Entrevista
Roberto Crinó: “El cultivo de melón crece de a poco y se jerarquiza”
Roberto Crinó participó en Lavalle de las “Jornadas Internacionales de Melón”, organizadas por Nunhems-Bayer, Agroquímicos Darío y la municipalidad departamental. En esta entrevista analiza el mercado de semillas y la evolución del cultivo de melón en la zona.
sábado, 26 de septiembre de 2009
Nunhems nació como empresa familiar con sus primeras producciones de semillas en Holanda. Mediante la compra de otras compañías, creció en Europa y en Estados Unidos hasta ser adquirida por el grupo Bayer.
En diálogo con FINCAS, Roberto Crinó, gerente de la compañía, destaca los avances logrados en términos de rendimiento y calidad de la producción regional y el punto de inflexión que marcó la mejora genética cuando, desde hace una década, los agricultores fueron cambiando las semillas de polinización abierta por semillas híbridas.
-¿Cómo está hoy el mercado de semillas de cultivos intensivos en Argentina?
-Depende del tipo de cultivo. El melón no ha sufrido modificaciones y se ha vendido entre un 10% y 15% más de semillas que el año anterior. Se realizaron las ventas tempranas del Noreste, Noroeste y Santiago del Estero (que representa un tercio de la venta de semillas del total del país). De lo que resta, correspondiente a San Juan y Mendoza, estimamos que vamos a incrementar la venta en un 10%.
-¿Dónde se producen las semillas?
-La zona de producción depende de muchas situaciones, fundamentalmente del precio de la mano de obra y el momento en el que se utilizan. Como la empresa es internacional, no todas las fechas de siembra coinciden, entonces hay que buscar un lugar de producción cuyo momento de cosecha y de ambientación de la semilla sean aptos para la zona que la va a consumir.
En el caso de Argentina, la semilla puede venir de Tailandia o India. En algún momento se produjeron en Chile. Distinto es el caso de la cebolla, por ejemplo.
En Argentina, producimos semillas para EEUU, Colombia, Ecuador y también Europa. La fecha y la zona de producción dependen del momento en que el país las necesita y de la zona de desarrollo del cultivo.
-¿En qué medida se aplica ingeniería genética a la obtención de las semillas?
-Hay ingeniería genética relacionada con la obtención de los parentales. Se seleccionan determinadas características como el vigor y la resistencia a una enfermedad. Se hacen cruzamientos con variedades que tienen otras cualidades, como por ejemplo, buena calidad de fruto. Lo que debe quedar claro es que son materiales naturales.
Para Argentina no está autorizada la utilización de transgénicos en productos hortícolas, salvo algunos maíces que ya se han empezado a trabajar.
-¿Cuáles son las zonas de mayor producción de melón en Argentina?
-Se puede dividir al país en cuatro, no por volumen de producción sino porque hay zonas que son más importantes en precocidad que en volumen, otras en volumen y otras en calidad.
Éstas son, el Noroeste (Oran-Saravia que es una zona muy temprana en Salta, en el límite con Chaco), el Noreste (la zona de Chajarí, Entre Ríos, norte de la Mesopotamia, Santiago del Estero, que es muy importante en producción, superando las 1.000 ha con un gran volumen de producción y Cuyo (primero San Juan y después Mendoza).
Hay diferencias de algunos días, pero la calidad y el tipo de producto es el mismo, así como la tecnificación del agricultor que usa plantines, riego por goteo, mulching plásticos, semillas híbridas y trata de salir con un melón de calidad y temprano. Se hace un gran esfuerzo para cumplir con todo en tiempo y forma.
-¿Cómo se comporta este producto en el mercado?
Cuando aparece el primer melón sanjuanino o el primer melón mendocino en los centros de comercialización -ya sea supermercados, mercados locales o el mercado central de Buenos Aires- desplaza por calidad y por tipo de fruta al que ingresa de Santiago del Estero. Esa provincia inunda el mercado, pero disminuye la calidad de los melones en su cosecha tardía.
Ahí es donde entran San Juan y Mendoza con sus productos.
Por otro lado, La Rioja que hace dos o tres años era una zona que no estaba activa productivamente en el cultivo del melón, hoy tiene productos de muy buena calidad y con precocidad. De esta manera está conjugando dos características muy importantes.
-¿Se ha mantenido constante la superficie cultivada en la zona Cuyo?
- Mendoza y San Juan suman unas 1.500 hectáreas. Un año, Mendoza puede tener 700 y San Juan 800 o viceversa, pero por lo general, la cantidad es pareja. San Juan cuenta con una condición natural que puede superar a Mendoza y es que tiene mejores condiciones de temperatura y precocidad. Sin embargo, el producto final presenta las mismas características en ambas provincias.
En definitiva, la superficie cultivada en conjunto puede haber variado un 20% en los últimos 5 años, pero no más. Sí han aumentado los rendimientos. El agricultor logra mejores cosechas con las mismas hectáreas que plantaba años atrás. Con avances tecnológicos, entre ellos la genética, mejoraron los rendimientos en melón.
Si a esto sumamos el tratamiento pos- cosecha, podemos decir que se ha jerarquizado su cultivo. Años atrás, el melón se vendía debajo de un puente, a granel y hoy se comercializa en cajas de 6 unidades, bien presentado. Este proceso de mejora comenzó hace 5 años.
-¿Cómo ha evolucionando el consumo de melón?
-Todos los años se vende un poco más que el anterior y el cultivo de melón crece paulatinamente.
El consumidor exige cada vez más un producto de mayor calidad, buen dulzor y condición viajera. Este aspecto es muy valorado, ya que los mercados fuertes están en la costa atlántica.
El melón tiene que llegar en buenas condiciones a Buenos Aires. De allí se distribuye a los mercados de consumo vacacionales. Para esto se han hecho trabajos de pos cosecha y embalaje en caja con viruta. De todos modos, si la calidad varietal no acompaña al producto, de nada sirve el embalaje.
-¿Cree que hay un antes y un después en términos de mejora genética?
-Si nos remontamos a 10 o 12 años atrás, la primera y fuerte reconversión fue la transformación del mercado de semillas de polinización abierta a semillas híbridas. La reconversión hoy es casi total.
Durante muchos años convivieron 50% de plantaciones de semillas de polinización abierta -que eran los viejos Honney Dew o Rocío de Miel (de pulpa verde y cáscara blanca)- con un 50% de materiales híbridos. Finalmente, el híbrido terminó por desplazar a los materiales de polinización abierta. Me arriesgaría a decir que hoy, el 95% de los cultivos de melón en el país son materiales híbridos.
Fuente: Los Andes Online


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