miércoles, 14 de junio de 2023

Diálogo productivo con Marcos Actis
En una nueva edición de Diálogos Productivos nos dimos el gusto de conversar en profundidad con Marcos Actis, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), miembro de la CONAE y actual presidente de la empresa espacial VENG, quien nos contó sobre los proyectos en agenda que tiene Argentina en materia espacial, dándonos una mirada critica sobre el rumbo que debemos marcar para este tipo de industrias.
Por Paloma Varona y Gonzalo Brizuela




Como verán por nuestro logo, desde Misión Productiva tenemos mucho aprecio por el sector espacial ya que es una industria de base tecnológica propulsora de grandes desarrollos. En una nueva edición de Diálogos Productivos nos dimos el gusto de conversar en profundidad con Marcos Actis, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Director del Centro Tecnológico Aeroespacial de la Universidad de La Plata, miembro de la CONAE y actual presidente de la empresa espacial VENG, quien nos contó sobre los proyectos en agenda que tiene Argentina en materia espacial, como el proyecto TRONADOR y su reciente asociación con ReOrbit para construir pequeños satélites interconectados, dándonos una mirada critica sobre el rumbo que debemos marcar para este tipo de industrias.

A su vez, aprovechando su rol como decano de la UNLP, dialogamos sobre la formación de talentos nacionales y sobre la sinergia que necesitamos consolidar entre universidades, sistema científico e industria.

Misión Productiva: Como actual presidente de Vehículo Espacial Nueva Generación, VENG, empresa argentina de servicios para la industria espacial. ¿Nos podrías contar, brevemente, cómo nace y qué hacen en VENG?

Marcos Actis: VENG nace en el año 2007, por el Decreto 350/2007, como la empresa para acceso al espacio encargada de construir los lanzadores para el Plan Espacial Nacional que llevó adelante la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, CONAE, quien es nuestro principal demandante de servicios espaciales en temas satelitales o de lanzadores.

Hoy VENG tiene cuatro rubros principales de actividad. Por un lado, con el tiempo y las necesidades, sobre todo en la última época, VENG se empezó a ocupar del ensamblado del satélite SAOCOM -Satélite Argentino de Observación Con Microondas-, y de operar las facilidades del centro espacial que CONAE construyó en Falda del Carmen, Córdoba.

Si bien el proyecto del lanzador TRONADOR a partir del 2015 se desactivó, o mejor dicho se quedó sin presupuesto, continuamos haciendo tareas en la base de Pipinas, que es dónde está instalada la base para llevar adelante toda la parte de la estructura del lanzador.

También operamos las antenas de CONAE, tanto del SAOCOM como de cualquier otro satélite que se le pida hacer una operación o bajar datos. Y, además, comercializamos las imágenes recibidas del satélite SAOCOM.

Nuestra intención es aumentar los servicios de nuestro laboratorio y ofrecer las instalaciones de VENG para armar satélites. En el mundo hay una necesidad creciente de construcción de satélites y nuestra idea es poder entrar en esa competencia ya que tenemos todo para poder ensamblar satélites en las instalaciones de VENG y CONAE.

MP: Y también brinda servicios a empresas privadas e internacionales, ¿cierto?

MA: Si, los servicios que se usan son principalmente de estaciones terrenas. Argentina tiene una antena en Córdoba y otra en Tierra del Fuego que nos convierte en un país bastante estratégico por nuestra posición. Estamos aspirando a ubicar una antena en la base General Belgrano de la Antártida ubicada estratégicamente para el seguimiento de satélites ya que, cuando más cerca de los polos estamos, más posibilidad de mantener el contacto con el satélite cuando pasa por uno de los polos.

MP: Pese a la parada del 2015 que mencionas, vimos recientemente que junto a CONAE están avanzando en el prototipo de lanzador TRONADOR, ¿nos podrías contar cómo viene avanzando este proyecto y por qué es tan relevante para el país lograr generar lanzadores propios?

MA: El proyecto TRONADOR se frenó en 2015 con lo cual todavía había que implementar varios pasos de infraestructura para poder lograr los motores, indispensables para llevar el lanzador al espacio. Se había alcanzado una etapa de desarrollo de un componente estratégico, la turbo bomba, que tampoco pudo avanzar por los desarrollos de infraestructura faltantes. Hoy estamos avanzado con algunas pruebas sobre los motores y fuselajes del lanzador, y esperamos tener la estructura del lanzador lo más pronto posible.

MP: ¿Por qué consideras que es importante que hagamos este tipo de desarrollos como son los lanzadores de satélites acá en Argentina?

MA: Si bien hay cosas que no vamos a poder lanzar desde Argentina, como un satélite geoestacionario de ARSAT, el esquema de seguir lanzando en un país como EEUU imposibilita generar nuestra industria satelital de exportación de componentes satelitales, fundamentalmente porque uno tiene que validar los productos en vuelo. Si yo tengo que hacer una experimentación de mi satélite para validar el prototipo, es muy complicado que alguien que está lanzando un satélite operacional y certificado quiera poner un satélite al lado de alguien que no esté cumpliendo. La posibilidad de tener nuestro lanzador no sólo permite acelerar los tiempos de lanzamiento, sino también poder hacer pruebas con equipamiento que Argentina fabrica pero que hay que validar.

Un caso es el GPS que está en construcción en la Universidad Nacional de La Plata bajo la misión SABIA-MAR. Nuestra aspiración es que en el próximo satélite que construya la CONAE ya no tenga que requerir de la compra de un GPS importado, sino que vuele con un GPS construido en Argentina. Esto abarataría mucho los costos ya que un GPS certificado traído del exterior está en el orden del millón y medio de dólares y armar ese mismo GPS en Argentina, con componentes de vuelo importados pero con mano de obra Argentina, estará en el orden de los 600/ 700 mil dólares. Con lo cual tenemos una cantidad interesante de recursos que se ahorra Argentina. Una de las críticas de ARSAT en su momento era que tenía muchos componentes del exterior y fue así por estas cuestiones que les comentaba.

MP: ¿Y en caso de que podamos validar estos desarrollos nacionales también nos va a permitir exportarlos el día de mañana, no?

MA: Exacto, hay un mercado, el de pequeños satélites, donde Argentina puede ser muy competitiva por los costos, sobre todo de mano de obra.

MP: Hace unos meses hicieron el gran anuncio de asociación con una firma finlandesa, ReOrbit, para construir y exportar satélites. ¿Qué características particulares tendrán estos satélites? ¿Cómo fue este proceso de asociación y qué hizo que ReOrbit elija a VENG?

MA: Bueno, el primer contacto se hizo en la feria satelital de Washington en marzo de este año. Como les decía, VENG tiene toda la capacidad para armar satélites, de hecho lo está haciendo para la empresa Satellogic y también para INVAP, pero no tiene la capacidad de generar una plataforma satelital, nos faltaba adquirir esa experiencia.




Al asociarnos con la empresa ReOrbit buscamos eso, que ellos sean los proveedores de la plataforma y VENG pueda ser el ensamblador y generador de las cargas útiles que van en una plataforma.

Nuestra idea es, junto con esta empresa que es joven y que está fabricando en este momento satélites para Japón desde Finlandia, complementarnos y apuntar a un mercado de pequeños satélites, que hagan cosas distintas, que se puedan comunicar entre sí y que en un par de años puedan estar en órbita, a diferencia de un satélite de tipo SAOCOM que puede tardar entres 6, 7 u 8 años en fabricarse.

MP: Como veras, desde Misión Productiva tenemos mucho aprecio por el sector espacial, de hecho nuestro logo es un cohete, y esto se debe a que esta industria tiene la particularidad de tener alto valor agregado a lo largo de su cadena, genera grandes avances tecnológicos y tiene un alto potencial exportador ¿Qué oportunidades crees que tiene Argentina por explotar?

MA: Yo soy muy optimista porque he visto la evolución. Para que se den una idea, yo empecé trabajando en SAC–B -satélite de aplicaciones científicas argentino desarrollado junto a la NASA y construido por INVAP en 1996- cuando no teníamos ni siquiera laboratorio. Hoy, después de casi 30 años, cuando veo las instalaciones que tiene Argentina me pone muy contento ver como hemos incorporado grandes avances.

