jueves, 16 de septiembre de 2010

Australia en el siglo XXI: una lealtad a EE.UU a toda prueba (III y final)



Canberra ha demostrado un celo encomiable en el cumplimiento de las sanciones aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU, a instancias de EE.UU., contra Irán y Corea del Norte. Además ha adoptado sanciones autónomas para ejercer sobre estos Estados, tal como pretende su principal aliado, toda la presión posible. Sin embargo, siguiendo la posición de Washington, nunca ha condenado a Israel por sus crímenes contra el pueblo palestino, y le ha brindado, por el contrario, todo su apoyo.
 
Australia cuenta con un sistema cuidadosamente diseñado para poner en vigor las sanciones adoptadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas contra diferentes Estados.

Así, la Migration (United Nations Security Council Resolutions) Regulations 2007 prevé la aplicación de prohibiciones de viaje y restricciones a personas o clases de personas definidas por ese órgano, ya sea denegando una visa solicitada o cancelando una concedida.

Igualmente, las Customs (Prohibited Exports) Regulations 1958  y las Customs (Prohibited Imports) Regulations 1956 controlan la exportación desde el país y la importación hacia este, respectivamente, de productos cuya comercialización haya sido prohibida por el Consejo de Seguridad. Otras regulaciones ponen en vigor restricciones financieras contra personas y entidades sujetas a medidas aprobadas por el mismo.

Por otra parte, los incumplimientos de los controles sobre el comercio de las mercancías y servicios prohibidos y las relaciones con las entidades o individuos sancionados son considerados delitos graves, que pueden conllevar sanciones severas.

Estas pueden ser, si se trata de una persona natural hasta de 10 años de privación de libertad o multa de hasta tres veces el valor de la transacción que se considera un incumplimiento de las medidas establecidas. Si este valor no pudiera calcularse, el máximo de la multa aplicable sería de 275 000 dólares australianos, equivalentes en la actualidad a poco más de 258 000 dólares estadounidenses.

Las entidades corporativas pueden ser objeto de multas de hasta tres veces el valor de la transacción, si este pudiera calcularse, o de lo contrario, de un máximo de 1 100 000 dólares australianos (aproximadamente 938 400 dólares estadounidenses).

Ahora bien, específicamente en cuanto a la implementación de las medidas aprobadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a instancias de Washington contra la República Popular Democrática de Corea (RPDC) y la República Islámica de Irán, Australia ha manifestado un celo encomiable y una diligencia envidiable. Además, ha puesto en vigor otras sanciones contra cada uno de ellos —desde 2006 las de Corea del Norte, después de las pruebas nucleares realizadas por este Estado, y a partir de octubre de 2008 las de Irán—, que son actualizadas sistemáticamente.

Con el propósito de fortalecer su régimen autónomo de sanciones y crear un marco legislativo para tales medidas, que actualmente son implementadas por diversos instrumentos jurídicos, el 26 de mayo de 2010 fue presentado a la Cámara de Representantes un proyecto de ley, cuyo curso legal se vio interrumpido al ser disuelta la misma por la Gobernadora General de Australia el 19 de julio de 2010.

Este régimen comprende seis países, pero para justificar la necesidad de aprobación del proyecto de ley, el Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio alegó, entre otras razones, que el mismo mejoraría la capacidad australiana de responder rápidamente a asuntos de preocupación internacional, y ejemplificó con los casos de Irán y Corea del Norte.

Particularmente en el caso de Irán, el secretario de Estado asistente estadounidense para Asuntos de Asia Oriental y el Pacífico, Kurt Campbell, reconoció el 8 de mayo de 2010, según The Australian, que Australia, junto a Japón y la India eran Estados que habían tenido una participación clave en la campaña diplomática para hacer ver a otros la “inaceptabilidad” de las acciones iraníes y la importancia de una respuesta internacional concertada.

El diario australiano se refirió en la misma fecha a la probabilidad de que Washington pidiera cooperación a Canberra en una estrategia para presionar a Irán que fuera más allá de las sanciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con el propósito de que este Estado renunciara a lo que llamó “sus ambiciones de desarrollar armas nucleares”.

Ya fuera como respuesta a tal solicitud, o por propia iniciativa, buscando hacer méritos a los ojos del que consideran su principal aliado, el pasado 10 de junio, el canciller australiano Stephen Smith declaró que su país se comprometía no solo a aplicar en el plazo más breve posible la cuarta ronda de sanciones aprobadas por el Consejo de Seguridad mediante su Resolución 1929, del día anterior, sino que se encontraba listo para apoyar medidas más duras, incluyendo sanciones autónomas adicionales para persuadirlo de “atender las preocupaciones de la comunidad internacional acerca de su programa nuclear”.

El 15 de junio, Smith anunció efectivamente que para reforzar las medidas recién aprobadas mediante la referida Resolución 1929, Australia impondría otras autónomas contra dos organizaciones —Bank Mellat y Islamic Republic of Iran Shipping Line— y un individuo —el general Rostam Qasemi, comandante de Khatem ol-Anbiya Construction Organisation, una compañía propiedad del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica.

Según alegó, las organizaciones y el individuo sancionado ayudaron a Irán en la violación de las obligaciones establecidas por resoluciones anteriores del Consejo de Seguridad: la 1737, de diciembre de 2006; la 1747, de marzo de 2007, y la 1803, de marzo de 2008.

Esta es una de las causas que pueden “justificar” la adopción de medidas financieras específicas y de restricciones de viaje contra determinadas personas y entidades de Irán, en virtud del régimen autónomo de sanciones implementado contra ese país, que contempla además el cese de nuevo apoyo financiero bajo los programas australianos de promoción y financiamiento del comercio. La otra es la contribución al desarrollo de los programas nuclear o de misiles del Estado islámico.

Según el Canciller australiano, las medidas anunciadas el 15 de junio —que elevaban a 21 los individuos y a 20 las organizaciones sujetas al régimen autónomo de sanciones contra Irán—, combinadas con el ya riguroso cumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad, incluyendo la que se proponía llevar a cabo el Gobierno en el caso de la Resolución 1929, ponían a Australia a la vanguardia de los países que presionaban a Irán para detener el desarrollo de su programa nuclear.

Para ello, Canberra incluso ha invocado en varias ocasiones en relación con Irán el Acta de Medios de Destrucción Masiva [Weapons  of Mass Destruction (Prevention of Proliferation) Act], de 1995 —un instrumento legal raras veces utilizado—, que otorga poderes especiales al Ministro de Defensa para prevenir la proliferación de estas armas.

Así, el 29 de mayo de 2010, Australian Associated Press (AAP) informó que el actual ministro de Defensa de Australia, John Faulkner, había prohibido a una firma de ese país —cuyo nombre el Ministro no reveló— exportar determinado artículo industrial a una entidad iraní, sobre la base de que el mismo podía ser desviado para su uso en un programa de desarrollo de medios de destrucción masiva.

La agencia se refirió también a que reportes de prensa del mes anterior habían dado cuenta de que GBC Scientific Equipment, una firma con sede en Melbourne dedicada a la fabricación de instrumentos científicos avanzados, había sido repetidamente bloqueada en sus intentos de vender instrumentos a Irán y Pakistán.

La aplicación del Acta de Medios de Destrucción Masiva ya había sido reconocida por el ex primer ministro Kevin Rudd en declaraciones a ABC Radio en febrero pasado, citadas por The Australian, en las que se refirió a que Faulkner, haciendo uso de los poderes concedidos por este instrumento jurídico, había bloqueado hacía poco cargamentos destinados a Irán.

Según afirmó, esta decisión se correspondía con las obligaciones de su Gobierno de actuar como sujeto internacional responsable y hacer cuanto estuviera a su alcance para prevenir la proliferación de armas nucleares. 

Curiosamente tales declaraciones fueron hechas un día después que Estados Unidos circulara un documento de discusión sobre posibles sanciones adicionales del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas contra Irán a causa de su programa nuclear, que fueron definitivamente aprobadas por este órgano mediante la ya referida Resolución 1929.

