 |
|
Laura en el invernadero con la pequeña Ema. Conoció la agricultura
biodinámica en Córdoba y decidió aplicarla en su tierra, Lavalle.
(Andrés Larrovere / Los Andes) |
Con una enorme panza que revela sus 8 meses
de embarazo, Laura Manzano está lejos de pensar en descansar. A pesar
de haber terminado la cosecha 2014, ahora trabaja con las semillas y en
la preparación del compost para la próxima temporada.
Es que ella es la mentora y dueña de la finca biodinámica Cosmos, en Lavalle, y le pone su cuerpo y alma al emprendimiento.
Allí planta tomate, lechuga, zapallo, habas, arvejas, ajo, cebolla,
quinoa, amaranto, y cuida ovejas, pollos y gallinas, utilizando los
principios de la agricultura biodinámica, que considera el espacio
agrícola en todas sus dimensiones y tiene en cuenta, entre otras cosas,
las fases de la Luna.
"Vivo acá desde hace 16 años y siempre me gustó el campo pero había algo
que no me cerraba. Hace más o menos 8 años descubrí la agricultura
biodinámica y para mí fue la clave", recuerda Laura mientras recorre su
espacio.
Ese descubrimiento fue en Villa General Belgrano, Córdoba, donde se
realizan cursos y encuentros sobre el tema. "Había una flor muy linda
llamada "cosmos" que me llamó mucho la atención y me dije que cuando
llegara a Mendoza iba a empezar mi propia huerta con ese nombre", narra.
Así fue como se inició en este estudio y en su aplicación. "Empecé con
una huertita de dos por dos y fui creciendo hasta que ocupé todo el
terreno y también incorporé animales", sigue Laura. Junto con el papá de
su hija Ema (1), y de la que viene en camino, comenzó a transformar el
lugar: "Los dos somos universitarios y aun así elegimos esto como una
forma de vida. Es lo que se llama la nueva ruralidad, cuando uno opta
por vivir en el campo pero con otro conciencia".
Luego de varios años la familia ha logrado que el emprendimiento sea autosustentable, pero aún no pueden vivir del mismo.
"Elaboramos productos con lo que tenemos y los comercializamos, pero en
pocas cantidades porque la gran mayoría los consumimos", dice la
emprendedora. Conservas de tomate, dulces y vinos son algunos de los
productos. "Nos salen unos 20 ó 30 envases de cada cosa y se los
vendemos a los visitantes para poder comprar los insumos que
necesitamos", precisa.
Este año además han alcanzado un gran logro: "Fue el primer año que
hemos podido plantar con semillas propias que sacamos del invernadero y
la verdad que ha sido un gran placer no tener que depender de nadie para
sembrar, porque teníamos todo acá".
La Luna y sus fases
Como cultora y constante aprendiz sobre este tipo de práctica,
Laura explica los conceptos en los que se basa: "Es una agricultura
orgánica, agroecológica, que tiene en cuenta el espacio agrícola en
todas sus dimensiones".
Según asegura, lo que se busca es darle nuevamente vida al suelo para
que las plantas que se produzcan tengan los mejores nutrientes y
propiedades: "Trabaja mucho con lo que sucede, como hacían antes
nuestros ancestros. Por ejemplo en qué fase está la Luna, su posición y
en qué constelación del zodíaco está, porque cada constelación
representa uno de los cuatro elementos".
De esta manera se toman como referencia calendarios ya armados que van
indicando qué actividad es conveniente hacer y qué tipo de semillas es
conveniente plantar.
"Es una guía que te ayuda mucho a planificar el trabajo, pero tampoco
hay que volverse loco y fanatizarse, cada uno va tomando lo que le va
sirviendo", aclara. Esto es así, porque en su caso, cuenta con agua de
riego por turno: "No siempre te llega el agua en el momento indicado
pero hay que utilizarla porque es lo más importante".
