viernes, 6 de junio de 2025

Tiembla la NASA: la pelea entre Musk y Trump pone en peligro el programa espacial de EE.UU.

Tiembla la NASA: la pelea entre Musk y Trump pone en peligro el programa espacial de EE.UU.



Donald Trump y Elon Musk están en guerra: este jueves, los magnates comenzaron a criticarse públicamente a través de las redes sociales e incluso el CEO de SpaceX sugirió que Trump estaría dentro de los archivos de Jeffrey Epstein sobre tráfico de menores. Pero, más allá de esas cuestiones, la realidad es que el cruce entre los multimillonarios podría poner de cabeza a la NASA.

Como presidente de Estados Unidos, Trump podría cancelar los contratos gubernamentales de SpaceX por valor de aproximadamente US$ 22.000 millones.

Por el momento, la noticia no está confirmada, aunque Musk, lejos de sacar el pie del acelerador, dijo que su compañía espacial “comenzará a desmantelar su nave espacial Dragon de inmediato”. Sin embargo, horas después pareció retractarse.

La cápsula Dragon de SpaceX es la única nave espacial estadounidense capaz de enviar astronautas hacia y desde la Estación Espacial Internacional.

La NASA ha confiado en la nave espacial desde 2020 en virtud de un contrato con SpaceX por valor de US$ 5.000 millones. Sacar a Dragon del servicio probablemente interrumpiría el programa de la estación espacial, que involucra a docenas de países.



Trump vs Musk: Más problemas para la NASA

Pero la cooperación entre la NASA y SpaceX no termina ahí: la empresa de Musk está construyendo el Starship, uno de los cohetes con el que la agencia planea enviar astronautas a la Luna nuevamente.

SpaceX ha ganado contratos por valor de US$ 15.000 millones de la NASA, ya que la agencia también coloca muchas de sus cargas útiles científicas y satélites en el cohete Falcon 9 de la compañía.

En el Pentágono, el negocio de lanzamiento de cohetes de SpaceX también es crucial para poner satélites de seguridad nacional en el espacio. Además, la unidad de satélites militares de SpaceX está construyendo una enorme constelación de espías en órbita para una agencia de inteligencia de Estados Unidos.

El cruce entre Trump y Musk se da pocos días después de que se confirmara que Jared Isaacman, aliado de Musk, no dirigirá la NASA porque era “totalmente demócrata”. La afirmación de Trump fue en referencia a los informes de que Isaacman había donado a los demócratas.



Steve Bannon le pidió a Donald Trump que deporte a Elon Musk y "tome el control de SpaceX"
El exasesor y actual consejero no oficial del mandatario se metió de lleno en la pelea con el multimillonario. Lo acusó de ser "inmigrante ilegal" y pidió expropiar la empresa aeroespacial.


Steve Bannon y Elon Musk.

Steve Bannon, consejero no oficial de Donald Trump, se metió de lleno en la pelea pública que se desató este jueves entre el presidente de Estados Unidos y Elon Musk. Según dijo, le pidió al mandatario que "investigue y deporte" al multimillonario nacido en Sudáfrica ya que está convencido de que es "un inmigrante ilegal". Además, afirmó que el jefe de Estado debería "firmar un decreto y tomar el control de SpaceX esta misma noche".

Musk y Trump rompieron su alianza política y desataron una catarata de acusaciones cruzadas en las redes sociales. El quiebre se formalizó cuando el billonario reposteó en X un pedido de juicio político contra el republicano y propuso que sea reemplazado por el vicepresidente J.D. Vance. A la publicación, Musk agregó un escueto pero contundente: “Yes”.

El conflicto escaló rápidamente. Según informó prensa estadounidense, Trump, durante una reunión con el canciller alemán, expresó estar “muy decepcionado con Musk” por no haber reducido el gasto a través de DOGE y sugirió que podría cancelar todos los contratos gubernamentales de SpaceX y Starlink. “La forma más fácil de ahorrar miles de millones es cortar los subsidios a Elon”, escribió en su red Truth Social. Musk respondió en tiempo real: “Adelante, haceme el día”, le dijo y fue más allá al insinuar que Trump figura en los archivos no publicados del caso Jeffrey Epstein, lo que —según el empresario— explicaría la falta de transparencia de la Casa Blanca sobre ese escándalo.

Bannon pidió investigar el "estatus migratorio" de Elon Musk para deportarlo

Bannon, estratega político, referente de la ultraderecha y otrora jefe del sitio Breitbart News, aprovechó la ruptura consumada esta jornada para profundizar su enemistad manifiesta con el dueño de Tesla, a quien tiempo atrás tildó de "racista" y "un tipo muy malvado" que "debería volver a Sudáfrica". "¿Por qué tenemos sudafricanos blancos, las personas más racistas de la tierra, haciendo cualquier comentario sobre lo que sucede en Estados Unidos?", se había preguntado en aquel momento Bannon.

Hoy, en una entrevista con The New York Times, retomó la diatriba contra Musk. “Deberían iniciar una investigación formal sobre su estatus migratorio, porque estoy convencido de que es un inmigrante ilegal y debería ser deportado de inmediato”, disparó el banquero y exasesor del presidente Trump durante su primer mandato.

Las compañías de Musk, principalmente SpaceX ligada a la industria aeroespacial, han recibido miles de millones de dólares en contratos federales de parte de numerosas agencias estatales a lo largo de los años, según informó el diario estadounidense, y en 2023, los demócratas le prometieron u$s3.000 millones a sus empresas en casi 100 contratos distintos con 17 agencias federales.

En otra entrevista, Bannon dijo esta tarde que el mandatario debería avanzar con la aplicación de una ley que le permitiría quitarle el control de la compañía aeroespacial a Musk. “Creo que la medida que el presidente Trump debería tomar de inmediato, cuando amenaza con retirar uno de los grandes programas de SpaceX, el presidente Trump, esta noche, debería firmar una orden ejecutiva exigiendo que se aplique la Ley de Producción de Defensa en SpaceX y tome el control de la empresa antes de la medianoche”, dijo.

La ruptura de Donald Trump y Elon Musk

La ruptura entre Trump y Musk se consumó pocos días después de una despedida privada en el Despacho Oval en la que el Presidente le entregó al empresario una llave simbólica en reconocimiento por su gestión al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE).

El detonante de la separación habría sido la reversión de los créditos fiscales a vehículos eléctricos, una medida que afecta directamente a Tesla. Se sumó también el proyecto económico que Trump impulsa —denominado “Enorme y Hermoso Proyecto de Ley”— fue uno de los catalizadores de la separación ya que generó fuertes críticas por parte de Musk, quien lo calificó de “repugnante abominación” y advirtió que aumentaría el déficit.

Trump contraatacó retirando la nominación de Jared Isaacman, impulsado por Musk para dirigir la NASA, y lo calificó como “un absoluto demócrata”. Tras el cruce, las acciones de Tesla cayeron más del 10%, sumando tensión al escenario. Musk, lejos de recular, afirmó: “Sin mí, Trump habría perdido la elección. Qué ingratitud”. La disputa entre dos de las figuras más influyentes del mundo se convirtió en una guerra abierta en redes sociales, que deja interrogantes sobre el futuro político y financiero de ambos.