Por otra parte, llama poderosamente la atención que el Gobierno australiano no haya manifestado la disposición de actuar con la misma “responsabilidad internacional” en relación con Israel, que no solo nunca ha firmado, a diferencia de Irán, el Tratado de No Proliferación Nuclear, sino que subrepticiamente y con el beneplácito de Estados Unidos y el resto de las potencias occidentales, y cuanto menos con el silencio cómplice de Australia, ha logrado ubicarse entre las principales potencias nucleares del mundo,1 un hecho que han sido extremadamente cuidadosos en no reconocer oficialmente.

Es difícil, además, conciliar la imagen de Canberra como “sujeto internacional responsable” y su posición ante los crímenes cometidos por el Estado sionista contra la población palestina en los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania.

Australia, como Estados Unidos, y como es lógico Israel, votó en contra de la Resolución que aprobó la Asamblea General de la ONU el 5 de noviembre de 2009, apoyando el Informe Goldstone, elaborado por la misión de la ONU que investigó los atropellos a los derechos humanos durante la incursión militar israelí en la Franja de Gaza en diciembre de 2008 y enero de 2009, en la que murieron 1300 palestinos y 13 israelíes, y pidiendo al Secretario General que lo trasladara al Consejo de Seguridad.

El referido Informe, resultado de una investigación de tres meses dirigida por el jurista sudafricano Richard Goldstone y avalado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, halló tanto a israelíes como a militantes palestinos culpables de crímenes de guerra. No obstante, es obvio que tal como afirmó el observador permanente de Palestina ante la ONU, Riyad Manssur, al intervenir en el debate de la Asamblea General sobre las conclusiones del equipo de Goldstone, no es posible equiparar la agresión y los crímenes de Israel con la respuesta del lado atacado, ni existe simetría o proporcionalidad alguna entre el ocupante y el ocupado.

Australia fue también uno de los cuatro países que junto a Estados Unidos e Israel votó en contra de la resolución aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas por abrumadora mayoría, pidiendo a Israel que aplicara el dictamen de la Corte de Justicia Internacional de La Haya (CIJ) en el que se exigía el desmantelamiento del muro de seguridad que atraviesa Cisjordania y el pago de indemnizaciones a los palestinos afectados.

En otro orden de cosas, Australia, que tan activamente ha participado en la “guerra contra el terrorismo” impulsada por Washington, no ha condenado nunca los asesinatos selectivos de líderes y activistas palestinos, particularmente de Hamas, organizados por los servicios de inteligencia del Estado israelí dentro y fuera del Medio Oriente, como represalia o “preventivamente”, los cuales aumentaron sustancialmente a partir de los años 70 y mucho más después del 11 septiembre de 2001.

Tampoco ha aprobado sanción alguna por tales acciones que han cobrado la vida de cientos de palestinos inocentes y que no pueden considerarse como pretende Israel realizadas en defensa propia, sino que violan normas del Derecho Internacional y califican como actos de terrorismo de Estado.

Ni siquiera al hacerse público en marzo de 2010 que agentes del Mossad utilizaron pasaportes falsificados, entre estos algunos con nombres de ciudadanos australianos, para perpetrar en enero pasado, en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, el asesinato del dirigente de Hamas Mahmoud al-Mabhouh, la reacción del Gobierno de Rudd fue tan violenta como podría esperarse.

Cuando Israel públicamente refutó confirmar o negar estar involucrado en el asesinato, Rudd se limitó a declarar que creía que tal respuesta no era aceptable. Por su parte, el canciller Stephen Smith advirtió que si Israel estaba detrás de las falsificaciones de los pasaportes utilizados en Dubái, Australia podría considerar que esta no era la forma de actuar de un amigo.

Amin Saikal, profesor de Ciencias Políticas y director del Centro de Estudios Árabes e Islámicos (Centre for Arab and Islamic Studies) en la Universidad Nacional Australiana (Australian National University), al referirse a estos hechos afirmó que era tiempo de que la comunidad internacional, específicamente aquellos Estados amigos de Israel, entre ellos Australia, condenara el terrorismo de Estado israelí y lo presionara para que lograr que se comporte de conformidad con las leyes y normas internacionales.

No hubo condena ni presión alguna para lograr tales propósitos. La reacción del Gobierno de Australia fue provocada no por los hechos en sí mismos, sino por el uso, para llevarlos a cabo, de pasaportes falsificados con nombres de ciudadanos australianos, lo que calificó como intolerable, y de lo cual el 24 de mayo de 2010, culpó a Israel.

A lo más que se llegó fue a la expulsión, según reportó la edición digital del periódico Haaretz, del representante del Mossad en la Embajada israelí en Australia, decisión que el canciller Smith reconoció que podía provocar un cierto período de enfriamiento en las relaciones entre ambos Estados y una disminución de la cooperación, particularmente en las áreas de seguridad e inteligencia, pero enfatizó que se había tomado con más pena que enojo.

Australia también se abstuvo en la votación en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas de una resolución que demandaba que Israel y los palestinos investigaran posibles crímenes de guerra cometidos durante la invasión a Gaza comenzada por el Estado sionista en diciembre de 2008.

De esta forma modificó su tradicional posición de votar con Estados Unidos, para mostrar tanto apoyo a Israel como fuera posible, en los casos de proyectos de resolución relacionados con este último Estado sometidos a la consideración de la Asamblea General de la ONU.

El canciller Smith dijo que este cambio no estaba vinculado con el escándalo de los pasaportes falsos, sino con el hecho de que la nueva resolución, a diferencia de la del 5 de noviembre de 2009, no pretendía específicamente la aprobación del Informe Goldstone. Sin embargo, una fuente del Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio dijo al Sidney Morning Herald que no había dudas acerca de que la abstención debía entenderse como una clara señal para Israel de que no debía dar por sentado el apoyo de Australia.

A diferencia de lo ocurrido con el asesinato del dirigente palestino Mahmoud al-Mabhouh, el ex primer ministro Kevin Rudd sí condenó y con inusitada rapidez —fue uno de los primeros líderes mundiales en hacerlo—a la RPDC por el hundimiento, en marzo de 2010, de la corbeta sudcoreana Cheonan, lo cual reiteradamente ha sido negado por el Gobierno de Corea del Norte.

Curiosamente, especialistas navales australianos formaron parte del Grupo de Investigación Conjunta (Joint Investigation Group) que, según se reportó, encontró evidencias conclusivas de que el Cheonan fue impactado por un torpedo de fabricación norcoreana, restos del cual habrían sido encontrados en el lecho marino en el sitio del incidente.

Tal afirmación podría perfectamente ser material para una película de ciencia ficción, si tomamos en cuenta las posibilidades reales de que un submarino norcoreano, de factura soviética, fabricado hace más de medio siglo, pudiera hundir al buque insignia de la Marina de Corea del Sur, un cazasubmarinos dotado de las más moderna tecnología.

Este incidente fue, sin dudas, un nuevo pretexto para endurecer aun más las presiones de Estados Unidos y sus aliados contra Corea del Norte. En el caso de Australia, el actual sistema de medidas para llevarlas adelante, es ya de por sí extraordinariamente abarcador, e incluye un amplio abanico de regulaciones para poner en vigor las resoluciones 1718 (2006) y 1874 (2009) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, así como un régimen autónomo de sanciones.

El Consejo de Seguridad ha establecido un embargo de armas contra Corea del Norte, que incluye la prohibición de realizar transacciones financieras, formación técnica o servicios relacionados con las mismas, con la excepción únicamente de armas pequeñas y armamentos ligeros, así como materiales afines que se provean a ese Estado.

Asimismo, ha decretado un embargo sobre los programas relacionados con armas nucleares, misiles balísticos y otras armas de destrucción masiva; prohibiciones de viaje y/o congelamiento de activos a determinadas personas y entidades, y no permite la exportación a Corea del Norte de artículos de lujo.

Por su parte, el régimen autónomo comprende restricciones financieras específicas implementadas por el Reserve Bank of Australia, desde el 19 de septiembre de 2006, contra compañías e individuos vinculados a los esfuerzos por llevar adelante el programa nuclear u otros de desarrollo de armas de destrucción masiva, la prohibición a los ciudadanos norcoreanos de obtener visa para viajar a Australia, y a los buques con bandera norcoreana de acceder a puertos australianos, estas dos últimas en vigor desde el 10 de octubre de 2006.