El gran problema que tenemos es que a veces no se entiende que esto es algo a largo plazo y que demanda de inversiones fuertes que no necesariamente se recuperan en el lanzamiento del cohete. Como vos dijiste, la actividad espacial es tractora de otras actividades y muchas veces se olvida de medir el derrame que esta tecnología tiene sobre la vida del habitante y de las demás industrias. Les doy un ejemplo, nosotros en la Universidad (UNLP) trabajamos en electromovilidad porque las baterías de litio las descubrimos trabajando en los satélites del proyecto TRONADOR.

Mi miedo es que Argentina pierda la capacidad de ser un líder espacial por estas divergencias que pueden haber cuando cambia un gobierno. Para mí la actividad espacial debería ser una cuestión de Estado y no cuestión de un gobierno, así ha funcionado en los países desarrollados.

MP: En este sentido, considerando el contexto macroeconómico y político que suele atravesar Argentina, ¿Cómo se logra la continuidad en este tipo de proyectos? ¿Qué se necesita para establecer un horizonte de largo plazo que garantice esta continuidad de políticas de Estado que mencionas?

MA: Yo creo que lo que hay que hacer es profundizar la articulación y no ser tan cerrados para dentro de estas industrias. Cuanta más articulación tengamos y más actores participemos, más impacto van a tener las políticas que se propongan.

Algo fundamental es lo que están haciendo ustedes divulgando estas miradas y proyectos. Yo creo que en Argentina ya no alcanza con los recursos primarios que se exportan, hay que adicionarles tecnología. Tenemos qué exportar más, pero con más valor agregado. Cuántas toneladas de soja tenemos que vender para lograr 230 millones de dólares, equivalente a vender un GPS; lo mismo con el litio que se va a granel y no en baterías. Tenemos que convencer no sólo a nuestro pueblo sino también a nuestra clase dirigente por donde va el desarrollo y las posibilidades de crecimiento.

MP: En este sentido, ¿Cómo podemos lograr que Argentina tenga más desarrollos privados que puedan generar empleo de calidad y exportaciones vinculado a la industria satelital, como el caso de Satellogic o Innova Space?

MA: Vos mencionaste Satellogic y los primeros ensayos que está empresa hizo los realizó en la UNLP con el equipamiento que la CONAE nos había permitido comprar para la universidad. Es decir, si no hubiese existido esa inversión en el sistema científico tecnológico no hubiesen podido ensayar los satélites y hoy Satellogic no seria la empresa que es. Lo mismo pasó con Innova Space; en el laboratorio de la UNLP se ensayó el satélite a costo cero.

Me parece que en lo que Argentina falla es que muchas veces toda la inversión que el gobierno hace en ciencia y tecnología, no es usado por los actores privados. Yo creo que lo que hay que hacer es hacerles conocer a los actores privados las capacidades que tiene los laboratorios del Estado. Y a la par, desde el lado del Estado, facilitarles el uso de esas instalaciones.

MP: Te escuchamos decir que Argentina se está insertando fuertemente en la nueva era espacial ¿Cuáles son los avances en la industria satelital que marcan está nueva era y cómo estamos avanzando, en el país, hacia ella? ¿Cómo se diferencia de la “vieja era”?

MA: Está nueva era se diferenció por las nuevas capacidades y oportunidades que tiene Argentina de brindar servicios que antes no podía brindar. INVAP es un referente en este tema y nosotros aspiramos a que VENG se convierte también en un referente. Como siempre digo, ojalá tuviésemos 10 o 15 INVAP en Argentina y me parece que hacía eso tenemos que apuntar.

Estoy muy gratamente sorprendido con las instalaciones que VENG tienen en Falda del Carmen – Córdoba-. La inversión que hay tanto en la parte satelital como en la espacialización de componentes es notable.

Hoy Argentina tiene la capacidad de espacializar componentes en Falda del Carmen y eso es muy bueno porque marca que tenemos la capacidad y el expertise; ahora nos falta poder romper la barrera que nos imponemos para la comercialización y conseguir clientes, aunque a veces la palabra cliente suene mal cuando se está en el Estado, y aprovechar las capacidades de fabricación que vos decías y que tenemos, pasando del laboratorio a la producción. Cuando uno va a una Universidad en China puede ver cómo se va de un laboratorio a la producción. Me parece que eso es lo que Argentina tiene que mejorar, que ciertamente lo fue mejorando, pero me parece que es una asignatura pendiente que tienen las universidades: romper la barrera del cientifismo a la producción.

MP: ¿Cómo se puede pensar una política que genere mayores vinculaciones entre los avances del sector científico tecnológico y las oportunidades de desarrollo económico?

MA: La pandemia nos enseñó que cuando los llamados de investigación son sectorizados, se ha podido desarrollar un montón de cosas ante una necesidad. Yo creo que se debería priorizar las necesidades que tiene Argentina y volcar los incentivos y recursos de investigación para dar soluciones concretas; nos falta un estudio serio de cuáles son las cosas que se podrían hacer en Argentina en lo inmediato y en el largo plazo.

Ante una necesidad concreta como fue la pandemia se pensaron soluciones rápidas, se hicieron respiradores en Argentina que antes se importaban, se hicieron hisopados nacionales y se desarrollaron barbijos de calidad. No debemos abandonar esa senda que se empezó a marcar.

MP: A partir del Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados (GEMA) y el Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA), desde la Universidad Nacional de La Plata tienen un desarrollo institucional muy interesante y exitoso de vinculación con el sector satelital ¿Cómo logramos tener más centros tecnológicos de estas características?

MA: En todos estos años de profesión recorriendo facultades y universidades, todavía no logré encontrar algo parecido al GEMA; y me hiciste acordar que aún tengo la deuda con Cacho Otheguy -cofundador INVAP- de escribir el modelo del GEMA.


El SAOCOM 1 B – 30 de Julio 2020.


Les cuento brevemente, el GEMA nació con dos personas, Pablo Ringegni y yo, cuando se terminó el ensayo del SAC – B y no sabíamos qué hacer con todo el conocimiento que habíamos adquirido, siendo los primeros ingenieros en hacer ensayos y certificaciones con componentes de satélites a vibraciones en Argentina. Así que, en el bache que hubo de trabajo, agarramos un maletín y nos fuimos a recorrer las autopartistas del conurbano bonaerense ya que la certificación de piezas era algo que también se usaba en la industria automotriz. Para cuando volvió a salir un trabajo con CONAE teníamos en claro que los equipos que compremos tenían que servir para ayudar a distintas industrias.

Hoy en el GEMA somo 80 personas y nos autofinanciamos con los servicios que hacemos porque supimos conectarnos con las demandas que la industria necesita.

MP: Desde este espacio consideramos que la formación es la esencia de la industria que aspiramos, por eso no queríamos dejar de preguntarte sobre tu rol como decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de La Plata. ¿Cómo ves a los jóvenes ingenieros hoy en día? ¿Qué incentivos crees que debe haber entre el sistema educativo, el sistema científico tecnológico y el productivo para garantizar la continuidad de las carreras y formar talentos que puedan aportar a proyectos nacionales?

MA: Buena pregunta. Como les mencionaba que aparecieron cosas muy buenas a partir de la pandemia, también se generó un problema que nos afecta tanto a las universidades, como a empresas como VENG e INVAP y es que el trabajo remoto facilitó el trabajo para empresas extranjeras.

Antes alguien que se quería ir al exterior pensaba en el desarraigo, en irse de su casa o pueblo; hoy esa persona está en Argentina trabajando para una empresa de afuera, cobrando en dólares, y eso atenta contra las universidades. Nosotros estamos perdiendo docentes con dedicación exclusiva porque se están yendo a trabajar a ese sistema. Hay una competencia bastante complicada donde nosotros tenemos que unir fuerzas entre el sistema científico, las universidades y las empresas para poder generar estabilidad.

Lo que yo he planteado en VENG es que las personas puedan trabajar y dar clases en la universidad, porque eso hace una sinergia interesante. El trabajador que va a dar clases en una universidad, va a poder seleccionar recursos humanos para interactuar.