Así es como la seguridad nacional de EE. UU. se ha vuelto dependiente de SpaceX
Una amarga disputa entre Trump y Musk sirve como recordatorio de cuán importante se ha vuelto SpaceX para el ejército y las agencias federales de Estados Unidos.
por Joseph Trevithick, Tyler Rogoway


Imágenes HUM/Universal Images Group a través de Getty Images

La abierta disputa entre el presidente Donald Trump y Elon Musk, quienes hasta hace poco eran amigos cercanos y aliados políticos, ha puesto especialmente de manifiesto la enorme dependencia que el gobierno estadounidense, y en especial las fuerzas armadas estadounidenses, ha adquirido de SpaceX. Ayer, Trump insinuó la posibilidad de cancelar contratos y subsidios a empresas propiedad de Musk. Musk, en parte, respondió amenazando con recortar algunas de las obras gubernamentales más importantes de SpaceX, de lo que posteriormente se retractó.

“La manera más fácil de ahorrar miles de millones de dólares en nuestro presupuesto es cancelar los subsidios y contratos gubernamentales de Elon Musk”, escribió Trump hoy en su plataforma Truth Social. “¡Me sorprendió que [el expresidente Joe] Biden no lo hiciera!”.

Musk ha estado atacando cada vez más las políticas de Trump en los últimos días en X, principalmente por la amplia propuesta de ley presupuestaria y fiscal llamada "Big Beautiful Bill" (Gran y Hermosa Ley). La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) ha estimado que, de promulgarse, la ley añadirá 2,4 billones de dólares al déficit federal. Tras la toma de posesión de Trump en enero, Musk se incorporó como funcionario gubernamental especial, aparentemente para liderar una iniciativa de reducción de gastos conocida como el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE). Musk dejó públicamente ese cargo la semana pasada.


Elon Musk, a la izquierda, estrecha la mano del presidente Donald Trump en la Oficina Oval el 30 de mayo de 2025. Kevin Dietsch/Getty Images

"A la luz de la declaración del presidente sobre la cancelación de mis contratos gubernamentales, @SpaceX comenzará a desmantelar su nave espacial Dragon de inmediato", escribió Musk posteriormente en X.

"Buen consejo. Vale, no desmantelaremos a Dragon", escribió Musk más tarde en respuesta a otro usuario en X que le había advertido que no se precipitara.

Dragon es una familia de cápsulas espaciales que dan soporte a la Estación Espacial Internacional (EEI) y actualmente es el único vehículo estadounidense fiable para que los astronautas realicen dicho viaje. Es una capacidad absolutamente crucial para la NASA, especialmente porque las relaciones con los rusos, que también ocupan la estación, se han deteriorado desde la invasión de Ucrania.

En general, queda por ver qué medidas tomará o no Trump, o cómo responderá Musk. Cualquier medida de represalia se vería afectada también por diversos factores legales y de otra índole.

Si la administración Trump decide cancelar acuerdos con SpaceX, en particular, esto podría tener graves consecuencias para la seguridad nacional de EE. UU., y en especial para el aparato militar y de inteligencia estadounidense, que depende en gran medida de la empresa para lanzamientos espaciales y servicios de comunicaciones espaciales. Además, se sabe que la compañía trabaja en capacidades de detección espacial únicas y secretas para el gobierno estadounidense y se espera que desempeñe un papel importante en la iniciativa de defensa antimisiles Golden Dome de Trump. Como se mencionó anteriormente, la familia de naves espaciales Dragon de SpaceX también es absolutamente esencial para las operaciones espaciales de la NASA.

Acceso al espacio

Hoy en día, SpaceX es, con diferencia, el principal proveedor de lanzamientos espaciales a nivel mundial, dominando el mercado de acceso orbital. El año pasado, la compañía realizó 134 lanzamientos orbitales con sus cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy, más que cualquier otra compañía en el mundo en conjunto, según un informe de enero de SpaceNews. Los lanzamientos de SpaceX representaron la impresionante cifra del 84 % del total de satélites puestos en órbita en 2024, según el centro de estudios American Enterprise Institute (AEI).

La enorme participación de SpaceX en el mercado global de acceso espacial se refleja en los contratos con el ejército estadounidense. Tan solo en abril, el Comando de Sistemas Espaciales (SSC) de las Fuerzas Espaciales de EE. UU. anunció que le había otorgado a SpaceX un nuevo contrato por un valor cercano a los 6 mil millones de dólares para 28 lanzamientos. En ese momento, United Launch Alliance (ULA), una empresa conjunta de Boeing y Lockheed Martin, y Blue Origin, fundada por Jeff Bezos de Amazon, también recibieron contratos por un valor cercano a los 5400 millones de dólares (para 19 lanzamientos) y 2400 millones de dólares (para siete lanzamientos), respectivamente. Estos contratos también destacan el coste por lanzamiento significativamente menor que ofrece SpaceX en comparación con sus competidores actuales, ayudado en gran medida por el uso de cohetes propulsores reutilizables. Esta enorme diferencia de coste significa que los servicios de SpaceX solo son reemplazables, en lo que respecta a la planificación y el presupuesto de lanzamientos a largo plazo, a un precio mucho más alto.

Una parte particularmente importante de los lanzamientos de SpaceX se destina a la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO), que formalmente forma parte del Departamento de Defensa, pero también mantiene una estrecha relación con la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Como principal brazo de inteligencia satelital de Estados Unidos, la labor de la NRO es clave para la seguridad nacional y extremadamente sensible. Su existencia no se reconoció públicamente hasta 1992. Los Falcon 9 de SpaceX se han utilizado en cinco lanzamientos para la NRO este año. Esto se suma a los seis lanzamientos realizados para la oficina el año pasado.

Además de los satélites espías, el ejército estadounidense ha utilizado cohetes SpaceX para lanzar otros tipos de cargas útiles a la órbita, incluidos los secretos minitransbordadores espaciales X-37B.

Además de los servicios de lanzamiento espacial más tradicionales que SpaceX presta al ejército estadounidense, la compañía también ha estado trabajando con la Fuerza Aérea y la Fuerza Espacial en los últimos años en la posibilidad de enviar carga, e incluso personal, rápidamente de un lugar a otro en la Tierra vía espacial. La Starship de SpaceX , una plataforma reutilizable de dos etapas a órbita (TSTO) en desarrollo principalmente para aplicaciones espaciales más allá de la Tierra, se ha planteado como una opción potencial para esta propuesta de misión "Rocket Cargo". Esto también pone de manifiesto un mayor interés del ejército estadounidense en posibles capacidades espaciales suborbitales.


Una prueba de la nave espacial Starship de SpaceX. SpaceX

Comunicaciones basadas en el espacio

Paralelamente a su creciente dominio en el mercado de lanzamiento espacial, SpaceX Starlink se ha consolidado como un referente en el sector de internet y comunicaciones por satélite en los últimos años. Las fuerzas armadas estadounidenses se han convertido en un importante usuario de Starlink, así como de su versión más segura, Starshield, enfocada en el gobierno.

