 de noviembre de 2024

Malvinas: autorizan al buque británico RRS James Cook a realizar actividades de investigación científica en aguas argentinas




En una decisión que ha generado controversia, el Consejo Federal Pesquero (CFP) de Argentina aprobó la autorización para que el buque británico RRS James Cook realice actividades científicas en aguas jurisdiccionales argentinas, tal como informó Pescare. La aprobación, que no fue unánime, abre un nuevo capítulo en las tensas relaciones sobre el uso de los recursos marítimos en la región, especialmente en torno a las Islas Malvinas y las aguas circundantes.

El RRS James Cook, un buque de investigación de bandera británica, tiene programada una misión científica en el Atlántico Sur, entre el 26 y 30 de diciembre de 2024, y del 2 al 30 de enero de 2025. La autorización se gestó luego de una serie de intercambios oficiales entre la Cancillería Argentina, el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) y la Embajada del Reino Unido. Durante este proceso, se discutieron los detalles de los dos proyectos científicos clave que el buque llevará a cabo en aguas argentinas: Atlantic Meridional Transect (AMT) y COSSMoSS (Capturing Oceanic Submesoscales, Stirring, and Mixing with Sound and Simulations).

Detalles de la autorización

El INIDEP, a pesar de no contar con un observador a bordo, designó un referente institucional que se encargará de recibir los datos recolectados. Además, la Cancillería Argentina ha asegurado la presencia de un observador de la Armada Argentina, así como de investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA), quienes tendrán un rol fundamental en los protocolos de estudio de la fauna marina, en particular la ballena franca austral, especie de gran importancia para la biodiversidad local.



Sin embargo, el proyecto no estuvo exento de controversia. Las provincias de Chubut y Buenos Aires expresaron su firme rechazo a la misión científica, especialmente en relación con los posibles impactos negativos del uso de cañones sísmicos en la ruta migratoria de la ballena franca austral. Estos equipos se utilizarían para mapear el lecho marino, lo que podría alterar el hábitat de esta especie protegida, lo que generó preocupación por los efectos ambientales de las investigaciones.

La decisión del Consejo Federal Pesquero

A pesar de las preocupaciones planteadas por las provincias, el CFP, en su mayoría, no objetó las actividades científicas, siempre que estas cumplieran con las normativas ambientales nacionales e internacionales. En este sentido, se estableció que el Reino Unido debe proporcionar los resultados de las investigaciones al Estado argentino antes de que estos sean divulgados públicamente. Esta solicitud responde al principio de transparencia y a los acuerdos internacionales sobre la gestión de los recursos marinos.

El Consejo también subrayó la necesidad de seguir estrictamente las disposiciones de los artículos 9° y 23 de la Ley 24.922, que regula la investigación científica en las aguas jurisdiccionales de Argentina. Con ello, se procura garantizar que los resultados de la misión estén alineados con la legislación argentina sobre la explotación de recursos marinos y el respeto por las especies protegidas, como la ballena franca austral.



viernes, 29 de noviembre de 2024

La pauperrima gestión del Ministerio de Defensa, a cargo del escenógrafo profesional
por César Milani



La pauperrima gestión del Ministerio de Defensa, a cargo del escenógrafo profesional Luis Petri, que está sumiendo a los efectivos de las Fuerzas en una miseria pocas veces vista y a las unidades y sus materiales en un estado de abandono alarmante, se preocupa más por donde voy a festejar mi cumpleaños que por intentar que las fuerzas armadas no se caigan a pedazos. 

Así como se lee, Petri acaba de prohibirme utilizar un salón militar para tal fin, tradición que algunos militares aún conservamos para fechas importantes, también se ocupó de impedir mi participación en los actos del arma de ingenieros. 

Fuentes cercanas manifiestan que está enardecido por saber que un grupo cada vez más grande de militares defendemos los intereses nacionales, velamos por nuestra obra social, los sueldos de los camaradas, el equipamiento de nuestras Fuerzas y los recursos de la nación, y no nos envolvemos en la bandera de EEUU, Israel y otras potencias. 