Tenemos que trabajar articuladamente, tenemos que decir lo que hacemos y lo que tenemos. Habrán visto que la política que tenemos hoy en día es mostrar VENG, decir que estamos haciendo. Me parece que los argentinos no mostramos las capacidades que tenemos. En la Argentina nos pasa que formamos muchos teóricos que salen sin la pata industrial. Tenemos que profundizar el concepto de aprender haciendo donde los jóvenes estudien y desarrollen cosas dentro de la universidad.



domingo, 11 de junio de 2023

Primer paso para construir el Centro Tecnológico en Energías Renovables, en IMPSA
El Gobierno publicó en el Boletín Oficial el llamado a licitación para la construcción del edificio que se integrará a la empresa de infraestructura tecnológica mendocina.




El Gobierno nacional dio el primer paso para que, IMPSA, la empresa de infraestructura tecnológica de la provincia de Mendoza cuente con un Centro Tecnológico en Energías Renovables.

La compañía estatal que se especializa en el desarrollo de tecnología para proyectos de gran envergadura y de carácter estratégico como para el caso de represas hidroeléctricas, para el área de Defensa y para el sector hidrocarburífero, tendrá un espacio dedicado a las energías renovables.

Ese avance tuvo sus primeros pasos ya con los acuerdos firmados con San Juan y La Rioja para desarrollar Parques de energía solar.

El Gobierno publicó en el Boletín Oficial la Licitación Pública Nacional 002/2023 para la construcción del edificio Centro Tecnológico en Energías Renovables 2022-35601042 CENTEC.

Así, IMPSA S.A. invita a los Oferentes elegibles a presentar ofertas selladas para la creación del centro tecnológico el cual corresponde a una obra nueva a ejecutarse en el actual Centro de Investigaciones Tecnológicas en la ciudad de Godoy Cruz, Provincia de Mendoza.

Edificio

El edificio se plantea en dos niveles y estará situado entre dos construcciones existentes, la Nave del Laboratorio de Hidráulica y la Nave Taller, espacios con instalaciones específicas que brindarán apoyo logístico a las actividades a desarrollar en el centro tecnológico.

El nuevo edificio de aproximadamente 308,6 m2 de superficie cubierta, alojará dos plantas en altura (PB+Nivel 1) de construcción por el sistema tradicional de estructuras de hormigón armado. La obra será totalmente independiente de las construcciones existentes más albañilerías e instalaciones de servicios propios apoyando sus conexiones físicas con las naves laterales mencionadas, con el aporte de una respuesta técnica de estructura metálica, evitando conflictos de juntas elásticas de dilatación entre ambas estructuras.

Las obras presentadas como experiencia específica deben contar con las siguientes características: 250m2 cubiertos o más. El plazo de construcción es 300 días.

La empresa de infraestructura tecnológica de la provincia de Mendoza, Impsa, realizó un nuevo llamado a licitación para adquirir diversos productos que van a formar parte de este Centro Tecnológico en Energías Renovables de Cuyo (Centec) que se construirá en el predio de Godoy Cruz donde funciona la compañía de gestión público-privada.

El objetivo es que el lugar se convierta en un núcleo integrador de desarrollos de tecnología y sirva para atraer y motorizar otros desarrollos innovadores en la industria.

IA para energías renovables

Una de las características del Centec es que utilizará Inteligencia Artificial para desarrollar tecnologías para la generación, el almacenamiento, la distribución y la gestión de energías limpias. Entre el equipamiento que se busca adquirir se encuentran: 980 paneles fotovoltaicos, un sistema de almacenamiento; un transformador de distribución 630 kVA y una estación meteorológica, entre otros bienes.

El Centro tendrá laboratorio de minicentrales hidroeléctricas que van a desarrollar tecnología de turbinas para pequeñas centrales hidroeléctricas. También habrá un laboratorio de turbinas de eje horizontal; laboratorio de turbinas ecológicas; laboratorio de generación fotovoltaica; laboratorio de almacenamiento de energía; laboratorio de Smart Grid; laboratorio de comunicaciones; y el laboratorio de Inteligencia Artificial (IA).

Infraestructura

Cada uno cumplirá una tarea específica, siempre vinculados a las energías limpias y va a incorporar infraestructura, equipamiento y recursos humanos para la prestación de servicios tecnológicos asociados con el área de su especialidad.

Entre otros servicios que el Centro prestará a la comunidad se destaca la capacitación que ofrecerá al personal, ya sea a través de una Maestría en Energías Renovables, como con carreras terciarias relacionadas con la operación y mantenimiento de fuentes de energía renovable y almacenamiento de energía.



A partir de agosto inicia la producción nacional de baterías de litio
Lo confirmó el presidente de Y-TEC (YPF+CONICET), Roberto Salvarezza. La primera etapa de producción de la planta instalada en Berisso será para abastecer al sector público y para proyectos estratégicos.


Llegó el equipamiento para la planta de baterías de litio UNILIB.


El director de la empresa tecnológica Y-Tec y exministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación Roberto Salvarezza sostuvo que en agosto comenzará a operar la planta nacional de celdas y baterías de litio (UniLiB), destinadas al sector publico y a proyectos estratégicos, con una capacidad instalada que alcanzaría en un año 15 MWh/año.

“Entre agosto y septiembre pondremos en marcha la planta nacional de celdas y baterías de litio (UniLiB), donde se fabricará baterías de ion-litio destinadas al sector público, entre ellos: el equipamiento a las fuerzas armadas y el abastecimiento de energía para poblaciones rurales”, sostuvo Salvarezza durante un panel realizado en la Facultad de Ingeniería de la UBA.

Asimismo, anticipó que la planta ubicada en predio del Polo Productivo Tecnológico “Jorge Alberto Sábato” en La Plata, tendrá una capacidad de producción anual -medida en energía almacenada- de 15 MWh, equivalente a mil baterías para almacenamiento estacionario de energías renovables o unas 50 para colectivos eléctricos.


Ya instalan las primeras máquinas de la planta de baterías y celdas de litio, UNILIB.


Salvarezza precisó que estas baterías se destinarán a “demandas concretas” como equipamiento de comunicación de las fuerzas armadas, electromovilidad o energía estacionaria complementando las energías renovables como la eólica o la solar para abastecer ciudades de menor tamaño que cuentan sin energía.

Abastecimiento

Al respecto, reveló que en conjunto con la provincia de Buenos Aires se realiza un proyecto piloto para abastecer una población cercana a Berisso (la isla Paulino) que está desconectada de energía eléctrica, por lo que, “con baterías de litio y paneles solares se producirá un paquete de soluciones que abastecerán aproximadamente 150 viviendas”.

“Tenemos probadas nuestras baterías acopladas con el parque solar y será toda una experiencia desde el punto de vista social porque implica pensar en cómo se van a administrar esos parques y cómo se va a cobrar una tarifa cuando no consume electricidad de red; sin embargo, no obstante hay sectores como las fabricas de motos eléctricas como City Car que están pidiéndonos baterías para garantizar la disponibilidad de baterías”, amplió.

Por último, en cuanto a la electromovilidad, la subsecretaria de Asuntos Estratégicos (SAE), Verónica Robert, afirmó que la Argentina tiene la capacidad para equipar a los vehículos eléctricos y, por ello, está en un lugar preferente.

“Somos capaces de hacer algo de esos vehículos eléctricos y eso nos pone en un lugar preferente; por ejemplo, las baterías de litio, que sí se pueden hacer en la Argentina y que constituyen el 30% del valor del vehículo, en este contexto resulta fundamental el sector tecnológico para industrializar el litio”, concluyó.



sábado, 10 de junio de 2023

La Puma eléctrica
Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de San Luis está desarrollando un kit de conversión eléctrica para motos. Para el proyecto trabajaron en la icónica moto Puma pero podría aplicarse en otros modelos. Reutilizaron tecnologías en las que ya venían trabajando y todo el proyecto estará liberado para quien quiera realizar aportes para mejorarlo.
Por Matías Alonso




Fanáticos de las motos y de la industria nacional, estudiantes e investigadores de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) se plantearon como proyecto darle una nueva vida a las motos Puma fabricadas por el Estado en 1952. El kit consiste en un pack de baterías, un controlador electrónico y un motor muy eficiente que se pueden instalar dentro del marco de la moto, reemplazando así las partes del motor tradicional. Inicialmente, el proyecto fue llamado E-Puma pero luego debió ser cambiado por un reclamo de derechos de marca de un particular. El año pasado se presentaron los primeros avances en una convención de fanáticos de Puma en Córdoba, que se hizo por los 70 años del nacimiento de la moto, y fue muy bien recibido.