Habría que ver si el Gobierno laborista australiano formado a duras penas tras las últimas elecciones federales introduce alguna variación en la proyección del país en política exterior. Es poco probable que si hubiese alguna, fuera significativa, mucho menos en lo tocante a la tradicional posición de Canberra en relación con Corea del Norte, Irán e Israel.

Sin importar que estén el poder laboristas o conservadores, la lealtad de Australia a Estados Unidos está garantizada, y como consecuencia, los amigos de su principal aliado no dejarán de ser sus amigos, de la misma forma que los “enemigos” de este seguirán siendo, a su vez, sus “enemigos”.

NOTAS

1. En que Israel es una de las potencias nucleares coinciden el SIPRI Yearbook 2010 y el Status of World Nuclear Forces 2010, publicado por la Federation of American Scientists (FAS), fundada en 1945 por científicos que trabajaron en el Proyecto Manhattan para desarrollar las primeras bombas atómicas. Ver además: CIA. Special National Intelligence Estimates (SNIE) 4-1-1974, Prospects for further proliferation of nuclear weapons, pp 2,7 y 20.

El autor es Máster en Relaciones Políticas Internacionales y se desempeña actualmente como subdirector editorial del diario cubano Juventud Rebelde.

Fuente: Rebelion.org


La OTSC desarrolla una exitosa lucha contra el narcotráfico afgano sin la ayuda de la OTAN





La Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) está desarrollando una exitosa lucha contra el narcotráfico afgano sin la ayuda de la OTAN, declaró hoy el secretario general de la OTSC, Nikolái Bordiuzha.

 "Rusia propuso en 2004 a la OTAN combatir conjuntamente el narcotráfico procedente de Afganistán, pero la Alianza no reaccionó a la propuesta. Por lo tanto la OTSC está luchando sola y lo hace con éxito", dijo Bordiuzha al intervenir en una mesa redonda organizada por la Asociación de Corresponsales Extranjeros.

Comentó que el tema de la cooperación en la lucha contra la amenaza que supone el tráfico de la droga afgana fue debatido con representantes estadounidenses en más de una ocasión y que la respuesta siempre fue la misma: "No recibimos ninguna orden al respecto y por lo tanto seguiremos haciendo frente sólo al Talibán".

"Si se diera la orden de combatir al Talibán y el narcotráfico afgano, se llegaría a utilizar unas fuerzas mucho más potentes que las que habían entrado en Afganistán", apuntó el secretario general de la OTSC.

La Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) es una alianza político-militar integrada por Armenia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguizistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán.

Fuente: RIA Novosti
Australia en el siglo XXI: una lealtad a EE.UU. a toda prueba (II)



No debe movernos a engaño el hecho de que la Administración laborista australiana que llegó al poder en diciembre de 2007 haya retirado sus tropas de combate de Irak, se haya mostrado reacia a seguir participando en la estrategia estadounidense de “contención” de China, y reticente a enviar más efectivos a Afganistán. Los soldados desplegados en el territorio centroasiático permanecen allí, Australia no se ha distanciado demasiado de las posiciones en política exterior de Estados Unidos con respecto a Beijing, y ha participado activamente en la conspiración liderada por Washington y en la reciente escalada agresiva contra Corea del Norte e Irán.
  
Con el triunfo laborista en las elecciones de noviembre de 2007 cambió la percepción de cómo alcanzar los objetivos esenciales de la proyección estratégica de Australia hacia la región, pues la Administración de Kevin Rudd, que asumió el poder en esa fecha, no estimaba que para ello fuera condición sine qua non la subordinación a los intereses de Estados Unidos.

Ya durante su campaña electoral, Rudd había hecho declaraciones que reflejaban la intención de proyectar durante su Gobierno, en el país, la región y el mundo, una imagen menos subordinada que la del anterior primer ministro John Howard a los intereses de Estados Unidos, aunque esto supusiera diferencias o contradicciones —claro está, no antagónicas— con su principal aliado.

El entonces líder del Partido Laborista aseguró que para Australia una alianza no había significado nunca, ni significaría automáticamente sumisión, y que la que mantenía con Estados Unidos era suficientemente fuerte para soportar desacuerdos de tiempo en tiempo.i

El más notable de estos “desacuerdos” durante su Gobierno fue la retirada de las tropas de combate australianas de Irak, concluida el 28 de julio del pasado año.

En esta decisión tuvo un peso nada despreciable, además del creciente descontento popular, la opinión de los laboristas, incluso antes de llegar al poder, de que era demasiado obvio después del fracaso en alcanzar los objetivos que definió la Administración Howard para el envío de las tropas australianas a Irak, que la única razón por las que estas permanecían allí era la de secundar a Estados Unidos en su costosa aventura militar.

El resuelto apoyo de Canberra a la “guerra contra el terrorismo” de la Administración Bush, y especialmente a la invasión a Irak, lejos de favorecer su mayor protagonismo regional, se había convertido en un importante obstáculo para lograrlo, pues tuvo como consecuencia que el creciente repudio a Estados Unidos en el área derivara también en un rechazo a Australia.

La medida respondió igualmente a una evaluación más objetiva de la Administración Rudd acerca de sus posibilidades de garantizar directamente y con mayor “independencia” sus intereses, de la cual se derivó que era necesario concentrar sus capacidades económicas y militares en mantener el liderazgo en su propio “patio trasero”, donde en opinión de los laboristas, los intereses de seguridad australianos se habían deteriorado agudamente en la última década, y en lograr un mayor protagonismo en Asia-Pacífico.

La posición de esta Administración en relación con el envío a Afganistán de efectivos adicionales a los casi 1 100 desplegados allí cuando llegó al poder es otra evidencia de que la incondicionalidad a Estados Unidos que caracterizó al Gobierno de Howard cedió paso a una política que procuraba tomar más en cuenta los intereses australianos.

El Gobierno laborista comenzó a tomar más en cuenta si sus determinaciones en ese tema comprometían y en qué medida su propósito de alcanzar un mayor protagonismo regional, la efectividad de la estrategia de la Casa Blanca para el país centroasiático, el nivel de compromiso de los miembros de la OTAN, la magnitud de los gastos de mantener sus tropas desplegadas allí, el nivel de seguridad de las mismas, y muy especialmente, la opinión de la población del país.

No obstante, a finales de abril de 2009, Australia envió más de 400 soldados a Afganistán, aunque Rudd precisó que no se trataba de tropas de combate, sino que serían utilizadas para entrenar al ejército afgano y facilitar la seguridad en las elecciones de agosto de 2009 en ese país, lo que demuestra que al Gobierno australiano no le resultaba fácil ser consecuente con su propósito de concentrarse más en Asia-Pacífico ante el aumento de las presiones del Gobierno estadounidense para que sus aliados incrementaran su contribución en el terreno destinada a combatir la “insurgencia” en el país centroasiático. De cualquier forma, existieron reticencias ante tales apremios y es evidente que fue menor su disposición a mantener parte de sus capacidades militares comprometidas en objetivos estratégicos fuera de la región.

Por otra parte, el Gobierno de Rudd procuró lograr un mayor balance entre su tradicional alianza con Estados Unidos y los cada vez más esenciales lazos económicos con China, y no se mostró dispuesto a seguir los pasos de la Administración Bush aunque se produjeran nuevos desacuerdos, si ello significaba pasar más allá de determinados límites que pusieran en peligro sus relaciones con el gigante asiático.

Así, por ejemplo, manifestó su intención de no seguir participando en la estrategia estadounidense de “contención” de China que cobró impulso desde principios de 2006, y confirmó su respaldo a la continuidad del Diálogo Estratégico con esta, acordado en septiembre de 2007, durante la Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico [Asia-Pacific Economic Cooperation (APEC)], en Sydney.