El caprichoso ministro debiera entender que el Ejercito no es propiedad privada de él ni del Gobierno y que yo como ex jefe del Ejército puedo ingresar a una Unidad Militar para hacer uso de sus instalaciones habiendo previamente acordado con las autoridades correspondientes, o concurrir a una ceremonia interna del arma de Ingenieros cuando soy invitado en mi calidad de Teniente General Retirado. 

Petri, usted no es un emperador y las Fuerzas Arnadas no son su juguete, mejor dedíquese a gestionar que bastante mal lo está haciendo y deje de ejecutar presiones y actos autoritarios desconsiderados y arbitrarios sobre los mandos de las Fuerzas Armadas para que restrinjan su libertad de expresión, efectuando persecución ideológica a los militares cuando son críticos a su inepta, ineficiente e irresponsable gestión.



Destacan cómo la inversión pública movilizó emprendimientos privados en el sector satelital
Un especialista de la industria aeronáutica habló sobre los avances y desafíos de la industria espacial argentina, destacó el rol de los organismos públicos y valoró la aparición de empresas como Satellogic.


Satellogic, una de las empresas emblema del sector privado, surgida de la incubación de la estatal INVAP.

Diego Britez, un ingeniero aeronáutico con experiencia en la industria satelital, brindó una entrevista en la que recordó que destacó como la inversión del Estado movilizó la aparición de emprendimientos privados, como Satellogic, la empresa de Emiliano Kargieman incubada por la empresa de alta tecnología estatal, INVAP.

Britez dijo que su vocación por la aeronáutica nació en su infancia, influenciado por su padre, un mecánico de aeronaves en la aviación naval. “Siempre me gustaron desde chico, y al terminar la secundaria decidí por una tecnicatura en Bahía Blanca. Después, gracias al apoyo de mis padres, vine a estudiar Ingeniería Aeronáutica en La Plata, porque allá no existía la carrera”, relató.

Desarrollo satelital y soberanía nacional

Sobre el rol de Argentina en la industria espacial, Britez destacó la fundación de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) en los años 90 como el inicio de una nueva era para el país: “La CONAE abrió la puerta para la creación de satélites en serie, que comenzaron con los primeros satelites SAC, de observación espacial”. Con el tiempo, el enfoque se expandió hacia la observación terrestre, permitiendo la exploración geográfica, mapeos y la creación de proyectos en colaboración con otras agencias, como la NASA.

Uno de los logros más relevantes, según el ingeniero, ha sido la ocupación de posiciones orbitales estratégicas mediante los satélites geoestacionarios ARSAT-1 y ARSAT-2. “Argentina asegura así su soberanía espacial y garantiza la comunicación en todo el territorio nacional, inclusive en zonas de difícil acceso”, puntualizó Britez.


Satellogic, la empresa de generación de imágenes aeroespaciales incubada por INVAP, cotizando en Nasdaq.

Satellogic y el auge del sector privado

Consultado sobre la participación del sector privado en la industria espacial, Britez mencionó a Satellogic, una empresa argentina pionera en la observación terrestre a nivel comercial. “Satelogic ha lanzado más de 40 satélites y genera empleo para muchos argentinos, posicionándose en un mercado altamente competitivo a nivel mundial”, expresó, subrayando el apoyo inicial de INVAP para el desarrollo de este emprendimiento.

Impacto de los conflictos internacionales y desafíos futuros

En el contexto actual, marcado por la pandemia y el conflicto entre Rusia y Ucrania, Britez reconoció que el mercado de imágenes satelitales ha cambiado drásticamente: “La demanda se ha concentrado en imágenes de monitoreo para defensa e inteligencia, dejando en segundo plano otros usos comerciales. Esto ha generado volatilidad y hasta despidos en empresas del sector”.

Calidad y estándares en la industria aeroespacial

Para cerrar, Britez resaltó la importancia de los estándares de calidad en el sector, especialmente en el contexto de las misiones satelitales. “La calidad es el sentido común aplicado a cada industria, pero en la aeroespacial implica minimizar cualquier posibilidad de fallo, ya que un error en un satélite no puede repararse una vez lanzado”, explicó.



jueves, 28 de noviembre de 2024

Desarrollo aeroespacial: México se apura para ocupar el lugar que abandona Argentina en la región
El gobierno de Claudia Sheinbaum destinará fondos al sector con el objetivo de lanzar satélites, construir motores y hacer misiones 100% latinas antes de 2027. El ajuste de Milei ya es aprovechado en Latinoamérica.