La Puma, una icónica moto nacional fabricada por Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME) como parte del plan de desarrollo industrial del Gobierno peronista, tenía un motor de dos tiempos y 98 centímetros cúbicos. Ese tipo de motores, muy simples de fabricar y por lo tanto ideales para su época, ya no serán posibles de usar en motos nuevas a partir del próximo año debido a la contaminación que producen.

El grupo del Laboratorio de Tecnologías Aplicadas de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias (FICA) de la UNSL presentó el proyecto para el concurso universitario de innovación UNSL Xi, en el que ganaron el primer puesto y un premio de 200.000 pesos para avanzar en el desarrollo. En el proyecto trabajan docentes y estudiantes de ese laboratorio, y los primeros controladores que se usaron en la moto provenían de equipos que se habían diseñado en la misma facultad para el manejo de motores para bombeo de agua en la Patagonia, pero luego se desarrollaron otros, junto con controladores, específicos para este uso.


Cuadro y prototipo de motor de la moto Puma eléctrica. Foto: Guillermo Catuogno.


“La filosofía del laboratorio es hacer proyectos de conocimiento abierto y bajo costo para que pueda ser rápidamente adaptado por quienes lo necesiten”, le dijo a TSS Guillermo Catuongo, director del laboratorio. En poco tiempo se podrán descargar de Github los planos, el software y todas las especificaciones para recrear el kit.

El motor es de imanes permanentes y rotor exterior, para que tenga una velocidad baja, que es lo que se necesita. Y el bobinado es concentrado en paquetes, por lo que no se necesita un bobinador específico para hacerlo. Se trata de un diseño que se está haciendo en conjunto con un estudiante que se encuentra cursando en Alemania. Para los prototipos de motor se están haciendo modelos impresos en 3D y madera cortada con láser para poder hacer las pruebas pero una vez terminado el proyecto ya se harán motores en mecanizado.

El controlador es un rediseño de un proyecto de electrificación rural, que es una de las principales lineas de investigación del laboratorio. Por eso el laboratorio hizo muchos reguladores para paneles solares y también un controlador trifásico para bombeo de agua en Patagonia, que también son desarrollos abiertos. El rediseño consistió en darle más potencia para las necesidades de la moto y también en hacerlo más fino para que pueda entrar en el cuadro de la moto sin generar ninguna molestia al usuario.

Render del motor eléctrico y sus piezas. Foto: Guillermo Catuogno.


“Esta pensado para la moto Puma pero la idea es que se pueda adaptar a cualquier moto pequeña o ciclomotor. Habrá que ver los agarres de cada moto pero la idea es que el motor eléctrico reemplace al de combustión interna en diversos modelos. Las baterías se podrían poner en una parrilla y el controlador casi no ocupa espacio. Es un motor de 3 KW, equivalente a la potencia de un ciclomotor, con una limitación de 40 km/h para tener una autonomía extendida”, dijo Catuongo. Las baterías no forman parte del proyecto pero se pueden usar las comerciales, tanto de litio ferro fosfato, como las baterías de gel de ácido plomo que se pueden comprar en el mercado.

Este tipo de motos suelen costar aproximadamente el doble que sus equivalentes de combustión, aunque el costo de la electricidad para cargarla es un fracción del que requiere una de combustión más los cambios de aceite y mantenimiento, por lo que en el largo plazo pueden ser más económicas.

“Actualmente, hay hay dos tesis de grado en marcha, una sobre el controlador y otra sobre el motor. Hay otro proyecto en el que se está trabajando en el sistema de luces y en adquirir datos para mostrarlos en una pantalla. Otros alumnos de tecnicaturas trabajan en la restauración de la moto Puma, ya que es una moto antigua. Hay que pintar y reparar el cuadro y las partes mecánicas, así que ya tenemos unos cinco o seis estudiantes trabajando en la moto”, explicó Catuongo.



Fuente: unsam.edu.ar

viernes, 9 de junio de 2023

Dos estudiantes argentinos fueron seleccionados para planificar una misión espacial a Marte
Participarán junto cincuenta alumnos de todo el mundo de una convocatoria realizada por una fundación espacial asociada a la NASA. Quiénes son y qué actividades harán.


Foto: NASA/JPL-Caltech


Dos estudiantes argentinos de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) participarán del programa United Space School, una iniciativa que convoca a alumnos de diferentes partes del mundo con el objetivo de planificar una misión tripulada a Marte.

La convocatoria fue realizada por FISE (Foundation for International Space Education), una fundación asociada a la NASA, que seleccionó a 50 alumnos de todo el mundo.

Entre ellos fueron seleccionados dos argentinos: Ian Valentín Gottlieb Godoy Carranza, estudiante de séptimo año del Bachillerato de Bellas Artes de la universidad platense, y Dana Crivaro, estudiante de la Facultad de Ingeniería de la misma casa de estudios.


Dana Crivaro, la ingeniera argentina elegida para el proyecto internacional de la misión espacial a Marte. (Foto: Instagram @danacrivaro_)


Los alumnos argentinos viajarán a Houston, Texas, donde desde el 16 de julio hasta el 31 de julio de 2023 asistirán a clases dictadas por destacados ingenieros, científicos y líderes de la industria aeroespacial. Junto al resto de los estudiantes y profesionales trabajarán en un proyecto de misión tripulada al planeta rojo.

Godoy Garraza se mostró entusiasmado con las actividades que le esperan. “Es una experiencia inolvidable", le dijo a Radio Universidad y destacó "el apoyo del Colegio, la Universidad y de los directores del Departamento de Exactas y Naturales" para que pueda participar de la iniciativa.


Ian Godoy Carraza fue convocado para participar de la misión espacial a Marte de la NASA. (Foto: captura de pantalla video Youtube @IanGGG)


El joven explicó que los estudiantes seleccionados por el prograna se alojarán con familias vinculadas directamente con la industria aeroespacial y que tendrán un cronograma ajustado, en el que participarán de “actividades en observatorio, en el Centro Espacial Johnson, una simulación de una especie de misión análoga, y también un enlace con la Estación Espacial Internacional, donde hay astronautas trabajando en la órbita de nuestro planeta”.

“El compromiso y la constancia son fundamentales. Uno puede tener talento, pero si no se esfuerza, no logrará mucho. En cambio, si uno es constante, persevera, se esfuerza y ​​está dispuesto a aprender de quienes lo rodean, esas son las personas que finalmente triunfan. Creo que todos tenemos esa posibilidad, pero debemos luchar por lo que queremos”, concluyó.



domingo, 4 de junio de 2023

"La guerra en el espacio comenzó, pero Brasil tiene capacidades limitadas"
por Ana Esteves


© AP Photo / John Raoux


Un general del Comando Espacial de EEUU declaró que EEUU está listo para luchar "esta noche" en el espacio. El coronel de reserva de las Fuerzas Aéreas de Brasil (FAB), Carlos Eduardo Valle Rosa, afirmó a Sputnik que la guerra en el espacio ya es una realidad y Brasil no está entre los países mejor posicionados para enfrentarla.

El 30 de mayo, el general de brigada estadounidense Jesse Morehouse, miembro del Comando Espacial de Estados Unidos, aclaró que su país está preparado para luchar en el espacio exterior "tan pronto como esta noche" para contener a Rusia y China.

"Si alguien amenaza a EEUU, o cualquiera de nuestros intereses, incluidos los de nuestros aliados y socios con los que tenemos un tratado de apoyo de defensa mutua, estamos listos para luchar tan pronto como esta noche", expresó Morehouse a los periodistas en una rueda de prensa en la Embajada estadounidense en Londres.

El diario británico The Guardian informó que el militar estadounidense afirmó además que su país desarrollará todas las capacidades necesarias para mantener una posición disuasoria eficaz.

A su vez, el coronel de reserva de la FAB, Carlos Eduardo Valle Rosa, destacó a Sputnik que el uso del espacio exterior con fines militares ya es una realidad.

"Ellos [los estadounidenses] no tratan de ocultar que el espacio ya es un dominio de guerra, como los dominios cibernético y electromagnético. Son dominios de guerra de la misma forma que la tierra, el mar y el aire, desde la llegada del avión", manifestó Valle Rosa.