“No creo que se puedan dar 10 pasos sin tropezar con una terminal Starshield”, declaró Mark Kitz, jefe de la Oficina Ejecutiva del Programa de Comando, Control, Comunicaciones y Redes (C3N) del Ejército de EE. UU., en la conferencia TechNet Augusta de la AFCEA 2024, según Defense News. “Diría que el Ejército está muy comprometido con las constelaciones de satélites pLEO [proliferación de constelaciones en órbita baja terrestre] y Starshield”.


Un marine estadounidense instala una antena Starlink en el buque base de expedición USS Lewis B. Puller. Fuerza de Tarea 51/5.ª Expedición de Marines del Cuerpo de Marines de EE. UU.

Kitz se refería específicamente a su experiencia en un reciente evento culminante del Proyecto Convergencia del Ejército. Desde 2020, el servicio ha utilizado estos eventos para probar, integrar e interconectar sistemas y capacidades nuevos y mejorados en condiciones operativas cada vez más representativas, como parte de sus iniciativas de modernización más amplias.

Más allá de las terminales terrestres básicas, las capacidades de Starlink/Starshield se han integrado cada vez más en aeronaves y buques de guerra militares estadounidenses, incluyendo los nuevos helicópteros presidenciales VH-92 Patriot del Cuerpo de Marines y el portaaviones USS Abraham Lincoln de la Armada. La red espacial puede utilizarse para diversas tareas militares cotidianas, como puede leer más aquí. El ejército estadounidense también ha demostrado cómo la red podría utilizarse para transmitir datos de objetivos y apoyar operaciones tácticas, aunque esto plantea cuestiones de seguridad operativa que deben abordarse.

En general, Starlink/Starshield ofrece conectividad global de alto ancho de banda, mucho menos dependiente de la infraestructura terrestre que las redes de comunicaciones satelitales históricamente. Al utilizar una gran constelación de satélites relativamente pequeños, Starlink/Starshield también es más resiliente ante ataques u otros peligros, algo especialmente valioso para el ejército estadounidense, que enfrenta una gama cada vez mayor de amenazas antisatélite. Los funcionarios estadounidenses insisten regularmente en que se espera que el espacio sea un campo de batalla activo en futuros conflictos, especialmente en combates de alto nivel contra oponentes como China.


El comandante de la Armada de los EE. UU., Kevin White, del USS Abraham Lincoln, posa con el teniente Giovanni Scozzi, oficial de sistemas de combate del portaaviones italiano Cavour , utilizando una función de videollamada en vivo habilitada por la arquitectura Sailor Edge Afloat and Ashore (SEA2), que incluye Starlink, para planificar un ejercicio bilateral entre ambos buques. USN

Starlink/Starshield ha tenido un impacto revolucionario en la conectividad global, tanto para fines militares como no militares. Su uso se ha incrementado en el gobierno de EE. UU. y en todo el mundo, incluyendo el apoyo a las fuerzas del orden y las operaciones de respuesta ante desastres.

Siguen surgiendo nuevos casos de uso, como el uso de la red espacial por parte de Ucrania para controlar buques de superficie no tripulados (USV), incluyendo los de tipo kamikaze cargados con explosivos . Starlink también ha sido una herramienta vital para las fuerzas ucranianas, así como para el gobierno del país en general, en materia de comunicaciones generales. Al mismo tiempo, SpaceX y Musk han recibido fuertes críticas en el pasado por limitar el uso de la red por parte de Ucrania. Esto, a su vez, ha puesto de manifiesto preocupaciones más amplias sobre la capacidad de la compañía para bloquear el acceso a la constelación.

Desarrollo de capacidades espaciales de vanguardia

Más allá de las comunicaciones espaciales, SpaceX se ha consolidado como proveedor directo, y no solo como transportador, de capacidades orbitales más secretas para el ejército estadounidense. Esto incluye una supuesta constelación de satélites de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) para la NRO, que parece estar estrechamente vinculada al trabajo que la oficina ha estado realizando para establecer un Indicador de Objetivo Móvil Terrestre (GMTI) persistente y omnisciente, y capacidad de radar cartográfico.

El GMTI es un modo presente en ciertos radares y que se utiliza para distinguir entre objetivos móviles en tierra y estáticos. Los radares con funcionalidad GMTI pueden rastrear la actividad de los objetivos móviles a lo largo del tiempo. Los radares compatibles con GMTI suelen producir imágenes de radar de apertura sintética (SAR), que son mapas altamente detallados de la superficie, similares a imágenes, que pueden capturarse incluso con nubosidad, humo y polvo, e incluso de noche. La superposición de datos GMTI sobre los mapas SAR proporciona contexto adicional para las trazas de radar, lo que facilita la explotación de inteligencia y el refinamiento de las áreas de recopilación.


Ejemplo genérico de trazas GMTI superpuestas a una imagen SAR. Dominio público.

Como escribió TWZ tras los informes del año pasado sobre el trabajo de SpaceX en este ámbito:

Independientemente de las capacidades exactas de los satélites que SpaceX supuestamente está construyendo para la NRO, de cuándo podrían estar operativos y de si esto está vinculado a los planes GMTI de la Fuerza Espacial, las ventajas de un concepto de constelación son evidentes. Históricamente, algunas de las mayores limitaciones de los satélites espías han sido su incapacidad para estar presentes en todos los lugares donde se necesitan simultáneamente y la relativa lentitud con la que pueden reasignarse. Los movimientos de los satélites espías tradicionales también son predecibles, y los países con los medios para monitorearlos pueden adaptar sus actividades según el momento en que un activo esté sobrevolando.

A su vez, los satélites espía de órbita baja presentan limitaciones en cuanto al tipo de inteligencia que pueden recopilar y en qué contextos. Puede resultar difícil utilizarlos para apoyar operaciones muy urgentes o para proporcionar una fuente de información adicional, más a demanda, para las fuerzas en la periferia táctica del campo de batalla. Como se ha señalado, el informe de Reuters afirma que el apoyo a las operaciones tácticas terrestres es un factor clave que impulsó la adquisición por parte de NRO de la nueva constelación distribuida de SpaceX.

En cambio, una constelación más grande y distribuida podría monitorear simultáneamente enormes franjas de la Tierra y, dependiendo del tamaño de la constelación, al menos de forma mucho más persistente y fluida. Esto podría dificultar, si no imposibilitar, que un oponente oculte actividades de interés. Una tasa de revisita muy baja, o incluso eliminarla por completo, podría incluso abrir la posibilidad de una cobertura continua de "transmisión" de una ubicación desde la órbita terrestre baja. Esto también sería esencial para una cobertura GMTI persistente que rastrea los movimientos terrestres en tiempo real con la suficiente fidelidad como para guiar las armas hacia esas rutas.