Claudia Sheinbaum busca aprovechar el lugar estratégico que abandona la Argentina.

México tiene planes para la industria aeroespacial del país en los próximos años. Entre sus objetivos destaca enviar una misión 100% latina al espacio en 2027.

Este propósito forma parte de los proyectos impulsados por el recién presentado Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización de Empresas, liderado por Altagracia Gómez Sierra, la representante para el sector espacial que eligió la nueva presidenta del país, Claudia Sheinbaum. Con esta iniciativa, se busca posicionar a México entre los diez principales países en producción aeroespacial.

Aprovechar el abandono libertario a la ciencia

La realidad es que el brutal ajuste del gobierno de Javier Milei, en Argentina, que ya redujo más de 30% los fondos para programas de investigación y desarrollo en todos los sectores en los que se hace ciencia, empieza a ser aprovechado por países de la región que ya cuentan con capacidad e infraestructura para meterse en la carrera. Entre los organismos afectados está la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), que padece despidos y ajuste de fondos a programas aeroespaciales.

Sin ir más lejos, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos (Argentina), anunció la postergación del programa de desarrollo del satélite de telecomunicaciones ARSAT, ayer mismo.

Es que se trata de un sector estratégico, que permite pensar en el desarrollo con exportación de tecnología. Claro, para el gobierno libertario es un “gasto innecesario”, como lo repiten sus funcionarios.

En la región Argentina y Brasil son líderes en desarrollo aeroespacial, y junto a México son los tres países que destinan el 92% de los fondos que la región latinoamericana invierte en Ciencia y Tecnología.

Pero, claro, entre los tres países se abre una competencia por liderar nichos. Este es uno de esos nichos, y México se declaró con la intención de ocuparlo, si Argentina lo desaprovecha.

Gómez Sierra subrayó que esta industria tiene un “valor estratégico” debido a su crecimiento anual promedio del 14% en las últimas dos décadas y su contribución a una balanza comercial favorable.

Misión, motor y satélite

Para alcanzar esta meta, se han definido tres proyectos clave:

  • Liderar la primera misión 100% latina al espacio en 2027
  • Integrar un motor completo fabricado en México
  • Colocar en órbita un satélite completamente mexicano

Aunque no se ofrecieron detalles específicos sobre la misión, como su tipo, desarrollo o componentes, se anunció que estará liderada por Katya Echazarreta. Ella fue la primera mujer nacida en México en viajar al espacio a través del programa New Shepard y cuenta con experiencia en cinco misiones de la NASA, incluido el desarrollo del rover Perseverance y el proyecto Europa Clipper.

Respecto al motor, se informó que será un proyecto con el cuál integrar todo un motor desarrollado en México, gracias a una inversión del grupo francés Safrán en Querétaro.

En cuanto al satélite, Gómez Sierra señaló que será un esfuerzo conjunto entre la iniciativa privada, el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conacyt) y la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ADYT). Este proyecto fue anunciado previamente por la presidenta Claudia Sheinbaum.

Más objetivos para el tema espacial en México

Además, el Consejo Asesor tiene como objetivo para lo que resta de la década aumentar en al menos un 10% el contenido local y regional en las exportaciones de esta industria.

Para lograr estas metas, Gómez Sierra destacó que ya se han planteado diversas acciones, incluida la aprobación de la Ley del Espacio Ultraterrestre. Esta ley establecerá principios que regulen las actividades estatales en la exploración del espacio, la Luna y otros cuerpos celestes, en concordancia con el Derecho Internacional.



El Gobierno argentino admitió que detuvo el desarrollo del tercer satélite de ARSAT
El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, anunció que, a pesar que el Arsat SG1 ya tiene un estado de avance del 61%, su construcción está frenada. En la región, ya aprovechan la parálisis de un sector altamente estratégico.


Francos admitió que frenarán el ARSAT SG1.

El gobierno de Javier Milei le puso una nueva fecha al lanzamiento del tercer satélite de Arsat, el SG1, según anunció el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, en las respuestas que envió por escrito a los senadores, en la previa de su presentación de este miércoles en el Senado de la Nación.