El coronel de reserva conversó con Sputnik como profesor titular del programa de posgrado en ciencias aeroespaciales de la Universidad de la Fuerza Aérea, por lo que sus declaraciones no reflejan necesariamente la posición oficial de la FAB.

"La guerra cibernética es un hecho concreto, al igual que la guerra electrónica, que incluso se ha utilizado en el conflicto de Ucrania", señaló Valle Rosa.

Según el coronel de reserva, las capacidades de guerra espacial son sobre todo ofensivas y los países mejor preparados para este teatro de operaciones en la actualidad son Estados Unidos, Rusia, China y la India. Además de este grupo, países como Australia, Francia, Japón, Irán, Corea del Sur, Corea del Norte y el Reino Unido también "expresan preocupación y voluntad de desarrollar tales capacidades".

"Este tipo de conflicto no se refiere necesariamente a una guerra físicamente en el espacio. La mayor parte de las capacidades militares para esa guerra en el espacio se desarrollan y utilizan desde la superficie. Los equipos que interfieren en el funcionamiento de los satélites, por ejemplo, se emplean en tierra", explicó Valle Rosa.

Por lo tanto, el coronel de reserva de la FAB indicó que un país no necesita imperativamente tener un programa espacial bien desarrollado para obtener capacidades típicas de la guerra espacial. Agregó que Brasil no se encuentra entre los principales actores en este nuevo campo de guerra y no aprueba el uso del espacio con fines militares y actúa en organismos internacionales para regular la actividad.

"Nuestra política para el espacio es pacífica, (...) centrada en traer del espacio productos y servicios que tengan impacto socioeconómico, como en las áreas de telecomunicaciones, banda ancha y monitorización", subrayó Valle Rosa.

El principal desafío del país es retomar su proyecto de desarrollo de cohetes, gravemente dañado por la explosión del Vehículo Lanzador de Satélites (VLS) en la base de Alcántara en 2003, "que mató a muchos de nuestros técnicos cualificados".

"Estamos recuperando progresivamente las capacidades del VLS, incluso con pruebas exitosas. Pero nuestros recursos son limitados, por lo que no habrá un desarrollo rápido como en los casos de EEUU, China o Rusia", precisó el coronel de reserva de la FAB.

También recordó que Brasil tiene poca percepción de las amenazas procedentes del espacio, ya que "nuestras capacidades aún son limitadas".

"Tenemos pocos satélites militares, el número cabe en la palma de la mano. La mayoría de nuestros satélites tienen una doble función, es decir, cumplen funciones civiles y militares", señaló Valle Rosa.

No obstante, Brasil tiene interés en regular el uso del espacio ultraterrestre para evitar la acumulación de basura espacial, procedente tanto de la actividad económica como de la militar.


En la Base de Alcántara, en el estado brasileño de Maranhao, oficiales de la Fuerza Aérea Brasileña observan cómo se asa el Centro de Lanzamiento de Satélites local, el 14 de septiembre de 2018. © AP Photo


Valle Rosa advirtió de que las pruebas cinéticas, que destruyen satélites, generan basura espacial que afecta a todo el mundo. "Si los desechos se multiplican, podríamos imposibilitar el uso del espacio exterior para realizar actividades básicas de telecomunicación e investigación", añadió.

Los riesgos de una guerra espacial, sin embargo, no deben eclipsar el hecho de que se trata de una realidad a la que Brasil tendrá que adaptarse.

"Los programas espaciales de países como Estados Unidos, Rusia y China están dirigiendo su atención a la creación de bases habitables en la Luna como trampolín para llegar a Marte. No es una ficción, es la nueva realidad", concluyó el coronel.

El 30 de mayo, el representante del Mando Espacial estadounidense, el general de brigada Jesse Morehouse, declaró durante una rueda de prensa en la Embajada de Estados Unidos en Londres que su país está preparado para participar en conflictos en el ámbito espacial, tras haber desarrollado capacidades antisatélite para contener a Rusia y China.



https://sputniknews.lat/20230603/la-guerra-en-el-espacio-comenzo-pero-brasil-tiene-capacidades-limitadas-1140179208.html?fbclid=IwAR0r1FsS1b7kyI3jUHkHdaYlzfkIbB5amOynslowHUN4h_2HlZUU732kDjE
Santiago Pérez Ghiglia (INVAP): “Satélites propios te permite tomar decisiones soberanas sobre las comunicaciones”




Santiago Pérez Ghiglia es IT manager de INVAP, empresa en la que trabaja hace unos 15 años en la que comenzó como programador, se desarrolló en el área satelital, después en comercialización y hoy trabaja en el área de sistemas. Conversó con Agencia Paco Urondo sobre las posibilidades de desarrollo que ofrece la empresa y su importancia para la soberanía nacional.

Agencia Paco Urondo: ¿Qué es INVAP y cómo funciona?

Santiago Pérez Ghiglia: INVAP es una empresa del Estado, una sociedad del Estado de Río Negro que se dedica, especialmente, a hacer proyectos tecnológicos complejos desde hace más de 45 años. Como sociedad del Estado tiene representación en el directorio de la Comisión Nacional de Energía Atómica y una representación en el directorio de la provincia. INVAP no tiene participación de socios privados como dueños o como tenedores de acciones, pero sí tiene interacción con un montón de empresas privadas que hacen al ecosistema de producción y desarrollo en el que estamos insertos. Muchas veces se ve un proyecto y aparece el nombre de INVAP, medio como mascarón de proa de un logro, y atrás hay todo un ecosistema. Por un lado, lo que tiene que ver con el desarrollo del conocimiento: todo el sistema de Ciencia y Técnica nacional, CONICET, la Comisión de Energía Atómica, la Comisión de Actividades Espaciales. O sea, un montón de actores que son indispensables para que pueda ocurrir el producto que, finalmente, se lanza, o la puesta en marcha que se hace. Y después hay todo una red de proveedores, empresas que trabajan haciendo partes, haciendo desarrollo, empresas de software, empresas que mecanizan para nosotros. Hay un montón de trabajo que ocurre en este ecosistema. De cada peso en sueldo que ponemos, hay otro peso que gastamos en contratación, mano de obra o de servicio en Bariloche o en el resto del país.

APU: ¿Cómo se compone INVAP, dónde se desarrolla?

S.P.G.: Hoy, empleados o empleadas directos somos unos 1600, más o menos. Estamos distribuidos la mayoría acá, en Bariloche, y tenemos 2 sedes bastante grandes, una en Córdoba y una en Buenos Aires. Después, hay algunas oficinas en el resto del país y en algunos lugares del mundo donde tenemos proyectos. Por ejemplo, una oficina pequeña en Australia, una en Holanda. Una cosa bastante importante para nosotros es tratar de participar en el ciclo de vida entero de los productos que hacemos. INVAP no es que hace un desarrollo, entrega ese producto o esa instalación que desarrolló, y da por terminada la relación. Buscamos seguir vinculados, de participar en la parte de mantenimiento de ese producto, su desgaste, en cómo hay que actualizarlo. En los países en los que hacemos proyectos tenemos una oficina que tiene un tamaño considerable cuando estamos en la etapa de desarrollo y puesta en marcha, pero después, siempre, nos queda una oficina a través de la cual nos relacionamos con ese cliente y conseguimos que esa tecnología siga vigente.




APU: Y me imagino que el conocimiento universitario se vuelve importante.

S.P.G.: Tenemos muchísimos empleados de la universidad pública. Hay, obviamente, empleados que vienen de la universidad privada, otros con una multiplicidad de recorridos y gente de todo el mundo. Hay personas que vienen de otros países y los empleamos porque les parece relevante, o porque se vinieron a vivir a Bariloche y les parece interesante. Hicimos convenios con CONICET y con varias universidades con las que intentamos sostener un vínculo; hay un equipo que se dedica específicamente a eso. Entendemos que es la manera de mejorar esta idea de transferencia tecnológica y que, de alguna manera, todos esos conocimientos que se producen en el sistema de Ciencia y Técnica, podamos aplicarlos. Y que, a su vez, podamos orientar algunas de las investigaciones o desarrollo de conocimiento que ocurre en ese sistema en línea con, lo que entendemos, son los desafíos del mañana. Ese ida y vuelta tratamos de hacerlo a través de nuestro departamento de vinculación. Otra cosa que hacemos es tratar de entusiasmar a los jóvenes con que es una realidad que se puede hacer desarrollo tecnológico en Argentina, que pasan cosa muy interesantes. Ahora, por ejemplo, tenemos un concurso de tesis de ingeniería que premia a las mejores. La intención es generar estas vocaciones de trabajar para el desarrollo, de hacer tecnología en Argentina. Esa es otra de las patas que tenemos, no siempre es para hacer trabajo, un montón de veces son para ir a dar charlas a las universidades, que haya una conciencia de que ocurre desarrollo tecnológico en Argentina. No sólo, monolíticamente, dentro del INVAP, sino que hay todo un ecosistema de desarrollo tecnológico.