El ejército estadounidense está trabajando ahora para establecer capacidades espaciales de indicadores de objetivos móviles aéreos (AMTI), similares a los GMTI, pero también para objetivos aéreos. Esta capacidad está lista para aumentar y algún día reemplazar a las aeronaves aerotransportadas de alerta temprana y control en el inventario estadounidense. Las fuerzas armadas estadounidenses también están trabajando para poner en órbita constelaciones distribuidas de satélites más pequeños para ayudar a proporcionar una mejor alerta temprana y un conocimiento general de la situación, especialmente sobre ataques con misiles entrantes, así como para rastrear esas amenazas para posibles intentos de intercepción. Como ya se mencionó al hablar sobre la naturaleza distribuida de Starlink/Starshield, las constelaciones de este tipo también son más resilientes frente a pérdidas debido a ataques y otros peligros en el espacio. También tienen el potencial de proporcionar cobertura continua e ininterrumpida en todo el mundo.


DARPA

Cúpula dorada

Los esfuerzos del ejército estadounidense por ampliar sus capacidades de ISR espacial, así como las redes de intercambio de datos subyacentes que las respaldan, también se alinean con la visión que Trump ha presentado para su iniciativa de defensa antimisiles Golden Dome. Especialmente con su capacidad para lanzar numerosas cargas útiles al precio más bajo, además de los contratos, la capacidad y la experiencia existentes, SpaceX ya se perfila como un actor clave en Golden Dome.


El presidente Trump en la Oficina Oval con un cartel de la Cúpula Dorada detrás de él durante un anuncio sobre la iniciativa de defensa antimisiles el 20 de mayo de 2025. Chip Somodevilla/Getty Images

SpaceX, junto con los contratistas de defensa Anduril y Palantir, se reunió con altos funcionarios de la administración Trump y del Pentágono en las últimas semanas para presentar su plan, que construiría y lanzaría entre 400 y más de 1000 satélites que orbitarían el mundo para detectar misiles y rastrear su movimiento, informó Reuters en abril, citando fuentes anónimas. Una flota independiente de 200 satélites de ataque, armados con misiles o láseres, derribaría los misiles enemigos.

“No se espera que el grupo SpaceX participe en la militarización de satélites”, añadió el artículo de Reuters. “En un giro inusual, SpaceX ha propuesto establecer su participación en Golden Dome como un 'servicio de suscripción' en el que el gobierno pagaría por el acceso a la tecnología, en lugar de ser el propietario absoluto del sistema. El modelo de suscripción, del que no se ha informado previamente, podría eludir algunos protocolos de adquisición del Pentágono, lo que permitiría una implementación más rápida del sistema… Si bien este enfoque no violaría ninguna norma, el gobierno podría verse obligado a suscribirse y perder el control sobre su desarrollo continuo y sus precios”.

Como se mencionó, también será necesario poner en órbita en primer lugar nuevas constelaciones compuestas por cientos, si no miles, de satélites adicionales, lo que nuevamente resalta el dominio antes mencionado de SpaceX en el sector de lanzamiento espacial.

La nave espacial Dragón

Aunque no se trata de una capacidad militar, la familia de naves espaciales Dragon es otro aspecto muy importante de los contratos de SpaceX con el gobierno estadounidense, como lo destacó la respuesta inmediata de Musk a los comentarios de Trump de ayer. Existen versiones de Dragon diseñadas para transportar carga o astronautas, y son un medio clave para que la NASA transporte ambos tipos de carga útil hacia y desde la Estación Espacial Internacional (EEI).

El papel de la familia Dragon ha cobrado aún más importancia desde que Rusia lanzó su invasión total de Ucrania en 2022. Desde entonces, las relaciones entre Estados Unidos y Rusia se han deteriorado significativamente en todos los ámbitos, incluso en el ámbito de la cooperación espacial. Antes del inicio de los vuelos operativos de Crew Dragon en 2020, Estados Unidos dependía completamente de los cohetes y cápsulas Soyuz rusos lanzados desde el cosmódromo de Baikonur en Kazajistán para el transporte de astronautas desde la Estación Espacial Internacional (ISS).

El desarrollo de Boeing de la nave espacial alternativa de transporte de tripulación, Starliner, para la NASA, también se ha visto afectado por repetidos problemas técnicos y de otra índole, lo que ha puesto aún más énfasis en la Crew Dragon. En marzo, una cápsula Crew Dragon regresó a la Tierra desde la EEI con cuatro astronautas, dos de los cuales habían permanecido en el espacio meses más de lo previsto. Los dos individuos en cuestión, Sunita Williams y Barry "Butch" Wilmore, habían llegado por primera vez a la EEI en junio de 2024 a bordo de una Starliner en la que varios propulsores del sistema de control de reacción (RCS) fallaron. Dicha nave espacial finalmente abandonó la EEI sin pasajeros a bordo debido a problemas de seguridad.

La colaboración de SpaceX con la NASA también se ampliará aún más mediante el uso previsto de Starship para ayudar a reiniciar las misiones tripuladas estadounidenses a la Luna como parte del programa Artemis. Actualmente, el objetivo es que Starship ayude a aterrizar astronautas estadounidenses en la Luna en 2027. La última vez que astronautas estadounidenses realizaron ese viaje fue en la misión Apolo 17 en 1972.

De las empresas de Musk, SpaceX, con diferencia, tiene los acuerdos más lucrativos con el gobierno estadounidense, aunque la contabilidad exacta no está clara. La compañía ha recibido al menos 22.000 millones de dólares en contratos federales, de los cuales unos 15.000 millones provienen de la NASA, según informó Reuters en febrero, citando a la presidenta y directora de operaciones de SpaceX, Gwynne Shotwell.

Sin embargo, las demás empresas de Musk podrían perder acuerdos o verse gravemente afectadas si Trump cumpliera su amenaza implícita. Por ejemplo, la empresa de coches eléctricos Tesla tiene sus propios contratos con el gobierno estadounidense y se beneficia considerablemente de los subsidios federales. Otras empresas fundadas por Musk, como la constructora de túneles The Boring Company, xAI, especializada en tecnología de inteligencia artificial, y Neuralin k, desarrolladora de interfaces cerebro-humano, tienen o podrían estar en proceso de obtener contratos con organizaciones federales estadounidenses.


Un Tesla Model 3 perteneciente al Departamento de Estado de EE. UU. se encuentra afuera de la Embajada de EE. UU. en Wellington, Nueva Zelanda, en 2020. Departamento de Estado de EE. UU.

En cualquier caso, el debate público entre el presidente Trump y Musk ha brindado la oportunidad de destacar la importancia que han adquirido los servicios de SpaceX para el gobierno estadounidense, y en particular para sus fuerzas armadas. Cualquier interrupción en este frente podría tener un impacto particularmente desproporcionado en Golden Dome, que ya cuenta con un ambicioso programa para desplegar al menos una capacidad inicial. Esto se suma a la posibilidad de un enfrentamiento con China en el horizonte. Las capacidades espaciales y el acceso a la órbita serían cruciales para disuadir tal resultado, así como para tener éxito en caso de conflicto. Rusia también está invirtiendo en armas antiespaciales exóticas y representa una amenaza creciente para el flanco oriental de la OTAN. Por lo tanto, el momento de una posible interrupción importante con el principal proveedor de acceso espacial del gobierno estadounidense es extremadamente problemático.