El lanzamiento del Arsat 3 (SG1) está previsto para octubre de 2027 y su puesta en funcionamiento se estima para abril de 2028, sostuvo Francos, en las respuestas a las que accedió Clarín.

Allí planteó que “los satélites ARSAT-1 y ARSAT-2 siguen siendo rentables, con una capacidad utilizada en un 90% y una gran demanda en mercados competitivos como Estados Unidos. El nuevo proyecto, ARSAT-SG1, con tecnología avanzada de propulsión eléctrica, tiene 34 veces la capacidad del ARSAT-1”.

Perder lugar en la competencia regional

El anuncio de Francos, coincide con el anuncio de México de buscar posicionarse en la región en la industria aeroespacial, desarrollando motores, misiones propias y satélites. ¿Casualidad? Lo concreto es que en un sector tan altamente estratégico, abandonar posiciones es cederle el paso a otros países en una competencia que reúne a un puñado de países en cuanto al desarrollo de tecnologías críticas.

Argentina está junto a 10 países en una élite en cuanto a desarrollo aeroespacial, pero el ajuste de Javier Milei a todo el sector de ciencia y tecnología, y en particular al sector de desarrollo satelital, deja al país en situación de alejarse de esa posición que se ganó internacionalmente.

Es que el lugar, si bien es clave porque permitiría incluso exportar tecnologías críticas (que ningún otro país exporta), se puede perder tan fácilmente como se gana.

Dos años de atraso que ya aprovechan otros países

Hace dos años, el entonces gerente general, Pablo Tognetti, dijo que a fin de 2024 o principios de 2025 se iba a lanzar el SG1 y que dos años después se iba a lanzar el cuarto satélite, el SG2.

En esa entrevista, Tognetti anunció que el cuarto satélite de Arsat era “para complementar al Arsat 1, que tiene una vida útil de 15 años. Lo vamos a lanzar entre 2026 y 2027, en su misma posición orbital, en 72 grados Oeste, para cubrir el territorio de Sudamérica”.

Tal como ocurrió con los dos primeros satélites, que fueron lanzados en octubre de 2014 y septiembre de 2015, el gobierno planeaba construir y lanzar los dos satélites de Segunda Generación, SG1 y SG2, con una diferencia que esté en torno a un año.

Sin cuarto satélite a la vista y con ingreso de privados

Sin embargo, el jefe de Gabinete ahora no hizo ninguna mención al cuarto satélite de Arsat. Y anunció la postergación del lanzamiento del SG1 para octubre de 2027, que era cuando Tognetti había anunciado el lanzamiento del SG2.

En esas respuestas que el gobierno envió a los senadores, Guillermo Francos destacó que Arsat inició un “proceso” de incorporación de capital privado, para vender en la Bolsa parte de su capital accionario.

“La Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, en relación a ARSAT, indica que el estatuto de la empresa permite, desde su creación, la puesta a disposición del 49% de las acciones, por lo cual la empresa seguirá conservando la mayoría de las acciones del Estado. Se inició para ello el proceso de salida de una parte de las mismas a la bolsa por medio de un IPO (Initial Public Offering)”, dijo Francos, en respuesta a una pregunta del senador radical Pablo Daniel Blanco.

Privatizar y desfinanciar

Y agregó Francos: “Para ello se está ordenando la documentación requerida para ser presentada en la Comisión Nacional de Valores con el acompañamiento permanente de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas dependiente del Ministerio de Economía de la Nación”.

La exgobernadora santacruceña y actual senadora Alicia Kirchner (Unión por la Patria) consultó al jefe de Gabinete si esa privatización parcial podría ser perjudicial para la compañía tecnológica estatal. Y Francos le respondió, por escrito: “Esta situación sería beneficiosa para la empresa, en tanto que la capitalización privada permitiría la expansión de todos los proyectos que se propongan estratégicamente”.

“Arsat señala que para 2025 se planea la continuidad del proyecto ARSAT-SG1, la actualización tecnológica de la Red Federal de fibra óptica en su tercera etapa, y proyectos relacionados con el aumento de la ciberseguridad y resiliencia de datos en el Datacenter Benavidez (completar Sala 4 y datacenter de contingencia)”, sostuvo Francos, en las respuestas.

