Satélite en caída libre: hay 20 mil objetos en la órbita de la Tierra
La NASA aún no precisa dónde y cuándo caerán los pedazos de esa chatarra espacial. La opinión de un especialista argentino.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
| El UARS se lanzó al espacio en 1991. Pesa casi 6 toneladas. |
Leo Sturniolo
Los científicos de la NASA están estrujándose
los sesos para determinar dónde caerá un satélite de seis toneladas en
los próximos días. Ocurre que si los cálculos están apenas equivocados,
la diferencia del lugar de impacto podría ser tan amplia como entre
Miami y Nueva York o entre India e Irán.
Localizar dónde y cuándo caerán los desechos espaciales es una ciencia imprecisa. Por ahora, los científicos pronostican que caerá entre el jueves y el sábado, pero la zona de impacto abarca casi todo el planeta.
No es necesario cubrirse dicen. El satélite se desintegrará en pedazos y los científicos calculan que las probabilidades de que le caigan en la cabeza a alguien son demasiado bajas.
Según se sabe, los desechos espaciales nunca han herido a nadie. Ni tampoco se han reportado daños materiales significativos. Eso se debe a que la mayoría de la superficie terrestre está cubierta por agua y hay vastas regiones de espacios vacíos.
Si alguien se topa con lo que supone es la pieza de un satélite, la NASA pide que no se toque: la agencia espacial dice que aunque no contiene sustancias tóxicas, podría tener bordes afilados. Además es propiedad del gobierno estadounidense, por lo que es ilegal conservarlo como recuerdo o venderlo por internet. Lo cierto es que desde la NASA aconsejan que en caso de que cualquier mortal encuentre un trozo, debe reportar el hecho a la policía local.
El satélite de investigación lanzado hace 20 años presumiblemente se desintegrará en más de cien trozos al entrar en la atmósfera y, aunque la mayoría se quemarían, se calcula que 26 de los trozos metálicos más pesados caerán a tierra.
El mayor pesará unos 135 kilos y los fragmentos podrían dispersarse en un área de 800 kilómetros.
Los Andes consultó a Cristian Filici, doctor en ingeniería e integrante de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), quien aseguró que habrá que esperar para saber si hay que preocuparse. "Se espera que el satélite reingrese a la atmósfera el día viernes, pero no hay mayores certezas. La NASA tiene un plan de actualizaciones de la situación y las decisiones se tomarán a medida que pasen las horas".
El especialista agregó que la cantidad de objetos en órbita supera el orden de los 20 mil. "Algunos tardan más o menos en reingresar. Lo que ocurre con éste satélite del que habla el mundo es que se encuentra a una altura de 200 kilómetros y eso hace que esté sufriendo los efectos de la atmósfera y que caiga, tarde o temprano".
Finalmente Filici confirmó que "nunca en la historia de la humanidad un objeto artificial dañó o afectó a ninguna persona".
En tanto, Jonathan McDowell no está preocupado aunque vive en la zona de posible impacto, junto con la mayoría de los casi 7.000 millones de habitantes del planeta. Trabaja en el Centro de Astrofísica del Centro Harvard-Smithsonian en Cambridge, Massachusetts. "Hay cosas pesadas que caen del cielo casi todos los años", aseguró. "Este año -precisó- han caído dos etapas de cohetes rusos".
En cuanto a la probabilidad de que el satélite caiga encima de alguien, "es muy escasa", dijo McDowell. "Por eso no me calzaré mi casco ni me esconderé debajo de una roca".
En total, se calcula que caerán 545 kilos y que los trozos mayores serán de titanio, acero inoxidable o berilio. Eso representa el 10% de la masa del satélite UARS, siglas en inglés de Satélite de Investigación de la Atmósfera Superior, lanzado en 1991.
Localizar dónde y cuándo caerán los desechos espaciales es una ciencia imprecisa. Por ahora, los científicos pronostican que caerá entre el jueves y el sábado, pero la zona de impacto abarca casi todo el planeta.
No es necesario cubrirse dicen. El satélite se desintegrará en pedazos y los científicos calculan que las probabilidades de que le caigan en la cabeza a alguien son demasiado bajas.
Según se sabe, los desechos espaciales nunca han herido a nadie. Ni tampoco se han reportado daños materiales significativos. Eso se debe a que la mayoría de la superficie terrestre está cubierta por agua y hay vastas regiones de espacios vacíos.
Si alguien se topa con lo que supone es la pieza de un satélite, la NASA pide que no se toque: la agencia espacial dice que aunque no contiene sustancias tóxicas, podría tener bordes afilados. Además es propiedad del gobierno estadounidense, por lo que es ilegal conservarlo como recuerdo o venderlo por internet. Lo cierto es que desde la NASA aconsejan que en caso de que cualquier mortal encuentre un trozo, debe reportar el hecho a la policía local.
El satélite de investigación lanzado hace 20 años presumiblemente se desintegrará en más de cien trozos al entrar en la atmósfera y, aunque la mayoría se quemarían, se calcula que 26 de los trozos metálicos más pesados caerán a tierra.
El mayor pesará unos 135 kilos y los fragmentos podrían dispersarse en un área de 800 kilómetros.
Los Andes consultó a Cristian Filici, doctor en ingeniería e integrante de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), quien aseguró que habrá que esperar para saber si hay que preocuparse. "Se espera que el satélite reingrese a la atmósfera el día viernes, pero no hay mayores certezas. La NASA tiene un plan de actualizaciones de la situación y las decisiones se tomarán a medida que pasen las horas".
El especialista agregó que la cantidad de objetos en órbita supera el orden de los 20 mil. "Algunos tardan más o menos en reingresar. Lo que ocurre con éste satélite del que habla el mundo es que se encuentra a una altura de 200 kilómetros y eso hace que esté sufriendo los efectos de la atmósfera y que caiga, tarde o temprano".
Finalmente Filici confirmó que "nunca en la historia de la humanidad un objeto artificial dañó o afectó a ninguna persona".
En tanto, Jonathan McDowell no está preocupado aunque vive en la zona de posible impacto, junto con la mayoría de los casi 7.000 millones de habitantes del planeta. Trabaja en el Centro de Astrofísica del Centro Harvard-Smithsonian en Cambridge, Massachusetts. "Hay cosas pesadas que caen del cielo casi todos los años", aseguró. "Este año -precisó- han caído dos etapas de cohetes rusos".
En cuanto a la probabilidad de que el satélite caiga encima de alguien, "es muy escasa", dijo McDowell. "Por eso no me calzaré mi casco ni me esconderé debajo de una roca".
En total, se calcula que caerán 545 kilos y que los trozos mayores serán de titanio, acero inoxidable o berilio. Eso representa el 10% de la masa del satélite UARS, siglas en inglés de Satélite de Investigación de la Atmósfera Superior, lanzado en 1991.
Fuente: Los Andes Online


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