Igualmente, la Administración laborista australiana, para evitar que Beijing pensara que apoyaba la incorporación de India a su “contención”, como pretendía Washington, e hizo su predecesora,ii decidió no continuar alentando un diálogo cuadrilateral sobre cuestiones de seguridad que incluyera además de Australia, Estados Unidos y Japón, a India y no a China. El canciller australiano, Stephen Smith, formalmente desestimó la posibilidad de que su país siguiera participando en este, después de que se produjo el primer encuentro a nivel de ministros de Relaciones Exteriores del Diálogo Estratégico Australia-China, a principios de 2008.

El Gobierno de Rudd, por razones similares a las que determinaron que no respaldara el diálogo cuadrilateral, dio marcha atrás a un acuerdo concretado por su antecesora para suministrar uranio a la India, mientras mantenía uno similar para proporcionar este mineral al gigante asiático. El Gobierno conservador de Howard, en su empeño por contribuir a la estrategia estadounidense con respecto a la India, soslayó que esta no era signataria del Tratado de No Proliferación Nuclear, con lo cual se apartaba de la posición tradicional de su país de vender uranio únicamente a los Estados que lo fueran.iii

Además, el Primer Ministro australiano manifestó públicamente durante sus visitas a Estados Unidos, en marzo de 2008, y a Gran Bretaña y China, en abril del mismo año, el desacuerdo de su país con que se boicotearan los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 tomando como pretexto supuestas violaciones de los derechos humanos ocurridas en el Tíbet por esa fecha, mientras el Presidente Bush asumía una actitud ambigua al respecto.

La portavoz presidencial estadounidense Dana Perino, el 8 de abril de 2008, no descartó la posibilidad de un posible boicot del mandatario estadounidense a la ceremonia de apertura del evento, al afirmar que no se había previsto ningún calendario de viaje y que, según Bush, presionar a Beijing antes, durante y después de los Juegos Olímpicos era la mejor manera para Washington de intentar ayudar a las personas en toda China, no solo a los tibetanos.iv

Estos ejemplos expresan determinadas diferencias, e incluso en cierta medida contradicciones, entre la apreciación de la Administración Bush acerca de cómo debía actuarse en política exterior en relación con China, y la de la Administración Rudd, de alguna manera influida por el incremento de los vínculos económicos, fundamentalmente comerciales, entre Australia y el gigante asiático, cuyo nivel ha seguido elevándose desde entonces a pesar de la crisis económica global.

Tales diferencias entre Washington y Canberra en torno al tema, a partir de la llegada al poder en Estados Unidos de su presente Gobierno, no han sido tan evidentes. No obstante, Australia ha seguido alentando una línea de acción más cuidadosa y moderada que la de Washington en relación con China, evitando innecesarias provocaciones, y es muy probable que evalúe cuidadosamente, teniendo en cuenta la posible afectación para sus intereses, cualquier solicitud de acción por parte de su aliado más importante que pueda poner en riesgo sus relaciones con el gigante asiático.

Así, en Defendiendo Australia en el siglo de Asia-Pacífico: Libro Blanco de Defensa 2009 (Defending Australia in the Asia Pacific Century: Force 2030: Defence White Paper 2009), hecho público cuando ya Obama ocupaba la Casa Blanca, el Gobierno australiano puso especial cuidado al explicar su “preocupación” por la modernización militar china, evitando calificarla explícitamente como una amenaza. El documento incluso reconoció que China había comenzado a construir confianza en relación con sus planes militares en años recientes, aunque apuntó que necesitaba hacer más, porque en caso contrario, probablemente los Estados de la región se cuestionaran los fines a largo plazo del desarrollo de su fuerza. 
Asimismo, en el texto se empleó lo que el ex Primer Ministro australiano Paul Keating (diciembre de 1991-marzo de 1996) denominó “un tono ambivalente”, para referirse al probable cambio en las circunstancias estratégicas, que contemplaría el remoto pero plausible potencial de confrontación entre Australia y una gran potencia adversaria, que se cuidó de identificar como China.v

Por otra parte, aunque el Dalai Lamavi ha visitado Australia en tres ocasiones desde noviembre de 2007, no fue recibido oficialmente por Kevin Rudd en su condición de Primer Ministro del país.

El Gobierno de Obama, en cambio, ha sido menos cuidadoso, y su política hacia Beijing no se ha caracterizado precisamente por ser consecuente con el espíritu de colaboración que proclama, lo cual está vinculado con el hecho de que para los Estados Unidos, China sigue siendo el principal competidor estratégico a nivel global y regional, y con la existencia de poderosas fuerzas dentro del país que alientan una política en relación con el gigante asiático menos conciliatoria, a cuya influencia no escapa la actual Administración estadounidense.

Decisiones adoptadas este año, que han provocado reacciones violentas de Beijing lo demuestran. Entre ellas la de vender armas a Taiwán por valor de 6 400 millones de dólares, que motivó que China suspendiera el 30 de enero del presente año los contactos militares y las conversaciones sobre seguridad con Estados Unidos, y el recibimiento del Dalai Lama por parte del presidente Obama el pasado 18 de febrero,vii lo cual fue objeto de una protesta formal de China, que lo consideró como una interferencia en sus asuntos internos, que hería los sentimientos de su pueblo y dañaba los vínculos bilaterales.

No debe movernos a engaño que la Administración Rudd haya sido menos incondicionalidad a Washington que su predecesora, y pensar que por ello subestimaba la trascendencia de su alianza con este —o que esta se hubiera debilitado—, o que se distanció significativamente de las principales posiciones estadounidenses en las relaciones internacionales, o que los “enemigos” de Estados Unidos no hayan seguido siendo sus “enemigos”.

Lo demuestra el hecho de que las tropas australianas hayan permanecido en Afganistán, decisión que fue ratificada por Julia Gillard inmediatamente después de asumir como Primera Ministra de Australia, a pesar de la creciente oposición de la población del país, un 61% de la cual, según una encuesta del pasado mes de junio de Essential Media Communications cree que deben ser retiradas de ese territorio centroasiático.

En cuanto al gigante asiático, tampoco Australia se ha distanciado demasiado de las posiciones en política exterior de Estados Unidos. La acción combinada de la percepción de Canberra acerca de la “amenaza” militar de Beijing y la desproporción entre las fuerzas de ambos Estados, por una parte, y la preocupación australiana por la “amenaza” económica china por la otra,viii poseen el potencial de contrarrestar en alguna medida los efectos de la profundización de sus vínculos económicos, en la adopción de una política más “moderada” que la de Washington en relación con el gigante asiático, y puede convertirse en una eventual fuente de contradicciones con este.

Como resultado, aunque las relaciones políticas entre Australia y China aparentemente se desarrollen en un clima de cordialidad, no están exentas de fricciones, algunas de ellas relacionadas con la apreciación australiana sobre la situación en el Tíbet.

En marzo de 2008, durante su visita a los Estados Unidos, primera escala de la gira de tres semanas realizada poco después de haber asumido el cargo de Primer Ministro, Kevin Rudd aseguró que estaba absolutamente claro que había violaciones de los derechos humanos en ese territorio chino, y que sería apropiado que Beijing comprometiera al Dalai Lama o sus representantes en una serie de discusiones informales sobre posibilidades futuras, cuando se llegara a un arreglo interno allí.ix

Poco después, durante su visita de cuatro días a China en abril de 2008, en un discurso en mandarín dirigido a los estudiantes de la Universidad de Beijing, Rudd precisó que Australia deseaba que la mayoría de los países reconocieran la soberanía de China sobre el Tíbet, pero que también era necesario admitir que existían significativos problemas de derechos humanos allí, lo cual era motivo de preocupación para los australianos.x
De esta forma ha seguido secundando a Estados Unidos en su campaña de descrédito contra Beijing, utilizando el manido pretexto de la supuesta violación por parte de este Estado de los derechos humanos de los habitantes del país.

Asimismo, Australia reconoce la soberanía de China sobre sus provincias occidentales, pero concedió visa para que la líder del Congreso Mundial Uigur, Rebiya Kadeer, asistiera a la proyección de un documental sobre su vida —Ten Conditions of Love, del director australiano Jeff Daniels— en el Festival Internacional de Cine de Melbourne.