En general, en un nivel puramente pragmático, cancelar los acuerdos existentes con la empresa y/o bloquear los futuros podría tener amplios impactos a corto y largo plazo sobre la capacidad de las fuerzas armadas de Estados Unidos de enviar cargas útiles al espacio, así como de utilizar ese dominio cada vez más crítico para detectar, comunicarse y más.



jueves, 5 de junio de 2025

De Neuquén al espacio: el PehuenSat 3 ya tiene fecha de lanzamiento y hay interés internacional

De Neuquén al espacio: el PehuenSat 3 ya tiene fecha de lanzamiento y hay interés internacional
La Universidad del Comahue es una de las cuatro casas de estudios de Argentina en construir tecnología espacial y es la única que logró orbitar. El lanzamiento cuesta 60.000 dólares. Buscan financiamiento privado y ya hay propuestas de Rusia, Alemania y España.
Por Rosana Rins


El PehuenSat 3 es el segundo satélite diseñado y construido por una universidad pública nacional. Foto: Matías Subat

En años en los que las universidades públicas nacionales vienen funcionando con un presupuesto prorrogado desde 2023 y existe desde el gobierno nacional un feroz recorte en el área de ciencia y tecnología, la Universidad Nacional del Comahue sigue dando pelea.

El equipo de estudiantes y docentes de la facultad de Ingeniería de la UNCo, anunció que el PehuenSat 3, el segundo satélite diseñado y construido por una universidad pública de Argentina, será lanzado el próximo año.

Según datos oficiales, la UNCo se ubica dentro de las cuatro universidades nacionales públicas del total de 66 que existen en el país, en diseñar satélites y es la única que logró con éxito enviar uno al espacio. Las universidades de Córdoba, Mendoza y la de San Martín encararon y trabajan en la actualidad en proyectos similares, pero ninguno fue lanzado al espacio hasta ahora.

Desde la UNCo el historial comienza con el PehuenSat 1 que orbitó desde 2007, durante 16 años recolectando datos con fines educativos.

Luego vino un segundo proyecto, el PehuenSat 2, que quedó a medio camino por falta de financiamiento, en 2017. Lejos de bajar la guardia, se potenció esa idea trunca, se la mejoró y el equipo de Ingeniería comenzó a armar el PehuenSat 3.

Es un picosatélite de 10 centímetros (tamaño similar a un cubo Rubik) que permitirá obtener datos sobre temperaturas, calidad del agua, aire y suelo, intensidad del tránsito y condiciones geológicas de todo el planeta. Su particularidad es que no necesitará de conexión a internet para poder transmitir en tiempo real la información recolectada.

El ensamble del nuevo satélite está en proceso. Las piezas que fueron diseñadas y elaboradas por diferentes grupos, están a punto de ser ensambladas. A fin de año se realizará una prueba de lanzamiento en un globo “que permite que llegue a condiciones de microgravedad entre 20 y 25 kilómetros de altura y recorrer entre 200 y 300 kilómetros hasta que se lo recupere, cuando caiga, en algún lugar de la Patagonia”, explicó Marcelo Araoz, director del proyecto, ingeniero electrónico y magister.

Con esa prueba ya estará listo para ser enviado al espacio. Pero… Hay que salir a buscar fondos para financiar la logística del lanzamiento.

“En el mientras tanto no nos quedamos quietos. Estamos buscando financiamiento y ya recibimos varias propuestas”, dijo el docente de la UNCo.

El costo del último paso para llegar “al infinito y más allá”, es de 60.000 dólares. “Es mucho para una facultad o universidad pero no es tanto para un grupo empresarial que lo puede bancar”, consideró Araoz.


Es un picosatélite de 10 centímetros, del tamaño similar a un cubo Rubik. Foto: Matías Subat

El PehuenSat 3 está siendo analizado por dos empresas de España, una de Alemania y una de Rusia, que enviaron su propuesta para encarar el proyecto y poner a disposición los fondos necesarios. “También están en análisis dos firmas de Buenos Aires y salimos a rastrear algunas de China. Por el lado norteamericano tenemos algunas propuestas pero aún no nos enviaron el presupuesto”, agregó.

El lanzamiento de este tipo de satélites se realiza mediante cohetes y el lugar más recomendado para su exitoso despegue es Las Guayanas, “porque más cerca del Ecuador asegura mejores condiciones en todo sentido”.

“Una de las mejores propuestas que recibimos vino de una empresa de Galicia porque ya conocemos cuáles son sus exigencias y nosotros cumplimos con todos los requisitos que solicitan. Estamos en ese proceso”, aseguró el director del proyecto.

Ante la pregunta de por qué se apunta a las empresas privadas y no a los Estados, el ingeniero fue contundente.

“Queremos que las empresas empiecen a apostar un poco también, sino es solo el mundo de los gobiernos que dan un aporte y eso esta muy bien pero cuando vamos a un congreso y se empieza a pensar en tecnología al futuro, no vendría mal un aporte del mundo empresario para el desarrollo de estos proyectos y por el futuro de estos chicos”, reflexionó el docente pensando en los 18 estudiantes que están trabajando en el PehuenSat.

La facultad de Ingeniería cuenta en su “currículum” científico con varios proyectos previos a los satélites. En 2001 lanzaron un paquete experimental dentro de un transbordador espacial. Años después, subieron varias experiencias en cohetes de la Fuerza Aérea Argentina, desde Chamical, provincia de La Rioja y le siguieron otros experimentos estratoféricos en globo que recorrieron de 20 a 30 kilómetros. Todos con resultados alentadores.

Se trata de ciencia, de educación y de futuro

El equipo que está a cargo del diseño, armado y futuro lanzamiento del PehuenSat 3 está integrado por 18 estudiantes y 40 docentes de la facultad de Ingeniería. “Somos una pyme dentro de un grupo de investigación”, aseguró el director del proyecto, Marcelo Araoz.

Y esto tiene mucho que ver con la visión que tienen estos profesionales sobre el valor de la universidad pública, aún cuando las finanzas están en rojo vivo.

Araoz reconoce el gran aporte que están haciendo a la ciencia y a la tecnología de Argentina con el lanzamiento de estos satélites, pero también mira hacia el interior de las aulas de la Universidad Nacional del Comahue.

“Estamos generando ciencia que es palpable y estamos generando estudiantes en el sentido de que pueden ser emprendedores en este mundo de la tecnología espacial. Hay algunos chicos que están viendo de abrirse en este campo y no salir a buscar un trabajo en una empresa que sea de otro. Ellos quieren ser sus propios dueños en un mundo donde hay tanto para hacer. Nosotros los alentamos a que empiecen a patentar sus ideas, a pensar en servicios que puedan brindar para otros. La ciencia no tiene límites”, aseguró el profesional.


El equipo de la UNCo pondrá en órbita el PehuenSat 3 en 2026. Foto: Matías Subat

Consultado sobre si sus estudiantes son conscientes de la magnitud de este proyecto, el docente explicó que en un principio no se daban cuenta porque cada uno trabajaba de manera individual en una parte del satélite, sin ver el trabajo del otro compañero. “Pero en un congreso que se realizó recientemente al que asistimos todos para mostrar el PehuenSat y vieron lo que estaban haciendo sus compañeros y vieron la devolución que nos dieron los integrantes del mundo de la tecnología espacial. Quedaron impactados y eso los motivó mucho porque empezaron a comprender que su trabajo se conecta con el otro y que eso tiene un fin”, comentó.