APU: ¿Qué distingue a INVAP como empresa de investigaciones tecnológicas aplicadas?

S.P.G.: En el manejo de proyectos tecnológicos complejos, que contienen un alto riesgo tecnológico, en los que está presente la multidisciplinariedad y la visión sistémica. En algunas disciplinas técnicas somos muy buenos, en esta cosa de poder hacer proyectos en los que tenés esta multidisciplinariedad, creo que es lo que nos mantiene relevantes. Lo más importante para nosotros es dedicarnos a hacer proyectos que son estratégicos. En esos proyectos, un montón de veces, no es necesario ser “los primeros en el mundo” que lo hacen. Sí es relevante desarrollar esa tecnología o un sistema complejo alineado a la idiosincrasia de nuestro país, a los recursos que tenemos disponibles, a sus posibilidades. Y poder sostener, dentro de nuestro territorio, todo el ciclo de vida de ese producto. En ocasiones, esos desarrollos generan conocimientos o tecnologías que son susceptibles de ser exportados. En algunos casos como en los reactores de investigación, terminan volviéndose tan buenos que competimos a nivel mundial, ganamos varios contratos internacionales en los que la tecnología que desarrollamos es apreciada por su calidad. Si vos me preguntás ¿está a la vanguardia tecnológica en todos los aspectos? Mi respuesta es no. Pero habría que resignificar esta idea de vanguardia en que lo que hacemos es relevante para los desafíos que tiene nuestro país, que nos permita elegir qué desarrollar y hacerlo adaptado a nuestra idiosincrasia. Inclusive, se vuelve muy interesante para otras naciones y susceptible de ser exportado. En general, cuando exportamos, no lo hace INVAP, lo hace el país. Se concreta de la mano de Cancillería y un montón de veces, esos proyectos que exportamos, traen embebidas un montón de tecnologías, de desarrollos que se hicieron junto con la Comisión Nacional de Energía Atómica, la Comisión Nacional de Actividades Aeroespaciales, etc. Los sistemas que hacemos son tan grandes que, a la larga, los que los compran son naciones, más que empresas. Después hay empresas que son el instrumento. Somos bastante cuidadosos en esto, de no subirnos a la idea de que es sólo INVAP, sino que es un ecosistema el que está trabajando para que pueda suceder.

APU: ¿Por qué, para un país, se vuelve importante hacer sus reactores, radares, satélites?

S.P.G.: Esa importancia podemos marcarla en 2 ejes. El más directo tiene que ver con la capacidad de hacer tu propia tecnología, de poder elegir cuál desarrollar. Hubo como una evolución en este concepto de soberanía tecnológica. Hay muy pocos países que pueden hacerlo de punta a punta, desde decir hago el silicio del chip que voy a usar hasta el sistema que lo explota. Pero sí es importante el poder elegir qué tecnología desarrollar, adaptarla a tu propia idiosincrasia y generar un impacto social que, además, implica trabajo de mucho valor agregado. Después hay otra cara, que es la geopolítica. Para un país, el poder dominar el ciclo de combustible nuclear, desarrollar tus propios satélites, tus propios radares que te permiten el control de tu cielo con tu tecnología, es fundamental. Son dos caras complementarias, a nosotros nos pone muy contentos de poder participar en las dos.

APU: ¿Cuáles son los proyectos en los que está inmerso INVAP, en estos momentos?

S.P.G.: Hoy se está modernizando los radares que INVAP vendió hace bastantes años. Ese proyecto es muy importante, porque le permite a Argentina tener control sobre su cielo. Haber tomado la decisión de hacer los radares en nuestro país te permite actualizarlos y no tener que comprar radares nuevos. Vos, con mano de obra argentina, podés hacer que avancen tecnológicamente, que mejoren la perfomance, que tengan nuevas capacidades, basándote en un montón de material que ya tenés desplegado. Ahí está la idea de poder sostener todo el ciclo de vida de los productos. Además, acabamos de hacer la puesta en marcha de una planta de producción de radioisótopos en India. Otra vez, es un proyecto que exportamos a India, el diseño y la puesta en marcha de una planta de producción de radioisótopos. En este caso, el proceso original es un desarrollo de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Y en la puesta en marcha trabajamos todos como un equipo: el cliente, nuestro personal, el personal de la comisión, todos juntos en esa puesta en marcha que es como un hito muy singular y que genera equipo, como cuando lanzamos un satélite. Es donde se forjan esos lazos que trascienden un poco la idea de la pertenencia a las empresas o a qué organización pertenece cada uno, está por encima ese objetivo que vamos a lograr. También tenemos un proyecto muy importante de hacer un reactor de investigación para Holanda. Este país que produce el 30 % de los radioisótopos que se usan en el mundo y que, cuando tuvo que salir a comprar un reactor, hizo una licitación y terminó eligiendo nuestra capacidad para hacerlo. Digo esto porque no es que un reactor de investigación es un producto de estantería. Terminan confiando en nuestra capacidad de que vamos a entender su necesidad y hacer un desarrollo que esté alineado con ellas, con su idiosincrasia, con su idea de operación y producción. Estamos haciendo, también, con Turquía, un satélite geoestacionario, de propulsión eléctrica. Llevamos adelante el desarrollo de esa tecnología junto con Turquía, es un lindo ejemplo de cómo logramos encontrar maneras novedosas de hacer negocios y de asociarnos con otra nación para conseguir, si querés, el próximo salto evolutivo en materia de este tipo de satélites. El ARSAT SG1, que es el próximo ARSAT, es un desarrollo en esa línea, vamos a volver a lanzar un satélite nacional habiendo dado un salto tecnológico.

APU: No debe ser sencillo sostener el desarrollo a través del tiempo…

S.P.G.: Desarrollar un satélite, un radar, por ahí, lleva 7 años. Los ciclos de desarrollo tecnológicos suelen ser más largos que los ciclos presidenciales. Hemos tenido suerte de lograr transmitir la importancia de su sostenimiento y que sean proyectos que se materializan en resultados. Tener ejemplos en el pasado ayuda bastante a dar esta conversación. Hacer este desarrollo conlleva riesgo y, un montón de veces, para los funcionarios es incómodo. Hace falta correrlo en pro de obtener toda esa cosa extra, que es poder mantenerlo en el país. El costo en el ciclo de vida, muchas veces, es 4 a 1. O sea, hacer un producto tiene un costo equivalente a 1, pero en toda su vida útil vas a gastar 4 más de mantenimiento. Es el juego que queremos y nos gusta jugar. No el de un INVAP monolítico que corre todos los riesgos solo y hace todo adentro. Sería imposible para nosotros. Buscamos poder convencer tomar estos riesgos y ver los beneficios, juntos. Que esto que hacemos está ligado a poder sostenerlo acá dentro, que en vez de salir a gastar un millón de dólares afuera, tenés un proyecto en el que importás 200 mil dólares de partes y los otros 800 mil son de plata en Argentina que paga sueldos nuestros o que compra fabricaciones o servicios de todo un ecosistema que va creciendo. Y que, para el próximo desarrollo, tenés ya armado un ecosistema más grande que te permite hacer cosas más complejas.




APU: ¿Eso cómo nos coloca en el mapa mundial?

