Las drogas sintéticas, una amenaza que avanza a paso acelerado en el país
El consumo aumentó 2000 veces entre 2011 y 2015; creen que los jóvenes consumirán más drogas de diseño que cocaína
por Daniel Gallo
El consumo aumentó 2000 veces entre 2011 y 2015; creen que los jóvenes consumirán más drogas de diseño que cocaína
por Daniel Gallo
| La fiesta electrónica que terminó en tragedia. Foto: Archivo |
Es el mercado de drogas con mayor crecimiento en la Argentina. Las sustancias sintéticas ganan espacio y las proyecciones oficiales marcan que en breve los jóvenes consumirán más drogas de diseño que cocaína. Los datos siempre fueron públicos como señal de alerta, pero ignorados por la sociedad hasta que esta especie de Cromagnon de las drogas despabiló a todos de la peor manera.
Si se toma como referencia la captura de sustancias sintéticas, se encuentra que entre 2011 y 2015 aumentó 2000 veces la cantidad incautada. También aparecieron laboratorios, algunos complejos y de alta producción, como los hallados en Ingeniero Maschwitz, en 2008, o en Mar de Ajó, en 2014. Y cayeron organizaciones con mano de obra local en toda la cadena, desde la producción hasta la venta. Eso señala que hay gran circulación de esas drogas. Y también mercado, por supuesto.
El Observatorio de Políticas Sociales en Adicciones de la Ciudad de Buenos Aires informó que entre 2011 y 2014 aumentó 300 veces el consumo de drogas sintéticas entre estudiantes de nivel medio. La Sedronar también reflejó ese problema. En su encuesta realizada en 2014 el consumo de drogas sintéticas entre estudiantes porteños trepó a 2,9%, por encima del 2,5 %, que reconoció inhalar cocaína. Y si se analiza la franja etaria de estudiantes mayores de 17 años la situación es peor, ya que alcanza un consumo de 5,7%. La marihuana es la droga más consumida entre adolescentes, con un nivel similar al del tabaco, pero las drogas sintéticas irrumpen como el futuro de ese mercado ilegal.
Claro que las cifras por sí mismas quizá no representen una alarma frente a una sociedad que visualiza al narcotráfico como cárteles internacionales o, con algo más de información o por obligada convivencia barrial, se enfoca en la violencia de grupos marginales, como Los Monos y otros sin nombre, que disputan a puro balazo sus territorios de venta de cocaína. Esas bandas representan el desafío actual, pero el mercado de drogas sintéticas es la amenaza más compleja que avanza.
El comercio mundial de cocaína tiene sólo tres lugares de producción: Colombia, Perú y Bolivia, y a América latina como gran puerto de exportación hacia cada continente. El distribuidor en Estados Unidos, Rusia, China o Japón depende del flujo de mercancía desde nuestra región para abastecer sus mercados locales.
Las drogas sintéticas pueden eliminar esa dependencia y maximizar las ganancias por evitarse los costos de traslado. A eso apuntan organizaciones de todos los países y se visualiza una dinámica superior en la consolidación del negocio de drogas sintéticas.
Hoy el éxtasis o la metaanfetamina son sólo denominaciones genéricas para mencionar las drogas sintéticas. En el mundo no se sabe cuántas drogas diferentes están disponibles ni sus efectos. La ONU tiene 400 sustancias a las que todavía no pudo clasificar luego de ser informadas como nuevas capturas en algún país.
La posibilidad de crecimiento de ese mercado es aún mayor si se toma en cuenta que la marihuana ya fue sintetizada y sus fuertes variantes de diseño hacen estragos entre universitarios norteamericanos. Por eso el año pasado se decidió aquí ampliar la lista de sustancias prohibidas -por reclamo de la subsecretaría de narcotráfico- y se incluyó el cannabis sintético entre los compuestos ilegales, al igual que otras 243 sustancias. En ese grupo figuran 49 nuevas drogas sintéticas, como toda la familia de Nbome, conocida en las calles como La Bomba, el GHB, las modificaciones de JWH, que ya tenían fabricación local.
Ante un mercado en expansión y de núcleo débil -sin centros coordinados y con múltiples células independientes- el desafío actual es bajar los niveles del consumo como manera más permanente de afectar a las bandas en actividad y desalentar a aventureros que se piensen protagonistas de una serie de TV.
El peligro latente de consumir pastillas de contenido incierto
por Mónica Nápoli
El éxtasis (MDMA) es una droga sintética que pertenece al grupo de las alucinógenas/estimulantes. Se comercializa como pastillas que se administran por vía oral, de diferentes formas y colores, que presentan distintos signos y símbolos, como los que identifican a personajes de cómics o los logos de marcas de autos.
Por lo general, los estimulantes provocan taquicardia, midriasis (aumento del diámetro de las pupilas), hipertermia, excitación psicomotriz, irritabilidad, disminución de la sensación de fatiga y sequedad de las mucosas (especialmente de la boca), lo que genera sensación de sed. Producen tolerancia, dependencia física y psíquica y síndrome de abstinencia. También provocan náuseas y vómitos, mareos, de-sorientación y alucinaciones. Los síntomas de mayor gravedad son las convulsiones, la hipertensión arterial, la taquicardia y la hipertermia.
Muchas veces se menciona que las que tienen, por ejemplo, el logo de una marca de auto de alta gama poseen una concentración superior de metanfetaminas, en comparación con las que muestran el logo de otras marcas. Es difícil conocer cuál es el contenido de las pastillas de éxtasis ya que son producidas en laboratorios clandestinos. Estas pastillas pueden contener cafeína, efedrina y algún otro producto tóxico contaminante.
Existe una organización internacional que se dedica a testear en las reuniones masivas la droga que circula, para evaluar su contenido. En noviembre del año pasado el programa de testeo de sustancias de Energy Control en España alertó sobre la presencia de metanfetaminas en las pastillas llamadas Superman (porque tienen el logo del personaje del cómic).
Las metanfetaminas, la efedrina y la cocaína producen hipertermia. Las personas intoxicadas pueden presentar, de acuerdo con la cantidad consumida, hipertermia de muy difícil resolución. Lo que sucede es que no hay una infección, como en otros casos, sino una fiebre de origen central (esto es que "viene del comando de la temperatura" ubicado en el cerebro).
Muchas veces el uso de metanfetaminas se relaciona con las fiestas electrónicas, donde se producen maratónicos encuentros en los que se baila y salta por horas. Las reuniones multitudinarias en lugares cerrados no permiten una buena ventilación, y aumentan la temperatura del ambiente, lo que produce incremento de la temperatura corporal, sumada a la actividad física.
Las causales de muerte más comunes en los intoxicados son la falla cardíaca por el esfuerzo al que se somete el corazón y la fiebre de difícil resolución, situaciones complejas que afectan a muchos órganos (falla multiorgánica).
Frente a un paciente intoxicado lo adecuado es ubicarlo en un lugar tranquilo, silencioso, fresco y con buena ventilación. Darle de beber agua, en lo posible fría, y acudir al servicio médico.
Preventivamente hay que alertar a la población sobre el peligro de consumir sustancias ilegales, ya que su contenido no es testeado por ninguna institución de salud.
La autora es médica toxicóloga del Hospital Santojanni
Fuente: La Nación


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