Otro de los principios importantes de la agricultura biodinámica es
tener la mayor diversidad posible y buscar el equilibrio entre animales,
plantas y la familia que vive allí. "Es fácil decirlo, pero difícil
encontrarlo. Ahora creemos que estamos cerca del equilibrio con diez
ovejas, gallinas que nos dan huevos y pollos para comer", señala Laura.
Por último, es fundamental para su práctica la realización de preparados biodinámicos.
"Son como una medicina homeopática para la tierra que se hacen con
flores, plantas, excremento y algunas partes de animales, como por
ejemplo cuerno de vaca", precisa esta licenciada en Administración de
Empresas. Cada año entierran estos preparados en otoño y en primavera:
"Cada uno tiene un ciclo, su tiempo para prepararlo y para enterrarlo de
acuerdo a lo que se busca que capte".
Esta incorporación a la tierra reemplaza los agroquímicos y mejora la
calidad del suelo. "El terreno donde ahora está la huerta era un
callejón súper duro, lleno de salitre, con tierra malísima. Y ahora hay
una huerta con tierra hermosa que da verduras riquísimas y sanas",
subraya Laura.
Visitas extranjeras
Para llevar adelante todo el trabajo ella se encuentra prácticamente
sola: "Mi marido trabaja en Buenos Aires y viaja constantemente".
Por eso es que hace tres años decidieron implementar un intercambio con
extranjeros, que consiste en ofrecerles comida y alojamiento a cambio de
trabajo en la huerta. "Esas son las reglas principales, pero el
intercambio supone muchísimo más porque todos terminamos aprendiendo
algo nuevo", destaca la joven mamá.
Así, ya han pasado por Cosmos más de 40 personas de distintas partes del
mundo: "Inscribimos la finca en una página que promociona estos tipos
de intercambio (Wwoof) y fue automático, ahí nomás empezamos a recibir
solicitudes".
La condiciones que ponen: un máximo de tres personas y que se queden por
lo menos un mes, porque se calculan por lo menos 10 días para
adaptarse. "El trabajo con ellos es distinto porque lo hacen siempre con
alegría y entusiasmo. Por suerte la mayoría habla bien español y todos
quieren aprenderlo", apunta Laura.
Como Lydia y Pascal, una pareja de franceses de Toulouse que llegó hace
dos semanas y están instalados en la finca junto a sus hijas Manon y
Alice.
"Para nosotros el turismo no implica conocer solo los lugares bonitos,
sino que nos gusta conocer de verdad cómo vive la gente de cada lugar",
dice Lydia en un excelente español. Así fue como encontraron la casa de
Laura por internet: "La estamos pasando muy bien porque hacemos todo con
gusto. Nosotros tenemos una huerta allá así que nos encanta el campo",
cuenta mientras prepara pan casero con sus hijas.
"Se despiertan cada mañana y vamos armando una rutina de trabajo.
También trabajan de acuerdo a sus propias ideas y cada uno va dejando
algo de ellos acá", remarca Laura, quien recuerda a un estadounidense
que le armó su página web y a unos alemanes que ayudaron con el
invernadero.
Circuito de turismo rural
La finca biodinámica Cosmos, así como otros
emprendimientos de Lavalle, está trabajando arduamente para difundir el
turismo rural en ese departamento.
"En Lavalle recién se está empezando a mover el turismo, pero es
fundamental erradicar el concepto de que queda lejos, porque en micro
estás a menos de una hora y hay lugares muy lindos para visitar",
remarca Laura Manzano, dueña del emprendimiento que recibe a escuelas,
centros de jubilados y algunos visitantes particulares.
Para fortalecer la llegada de turistas a la zona, la mujer lanzó
recientemente "Rococicleta", un negocio de alquiler de bicicletas.
"Es un servicio que se les ocurrió a los extranjeros que hemos recibido,
ya que si no se hace difícil visitar las pequeñas bodegas y sitios que
tenemos acá en Lavalle", cuenta. Allí ofrecen además de las bicis, mapa
del circuito con datos de interés (flora, historia, producción), cascos,
canastas y un parador turístico realizado con quincha y materiales
reciclados.