Y así los estudiantes tomaron dimensión que eso no era solo una parte más de una carrera, sino un trabajo que próximamente llegará al espacio. “Estamos contentos de ser parte de un proyecto de envergadura enorme, todo metido dentro de un cubo de 10 centímetros”, concluyó Araoz.

Al Congreso de la Nación para defender la universidad pública

Donde hay una necesidad hay una inquietud y derechos cercenados y también quienes pelean por cambiar eso. Y en eso está el Consejo Interuniversitario Nacional que nuclea a todas las casas de altos estudios públicas del país.

Hace unos días se presentó un proyecto de ley en el Congreso de la Nación para que las cosas cambien. Y no solo contempla la situación de los profesionales docentes (cuestión que no es menor) que están cobrando un sueldo más bajo al que percibían en 2002, sino que también apuntan a la calidad educativa.

«Una ampliación progresiva del presupuesto destinado a las universidades nacionales del 1% del PBI en 2026 al 1,5% en 2031, la creación de un fondo anual de 10.000.000.000 de pesos para promover carreras estratégicas para el desarrollo del país«, es uno de los puntos que se planteó.

Y no es cuestión menor el párrafo que dice: «Desarrollar y consolidar la función de la investigación en las universidades públicas nacionales».

Y para esto hacer falta financiamiento de un Estado nacional que «banque» y que debería sostener financieramente a las universidades públicas. Porque no se trata solo de emitir títulos, sino de darle la oportunidad a todos los estudiantes de tener una formación formal superior y apoyar a los que no tienen recursos pero sí mucho talento.



ATENEA pasó la prueba del vacío: UNSAM ensayó las placas del satélite argentino que volará con la NASA

ATENEA pasó la prueba del vacío: UNSAM ensayó las placas del satélite argentino que volará con la NASA



El satélite argentino Atenea, que formará parte de la histórica misión Artemis II de la NASA, continúa avanzando a paso firme hacia el espacio. En los laboratorios de la UNSAM ya se completaron los ensayos de termo vacío de las placas electrónicas que integran el “corazón” del microsatélite.

Estos ensayos forman parte de una etapa crucial del proceso de validación espacial: permitir que los sistemas electrónicos sobrevivan y funcionen correctamente en las condiciones extremas del vacío y los cambios bruscos de temperatura propios del entorno espacial.

“Esta misión es un hito para nuestro país por dos motivos. Nos permite formar parte de una misión tripulada a la Luna y trabajar de manera conjunta con otras universidades nacionales bajo la coordinación de la CONAE”, explicó Gabriel Sanca, director de la carrera de Ingeniería Electrónica de la UNSAM y miembro del equipo que trabajó en Atenea.


Equipo de UNSAM junto a la cámara de termo vacío donde se realizaron las pruebas de Atenea.

Pruebas de termo vacío y tecnología espacial en la UNSAM

El aporte de la UNSAM fue clave en el desarrollo del satélite gracias a la infraestructura tecnológica recientemente incorporada a sus laboratorios.

Entre los equipos que hicieron esto posible se destaca la cámara de termo vacío, una instalación que permite simular las condiciones térmicas extremas del espacio. Diseñada para testear satélites pequeños de hasta 12U –aproximadamente 30×20×20 cm–, esta herramienta no solo permitió ensayar subsistemas del Atenea, sino que también representa un salto cualitativo para la investigación espacial en el ámbito académico argentino.

Complementando las pruebas térmicas, la UNSAM también dispone de una mesa vibratoria o shaker. Este equipo simula las vibraciones del lanzamiento y permite validar la resistencia estructural y electrónica de los componentes frente a las exigencias del despegue.

Más allá de su función directa en los ensayos, estos equipos representan una apuesta a largo plazo. La posibilidad de realizar pruebas en condiciones simuladas de vuelo dentro del propio campus fortalece las capacidades tecnológicas de la universidad y forma a nuevos profesionales en el acceso soberano al espacio.



lunes, 2 de junio de 2025

Anuncian despidos en VENG por el ajuste del Gobierno en ciencia y tecnología

Anuncian despidos en VENG por el ajuste del Gobierno en ciencia y tecnología
La empresa especializada en desarrollos aeroespaciales que es clave en proyectos tecnológicos estratégicos anunció la desvinculación de 30 técnicos y especialistas.


La empresa Veng busca sofisticar la tecnología en Banda L, de los satélites SAOCOM.

En una semana marcada por protestas en defensa del sistema científico, notificaron despidos en VENG S.A. tras cambios oficiales. Veng S.A. es una empresa clave del sector aeroespacial que trabaja en el desarrollo (entre otros) de motores de propulsión para lanzadores satelitales como es el caso del Tronador II.

El viernes pasado, aproximadamente unos 30 trabajadores de la empresa estatal VENG S.A. fueron desvinculados dentro del marco de una nueva tanda de despidos dentro del sistema científico nacional. Esta medida se llevó a cabo después de asunción de nuevas autoridades designadas por la administración de Javier Milei.

VENG S.A., una empresa donde el accionista mayoritario es el Estado nacional a través de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), proveé desarrollos tecnológicos estratégicos vinculados al sector aeroespacial. Según se informó en un comunicado, los despidos afectan a trabajadoras y trabajadores de diversas sedes del país, incluidos perfiles técnicos y profesionales.


Veng desarrolla motores para lanzadores satelitales.

Clima de despidos y desfinanciamiento en ciencia y tecnología

Además, la medida se da en una semana de jornadas federales organizadas por universidades, centros de investigación y sindicatos, en defensa del sistema científico y tecnológico nacional. En estas convocatorias los manifestantes denuncian un proceso de desfinanciamiento con dos mecanismos principales: congelamiento salarial y y despidos directos, como en el caso de VENG.

Desde el sector sindical se denuncia que este proceso responde a una medida impulsada por el Ministerio de Economía. El titular de esa cartera, Luis Caputo, ha señalado en diversas ocasiones al modelo económico de Perú como una referencia, lo que ha sido interpretado por actores del sistema científico y tecnológico como una orientación hacia la primarización de la economía y la reducción del rol estratégico de la ciencia y la tecnología en el desarrollo nacional.



Despidos en VENG

Los despedidos de VENG se suman a la serie de despidos que han afectado otras áreas del sector público científico y tecnológico desde 2023. Las organizaciones sindicales y científicas señalan que estos recortes comprometen proyectos estratégicos en curso, particularmente en áreas como el desarrollo satelital, la observación de la Tierra y la investigación aplicada.

El sector realiza una demanda que se basa en tres puntos: la reincorporación inmediata del personal desvinculado, un aumento en el presupuesto destinado a ciencia y tecnología, y la reactivación de los proyectos que consideran clave para la soberanía tecnológica del país.


Aún no hubo declaraciones oficiales del gobierno nacional ni de las nuevas autoridades de VENG respecto a las desvinculaciones. Tampoco se informaron medidas de contención para los trabajadores afectados ni se comunicó si habrá nuevas rondas de despidos.