Esto motivó la protesta enérgica del Gobierno chino, que la responsabiliza con los incidentes de julio de 2009 en la región autónoma de Xinjiang, los cuales causaron más de cien muertos, y como respuesta suspendió el viaje del Viceministro chino de Asuntos Exteriores He Yafei, para asistir al XL Foro de las Islas del Pacífico, que se celebró en Cairn, entre el 4 y el 6 de agosto de 2009.

Por otra parte, la participación australiana en la conspiración liderada por Washington para satanizar a los Gobiernos de la República Popular Democrática de Corea y la República Islámica de Irán, y en la reciente escalada agresiva contra los mismos, corrobora también la trascendencia que la alianza con los Estados Unidos tuvo para el Gobierno de Kevin Rudd y mantiene para el de Julia Gillard. Este tema será abordado con mayor profundidad en la tercera parte y final de este artículo. (Continuará)

iNOTAS

v Keating, Paul. Rise of China: no cause for alarm . The Sydney Morning Herald.
vi Líder espiritual del Tíbet, que permanece en el exilio desde una sublevación fallida contra las autoridades chinas en 1959. Es considerado por Beijing como un separatista y un traidor.
vii George W. Bush, lo recibió oficialmente en varias ocasiones, la última en octubre de 2007. En esta visita el Dalai Lama recibió la Medalla de Oro del Congreso de los Estados Unidos. Ver: China advierte a EEUU de un 'serio impacto' en sus relaciones si condecora al Dalai Lama. El Mundo.es.

* El autor es Máster en Relaciones Políticas Internacionales y se desempeña actualmente como subdirector editorial del diario cubano Juventud Rebelde. 

Fuente: Rebelion.org


Brasil es un mercado prioritario para el sector energético de Rusia





Brasil constituye uno de mercados clave para la industria energética de Rusia, informaron hoy fuentes del Ministerio de energía de Rusia durante la exposición "Río Petróleo y Gas 2010" que se celebra en la ciudad brasileña.

"Participamos en la muestra, hacemos contactos, intentamos promover nuestra política energética. Queremos crear una imagen positiva de Rusia como país, así como de su pueblo y sus compañías", dijo el jefe de la delegación rusa en la exposición, Stanislav Dorzhinkevich.

En el pabellón de Rusia en "Río Petróleo y Gas 2010" (Rio Oil & Gas 2010) están presentadas compañías como "Zarubezhneft", "Consorcio nacional petrolero" (integrado por las petroleras Rosneft, Lukoil, TNK-BP, Gazprom y Surgutneftegaz), "TMK" y "Silovie mashini".

Según Dorzhinkevich, el mercado brasileño está bastante cerrado ante despliegue de actividades de compañías extranjeras, no obstante últimamente el Gobierno del país ha iniciado una política de apertura en la materia.

"Ahora la política estatal de Brasil está encaminada a la apertura del mercado. Para ello, se aprueban respectivos cambios en la legislación del país. La razón de todo eso es atraer nuevas compañías e inversores hacia el sector de gas y petróleo de Brasil", dijo el funcionario ruso.

Dorzhinkevich destacó la importancia de la participación de empresas rusas en ese tipo de eventos para dar a conocer sus actividades en el exterior.

"Nosotros conocemos nuestras compañías, como Gazprom, Lukoil, Zarubezhneft, Rosneft y otras, también sabemos cuales son sus posibilidades. Aquí no disponen de toda esa información. Por eso promovemos la participación en semejantes exposiciones y abrimos un pabellón en el que nuestras empresas pueden hacer sus presentaciones", concluyó el funcionario.

"Río Petróleo y Gas" es una de las exposiciones más grandes en ese sector para América Latina y el mundo. Este año, el evento cuenta con participación de más de 25 países.

Fuente: RIA Novosti


Rusia afirma que delimitación de aguas con Noruega refuerza régimen jurídico del Ártico





El convenio de delimitación de espacios marítimos y de cooperación en el mar de Barents y en el Océano Glacial Ártico firmado ayer entre Rusia y Noruega contribuirá a la mejora de relaciones bilaterales, conservación del buen ambiente en la región y el reforzamiento del régimen jurídico del Ártico, informaron hoy fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.

"La finalización del proceso de delimitación de la frontera marítima entre Rusia y Noruega contribuirá no solamente al fomento de las relaciones bilaterales, sino también a la mejora de la situación en la región", dice un comunicado de la Cancillería rusa.

Según Moscú, el convenio constituye un importante aporte al reforzamiento del régimen jurídico del Ártico, basado en la Convención de la ONU de 1982 sobre el Derecho del Mar, y ayudará a mantener una atmósfera de paz y colaboración en la zona.

El establecimiento de fronteras de derechos soberanos y jurisdicción de Rusia y Noruega aumenta el grado de estabilidad y transparencia" en las relaciones entre ambos estados y concede un nuevo impulso a la cooperación, especialmente en materia de pesca y explotación de recursos de hidrocarburos, indicó el comunicado del ministerio ruso.

Desde hace más de 30 años Rusia y Noruega sostienen consultas sobre el contencioso fronterizo en el Mar de Barents. El asunto se resuelve por etapas y las decisiones se adoptan sobre cada tramo en concreto.

Así, en 2007 se firmó un acuerdo sobre la delimitación de las aguas en la región de Fiordo-Varanger (nombre noruego) o Golfo Variazhski, (nombre ruso) entre la península rusa Ribachi y la península noruega Varanger.

La suscripción del actual convenio significa un sustancial progreso en las relaciones ruso-noruegas y pone fin a la moratoria de 30 años sobre la explotación de yacimientos de hidrocarburos en la plataforma continental ártica de 175 mil kilómetros cuadrados.

Fuente: RIA Novosti
Heroína afgana en los vuelos que regresan del frente
Narcoguerra

Peacereporter

Traducido por Juan Vivanco

Heroína afgana en los vuelos que regresan del frente. La noticia refuerza la sospecha sobre los intereses económicos reales que hay detrás de la guerra de Afganistán.

La noticia, difundida el lunes por la BBC, de que varios militares británicos y canadienses han sido acusados de transportar heroína a Europa aprovechando la falta de control en los vuelos militares de regreso del frente, no hace más que reforzar la sospecha sobre los intereses económicos reales que hay detrás de la guerra de Afganistán.

El tráfico «militar» de heroína descubierto entre las bases de la OTAN del sur de Afganistán (Helmand y Kandahar) y el aeropuerto militar de Brize Norton (Oxfordshire, Inglaterra), será despachado con la consabida explicación de las «manzanas podridas», del caso aislado que implica a unos pocos individuos.

Pero lo más probable es que sea la punta del iceberg o, mejor dicho, las migajas de un tráfico mucho más importante y organizado que sus principales gestores ―militares y servicios secretos usamericanos― dejan a sus aliados, evidentemente más torpes que ellos a la hora de encubrirlo. 

Hace tan sólo unos meses la prensa alemana había revelado que una de las principales agencias privadas de «contratistas» encargada de la logística de las bases de la OTAN en Afganistán, Ecolog, sospechosa de vínculos con la mafia albanesa, estaba implicada en el tráfico de heroína afgana hacia Kosovo y Alemania.

El año pasado causó sensación la revelación, en el New York Times, de que Walid Karzai, hermano del presidente afgano y principal traficante de droga de la provincia de Kandahar, llevaba varios años a sueldo de la CIA.

«Los militares usamericanos no combaten la producción de droga en Afganistán porque les reporta 50.000 millones de dólares anuales: son ellos quienes transportan la droga al exterior con sus aviones militares, no es ningún misterio» declaraba en el verano de 2009 a Russia Today el general ruso Majmut Garreev.

Ya en 2008 la prensa rusa, basándose en informaciones de los servicios secretos no desmentidas por el embajador de Moscú en Kabul, Zamir Kabulov, revelaba que la heroína sale de Afganistán a bordo de los aviones de carga militares usamericanos rumbo a las bases de Ganci, en Kirguizistán, e Incirlik, en Turquía.