S.P.G.: Mi impresión es que la geopolítica se vuelve cada vez más compleja. El desafío más importante es poder elegir en qué tecnología vas a tratar de invertir, que todo tu aparato de ciencia y técnica se alinee con esas tecnologías, la relación con tu matriz productiva y las posibilidades reales de desarrollo, para materializar todo eso en proyectos que te vayan acercando a ese desafío. En un mundo que se está digitalizando cada vez más, donde prepondera una retórica de que no hay más fronteras, que todo pareciera estar oblicuamente disponible, es importante estar afilados en la mirada de qué tecnologías necesitás dominar. Porque son indispensables en el tema comunicaciones, para que funcione tu país. Hay algunas cosas en las que podés decir “en esto no me voy a desarrollar”, pero en otras, por una matriz determinada, se vuelve indispensable. En un mundo que evoluciona tecnológicamente cada vez más rápido, si no estás atento es fácil no verla pasar.

APU: ¿Cómo está nuestra capacidad de construir satélites y qué competitividad tienen?

S.P.G.: Hoy se ha vuelto bastante más accesible. En el momento que lanzamos el ARSAT 1 y 2, había sólo 8 países en condiciones de hacerlo. La Comisión Nacional de Actividades Aeroespaciales tiene hoy un proyecto de hacer un lanzador propio. De vuelta, es otro club aún más chico, el de los países con capacidad de ponerlos en órbita por sus propios medios. El tema de poder tener tu propio satélite de comunicaciones te permite, a la larga, tomar decisiones sobre ese servicio. Estamos en un mundo digitalizado donde, la información cobra cada vez más relevancia y se vuelve indispensable para que tu país funcione. Si uno mira la pandemia y trata de imaginar qué hubiera sido sin Internet, sin comunicaciones, qué hubiera implicado productivamente. Supongamos que se decide no tener tu propio satélite, alquilarlo. Tendrías todas tus comunicaciones dependiendo de la voluntad de una empresa de otro país, si te lo quiere vender o no y a qué precio, con poco poder de negociación. La posibilidad de tener tus propios satélites te permiten tomar decisiones soberanas acerca de esas comunicaciones y te para en un mejor lugar para salir a contratar. Podés elegir, por ejemplo, cuál es la pisada de ese satélite. Los satélites se diseñan y tienen como un mapa de potencia y de dónde dan servicio. Decidir que tu satélite va a tener una cobertura que llegue a lugares donde la densidad poblacional es muy bajita, te saca la lógica de un resultado económico. Por ahí, para otra empresa no tiene sentido; para vos como país, sí lo tiene. Obviamente, podrías salir a comprar un satélite hecho que tuviera esa pisada y operarlo vos. Te perdiste dar ese salto de aprender a hacerlo y conseguir que el próximo sea un poquito más complejo y tenga más tecnología. Es necesario hacer uso del poder de compra del Estado en forma inteligente, para que ocurra el desarrollo con el mismo recurso con el que compra una cosa totalmente cerrada y hecha afuera. Es importante ese diálogo para tratar de que Argentina, cuando compra, también se desarrolle tecnológicamente.



YPF Luz, el «brazo ecológico» de la petrolera estatal, crece en el espacio de las energías renovables




YPF Luz registró un aumento en la venta de energía renovable de más del 16% interanual. Y un 262 % en inversiones!

El sector dedicado a la energía eléctrica de la petrolera de bandera, YPF Luz, registró un nuevo incremento en la venta de energía renovable que superó el 16% durante el primer trimestre del año. La puesta en marcha de su primer parque solar anticipa que la tendencia se mantendrá en la misma línea los próximos meses. También aumentaron las inversiones arriba del 260% interanual.

Los datos se desprenden de la última presentación de resultados operativos y financieros que realizó la firma, correspondiente al primer trimestre del año. Según detallaron, la venta de energía verde en el período de análisis fue de 454 GWh, un 16,7% más alto que lo reportado en el mismo trimestre de 2022, que fue de 389 GWh.

En lo que hace a las inversiones, la empresa desembolsó en el trimestre un total de 73,6 millones de dólares, lo que equivale a un salto de 262,2% respecto a los 33,4 millones de dólares del mismo período del año pasado.

A finales de abril, la empresa puso en funcionamiento su primer parque solar, Zonda, ubicado en la provincia de San Juan. Durante la segunda semana de mayo el parque contaba con unos 68,11 MW habilitados de los 100 MW que tendrá.

Desde la firma comunicaron que esperan que se complete el 100% de la habilitación durante este segundo trimestre del año, con lo cual, su impacto en la generación y venta de energía se verá reflejado en el próximo reporte trimestral de YPF Luz.

El buen desempeño del segmento renovable de la firma se apuntaló por un salto en el factor de carga de sus parques del 3,1%, que elevó el promedio a casi 53%.

Pese al salto en el segmento verde, la venta total de energía de la empresa se contrajo un 2,9% y cerró el trimestre en 2.664 GWh. La comercialización de energía térmica cayó un 6,1% en el período y eso condicionó el rendimiento general.

Según comentaron, la disponibilidad de energía térmica se contrajo un 7,4% en el trimestre y cerró en un 84,1%. La central Loma Campana II estuvo fuera de servicio durante todo el trimestre por mantenimiento forzado.

YPF Luz: otros puntos altos del trimestre

Acorde a lo que reportó la empresa, cerraron el período de estudio con un total de ingresos de 109,7 millones de dólares, lo que significa una caída del 3,5% interanual. Además, el Ebitda (ingresos antes de impuestos y depreciaciones) fue de casi 91 millones de dólares, lo que consolida un salto del 2,1% respecto al mismo trimestre de 2022.

El resultado del período fue de unos 49,9 millones de dólares, lo que significa que la empresa tuvo un aumento del 49,6%, sobre el mismo período de 2022.

Con respecto a los costos operativos, la empresa registró un incremento del 20% interanual. Precisaron que se debió por los incrementos de sueldos, cargas sociales y costos de mantenimiento, reparación y mantenimiento.

El próximo parque eólico de YPF Luz

Durante los primeros meses del año, la empresa confirmó que construirá un nuevo parque eólico que estará ubicado en la provincia de Córdoba. Tendrá una potencia instalada total de 155 MW y se espera que comience a operar durante el último trimestre de 2024. Tendrá un CapEx asociado de unos 262 millones de dólares.

Al primer trimestre de este año, la obra registró un avance del 2%, ya que comenzaron a realizarse las primeras tareas en el terreno. Desde la empresa detallaron que se inició la movilización de personal y equipos, preparación de terreno para obradoras y apertura de pistas.

También comenzaron con los estudios geotécnicos y geofísicos asociados a las fundaciones, caminos y plataformas en sitio. Como así también las actividades gabinete asociadas a la ingeniería y suministro de equipos críticos.



Mendoza: trabajan en el desarrollo del primer nanosatélite de la provincia
El proyecto MendoSat-1, de ingenieros y tecnólogos de la provincia, busca generar servicios comerciales para el agro, desarrollos educativos y aplicaciones ambientales.




Un equipo de trabajo presentó un plan para realizar el primer satélite mendocino. MendoSat-1 es el nombre que llevará como bandera este proyecto tecnológico que, según sus autores, es de triple impacto.

El proyecto busca tener diferentes efectos: primero, con aplicaciones comerciales en la industria del agro; después, educativas en niveles secundarios y universitarios y, finalmente, ambientales, que permitirán entender cómo afecta el cambio climático a la provincia.

El grupo está encabezado, entre otros jóvenes, por Gabriel Caballero, Marcos Peralta y Leonardo Muñoz y coordinado por Ernesto Chediak. Quienes ya tuvieron una experiencia previa: el lanzamiento de un picosatélite que realizaron en diciembre del 2022.

Acuerdo con INVAP

Por su parte, Chediak habló del crecimiento del sector aeroespacial en Mendoza e hizo referencia a los “acuerdos que ha firmado Godoy Cruz y el Polo con INVAP, una empresa de tecnología que está a la vanguardia en el desarrollo satelital en América Latina”.

“Eso nos ha permitido trabajar las metodologías de ingeniería de desarrollo de proyectos complejos y proyectos específicos de transferencia tecnológica, que a ellos les interesa porque es estratégico el desarrollo de nuevos actores satelitales en Argentina”, afirmó.

Por último, Gabriel Caballero reflexionó que “hace 10 o 20 años era algo impensado lanzar un satélite y hoy estamos en el desarrollo de una tecnología que pensábamos que era exclusiva del primer mundo”.

Datos

Asimismo, repasó que los datos recolectados por el satélite “son de mucho valor porque pueden dar más herramientas a hora de abordar el cambio climático, ver qué recurso estamos desaprovechando o podemos aprovechar de mejor manera y también aportar a la matriz productiva”.