Por parte de las organizaciones gremiales, anticiparon que continuarán las medidas de protesta durante la próxima semana y convocaron a una movilización frente a las oficinas de CONAE en la Ciudad de Buenos Aires.



Despidos en VENG: ¿Cómo afecta la medida a los programas de la empresa y la CONAE?



El pasado viernes 30 de mayo, Veng, empresa aeroespacial vinculada a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), despidió a 16 empleados.

Los despidos se produjeron bajo la nueva conducción de la empresa designada por el gobierno nacional. La misma está compuesta por el presidente Roberto Yasielsky, el gerente general Laureano Quiroga y el gerente de RR.HH. Alberto Haure.

Desde el Sindicato de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) se aseguró que entre 20 y 30 empleados fueron desvinculados en distintas sedes de Veng. Cabe recordar que la empresa tiene como accionista mayoritario al Estado a través de CONAE.


El Tronador II es uno de los principales proyectos en lo que Veng participa

En un comunicado, la ATE denunció que estas medidas forman parte de un plan más amplio impulsado por el gobierno de Javier Milei para relegar a Argentina a un rol de exportadora de materias primas.

Sin embargo, en diálogo exclusivo con Espacio Tech, desde VENG negaron las acusaciones. En este sentido, aseguraron que “ninguno de los proyectos actuales de la empresa se ha visto afectado por estas medidas”.

“Las desvinculaciones no forman parte de una política generalizada y las decisiones han resguardado la continuidad operativa y técnica en todas las áreas críticas de la empresa”, agregaron desde la compañía.



VENG revela nuevos detalles técnicos del motor MT-B y renueva el sueño espacial argentino

VENG revela nuevos detalles técnicos del motor MT-B y renueva el sueño espacial argentino



Argentina dio un paso estratégico hacia su independencia tecnológica en materia espacial. El desarrollo del motor MT-B, liderado por la empresa VENG en el marco del Programa ISCUL (Inyector Satelital para Cargas Útiles Livianas) de la CONAE, posiciona al país en el selecto grupo de naciones capaces de diseñar y fabricar sus propios sistemas de propulsión para cohetes orbitales.

El MT-B: un propulsor de vanguardia a la altura de los desarrollos internacionales

El motor argentino MT-B, capaz de generar 4,1 toneladas de empuje, está concebido bajo los principios del enfoque New Space: soluciones eficientes, económicamente viables y listas para integrarse tanto en misiones institucionales como comerciales.

“Diseñamos y fabricamos todas las partes del motor, incluidas las válvulas. Eso nos permite patentar componentes clave y dominar tecnologías críticas que destraban el desarrollo de un lanzador completo”, explicó Pablo Reimonte, responsable del área de Propulsores de VENG.

Uno de los pilares tecnológicos del MT-B es su alto grado de integración con fabricación aditiva. Muchas de sus piezas fueron impresas en 3D mediante técnicas de deposición metálica, lo que permite una producción más rápida, con menor desperdicio de material y acceso a aleaciones que tradicionalmente no estaban disponibles para países sin industria espacial consolidada.

VENG opera la impresora 3D de tecnología metálica más grande del país y una de las pocas en la región capaces de trabajar con materiales avanzados. “Aleaciones como la GR-Cop 42, que se usa en cámaras de combustión refrigeradas, antes no estaban disponibles comercialmente. Gracias a la impresión 3D ahora podemos utilizarlas y mejorar nuestras prestaciones”, detalló Reimonte.

Además, el MT-B incorpora válvulas electrónicas de accionamiento mecánico, lo que mejora la precisión del control de empuje y la respuesta del motor durante las distintas fases del vuelo.
Ensayos modulares y arquitectura a ciclo abierto

El MT-B utiliza una arquitectura de ciclo abierto, un esquema probado en la industria espacial global por su fiabilidad y simplicidad.

Durante los ensayos recientes del motor, se evaluó el encendido y el funcionamiento de sus válvulas, aunque la turbobomba aún no fue integrada. Esta metodología de pruebas progresivas permite validar cada subsistema de manera aislada, reduciendo complejidad y facilitando el análisis técnico.

El motor tiene una turbobomba muy compacta y aleaciones de última generación. El objetivo inmediato es completar las pruebas de calificación del conjunto completo para alcanzar el TRL 6 (Nivel de Madurez Tecnológica), que habilita su uso en vuelo. El máximo es TRL 9.


Sala de control de ensayos de propulsión.

Un diseño pensado para eficiencia y escalabilidad

El MT-B está diseñado para lanzadores livianos con capacidades de hasta 500 kg de carga útil en órbita baja. En esa configuración, varios motores pueden ser utilizados en la primera etapa y uno adicional en la segunda, lo que reduce costos de ingeniería, simplifica la fabricación y optimiza el mantenimiento.

Paralelamente, VENG también desarrolla un motor mayor, de 30 toneladas de empuje, orientado a lanzadores de más de una tonelada de carga útil. Aunque su consumo es mucho más elevado —44 kg/s de queroseno y 80 kg/s de oxígeno líquido—, responde a otro segmento de misiones más exigentes.

En comparación, el MT-B consume apenas 3,8 kg/s de queroseno y 8 kg/s de LOX, lo que facilita su fabricación, integración y reutilización.

La tendencia actual en el diseño de cohetes privilegia arquitecturas multimotor. “Antes, los rusos usaban muchos motores pequeños; los estadounidenses, uno o dos muy potentes. Hoy se impone el enfoque multimotor, que permite escalar potencia, mejorar la redundancia y reducir costos”, afirmó Reimonte.

En el mundo, apenas una decena de países cuenta con capacidad de lanzar vehículos al espacio, pero solo la mitad produce sus propios motores. “Desarrollar un motor como este, con tecnologías de fabricación avanzadas, turbobombas integradas y una arquitectura compleja, requiere años de experiencia y un equipo altamente capacitado”, explicó el experto. “Hoy existen muchas startups que fabrican motores pequeños, de unos 200 kilos de empuje, pero motores más grandes como el MT-B no abundan. En nuestro caso, llevamos más de 16 años trabajando en propulsión; hemos construido múltiples motores y su desempeño está documentado”.



viernes, 30 de mayo de 2025

El microsatélite argentino ATENEA en la misión Artemis II

El microsatélite argentino ATENEA en la misión Artemis II
Un acuerdo firmado recientemente por la CONAE y la NASA formalizó la incorporación del microsatélite nacional ATENEA como carga útil en la misión tripulada Artemis II de la NASA que tiene como objetivo sobrevolar la Luna. Nuestro país se suma a este hito con una misión de demostración tecnológica, presentada en oportunidad del 34° aniversario de la agencia espacial argentina.



Al cumplirse hoy 34 años de su creación, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) informó la incorporación del microsatélite argentino ATENEA en la misión Artemis II, tras la firma del acuerdo con la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA). Se completó así la participación de cuatro agencias internacionales en este histórico vuelo, del que Argentina forma parte.