En el mismo periodo un artículo publicado en el diario británico The Guardian se hacía eco de los insistentes rumores sobre la práctica de esconder la droga en los ataúdes que salían por vía aérea de Afganistán con destino a otros países, repletos de heroína en lugar de cadáveres de soldados.

«Las pasadas experiencias de Indochina y Centroamérica ―se leía, también en 2008, en el sitio Huffington Post― sugieren que la CIA podría estar más implicada de lo que ya sabemos en el tráfico de droga afgana. En aquellos dos casos los aviones de la CIA transportaban al extranjero la droga por cuenta de sus aliados locales. Lo mismo podría ocurrir en Afganistán. Cuando se escriba la historia de la guerra, la sórdida implicación de Washington en el tráfico de heroína afgana será uno de los capítulos más vergonzosos».

En 2002 el periodista usamericano Dave Gibson, de Newsmax, citaba una fuente anónima de los servicios secretos de su país según la cual «la CIA siempre ha estado implicada en el tráfico mundial de droga y en Afganistán simplemente está haciendo lo que es su negocio preferido, como ya había hecho durante la guerra de Vietnam».

Según el historiador usamericano Alfred McCoy, principal investigador de la implicación de la CIA en el narcotráfico, en todas las guerras con intervención usamericana de los últimos 50 años (hasta la resistencia antisoviética afgana de los años 80), el principal objetivo de la ocupación de Afganistán era reanudar la producción de opio, inopinadamente prohibida el año anterior por el mulá Omar con la esperanza de ganarse el reconocimiento internacional.

Los hechos y el sentido común parecen confirmar la tesis de McCoy: tras la invasión de 2001, la producción y distribución del opio afgano (y de la heroína) se recuperaron hasta alcanzar niveles nunca vistos, pulverizando en pocos años las cifras de la época talibana; mientras tanto los ejércitos de EEUU y la OTAN siempre han evitado comprometerse en la lucha contra el narcotráfico y han seguido respaldando a los señores locales de la droga.

Cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿Por qué los aparatos militares y de inteligencia usamericanos, que en teoría se encargan de la seguridad nacional e internacional, están tan interesados, desde hace decenios, por el control del narcotráfico? ¿Por la venalidad de sus vértices corruptos? ¿Con el fin de recaudar fondos para operaciones encubiertas? ¿No habrá detrás de esto algo más estratégico y sistémico que, en última instancia, también esté relacionado con la seguridad?

El director general de la oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (ONUDD), Antonio Maria Costa, contestó implícitamente a esta pregunta cuando declaró que los enormes capitales generados por el reciclaje de los ingresos del narcotráfico son la savia vital que garantiza la supervivencia del sistema económico usamericano y occidental en los momentos de crisis.

«La mayor parte de las ganancias del tráfico de droga, un volumen impresionante de dinero, se incorpora a la economía legal con el reciclaje» afirmaba Costa en enero de 2009. «Esto significa introducir capital de inversión, fondos que terminan también en el sector financiero, que se encuentra bajo una evidente presión [a causa de la crisis financiera global]»

«El dinero procedente del narcotráfico es actualmente el único capital líquido de inversión disponible» proseguía el director de la ONUDD. «En 2008 la liquidez era el problema principal del sistema bancario, de modo que este capital líquido se ha convertido en un factor importante. Al parecer los créditos interbancarios se han financiado con dinero procedente del tráfico de droga y otras actividades ilícitas. Por supuesto es difícil de demostrar, pero hay indicios de que cierto número de bancos se han salvado de este modo.»

Fuente: Rebelion.org


Boeing y Space Adventures van a cooperar en materia del turismo espacial





Las empresas estadounidenses Boeing y Space Adventures anunciaron la firma de un acuerdo de corporación en materia del turismo espacial.

 "No queremos limitarnos a los viajes de astronautas a la ISS (sigla en inglés de Estación Espacial Internacional", explicó Brewster Shaw, jefe de la división de exploraciones espaciales en Boeing. El ejecutivo, citado por la agencia UPI, recordó que "apenas 500 de un total de 6 o 7 mil millones de personas visitaron la órbita", calificó de "insuficiente" este número y dijo que la intención de ambas empresas es "brindar tal oportunidad a más gente".
Mediante el acuerdo, Space Adventures promoverá en el mercado las plazas turísticas a bordo de Boeing Crew Space Transportation-100 (CST-100), la aeronave diseñada para volar a la ISS y, en el futuro, otras estaciones espaciales.

Por ahora se ignora el precio de tales billetes pero ambas partes afirmaron que será "competitivo" ante lo que cuesta ahora un viaje turístico a bordo de la nave espacial rusa Soyuz.

El canadiense Guy Laliberté, último turista espacial que visitó la ISS en octubre pasado, desembolsó alrededor de 40 millones de dólares por el viaje a la órbita.

Fuente: RIA Novosti


Canadá reafirma sus pretensiones sobre la cordillera submarina Lomonosov en el Ártico





El ministro de Asuntos Exteriores de Canadá, Lawrence Cannon, reafirmó durante una visita a Moscú las pretensiones de Ottawa sobre la cordillera submarina Lomonosov, en el Ártico, reivindicada también por Rusia, escribe hoy Rossiyskaya Gazeta.

En el Ártico "hay sectores que nos pertenecen a nosotros y donde nuestra plataforma continental debería expandirse, por ejemplo, la cordillera Lomonosov que es una continuación de nuestro territorio", declaró Cannon al pronunciar ayer un discurso en la Academia Diplomática de Rusia.

Agregó que Canadá planea presentar la respectiva reclamación a la ONU, antes de 2013.

El canciller canadiense, quien debe entrevistarse hoy con su homólogo ruso, Serguei Lavrov, aseguró que no ve ninguna amenaza externa en el Ártico. Sin embargo, Rossiyskaya Gazeta recuerda que Canadá terminó recientemente la construcción de dos bases militares en esta región y celebró allí un simulacro en agosto pasado.

"Con este trasfondo, no suena del todo convincente la promesa del ministro de defender los intereses nacionales exclusivamente a través del diálogo"; señala el periódico.

Fuente: RIA Novosti
16 de Septiembre de 2010
 
Microsoft tildó de "propaganda" la promoción del software libre
El presidente de Microsoft Latinoamérica, Hernán Rincón, exhortó a las autoridades de la región a que dejen el desarrollo de software en manos privadas y tildó de "propaganda" las campañas de IBM, Google y Oracle a favor del "código abierto".
 
por EFE

Hernán Rincón, presidente de Microsoft Latinoamérica, manifestó su oposición a que los gobiernos apoyen el software libre con código abierto. Para el ejecutivo, esto no mejorar la vida de los ciudadanos.

El directivo colombiano aseguró que, aunque "respeta" las decisiones de los gobiernos, éstos "deberían dedicarse a mejorar la vida del ciudadano" y no a la informática, en especial alusión a la popularización en Brasil de programas de "código abierto" impulsada por el sector público.

"El único problema es que cuando desarrollas basándote sólo en 'software libre' tienes que hacer productos gratuitos y es muy difícil gestionar una empresa de esa forma", explicó Rincón en un encuentro con periodistas latinos hoy en la sede de Microsoft en Seattle con pretexto del lanzamiento de Internet Explorer 9.

El ejecutivo, no obstante, reconoció las bondades del "código abierto" con el que coexisten "sin problemas".

"Se han hecho cosas que nos han gustado y Linux estará siempre", comentó Rincón, quien luego dudó sobre la capacidad de esos sistemas para llevar el peso de los avances tecnológicos.

"El mundo se mueve por innovación", indicó Rincón, quien aseguró que Microsoft "continuará invirtiendo fuertemente en Latinoamérica en el futuro" al tiempo que ironizó con el interés de sus competidores en apelar al "software libre".

"Cuando no puedes innovar y no puedes tener tus propios sistemas operativos entonces te declaras 'abierto'. '¡Ah! como no puedo competir con Microsoft voy a algo que es gratis para disfrazar mi incompetencia'", afirmó Rincón quien tildó de "propaganda" las campañas de sus rivales "IBM, Google y Oracle" en ese sentido.