También, evaluó, que “en lo educativo, en el nivel secundario se puede trabajar con el desarrollo de sensores; en las universidades junto a las empresas en tecnología avanzada”.

Es bueno, concluyó, “que los chicos se den cuenta de que es posible hacer esto en Mendoza y, para aquellos que no están muy relacionados a la tecnología, despertar vocaciones”.

Una sociedad espacial

Por otro lado, todos forman parte de The Mars Society Argentina (TMSA), una organización sin fines de lucro que busca atraer al público al mundo de la astronomía y la exploración espacial.

Y trabajan en empresas instaladas en el departamento: RLink y CEGA Electrónica. Ambas con sede en el Parque TIC.



sábado, 3 de junio de 2023

Lanzan el primer ómnibus argentino que funciona con baterías de litio
El próximo lunes pondrán en marcha la iniciativa que desarrollaron tecnólogos e ingenieros de la Universidad Nacional de La Plata. El plan de reconvertir los ómnibus bonaerenses.


La Universidad Nacional de La Plata lanza su primer ómnibus eléctrico.


El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, afirmó que el próximo lunes se pondrá en marcha el primer ómnibus con baterías de litio desarrollado en la Argentina, cuya tecnología la desarrolló la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata.

“Como experiencia piloto, el lunes 5 vamos a estar poniendo en marcha el primer ómnibus con baterías de litio que va a funcionar en la ciudad de La Plata”, señaló Filmus en declaraciones a El Destape Radio, y remarcó que será “el primero de un conjunto”.

Asimismo, detalló que “la tecnología la desarrolló la Facultad de Ingeniería” de la casa de estudios platense.

En este sentido, el funcionario sostuvo: “El desafío que tenemos a partir de ello es ver cómo generamos a escala esta producción”.

Agregado de valor

Asimismo, remarcó la importancia de “agregarle valor” a la producción de litio en la Argentina, sobre lo cual hay “dos direcciones de investigación muy importantes”.

Así se refirió, por un lado, a la dirección con curso en la planta de Y-TEC, en La Plata, donde se están produciendo las primeras celdas de litio para las primeras baterías que se van a hacer íntegramente en la Argentina.

“Otra línea de investigación la tenemos en Palpalá, Jujuy, a través del Conicet, desarrollando una tecnología propia de extracción de litio”, agregó Filmus, sobre lo cual afirmó que “hay un avance muy importante en la búsqueda de mecanismos que permitan la sustentabilidad”.

Tecnologías propias

Seguidamente, el ministro asentó: “El objetivo principal es desarrollar tecnologías propias, y en varias universidades se están haciendo experiencias muy importantes”.

Al respecto, mencionó que “Y-TEC acaba de firmar convenios para instalar en Santiago del Estero, Formosa y Catamarca instalaciones similares (a la de La Plata) para tener desarrollos propios”.

“Esa tiene que ser nuestra intención: agregar valor e impedir que el total de litio que se extraiga de Argentina vaya a Corea, China, Canadá o Estados Unidos, donde estamos exportando, y después tener que comprar nosotros las baterías hechas”, completó.

Para ello, trajo a colación Filmus: “hay una Mesa de Litio que está trabajando muy bien, donde están Jujuy, Catamarca y Salta, el Ministerio de Economía, la Subsecretaría de Energía, la secretaria de Asuntos Estratégicos, Mercedes Marcó del Pont y el Ministerio de Ciencia, desde donde se plantea una legislación particular que permita que no menos del 20% quede aquí en la Argentina”.

Celdas de litio

No obstante, Filmus dijo que “de nada serviría hoy si no tenemos la forma de transformar eso en celdas de litio”, ya que “las celdas de litio dentro de la batería es alrededor el 15% del costo de la batería”.

“Para hacer el resto de la batería estamos trabajando en desarrollar tecnologías que permitan la sustitución de las importaciones de las otras partes; es un proceso complejo, pero hay que defender los intereses nacionales, generar valor agregado acá, pudiendo desarrollar nuestra propia industria”, concluyó.



jueves, 1 de junio de 2023

Lanzamiento del Coradir Tita 4 Puertas Cuadrilla
Ya se vende en Argentina la nueva pick-up eléctrica ensamblada en San Luis. Equipamiento y precios.




¿QUÉ ES?: Es la segunda pick-up eléctrica de la marca Coradir. Complementa la oferta de la Tita lanzada en julio de 2021. Tiene doble cabina, cuatro puertas y capacidad para cuatro pasajeros. Se ensambla en la planta de Coradir en San Luis con piezas importadas de China. Ya está a la venta en nuestro mercado.

MECÁNICA: Motor eléctrico con 5.3 caballos de potencia, alimentado con baterías de litio de 8 kWh y dos opciones de autonomía: 100 y 300 kilómetros.

LO MÁS: Es el Coradir con la mayor capacidad de carga. Además de cuatro pasajeros, puede llevar hasta 350 kilos en la caja.

LO MENOS: El equipamiento de seguridad. No tiene frenos ABS, ni airbags, ni control de estabilidad (ESP), porque su normativa de homologación no se lo exige. No se recomienda la compra de autos sin estos dispositivos de seguridad.

EL DETALLE: Coradir apunta al traslado de cuadrillas de trabajadores en zonas donde no se permite la circulación de otros tipos de vehículos, como industrias, aeropuertos y barrios privados. Hay más datos en el comunicado de prensa y la ficha técnica para descargar, acá abajo.

PRECIOS: Tita 4P Cuadrilla 100km, 4.668.750 pesos; Tita Cuadrilla 300km, 6.411.750 pesos. Garantía de cinco años, sin límite de kilometraje.


Comunicado de prensa de Coradir

Coradir Lanza El Innovador Modelo Tita 4P Cuadrilla", La Camioneta Eléctrica Ideal Para Empresas De Servicios

BUENOS AIRES, 01 de Junio de 2023 — CORADIR, El mayor fabricante de vehículos eléctricos en Argentina y con más de 400 unidades ya entregadas a lo largo y ancho del país, anuncia con orgullo el lanzamiento de su más reciente modelo: la camioneta eléctrica Tita 4P "Cuadrilla". Diseñada pensando en las necesidades de las cuadrillas de trabajadores que prestan servicios en las ciudades, este vehículo combina eficiencia, comodidad y una contribución al medio ambiente.

La Tita 4P "Cuadrilla" es la respuesta perfecta para empresas que buscan un transporte económico y ecológico para sus empleados y herramientas. Puede transportar hasta cuatro operarios, garantizando un desplazamiento seguro y confortable por la ciudad.

Destaca por su velocidad máxima de 50 km/h y dos opciones de autonomía: 100 y 300 km, ajustándose a las diferentes necesidades de recorrido. El modelo de mayor autonomía incluye la opción de conexión a 220V, permitiendo a los operarios enchufar y usar sus herramientas directamente desde el vehículo.

El espacio de carga cerrado y seguro es otro de los puntos fuertes de la Tita 4P "Cuadrilla". Este diseño esencial busca minimizar el riesgo de robo de herramientas, un factor crucial para cualquier cuadrilla de trabajo.

En cuanto a las comodidades, este modelo no escatima en detalles. Viene equipado con aire acondicionado, un sistema multimedia, levantavidrios eléctrico (delanteros), cierre centralizado, cámara de retroceso y sensor de estacionamiento, entre otros, asegurando la comodidad y seguridad de los trabajadores en sus traslados.

“En CORADIR estamos comprometidos con la innovación constante y la Tita 4P 'Cuadrilla' es un claro reflejo de ello", dijo el CEO de la empresa. "No solo ofrece una solución de transporte eficiente para las empresas de servicios, sino que también contribuye a la sostenibilidad del medio ambiente, un valor que en CORADIR consideramos esencial".

Para más información sobre la Tita 4P "Cuadrilla" y otros vehículos CORADIR, visite: https://movilidad.coradir.com.ar/tita-4p-cuadrilla

Acerca de CORADIR:

CORADIR es una empresa líder en la producción de vehículos eléctricos, comprometida con la innovación y la sostenibilidad. Creemos en un futuro más limpio y eficiente y estamos dedicados a hacer realidad esa visión a través de nuestros productos y servicios.