Despidos y desfinanciamiento

Por último, el senador radical Maximiliano Abad le preguntó al funcionario sobre la cantidad de empleados públicos que fueron despedidos durante este año.

Y Francos respondió que “no se realizaron despidos, sino que el Estado, en uso de sus facultades discrecionales y su poder de amnistración, optó por la no renovación de ciertos contratos por tiempo determinado cuya duración ya había finalizado. Asimismo, pudieron ocasionarse desvinculaciones por jubilación y/o bajas vegetativas”.

A nivel general, el gobierno desvinculó a 20.026 personas en la Administración Pública Nacional y otras 11.200 personas en las empresas públicas, entre diciembre de 2023 y septiembre de este año, según las planillas provistas por el jefe de Gabinete.

En el caso específico de Arsat, Francos detalló que había 775 empleados en diciembre, de los cuales quedaron 700 en septiembre; es decir, que en poco menos de un año se redujo en un 10% la planta de empleados de la empresa tecnológica estatal.



La Argentina retoma el proyecto de bombas planeadoras Dardo
por Santiago Rivas



La Fuerza Aérea Argentina, a través del Centro de Investigación Aplicada (CIA) de la Dirección General de Investigación y Desarrollo (DGID) y el Centro de Ensayos en Vuelo (CEV), ha retomado los trabajos de desarrollo de la bomba planeadora FAS 850 Dardo, los cuales venían prácticamente detenidos desde hacía una década. El primer paso ha sido iniciar las pruebas de vuelo con una carcaza inerte de la bomba montada en uno de los soportes subalares del prototipo del Pampa III matriculado EX-03, el cual realizó un vuelo con ésta y un contenedor equipado con cámaras para evaluar las performances de la bomba montada en el soporte del avión.

El objetivo es en 2025 continuar con estos ensayos y apuntar a realizar lanzamientos de bombas inertes y sin propulsión para evaluar la separación de la misma con el avión, lo que permitiría continuar con la etapa siguiente de lanzamientos de bombas propulsadas y sus sistemas de guía y finalmente bombas con la carga explosiva.



La bomba Dardo, hoy en su variante Dardo III, deriva del desarrollo Dardo I que se inició en los años 80, el cual era una bomba convencional equipada con un motor cohete para darle una mayor penetración, de la cual solamente se hicieron algunos prototipos. Este trabajo llevó a fines de los años 90 a desarrollar la Dardo II, que era una bomba planeadora, con una nueva carcaza de sección rectangular y dos alas desplegables, con un sistema de guía por GPS, que comenzó a probarse a comienzos del nuevo milenio a bordo del Mirage IIIC matriculado C-717, que operaba el Centro de Ensayos de Armamento y Sistemas Operativos (CEASO) en el Área de Material Río Cuarto.


Dardo II-B exhibida en el SIMPRODE 2011.

Luego de 2001 y por un período de tiempo el programa quedó en suspenso, hasta que hacia 2007 se retomó el programa, evaluándose la portación de la bomba en los McDonnell Douglas A-4AR Fightinghawk de la Fuerza Aérea y en los Dassault Super Etendard de la Armada Argentina, y en 2011 se exhibió un prototipo denominado FAS-850 Dardo 2-B el cual era una carcaza para llevar en su interior una bomba Mk.82 o una Expal BK-BR de 500 libras, y se agregaba a la guía por GPS un navegador inercial y una espoleta de proximidad Doppler FAS 1020 diseñada por la DGID. Además, la designación del blanco podía ser antes de la misión o durante el vuelo antes de su lanzamiento. El alcance era de hasta 60 kilómetros, con una altura de lanzamiento de hasta 40.000 pies y una velocidad de lanzamiento de hasta 0.9 Mach. Junto a ella se presentó la Dardo 2-C propulsada con una pequeña turbina, usándose inicialmente una APU retirada de un avión Mirage, lo cual le daba un alcance de hasta 200 kilómetros.


Dardo II-C, luego Dardo III.

Posteriormente, la Dardo 2-C pasó a denominarse Dardo III, mientras que la Dardo 2-B quedó como Dardo 2, aunque para 2012 el desarrollo se frenó completamente.