"Cuando les interesa hablan de Linux y todas esas cosas, pero eso lo usan para su beneficio porque por ejemplo IBM no hace dinero con el sistema operativo, sino con los servicios que proveen a los que lo usan", manifestó.

Rincón destacó el impacto económico de Microsoft en América Latina donde, según un estudio realizado en 2009 por la compañía de análisis International Data Corp (IDC), por cada dólar ingresado por el gigante tecnológico en la región las compañías asociadas a su tecnología ganaron una media de 12 dólares.

"Vemos muchas oportunidades en Latinoamérica", señaló Rincón quien señaló que la demanda de IT en el área se ha multiplicado durante los últimos años.

"Este año se venderán entre ordenadores y teléfonos móviles más de 50 millones de aparatos nuevos. Eso es genial para todos", aseguró.

Según sus datos, actualmente hay 500 millones de personas en América Latina que poseen un teléfono móvil, diez veces más que en 2005 y la accesibilidad a los servicios de Internet ha mejorado considerablemente desde hace 5 años gracias a la inversión de las compañías de telecomunicaciones en redes 3G.

"El 72 por ciento de todos los latinoamericanos tienen un celular", explicó Rincón quien, a pesar del crecimiento exponencial de venta de nuevos dispositivos en el área, considera que las tasas excesivas ralentizan en el proceso de renovación tecnológica de los consumidores en algunos países.

"Hoy todos los productos de cualquier empresa son accesibles instantáneamente en todo el mundo pero hay cosas que se pueden interponer en esto. Importar una consola Xbox a Brasil cuesta 1.000 dólares mientras que su precio en México ronda los 200 dólares", afirmó.

Estos impuestos repercuten en que finalmente solo unas "élites de consumidores globales" tengan acceso en un primer momento a las novedades tecnológicas. 
 
Fuente: MDZ Online

Motores híbridos: seis para triunfar

Toyota mantiene su apuesta por los vehículos con energía combinada y anuncia otros seis modelos para 2012. 

jueves, 16 de septiembre de 2010
Motores híbridos: seis para triunfar
Prius marca tendencia. El más vendido en 2009 y 2010 en el país oriental.

La mayor automotriz del mundo, Toyota, presentará antes de que termine el próximo año seis nuevos modelos de vehículos híbridos, a la espera de un aumento en la demanda mundial de este tipo de autos ecológicos.

Si bien el lanzamiento será a nivel mundial, estará orientado a mercados como el japonés o el estadounidense, donde este tipo de propulsión que combina combustibles tradicionales con energía eléctrica ha conseguido un importante éxito de ventas, especialmente con la presentación del último Prius en la primavera de 2009.

El pasado año, el Toyota Prius se convirtió en Japón en el primer híbrido que se proclamaba número uno en el ránking anual de ventas, un liderazgo que ha mantenido en lo que va de 2010 gracias a las ayudas del Gobierno a la compra de coches ecológicos, que finalizaron este mes.

Además del aumento en la demanda mundial de híbridos, Toyota espera una mayor competencia de fabricantes como Nissan o General Motors, que hasta ahora apostaron por motores exclusivamente eléctricos.

Según indicó un portavoz, los nuevos lanzamientos de Toyota serán tanto de modelos nuevos y exclusivamente híbridos, como de versiones con motores eléctricos y de nafta de vehículos ya existentes. Uno de los modelos de esta hornada de nuevos híbridos será el Lexus CT200h, un compacto de la marca de lujo de Toyota, que saldrá a la venta el próximo año.

Por otro lado, Toyota está trabajando en el desarrollo de vehículos eléctricos con la estadounidense Tesla. El plan es presentar en el Salón del Automóvil de Los Ángeles de noviembre el resultado de esta cooperación.

Fuente: Los Andes Online

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Zapatero descartó una retirada unilateral de tropas en Afganistán

Advirtió que los soldados españoles permanecerán hasta que la situación del país "deje de suponer una amenaza"

Miércoles 15 de setiembre de 2010
 
Zapatero descartó una retirada unilateral de tropas en Afganistán
Foto Reuters

España no se retirará unilateralmente de Afganistán, como han hecho Holanda y Canadá, sino que permanecerá en el país asiático hasta que los aliados de la OTAN decidan conjuntamente la salida de las tropas internacionales, aseguró el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. 

Las tropas españolas se mantendrán en suelo afgano hasta que la situación del país "deje de suponer una amenaza para la comunidad internacional y para los españoles", manifestó Zapatero en el Congreso de los Diputados, donde compareció para informar sobre Afganistán.

Zapatero no puso fecha a un posible repliegue, ni siquiera aproximada. "Un calendario con certeza es prematuro" en este momento, dijo. El jefe del Ejecutivo español admitió que la misión en Afganistán "no puede tener duración indefinida". Debe concluir "cuanto antes", dijo, pero hasta que eso pueda ocurrir, España mantendrá su "compromiso firme e inequívoco".

La muerte en un atentado de dos guardias civiles españoles y su intérprete de origen iraní y nacionalidad española el pasado 25 de agosto reabrió en España el debate sobre la permanencia allí de sus efectivos, 1500 actualmente enmarcados en la ISAF, la misión que comanda la OTAN.

El jefe del Ejecutivo socialista español informó hoy en el Congreso de que han sido detenidas cuatro personas relacionadas con el ataque terrorista, en el que un conductor de la policía afgana abrió fuego contra los españoles. Desde que se inició la misión española en ese país, en 2002, han muerto 93 españoles.

El líder de la oposición, Mariano Rajoy, volvió a criticar a Zapatero por no "llamar a las cosas por su nombre". Su formación, el conservador Partido Popular (PP), apoya la presencia de tropas españolas en suelo afgano, pero ha pedido siempre que el Ejecutivo socialista reconozca la situación de "guerra" en la que se encuentra. "Todo el mundo dice que lo de Afganistán es una guerra", manifestó Rajoy. "Todos los que están allí lo dicen, salvo usted", le reprochó.

Zapatero, sin embargo, sigue resistiéndose a calificar de misión de guerra la que realizan los soldados españoles. El gobierno habla siempre de "misión humanitaria" y "misión de paz". Lo más que llegó hoy a decir el jefe del Ejecutivo es que los soldados "trabajan en un escenario bélico, de conflicto, de violencia y muy peligroso".

Los partidos de izquierda sentados en el Congreso, con excepción del Partido Socialista (PSOE) de Zapatero, pidieron al Ejecutivo un calendario de retirada del país asiático. "La situación actual es insoportable", dijo el portavoz de Izquierda Unida (IU), Gaspar Llamazares. 

Fuente: lanacion.com
ARGENTINA RECIBIÓ EQUIPAMIENTO PARA MEDIR EL OZONO EN LA ESTRATÓSFERA


foto El Ministerio de Defensa informa que la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) ha donado un radiómetro de ondas milimétricas para medir perfiles de ozono en la estratósfera, cuyo valor asciende a un millón de dólares. Esta donación se logró a través de un convenio firmado entre las universidades Nacional de la Patagonia Austral y japonesa de Nagoya, una de las más prestigiosas de ese país.

El equipo donado será el único en Sudamérica y representa un importante aporte para los proyectos que estudian el cambio climático, particularmente la emisión de ondas que emiten las moléculas de ozono. También se podrá medir el vapor de agua en esas alturas.

El equipamiento permite mediciones entre 30 y 80 Km de altura y será instalado próximamente en el Observatorio que dispone el Centro de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF), dependiente del Ministerio de Defensa, ubicado en el predio de la Base de la Fuerza Aérea en Río Gallegos, Santa Cruz.

La JICA es un organismo dependiente del Gobierno del Japón, que ejecuta los programas de cooperación técnica en base a solicitudes de los países que están en vías de desarrollo. Estos programas se desarrollan en base al Convenio de Cooperación Técnica firmados entre ambos gobiernos en el año 1979 (y ratificado por ley en 1981) y contemplan: recepción de becarios en Japón, implementación de proyectos de cooperación técnica, envío de expertos y voluntarios, entre otros.