“La CONAE y la NASA tienen una larga y fructífera historia de colaboración, que se extiende por más de 30 años y se remonta prácticamente al nacimiento de nuestra agencia espacial. La participación en esta misión vuelve a poner en valor ese camino compartido y afianza los lazos entre ambas instituciones, no solo por lo que representa hoy, sino también por lo que proyecta a futuro. El programa Artemis es una misión estratégica de la NASA y, en particular, el lanzamiento de Artemis II, con personas a bordo, requiere estándares de calidad y confiabilidad muy exigentes. Haber sido seleccionados demuestra que nuestras capacidades técnicas y operativas están al más alto nivel internacional”, destacó Raúl Kulichevsky, director Ejecutivo y Técnico de la CONAE.

ATENEA es una misión de demostración tecnológica desarrollada en el marco del programa SARE (Sistema de Alta REvisita) de la agencia espacial argentina, orientado a la producción ágil y de bajo costo de satélites pequeños para observación terrestre y exploración espacial. El microsatélite argentino ATENEA se integrará en un adaptador del cohete SLS en el Centro Espacial Kennedy (Cabo Cañaveral) a finales del verano en el hemisferio norte, con lanzamiento previsto en abril de 2026.



Innovación tecnológica nacional

El microsatélite ATENEA es un CubeSat de clase 12U, cuyas dimensiones totales son de aproximadamente 30 cm x 20 cm x 20 cm. Tiene como objetivo validar tecnologías críticas para futuras misiones espaciales. Entre sus funciones se incluyen:

- Medición de dosis de radiación en órbitas bajas y profundas, evaluando blindajes y componentes comerciales (COTS).

- Prueba de fotomultiplicadores de silicio (SiPMs), dispositivos optoelectrónicos de alta eficiencia utilizados para comunicaciones, sensores, pantallas, entre otros

- Recopilación de datos GPS por encima de la constelación, para optimizar maniobras en órbitas de transferencia geoestacionaria.

- Validación de enlaces de comunicación de largo alcance para su uso en programas de exploración del espacio profundo.

Estas actividades permitirán elevar el Nivel de Madurez Tecnológica (TRL) de subsistemas clave, potenciando su uso en futuras misiones espaciales más complejas.

Colaboración institucional

ATENEA es el resultado de un esfuerzo conjunto entre la CONAE y diversas instituciones académicas y científicas argentinas, entre ellas la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa VENG S.A.


Profesionales de la misión Atenea, luego de superar exitosamente la primera fase de revisión de diseño preliminar y seguridad para vuelos tripulados, realizada en la sede de la CONAE en el mes de junio de 2024.

Participación en Artemis II

La misión Artemis II será histórica, marcando el retorno lunar tripulado tras el programa Apolo de 1972. Esta misión llevará cuatro astronautas en la nave Orión en un viaje lunar de diez días.

Los CubeSats internacionales, incluyendo ATENEA, se desplegarán antes del acercamiento lunar. Junto a la CONAE de Argentina, participan la Agencia Espacial de Alemania (DLR), la Agencia Aeroespacial de Corea del Sur (KASA) y la Agencia Espacial Saudí (SSA).

Un símbolo de conocimiento y cooperación

El nombre ATENEA, en referencia a la diosa griega de la sabiduría y la estrategia, fue elegido como símbolo del enfoque orientado al conocimiento, la planificación y la cooperación en el desarrollo de esta misión. El proyecto integra aportes de distintas instituciones científicas, académicas y tecnológicas del país.



China planea equipar la estación espacial Tiangong con robots de autodefensa, según un científico

China planea equipar la estación espacial Tiangong con robots de autodefensa, según un científico
Sun Zhibin afirma que un propulsor robótico podría engancharse a un objeto no identificado que se acerque a una infraestructura espacial china crítica y alejarlo.
Por Ling Xinin


Si un intruso se acerca a una infraestructura espacial china, como su estación espacial, el investigador Sun Zhibin afirma que los operadores "eligen cómo responder: esquivándolo, ajustando nuestra órbita o liberando un pequeño robot para atrapar y redirigir el objeto". Foto: Xinhua

China está desarrollando un sistema de defensa espacial de respuesta rápida para interceptar naves espaciales sospechosas y alejarlas, según un científico de alto rango.

Si un objeto no identificado se acerca a la estación espacial Tiangong de China u otra infraestructura espacial crítica, se podría desplegar un pequeño propulsor robótico para engancharse al intruso y empujarlo a una distancia más segura, explicó Sun Zhibin, del Centro Nacional de Ciencias Espaciales de Pekín. “A veces, otra nave espacial puede acercarse deliberadamente, quizás solo para echar un vistazo, pero aun así puede interferir con nuestras operaciones”, declaró Sun el martes durante una charla pública sobre el progreso tecnológico y los planes para Tiangong, en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Nanjing.

“En tales casos, primero intentamos evaluar sus intenciones. Luego, decidimos cómo responder: ya sea esquivándolo, ajustando nuestra órbita o enviando un pequeño robot para que lo agarre y redirija”, explicó mientras respondía a las preguntas del público.

En diciembre de 2021, China informó a las Naciones Unidas que su estación espacial tuvo que realizar dos maniobras evasivas ese año para evitar posibles colisiones con los satélites Starlink de SpaceX. Según la presentación, Starlink-1095 y Starlink-2305 descendieron de sus órbitas habituales de 550 km (342 millas) y entraron en la zona operativa de Tiangong a unos 380 km, lo que provocó medidas de evasión de emergencia el 1 de julio y el 21 de octubre.

El astrónomo y rastreador de satélites de Harvard, Jonathan McDowell, confirmó los encuentros utilizando datos de seguimiento espacial estadounidenses, estimando que el satélite Starlink podría haberse aproximado a tan solo 3 km en el incidente de octubre.

Ambos cuasi accidentes ocurrieron mientras Tiangong estaba ocupada —por la tripulación de la Shenzhou-12 en julio y los astronautas de la Shenzhou-13 en octubre—, cuando la estación aún se encontraba en construcción en órbita terrestre baja.

La nota de China a la ONU indicó que los eventos "constituyeron peligros para la vida o la salud de los astronautas a bordo de la Estación Espacial China". Según el derecho internacional, los Estados son responsables de todas las actividades espaciales nacionales, incluidas las realizadas por operadores comerciales, indicó.

La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa de Estados Unidos (DARPA) también ha desarrollado tecnologías relacionadas. Uno de sus programas en curso, cuyo objetivo es construir sistemas robóticos capaces de inspeccionar y dar servicio a satélites en órbita geoestacionaria, podría adaptarse para acercarse o manipular otras naves espaciales.

La búsqueda de capacidades de defensa en órbita por parte de China se produce en un contexto de creciente interés mundial por la seguridad espacial. En Estados Unidos, el presidente Donald Trump propuso recientemente un escudo antimisiles espacial conocido como "Cúpula Dorada", una iniciativa de 175 000 millones de dólares estadounidenses destinada a interceptar amenazas como armas hipersónicas y misiles balísticos intercontinentales.

El proyecto Cúpula Dorada, que identifica explícitamente a China como una preocupación clave, refleja un cambio más amplio hacia la visión del espacio como un dominio en disputa y destaca la prioridad compartida entre las potencias espaciales de proteger sus activos críticos en órbita.