Ahora, con el objetivo de retomar su desarrollo, se inició la citada integración en el Pampa III, mientras se especula con conseguir autorización de Estados Unidos para poder integrarla en el F-16 cuando estos lleguen al país, lo cual no será fácil de conseguir. Sin embargo, de lograrse la integración en el Pampa e iniciar la producción de bombas en serie, se alcanzaría una capacidad interesante para el avión, que le permitiría atacar blancos con precisión y desde gran distancia, sin exponerse a las defensas antiaéreas enemigas.





Fuente: pucara.org
Argentina avanza en la compra de los submarinos Scorpene ante un escenario de tensiones diplomáticas
La adquisición de los sumergibles implicaría un costo de US$450 millones por unidad. No sólo sería una importante inversión en tecnología militar, sino también un desafío económico para el gobierno argentino. El panorama del Atlántico sur.


Submarino Scorpene | Cedoc Perfil - Wikipedia.org

El Mar Argentino es un territorio de vital importancia. La presencia de flotas extranjeras, la pesca ilegal y el control unilateral del Reino Unido sobre las aguas cercanas a las Islas Malvinas son tres ejes que representan una amenaza para los espacios marítimos de Argentina. Por eso, el Poder Ejecutivo avanza en la compra de los submarinos Scorpene ante un escenario de tensiones diplomáticas por las riquezas del Atlántico Sur.

La adquisición de los sumergibles implicaría la erogación de US$450 millones por unidad adquirida y, no sólo sería una importante inversión en tecnología militar, sino también un desafío económico para el gobierno argentino.

El fortalecimiento de la Armada Argentina (ARA) con los submarinos Scorpene permitirá a la Argentina cumplir con una serie de objetivos estratégicos, tales como: garantizar el control sobre sus recursos pesqueros, prevenir la pesca ilegal en sus aguas que actualmente representa una de las principales cuestiones que podrían afectar sus recursos marinos a corto plazo.


Submarino Scorpene

Desde la reciente gestión del gobierno argentino encabezada por el ministro de Defensa, Luis Petri y respaldada por Javier Milei, sostienen que el fortalecimiento de la Armada no es solo una cuestión de seguridad, sino también una estrategia de desarrollo nacional y capacitación”.

Entre los distintos submarinos posibles en base a los distintos “modelos” que desarrolla la empresa francesa Naval Group, se buscará avanzar en la construcción para la República Argentina del “modelo brasilero” , conocido en Brasil como Clase Riachuelo. Esto se da por los ambientes de uso similares y tendrían una autonomía de 18.500km, unas 10.000 millas náuticas.

Proyecto de Presupuesto 2025 y crédito plurianual para “Recuperación de capacidad submarina”

Nicolás Promanzio, redactor especializado del sitio Radar Austral, precisó que “a comienzos de septiembre el presidente Javier Milei presentó el Proyecto de Presupuesto 2025, donde en caso de aprobarse se habilitaría al Estado Nacional a tomar un crédito plurianual por US$2.310 millones para “Recuperación Submarina”, dinero suficiente para construir 3 submarinos”.


Ministro de Defensa, Luis Petri

Su capacidad de operar a profundidades de hasta 300 metros y alcanzar velocidades de 20 nudos sumergido, junto con una autonomía de hasta 78 días y un sistema avanzado de gestión de combate, convierten a los Scorpene en una unidad indispensable para la defensa de los recursos naturales argentinos y el control de las aguas de la Zona Económica Exclusiva (ZEE).

En el presupuesto de 2025, se contempla un endeudamiento de US$2,300 millones para financiar este proyecto, con un plazo de amortización de tres años. Sin embargo, dicho endeudamiento aún debe ser aprobado por el Congreso nacional.



Fuente: perfil.com

lunes, 25 de noviembre de 2024

Tras cancelar 28 vuelos en una semana, Flybondi quedó entre las peores aerolíneas del mundo
Así fue catalogada en base a un ranking internacional. La línea venía siendo notificada tras su modalidad.


La línea canceló 28 vuelos en apenas 7 días, a razón de 4 vuelos por día.


La aerolínea de bajo costo Flybondi entró en un ranking internacional más que incómodo, tras una semana con complicaciones. La línea canceló 28 vuelos en apenas siete días, a razón de cuatro vuelos por día.