Buenos Aires, 14 de septiembre de 2010
 
Fuente: http://www.mindef.gov.ar/


Delegación de Brasil visita Ucrania para potenciar la cooperación militar y espacial





Una delegación militar de Brasil visitará Ucrania del 15 al 17 de septiembre para abordar temas de cooperación en las esferas técnico-militar y espacial, informó hoy el Ministerio de Defensa ucraniano.

 "Al término de las negociaciones los ministros de Defensa de Ucrania y de la República Federal de Brasil prevén suscribir un acuerdo de cooperación en la esfera de Defensa", dice un comunicado de la cartera ucraniana.

 Según la entidad, la delegación brasileña visitará la fábrica estatal Instituto Central de Diseño, en la ciudad de Dnepropetrovsk, en el que se hará la presentación de un proyecto relacionado con los cohetes Ciclón-4.

 Los Ciclón-4, los portadores más modernos y potentes producidos por la industria espacial ucraniana, serán lanzados desde la base brasileña de Alcántara, junto a la línea del ecuador.

 Las negociaciones concernientes al "Ciclón-4" comenzaron el año pasado durante la visita de Estado que hizo a Ucrania el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

 En esa ocasión, las partes acordaron los asuntos principales referentes a la  cooperación espacial con metas a realizar en  2012 el primer lanzamiento del cohetes Ciclón-4 desde Alcántara.

 Además, Brasil ha mostrado interés en comprar a Urania o crear conjuntamente carros blindados, y también es posible que ambos países acuerden programas de cooperación para la construcción y reparación de barcos.

Fuente: RIA Novosti
Los 'biopiratas' pescan gratis el ADN del océano



Científicos españoles exigen un marco legal para acabar con una práctica que genera unos 2.000 millones de euros anuales. Las oficinas de patentes de todo el mundo ya han admitido el registro de más de 4.900 genes marinos 

Mientras los piratas de las costas de Somalia acaparan los titulares, otros bandidos del mar surcan las aguas internacionales fuera de los focos. Son empresas y organizaciones científicas con un ánimo de lucro mucho mayor que el de los señores de la guerra africanos. Su objetivo no son los cruceros turísticos, ni los buques de carga, ni los atuneros, sino los genes de organismos marinos que se convierten en propiedad del primero que describe su función. Ya hay al menos 4.900 patentes de estas secuencias de ADN. El interés por hacerse con este tesoro oculto bajo el océano es tal que el número de especies marinas con genes patentados crece un 12% cada año, a un ritmo diez veces superior que la descripción de especies desconocidas. Los biopiratas no quieren descubrir la biodiversidad del planeta, quieren patentar sus genes. Y no hay ningún mecanismo de control que ponga coto al pillaje.

La voz de alarma la han dado dos investigadores españoles del CSIC en el último número de la revista PNAS. Sus datos, obtenidos gracias a un rastreo exhaustivo de la base de secuencias genéticas GenBank, coordinada por el Instituto Nacional de Salud de EEUU, demuestran que el saqueo de los océanos va más allá de la sobrepesca de tiburones y alcanza las cadenas de ADN que flotan en el agua.

Según uno de los autores del estudio, Carlos Duarte, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea), estas 4.900 patentes de genes generaron en 2007 unos ingresos de 2.000 millones de euros para sus dueños. Y registrar un gen y su función en una oficina de patentes cuesta unos 1.500 euros. No es necesario mencionar ni el lugar de procedencia del gen ni el ser vivo al que pertenece. Para los investigadores, esto es "una puerta abierta a los piratas".

El trabajo de los españoles es una llamada a los políticos para que revisen de manera urgente los objetivos de las áreas marinas protegidas, para incluir también "la protección de los recursos genéticos marinos y enfrentarse a problemas emergentes como la biopiratería y el reparto de los beneficios", según explican ellos mismos.

Calamares más blandos

Su apelación tiene "un punto egoísta", como admite el propio Duarte. Los investigadores zarparán en diciembre para emprender una de las mayores aventuras científicas de lo que va de siglo, la expedición Malaspina 2010, coordinada por el CSIC. Durante nueve meses circunnavegarán el planeta y esperan recoger más de 60 millones de genes. Muchos serán perfectamente inútiles, pero otros valdrán millones de euros, como ya ocurre.

Los autores ponen ejemplos. Un gen procedente de una bacteria marina codifica una proteína que se utiliza para fabricar biocombustible a partir de maíz. Sus dueños obtienen 150 millones de dólares al año en concepto de propiedad industrial. La industria alimentaria también se ha subido al tren y emplea genes de bacterias marinas para producir leche sin lactosa. O para digerir las escamas del pescado que se enlatará en conservas o hacer que los calamares sean más blandos. Y todos estos genes, hoy, son del primero que los pille. En el mar o en la base de datos GenBank.

Robos de genes

Los investigadores que secuencien un gen deben enviarlo a este archivo de ADN. Sólo si conocen su función pueden patentarlo. A finales de la década de 1990, el Instituto Francés de Investigación Marina (Ifremer), según recuerda Duarte, publicó la descripción del gen de una arqueobacteria de un volcán submarino que codificaba una polimerasa, una proteína muy utilizada en los laboratorios de genética de todo el mundo. El Ifremer no la registró, pero un investigador de EEUU la vio en GenBank y la patentó. Ahora el centro francés tiene que pagar para usarla.

Ni la Ley del Mar ni la Convención para la Diversidad Biológica dicen nada sobre este atraco al patrimonio mundial en los océanos. "En aguas internacionales la gente hace lo que le da la gana, porque la legislación lo permite", resume Jesús María Arrieta, también del Imedea y principal autor del estudio. "Hemos pescado hasta acabar con las existencias de todo lo que se mueve y haremos lo mismo con cualquier otra cosa que dé beneficios económicos, como los genes marinos", añade.

El primer paso hacia una regulación podría llegar en la próxima Cumbre de Biodiversidad de Naciones Unidas, que tendrá lugar en Nagoya (Japón) del 18 al 29 de octubre. Dos bloques de países se verán allí las caras. Por un lado, los industrializados, liderados por EEUU y la UE, que "quieren dejar las cosas como están: el primero que llega se lo lleva", según Arrieta. En el otro bando, los países en vías de desarrollo, que no tienen tecnología para competir y creen que los secretos de los organismos marinos deberían ser de todos.
Jueces antipatentes

Arrieta y Duarte, junto a la tercera autora del estudio, Sophie Arnaud-Haond, del Ifremer, abogan por una vía intermedia: que los recursos genéticos del océano se administren como los recursos minerales del fondo marino, a través de un organismo de Naciones Unidas que obligue a los explotadores a compartir los beneficios con la comunidad internacional.

La situación es insostenible. La propia expedición Malaspina 2010 se ha encontrado con países, sobre todo de Latinoamérica, que no se fían de las intenciones de los científicos españoles y han puesto trabas a que recojan muestras de agua en sus costas. Además, el modelo actual de premiar al primero que llegue ha estallado con los genes humanos. Las oficinas de patentes de todo el mundo han registrado más de cinco millones de secuencias de ADN. La mayor parte pertenece a las personas, a sus patógenos o a animales de laboratorio. En marzo de este año, un juez de EEUU tumbó la patente sobre dos genes humanos, relacionados con el cáncer de mama y de ovarios, que estaba en manos de la empresa biotecnológica Myriad Genetics. Según la sentencia, la patente era un freno a la investigación de estos tumores. Ahora, la Justicia de EEUU tiene mucho trabajo por delante. Las empresas estadounidenses se han hecho con los derechos del 20% del genoma humano. Y en breve harán lo mismo con el ADN de los océanos.

Cifras
  • 65% del mar, sin ley 
  • Las aguas internacionales, al margen de la jurisdicción de los países, suponen el 65%de la superficie oceánica. 
  • 0,7% aguas protegidas 
  • Las áreas marinas protegidas apenas ocupan un 0,7% de los mares del planeta. 
  • 55% ‘farmagenes' 
  • El 55% de los genes marinos patentados tiene una aplicación farmacológica.
http://www.publico.es/ciencias/336497/biopiratas/pescan/gratis/adn/oceano

Fuente: Rebelion.org