Así, la empresa aérea dirigida por Mauricio Sana ocupó los últimos puestos de un ranking internacional. Quedó entre las 6 peores líneas aéreas del mundo.

La línea ya venía siendo notificada de posibles sanciones tras estas cancelaciones, lo que además suscitó la queja de sus pasajeros.


La empresa quedó entre las 6 peores líneas aéreas del mundo. Flybondi


Pánico en el aire por un desperfecto en un avión de Flybondi que volaba hacia Córdoba

Un avión de la empresa Flybondi que viajaba desde el Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery con destino a la ciudad de Córdoba sufrió un desperfecto técnico y se vio obligado a aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

El vuelo FO5020 se desvió debido a una “novedad técnica”. Voceros de la línea informaron que “el equipo de Mantenimiento de la compañía realizó las tareas correspondientes", luego de las cuales pudo encontrarse en condiciones para continuar con el viaje programado.

Flybondi en la mira: enfrenta posibles sanciones por cancelaciones de vuelos y problemas operativos

La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) notificó a Flybondi hace unas semanas debido a 23 cancelaciones en sus vuelos comerciales que fueron reportados por los usuarios. Esta medida se enmarca dentro de un esfuerzo más amplio del Gobierno para reforzar el control sobre la calidad del servicio en el transporte aéreo, garantizando que las aerolíneas cumplan con sus obligaciones hacia los pasajeros.



Fuente: ambito.com

sábado, 23 de noviembre de 2024

¿Es la Royal Navy ahora una potencia naval europea de segundo rango?
La Royal Navy está desequilibrada, con un portaaviones por tonelaje total de combate de superficie más alto que cualquier otra fuerza de la OTAN, incluida la Marina de los EE. UU.
por Richard Thomas


Dos de las tres fragatas Tipo 23 en esta imagen de 2023 ya no están operativas, luego del desmantelamiento del HMS Northumberland (F238). Crédito: Ministerio de Defensa del Reino Unido/derechos de autor de la Corona

La Royal Navy del Reino Unido, pesada y envejecida, está crujiendo en sus sentinas a medida que décadas de retrasos en las compras gubernamentales, desventuras en paradas de portaaviones y un entorno de seguridad global notablemente más complejo, están volviendo a oxidarse.

La flota de superficie de la Royal Navy es ahora más pequeña que las armadas de los otros dos principales miembros europeos de la OTAN (Francia e Italia), y sobre el papel sólo puede desplegar 16 grandes combatientes de superficie, que comprenden dos portaaviones, seis destructores y sólo ocho fragatas.

En realidad, la disponibilidad de los 16 grandes combatientes de superficie en la flota del Reino Unido es mucho menor, y el número de fragatas Tipo 23 disponibles para operaciones este año fluctúa entre cinco y seis cascos en un momento dado.

Los cascos restantes "en servicio" están siendo sometidos a costosos y lentos programas de vida útil y recertificación, y sus buques de reemplazo Tipo 26 y Tipo 32 aún están a años de unirse a la flota de superficie de la Royal Navy.


Los destructores Tipo 45 están siendo sometidos a trabajos de rectificación de propulsión en Cammell Laird en Birkenhead. Crédito: Cammell Laird vía LinkedIn

El número de destructores de defensa aérea Tipo 45 se reduce de manera similar a medida que los buques se retiran de servicio para someterse a trabajos de rectificación de problemas de propulsión de larga data. Al 31 de octubre de 2024, de una flota de seis, dos destructores Tipo 45 estaban inmediatamente disponibles o desplegados.

Solo ocho destructores o fragatas estaban disponibles para operaciones a fines de octubre de 2024.

Además, una estadística notable muestra la naturaleza de la Royal Navy, con los dos portaaviones de la clase Queen Elizabeth que comprenden el 59% del tonelaje total del servicio entre los principales combatientes de superficie.

Por el contrario, la Armada francesa/Marine Nationale, puede contar con 25 combatientes de superficie importantes en su inventario, que comprenden un portaaviones, tres buques de asalto anfibio, diez destructores y 11 fragatas. Su único portaaviones, de propulsión nuclear en comparación con la propulsión convencional del Reino Unido, representa el 20% del tonelaje total de la fuerza de superficie a nivel de flota de Francia.


La Armada francesa tiene una fuerza más equilibrada y más barcos que la Marina Real, y es cuantificablemente superior. Su único portaaviones es el Charles de Gaulle (en la foto) Crédito: Marina de los EE. UU.

El líder no europeo de la OTAN, los EE. UU., tiene una fuerza naval centrada en la capacidad de proyectar poder a través de sus enormes portaaviones de clase Nimitz y Ford, cuyo gigantesco tonelaje combinado de 11 portaaviones de 1,13 m representa el 47% de su flota de superficie.

Por lo tanto, el Reino Unido tiene la mayor proporción de portaaviones por tonelaje de otros combatientes de superficie en toda la alianza de la OTAN, y probablemente podría llevarse el título mundial.

Las armadas europeas superan al Reino Unido en número de cascos

En una comparación adicional con las armadas europeas, la Armada italiana tiene 21 buques de guerra de superficie importantes en su inventario de flota, que comprenden un portaaviones, tres buques de asalto anfibio, tres destructores y 14 fragatas.

El recuento numérico de combatientes de superficie del Reino Unido es casi igualado por España, que tiene el mismo número de combatientes de superficie importantes que la Marina Real, que comprende un portaaviones/buque de asalto anfibio, dos buques de plataforma anfibia y 11 fragatas. España tiene más buques de patrulla de alta mar.

Alemania, su rival europeo de larga data, mantiene más combatientes de superficie importantes que el Reino Unido, con 16 cascos de destructor, fragata o corbeta.


La Armada alemana tiene más fragatas y destructores que la Marina Real. Crédito: Departamento de Defensa de EE. UU.

Donde el Reino Unido tiene una ventaja en la guerra naval submarina convencional sobre Italia es a través de su flota de submarinos de ataque (SSN) de propulsión nuclear, de los cuales cuenta con cinco SSN de clase Astute activos y un solo barco de clase Trafalgar restante. Sin embargo, Francia también mantiene seis SSN activos, por lo que esta ventaja submarina se ve anulada.

Un reciente incendio en el astillero de submarinos nucleares del Reino Unido, donde dos SSN de clase Astute se encuentran en varios estados de construcción o pruebas de sistemas, ha complicado aún más las cosas.

Italia mantiene ocho submarinos diésel eléctricos de propulsión convencional que, si bien son capaces, no representan el mismo efecto de fuerza que un barco de propulsión nuclear.

¿Puede la Marina Real salvarse a sí misma?

Dependiendo de qué lado del argumento naval atraiga, hay tanto positivos como negativos en el horizonte que podrían ayudar o dificultar, según la perspectiva.

Los optimistas pueden señalar el desarrollo de las ocho fragatas de guerra antisubmarina Tipo 26 actualmente en desarrollo, junto con las cinco fragatas de propósito general Tipo 31 también en construcción. Estos 13 buques de guerra reemplazarán efectivamente a la antigua flota de 16 fragatas Tipo 23, que ahora son la mitad del número original de la clase.


La construcción del HMS Venturer fotografiada en marzo de 2024, el buque líder de las fragatas Tipo 31. Crédito: Babcock a través de LinkedIn

Los pesimistas pueden señalar la posibilidad de que las fragatas Tipo 23 salientes, que ya tienen una ventaja sobre sus primas en construcción, ni siquiera puedan ser reemplazadas de manera equivalente para mantener la insignificante flota de guerra de superficie de 14 cascos.

También se ha hablado de la posibilidad de que la fragata Tipo 32 actúe como una especie de centro de operaciones de drones navales, pero los pesimistas pueden tomar esta idea como una idea de que el programa se encuentra en una etapa de preconcepto y que podría ser fácil "eliminarlo" en la Revisión Estratégica de Defensa del año próximo.

También existe la posibilidad de que uno de los dos portaaviones del Reino Unido pase a estar en desuso para ahorrar dinero, aunque, a la inversa, esto resolvería en cierta medida el desequilibrio actual en la flota de superficie de la Marina Real.

Lo que no está en discusión es que la Marina Real está en un punto bajo, y debemos tener la esperanza de que esto no continúe hasta provocar una evaporación de la capacidad de combate de superficie del Servicio Superior.